La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurológico progresivo que hace que el cerebro se encoja (atrofia). También hace que las neuronas cerebrales mueran. Es la causa más común de demencia, un deterioro continuo en el pensamiento, el comportamiento y las habilidades sociales que afecta la capacidad de una persona para vivir de forma independiente.
En Estados Unidos, unos 5,8 millones de personas de 65 años o más viven con enfermedad de Alzheimer. De ellas, el 80 % tiene 75 años o más. De los aproximadamente 50 millones de personas con demencia en todo el mundo, se estima que entre el 60 % y el 70 % padecen de Alzheimer.
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Más sobre el Alzheimer
Para comenzar, el Alzheimer es la demencia más común entre los adultos mayores, afectando a 1 de 4 cuatro personas a partir de los 85 años. El declive de la función cognitiva resulta de la interacción de varios factores:
1- La edad.
2- Ambiente.
3- Nivel educativo.
4- Vulnerabilidad genética.
Factores de riesgo para el desarrollo del Alzheimer
Aunque su origen aún es desconocido, se sabe que el estrés oxidativo, la disfunción en la mitocondria (organelo celular) y la inflamación son factores centrales de esta enfermedad.
Específicamente, el exceso de radicales libres producen daño en el ADN, lípidos y proteínas, contribuyendo a la patogenia de la enfermedad. También el incremento de la permeabilidad de las membranas intestinales y encefálicas pueden incrementar la acumulación de sustancias tóxicas que incrementen el riesgo de desarrollar la patología, de acuerdo con una investigación publicada en la revista F1000Research.
Los principales trastornos asociados a estos daños son los factores de riesgo cardiovasculares:
1- Obesidad.
2- Dislipidemia
3- Hipertensión arterial.
4- Resistencia a la insulina y diabetes.
Nutrientes que pueden servir para la prevención
Varios autores han explorado el uso de componentes de los alimentos y el rol de los distintos hábitos de alimentación en el desarrollo y progresión de esta enfermedad neurodegenerativa.
Específicamente, la dieta que se lleva actualmente, como la dieta occidental, se asocia a la elevada incidencia y prevalencia de enfermedades crónico degenerativas, ya que promueve un ambiente inflamatorio en el cuerpo.
Actualmente, se conocen que ciertos nutrientes interactúan de manera protectora frente a numerosos factores de desarrollo de la enfermedad. En concreto, se ha estudiado el rol del omega 3, las vitaminas E y B, así como la colina y uridina para la prevención y su tratamiento.
Dieta mediterránea
La literatura científica refiere esta dieta como un potencial tratamiento neuroprotector. Se conoce, que la dieta mediterránea se caracteriza por un elevado consumo de verduras, frutas, granos enteros y ácidos grasos vegetales. La dieta mediterránea es un modelo dietético, ya que es rica en:
1- Ácidos grasos mono insaturados (principalmente, el aceite de oliva)
2- Ácidos grasos poli insaturados (presentes en el pescado)
3- Numerosos antioxidantes como los compuestos sulfurados, antocianinas, catequinas, flavonoides, índoles y, luteína.
4- Vitaminas A, complejo B, D y E
5- Minerales cardioprotectores como el calcio, magnesio y potasio; así como yodo, sodio y selenio.
Dieta MIND
La dieta MIND es una combinación de la dieta Mediterránea y la dieta DASH, y su impacto se ha estudiado sobre el retraso del proceso neurodegenerativo y la disminución en las tasas de incidencia por enfermedad de Alzheimer. Se basa en 10 alimentos saludables para el cerebro:
1- Legumbres.
2- Frutos secos.
3- Aceite de oliva.
4- Frutos rojos (ricos en polifenoles).
5- Vegetales de hoja verde (ricos en polifenoles).
6- Carnes magras como el pescado (rico en omega 3) y pollo.
7- Asimismo, excluye alimentos típicos de la de la dieta occidental que contribuyen al riesgo cardiovascular: carnes rojas, mantequilla y margarina, queso, bollería y dulces.
Dieta cetogénica
La dieta cetogénica es un plan de alimentación bajo en hidratos de carbono (HC) y rica en ácidos grasos, la cual tiene un efecto de ayuno en el cuerpo, produciendo un estado de cetosis. Este plan se ha utilizado por más de 100 años, especialmente para el tratamiento de la epilepsia resistente a la farmacología.
Mientras que la dieta, habitualmente, tiene un aporte del 55 % de HC, 30 % de ácidos grasos y 15 % de proteína, las proporciones en la dieta cetogénica son de un 8 % de HC, 90 % de ácidos grasos y 7 % de proteínas.
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La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurológico progresivo que hace que el cerebro se encoja (atrofia). También hace que las neuronas cerebrales mueran. Es la causa más común de demencia, un deterioro continuo en el pensamiento, el comportamiento y las habilidades sociales que afecta la capacidad de una persona para vivir de forma independiente.
En Estados Unidos, unos 5,8 millones de personas de 65 años o más viven con enfermedad de Alzheimer. De ellas, el 80 % tiene 75 años o más. De los aproximadamente 50 millones de personas con demencia en todo el mundo, se estima que entre el 60 % y el 70 % padecen de Alzheimer.
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Más sobre el Alzheimer
Para comenzar, el Alzheimer es la demencia más común entre los adultos mayores, afectando a 1 de 4 cuatro personas a partir de los 85 años. El declive de la función cognitiva resulta de la interacción de varios factores:
1- La edad.
2- Ambiente.
3- Nivel educativo.
4- Vulnerabilidad genética.
Factores de riesgo para el desarrollo del Alzheimer
Aunque su origen aún es desconocido, se sabe que el estrés oxidativo, la disfunción en la mitocondria (organelo celular) y la inflamación son factores centrales de esta enfermedad.
Específicamente, el exceso de radicales libres producen daño en el ADN, lípidos y proteínas, contribuyendo a la patogenia de la enfermedad. También el incremento de la permeabilidad de las membranas intestinales y encefálicas pueden incrementar la acumulación de sustancias tóxicas que incrementen el riesgo de desarrollar la patología, de acuerdo con una investigación publicada en la revista F1000Research.
Los principales trastornos asociados a estos daños son los factores de riesgo cardiovasculares:
1- Obesidad.
2- Dislipidemia
3- Hipertensión arterial.
4- Resistencia a la insulina y diabetes.
Nutrientes que pueden servir para la prevención
Varios autores han explorado el uso de componentes de los alimentos y el rol de los distintos hábitos de alimentación en el desarrollo y progresión de esta enfermedad neurodegenerativa.
Específicamente, la dieta que se lleva actualmente, como la dieta occidental, se asocia a la elevada incidencia y prevalencia de enfermedades crónico degenerativas, ya que promueve un ambiente inflamatorio en el cuerpo.
Actualmente, se conocen que ciertos nutrientes interactúan de manera protectora frente a numerosos factores de desarrollo de la enfermedad. En concreto, se ha estudiado el rol del omega 3, las vitaminas E y B, así como la colina y uridina para la prevención y su tratamiento.
Dieta mediterránea
La literatura científica refiere esta dieta como un potencial tratamiento neuroprotector. Se conoce, que la dieta mediterránea se caracteriza por un elevado consumo de verduras, frutas, granos enteros y ácidos grasos vegetales. La dieta mediterránea es un modelo dietético, ya que es rica en:
1- Ácidos grasos mono insaturados (principalmente, el aceite de oliva)
2- Ácidos grasos poli insaturados (presentes en el pescado)
3- Numerosos antioxidantes como los compuestos sulfurados, antocianinas, catequinas, flavonoides, índoles y, luteína.
4- Vitaminas A, complejo B, D y E
5- Minerales cardioprotectores como el calcio, magnesio y potasio; así como yodo, sodio y selenio.
Dieta MIND
La dieta MIND es una combinación de la dieta Mediterránea y la dieta DASH, y su impacto se ha estudiado sobre el retraso del proceso neurodegenerativo y la disminución en las tasas de incidencia por enfermedad de Alzheimer. Se basa en 10 alimentos saludables para el cerebro:
1- Legumbres.
2- Frutos secos.
3- Aceite de oliva.
4- Frutos rojos (ricos en polifenoles).
5- Vegetales de hoja verde (ricos en polifenoles).
6- Carnes magras como el pescado (rico en omega 3) y pollo.
7- Asimismo, excluye alimentos típicos de la de la dieta occidental que contribuyen al riesgo cardiovascular: carnes rojas, mantequilla y margarina, queso, bollería y dulces.
Dieta cetogénica
La dieta cetogénica es un plan de alimentación bajo en hidratos de carbono (HC) y rica en ácidos grasos, la cual tiene un efecto de ayuno en el cuerpo, produciendo un estado de cetosis. Este plan se ha utilizado por más de 100 años, especialmente para el tratamiento de la epilepsia resistente a la farmacología.
Mientras que la dieta, habitualmente, tiene un aporte del 55 % de HC, 30 % de ácidos grasos y 15 % de proteína, las proporciones en la dieta cetogénica son de un 8 % de HC, 90 % de ácidos grasos y 7 % de proteínas.
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