El Movimiento Semilla prometió transformar la movilidad en Guatemala con infraestructura moderna y transporte masivo. Sus planes de gobierno, de 2019 y 2023, incluyeron metro, carreteras y orden urbano. Hoy, con Bernardo Arévalo en la presidencia, existe un contraste entre las promesas y los magros resultados obtenidos hasta la fecha.
Por qué importa. La movilidad condiciona la productividad en el país, además de la calidad de vida de los guatemaltecos. Los planes Semilla presentaron al transporte como eje de desarrollo y combate a la “desigualdad territorial”, según se lee en sus promesas. En este sentido, el metro figuró como símbolo de modernización urbana.
- En 2019, proponían sistemas masivos para el área metropolitana y corredores viales estratégicos. Le dieron énfasis a la planificación técnica y al financiamiento público.
- Años más tarde, en 2023, el programa retomó el metro, habló de red integrada y priorizó carreteras para competitividad logística. La finalidad era la reducción de tiempos de traslado.
- Ambos documentos asociaron movilidad con crecimiento económico y calidad de vida, bajo un rol central del Estado en inversión y regulación. Sin embargo, a dos años de gobierno no hay nada de aquello.
Sí, pero. El metro figuró como proyecto estructural y las carreteras, como “deuda histórica”. A pesar del ofrecimiento, este año, con las modificaciones presupuestarias, el gobierno central redujo el presupuesto del circuito metropolitano del metro. Pasó de GTQ 1200M a GTQ 600M. metro, afectando así a millones de vecinos.
- La reducción fue promovida por el ministro de Finanzas Públicas, Jonathan Menkos Zeissig. En 2019, era el candidato vicepresidencial, pero no participó en la contienda electoral.
- En ese año, su plan de gobierno describió estudios y fases para transporte masivo. No obstante, carecían de un cronograma detallado y de fuentes de financiamiento claras.
- El Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) presentó varias metas para 2026. Sin embargo, ninguna incluye la construcción de nuevos kilómetros de carreteras.
Visto y no visto. El plan 2023 agregó coordinación interinstitucional y ordenamiento territorial, pero mantuvo vaguedad sobre costos y plazos del metro. La promesa más reciente no ha logrado consolidarse por diferencias políticas entre el gobierno central, las municipalidades y el sector privado. La pieza disidente es el Ejecutivo.
- A dos años de gobierno, no existe obra del metro en ejecución ni licitación pública concluida para ese fin. La política vial se ha concentrado únicamente en administración y diagnósticos.
- Para el estado de las carreteras, ambos programas prometieron mantenimiento, transparencia en contratos y combate a la corrupción en obra pública. Los resultados actuales son todo lo contrario.
- La Unidad Ejecutora de Conservación Vial (COVIAL) informó que cerca de 95 proyectos de infraestructura vial, previstos para 2025, iniciaron hasta este año. La razón: incapacidad.
En conclusión. Las promesas de movilidad de Semilla no se traducen en obras visibles. El metro permanece en etapa declarativa y la red vial carece de expansión. Con Bernardo Arévalo en la presidencia, la ejecución se concentra en trámites y ajustes presupuestarios, no en infraestructura.
- El proyecto del metro perdió prioridad financiera. Esto retrasa una solución estructural al congestionamiento urbano y debilita la credibilidad de la oferta electoral.
- En carreteras, la política pública se limita a mantenimiento tardío y correcciones administrativas, sin metas claras de nuevos kilómetros. Tampoco existen contratos ejecutados que mejoren conectividad y reduzcan costos logísticos.
El Movimiento Semilla prometió transformar la movilidad en Guatemala con infraestructura moderna y transporte masivo. Sus planes de gobierno, de 2019 y 2023, incluyeron metro, carreteras y orden urbano. Hoy, con Bernardo Arévalo en la presidencia, existe un contraste entre las promesas y los magros resultados obtenidos hasta la fecha.
Por qué importa. La movilidad condiciona la productividad en el país, además de la calidad de vida de los guatemaltecos. Los planes Semilla presentaron al transporte como eje de desarrollo y combate a la “desigualdad territorial”, según se lee en sus promesas. En este sentido, el metro figuró como símbolo de modernización urbana.
- En 2019, proponían sistemas masivos para el área metropolitana y corredores viales estratégicos. Le dieron énfasis a la planificación técnica y al financiamiento público.
- Años más tarde, en 2023, el programa retomó el metro, habló de red integrada y priorizó carreteras para competitividad logística. La finalidad era la reducción de tiempos de traslado.
- Ambos documentos asociaron movilidad con crecimiento económico y calidad de vida, bajo un rol central del Estado en inversión y regulación. Sin embargo, a dos años de gobierno no hay nada de aquello.
Sí, pero. El metro figuró como proyecto estructural y las carreteras, como “deuda histórica”. A pesar del ofrecimiento, este año, con las modificaciones presupuestarias, el gobierno central redujo el presupuesto del circuito metropolitano del metro. Pasó de GTQ 1200M a GTQ 600M. metro, afectando así a millones de vecinos.
- La reducción fue promovida por el ministro de Finanzas Públicas, Jonathan Menkos Zeissig. En 2019, era el candidato vicepresidencial, pero no participó en la contienda electoral.
- En ese año, su plan de gobierno describió estudios y fases para transporte masivo. No obstante, carecían de un cronograma detallado y de fuentes de financiamiento claras.
- El Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) presentó varias metas para 2026. Sin embargo, ninguna incluye la construcción de nuevos kilómetros de carreteras.
Visto y no visto. El plan 2023 agregó coordinación interinstitucional y ordenamiento territorial, pero mantuvo vaguedad sobre costos y plazos del metro. La promesa más reciente no ha logrado consolidarse por diferencias políticas entre el gobierno central, las municipalidades y el sector privado. La pieza disidente es el Ejecutivo.
- A dos años de gobierno, no existe obra del metro en ejecución ni licitación pública concluida para ese fin. La política vial se ha concentrado únicamente en administración y diagnósticos.
- Para el estado de las carreteras, ambos programas prometieron mantenimiento, transparencia en contratos y combate a la corrupción en obra pública. Los resultados actuales son todo lo contrario.
- La Unidad Ejecutora de Conservación Vial (COVIAL) informó que cerca de 95 proyectos de infraestructura vial, previstos para 2025, iniciaron hasta este año. La razón: incapacidad.
En conclusión. Las promesas de movilidad de Semilla no se traducen en obras visibles. El metro permanece en etapa declarativa y la red vial carece de expansión. Con Bernardo Arévalo en la presidencia, la ejecución se concentra en trámites y ajustes presupuestarios, no en infraestructura.
- El proyecto del metro perdió prioridad financiera. Esto retrasa una solución estructural al congestionamiento urbano y debilita la credibilidad de la oferta electoral.
- En carreteras, la política pública se limita a mantenimiento tardío y correcciones administrativas, sin metas claras de nuevos kilómetros. Tampoco existen contratos ejecutados que mejoren conectividad y reduzcan costos logísticos.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: