Yuri Felshtinsky y Vladimir Popov: Del terror rojo al Estado mafioso
Del terror rojo al Estado mafioso es, en suma, una obra polémica, extensa y deliberadamente provocadora. Su tesis puede discutirse.
Para comprender el régimen de Vladímir Putin, presidente de la Federación de Rusia, es necesario rastrear la evolución de los servicios de seguridad soviéticos y rusos desde 1917. Este es uno de los objetivos del libro Del terror rojo al Estado mafioso. Los servicios especiales de Rusia y su lucha por la dominación mundial.
Los autores Yuri Felshtinsky —experto en el servicio secreto ruso— y Vladimir Popov —investigador académico— interpretan el ascenso de Putin como el resultado de una larga disputa por el poder dentro del Estado. La obra fue publicada por la editorial Deusto en febrero de 2023, con traducción del escritor Jorge Ferrer. El libro parte de la creación de la All-Russian Extraordinary Commission (VCheka) en diciembre de 1917.
Esa institución, dirigida por el líder bolchevique Feliks Dzerzhinski, nació para combatir la contrarrevolución y el sabotaje. Sin embargo, los autores sostienen que pronto adquirió una función más amplia: proteger y ampliar el poder político mediante la represión. Después vinieron la Dirección Política Estatal (GPU) y el Directorio Político Unificado del Estado (OGPU).
Además, del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (NKVD), el Comisariado del Pueblo para la Seguridad del Estado (NKGB), el Ministerio de la Seguridad del Estado (MGB) y el Comité de Seguridad del Estado (KGB). Los nombres cambiaron, pero el aparato sobrevivió a las transformaciones del régimen.
El actual Servicio Federal de Seguridad de la Federación de Rusia (FSB) aparece como el último eslabón de una cadena institucional que atraviesa toda la historia soviética y postsoviética. La primera parte del libro reconstruye esa trayectoria desde los primeros años de la revolución.
El relato concede especial importancia a la lucha entre el Partido Comunista y los órganos de seguridad. Según la interpretación propuesta, esa pugna nunca desapareció, solo cambió de forma. En determinados momentos, el partido controló los servicios secretos. En otros, los organismos de seguridad ganaron autonomía y capacidad de influencia.
El derrumbe de la Unión Soviética permitió que esa relación se transformara de manera definitiva. Los autores sitúan 1991 como el momento en que el Partido Comunista perdió el control político y dejó un espacio que los servicios de seguridad ocuparían.
La segunda parte examina 1991, 1993 y las elecciones de 1996 como etapas sucesivas de una lucha por el poder. Después analiza el ascenso de Putin y sostiene que su llegada al Kremlin culminó un proceso iniciado décadas antes. El libro describe a un antiguo oficial del KGB que utilizó su trayectoria dentro de los servicios de inteligencia como plataforma para ocupar los principales espacios del Estado.
Resalta la descripción del sistema de Putin como un “Estado mafioso”. Los autores lo utilizan para explicar una estructura basada en la lealtad personal, la concentración del poder, la impunidad y la relación entre los servicios de seguridad, las empresas y las élites políticas. El argumento también plantea que el control sobre los medios de comunicación, el Parlamento, los tribunales y el aparato electoral permitió consolidar ese modelo durante los primeros años del siglo XXI.
El libro extiende esa tesis al terreno internacional. Crimea ocupa un lugar central. La anexión de 2014 aparece como el inicio de una segunda fase: la expansión del “mundo ruso”. Los autores relacionan ese concepto con la idea de reunir bajo un mismo Estado a las poblaciones rusoparlantes de territorios que pertenecieron al Imperio ruso o a la Unión Soviética.
Desde esa perspectiva, Ucrania se constituye como una pieza de un proyecto geopolítico más amplio. El mayor mérito de la obra está en su capacidad para conectar instituciones, personajes y episodios que suelen estudiarse por separado. El lector encuentra una extensa reconstrucción histórica, numerosas referencias documentales y una narración que avanza desde la Revolución de Octubre hasta la Rusia de Putin.
El libro cita obras históricas, documentos, archivos, publicaciones soviéticas y rusas, testimonios y artículos de prensa. Además, formula acusaciones de enorme alcance sobre operaciones de inteligencia, conspiraciones y responsabilidades políticas. Por eso conviene leerlo como una interpretación histórica y política fuertemente argumentada, no como un relato neutral.
A pesar de ello, la obra resulta relevante para quien quiera entender la lógica del poder ruso. El aparato de seguridad no desapareció con la Unión Soviética, solo cambió de nombre, estructura y contexto. Mantuvo una continuidad que, según los autores, terminó por llevarlo hasta el Kremlin.
Del terror rojo al Estado mafioso es, en suma, una obra polémica, extensa y deliberadamente provocadora. Obliga a revisar la relación entre servicios secretos, poder político y expansión territorial. Su tesis puede discutirse. De hecho, merece ser discutida. Ofrece un marco claro para analizar cómo una institución creada en 1917 pudo convertirse, más de un siglo después, en el eje de una estructura de poder que todavía determina buena parte de la política rusa y de sus relaciones con el mundo.
Yuri Felshtinsky y Vladimir Popov: Del terror rojo al Estado mafioso
Del terror rojo al Estado mafioso es, en suma, una obra polémica, extensa y deliberadamente provocadora. Su tesis puede discutirse.
Para comprender el régimen de Vladímir Putin, presidente de la Federación de Rusia, es necesario rastrear la evolución de los servicios de seguridad soviéticos y rusos desde 1917. Este es uno de los objetivos del libro Del terror rojo al Estado mafioso. Los servicios especiales de Rusia y su lucha por la dominación mundial.
Los autores Yuri Felshtinsky —experto en el servicio secreto ruso— y Vladimir Popov —investigador académico— interpretan el ascenso de Putin como el resultado de una larga disputa por el poder dentro del Estado. La obra fue publicada por la editorial Deusto en febrero de 2023, con traducción del escritor Jorge Ferrer. El libro parte de la creación de la All-Russian Extraordinary Commission (VCheka) en diciembre de 1917.
Esa institución, dirigida por el líder bolchevique Feliks Dzerzhinski, nació para combatir la contrarrevolución y el sabotaje. Sin embargo, los autores sostienen que pronto adquirió una función más amplia: proteger y ampliar el poder político mediante la represión. Después vinieron la Dirección Política Estatal (GPU) y el Directorio Político Unificado del Estado (OGPU).
Además, del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (NKVD), el Comisariado del Pueblo para la Seguridad del Estado (NKGB), el Ministerio de la Seguridad del Estado (MGB) y el Comité de Seguridad del Estado (KGB). Los nombres cambiaron, pero el aparato sobrevivió a las transformaciones del régimen.
El actual Servicio Federal de Seguridad de la Federación de Rusia (FSB) aparece como el último eslabón de una cadena institucional que atraviesa toda la historia soviética y postsoviética. La primera parte del libro reconstruye esa trayectoria desde los primeros años de la revolución.
El relato concede especial importancia a la lucha entre el Partido Comunista y los órganos de seguridad. Según la interpretación propuesta, esa pugna nunca desapareció, solo cambió de forma. En determinados momentos, el partido controló los servicios secretos. En otros, los organismos de seguridad ganaron autonomía y capacidad de influencia.
El derrumbe de la Unión Soviética permitió que esa relación se transformara de manera definitiva. Los autores sitúan 1991 como el momento en que el Partido Comunista perdió el control político y dejó un espacio que los servicios de seguridad ocuparían.
La segunda parte examina 1991, 1993 y las elecciones de 1996 como etapas sucesivas de una lucha por el poder. Después analiza el ascenso de Putin y sostiene que su llegada al Kremlin culminó un proceso iniciado décadas antes. El libro describe a un antiguo oficial del KGB que utilizó su trayectoria dentro de los servicios de inteligencia como plataforma para ocupar los principales espacios del Estado.
Resalta la descripción del sistema de Putin como un “Estado mafioso”. Los autores lo utilizan para explicar una estructura basada en la lealtad personal, la concentración del poder, la impunidad y la relación entre los servicios de seguridad, las empresas y las élites políticas. El argumento también plantea que el control sobre los medios de comunicación, el Parlamento, los tribunales y el aparato electoral permitió consolidar ese modelo durante los primeros años del siglo XXI.
El libro extiende esa tesis al terreno internacional. Crimea ocupa un lugar central. La anexión de 2014 aparece como el inicio de una segunda fase: la expansión del “mundo ruso”. Los autores relacionan ese concepto con la idea de reunir bajo un mismo Estado a las poblaciones rusoparlantes de territorios que pertenecieron al Imperio ruso o a la Unión Soviética.
Desde esa perspectiva, Ucrania se constituye como una pieza de un proyecto geopolítico más amplio. El mayor mérito de la obra está en su capacidad para conectar instituciones, personajes y episodios que suelen estudiarse por separado. El lector encuentra una extensa reconstrucción histórica, numerosas referencias documentales y una narración que avanza desde la Revolución de Octubre hasta la Rusia de Putin.
El libro cita obras históricas, documentos, archivos, publicaciones soviéticas y rusas, testimonios y artículos de prensa. Además, formula acusaciones de enorme alcance sobre operaciones de inteligencia, conspiraciones y responsabilidades políticas. Por eso conviene leerlo como una interpretación histórica y política fuertemente argumentada, no como un relato neutral.
A pesar de ello, la obra resulta relevante para quien quiera entender la lógica del poder ruso. El aparato de seguridad no desapareció con la Unión Soviética, solo cambió de nombre, estructura y contexto. Mantuvo una continuidad que, según los autores, terminó por llevarlo hasta el Kremlin.
Del terror rojo al Estado mafioso es, en suma, una obra polémica, extensa y deliberadamente provocadora. Obliga a revisar la relación entre servicios secretos, poder político y expansión territorial. Su tesis puede discutirse. De hecho, merece ser discutida. Ofrece un marco claro para analizar cómo una institución creada en 1917 pudo convertirse, más de un siglo después, en el eje de una estructura de poder que todavía determina buena parte de la política rusa y de sus relaciones con el mundo.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: