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La salud mental sigue fuera de las prioridades del Gobierno

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Glenda Sanchez
01 de mayo, 2026

Josefa, Eva y Pedro son tres pacientes que sufren trastornos mentales. Por lo avanzado de su enfermedad fueron suspendidos y obligados a dejar de trabajar.  Los tres asisten a Centros de Salud Pública o al Hospital Nacional de Salud Mental Federico Mora. Los dos últimos padecen de ansiedad y depresión. Mientras Josefa esquizofrenia.  

En Guatemala, el gobierno de Bernardo Arévalo se comprometió a ofrecer un servicio de salud de calidad: “lucharemos para que nadie muera por causas prevenibles y curables”, detalla en el Plan de Gobierno del Movimiento Semilla (2024-2028). La salud mental no estuvo exenta de promesas.  

El documento enfatiza que la salud sería un derecho para todos los guatemaltecos al garantizar atención médica, cobertura y medicina genérica. “La salud no debe depender de la capacidad de pago; por ello, nos comprometemos a transformar la salud pública. Avanzar hacia una atención universal, integral, de calidad y gratuita”, se lee.

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Más allá del país 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la salud mental es una parte integral para el bienestar y desarrollo de toda persona. Reconoce que los países se deben esforzar para brindar una atención digna. Alerta que los sistemas y servicios de algunos reflejan deficiencias para atender a los pacientes.  

Guatemala tiene un marco jurídico en salud mental. También en la promoción del bienestar de la población.  En 2023 se lanzó la Política Institucional de Salud Mental 2023–2028 para fortalecer la atención de los pacientes. Los tres ejes de la política son la entrega de medicamentos en todas las áreas de salud, descentralizar la atención e impulsar programas de prevención.  

En marzo pasado la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia (SCSP) junto a la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos (Copadeh) lanzaron la campaña de salud mental Hablemos sin pena. Uno de los objetivos es romper con los estereotipos y hablar del tema. A pesar del gasto en pauta los resultados no son tangibles. Por parte de los guatemaltecos, ha recibido varias críticas. 

La promesa de atención se desvanece. No hay medicamentos para los pacientes y existen pocos especialistas. No se dan abasto para asistir los pacientes. En diciembre de 2025, la siquiatra, del centro de salud ubicado en la 10 avenida y 14 calle de la zona 1 capitalina, renunció ante la negativa de un incremento salarial.  

Lenta asistencia 

Los más afectados son los pacientes del centro. En enero fueron notificados de la renuncia de la especialista y fueron trasladados al Hospital General San Juan de Dios y el Federico Mora. Cada hospital tiene un proceso diferente, unos más burocráticos que otros. 

Según denuncias en el San Juan de Dios para ser atendidos son remitidos al área de Geriatría. Allí se encuentra el psiquiatra. En la primera consulta el personal notifica que el nosocomio no otorga medicamentos. La consulta es externa, por turnos y referidos de algún centro de salud del país. En el Federico Mora no tienen insumos suficientes para tratar los trastornos, los especialistas se rotan en las diferentes áreas.  

“No hay medicamentos, le daré algunas muestras médicas para ayudarla.  Nos dice el psiquiatra. Este mes me tocó que comprar. La caja de 30 pastillas cuesta Q400 hasta Q850. Debo tomar dos medicamentos, porque sufro de depresión y ansiedad”, añade Eva. Ella asistía desde 2025 a la zona 1. Es mamá y no ha podido trabajar por el padecimiento.  

La hazaña por un tratamiento 

Desvenlafaxina de 50 mg —antidepresivo para tratar trastorno depresivo — es uno de los medicamentos que ella debe tomar. En Guatecompras, la última adquisición del fármaco la hizo el hospital en abril de 2025. Puede ser que se adquirió bajo otra modalidad. Las compras más frecuentes las tiene el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).    

La Dirección de Comunicación del Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSPAS) confirmó en enero la renuncia de la especialista y del traslado de los pacientes a otros hospitales. Hasta la fecha no han contratado al nuevo médico y los pacientes están a la deriva por la falta de los tratamientos.  

La deficiencia en el tratamiento de la salud mental a dado paso a varias iniciativas de ley. La más reciente es la 6537, Ley para la Atención Integral de la Salud Mental.  

Datos  

Registros de la revista de Psicólogos de Guatemala indican que 340 psicólogos están distribuidos en las 29 áreas de salud y que en los hospitales hay al menos 140 médicos psiquiatras (MSPAS, 2008).  

Además, que el ministerio reportó que 34 178 guatemaltecos fueron diagnosticados con algún trastorno mental y del comportamiento. Y añade que los padecimientos que se presentan con más frecuencia son la depresión, ansiedad y trastornos mentales asociados al consumo de sustancias psicoactivas.  

El reto pendiente del país 

En 2011 el hospital Federico Mora fue señalado internacionalmente como uno de los peores y más peligrosos del continente americano. Cuatro gobiernos han pasado, incluida la administración de Arévalo, y la situación no muestra mayores avances. Se hace referencia porque es el único hospital especializado en la salud mental del país. 

Con esos antecedentes es vital que las autoridades prioricen el tema. De acuerdo con la OMS, en el mundo 1 000M de personas sufren algún trastorno mental y Guatemala sobre pasa los más de 30 000 casos. Y con demasiada frecuencia son víctimas de abusos contra los derechos humanos por parte de los servicios de salud, que deberían ser los responsables de atenderlos.  

A pesar del bajo cumplimiento de las promesas de campaña en salud, el gobierno de Arévalo olvidó la salud mental. Priorizó la construcción de centros de salud y la continuidad de dos hospitales, pero ninguno se posesiona como centro de atención para estos trastornos.  

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Glenda Sanchez
01 de mayo, 2026

Josefa, Eva y Pedro son tres pacientes que sufren trastornos mentales. Por lo avanzado de su enfermedad fueron suspendidos y obligados a dejar de trabajar.  Los tres asisten a Centros de Salud Pública o al Hospital Nacional de Salud Mental Federico Mora. Los dos últimos padecen de ansiedad y depresión. Mientras Josefa esquizofrenia.  

En Guatemala, el gobierno de Bernardo Arévalo se comprometió a ofrecer un servicio de salud de calidad: “lucharemos para que nadie muera por causas prevenibles y curables”, detalla en el Plan de Gobierno del Movimiento Semilla (2024-2028). La salud mental no estuvo exenta de promesas.  

El documento enfatiza que la salud sería un derecho para todos los guatemaltecos al garantizar atención médica, cobertura y medicina genérica. “La salud no debe depender de la capacidad de pago; por ello, nos comprometemos a transformar la salud pública. Avanzar hacia una atención universal, integral, de calidad y gratuita”, se lee.

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Más allá del país 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la salud mental es una parte integral para el bienestar y desarrollo de toda persona. Reconoce que los países se deben esforzar para brindar una atención digna. Alerta que los sistemas y servicios de algunos reflejan deficiencias para atender a los pacientes.  

Guatemala tiene un marco jurídico en salud mental. También en la promoción del bienestar de la población.  En 2023 se lanzó la Política Institucional de Salud Mental 2023–2028 para fortalecer la atención de los pacientes. Los tres ejes de la política son la entrega de medicamentos en todas las áreas de salud, descentralizar la atención e impulsar programas de prevención.  

En marzo pasado la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia (SCSP) junto a la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos (Copadeh) lanzaron la campaña de salud mental Hablemos sin pena. Uno de los objetivos es romper con los estereotipos y hablar del tema. A pesar del gasto en pauta los resultados no son tangibles. Por parte de los guatemaltecos, ha recibido varias críticas. 

La promesa de atención se desvanece. No hay medicamentos para los pacientes y existen pocos especialistas. No se dan abasto para asistir los pacientes. En diciembre de 2025, la siquiatra, del centro de salud ubicado en la 10 avenida y 14 calle de la zona 1 capitalina, renunció ante la negativa de un incremento salarial.  

Lenta asistencia 

Los más afectados son los pacientes del centro. En enero fueron notificados de la renuncia de la especialista y fueron trasladados al Hospital General San Juan de Dios y el Federico Mora. Cada hospital tiene un proceso diferente, unos más burocráticos que otros. 

Según denuncias en el San Juan de Dios para ser atendidos son remitidos al área de Geriatría. Allí se encuentra el psiquiatra. En la primera consulta el personal notifica que el nosocomio no otorga medicamentos. La consulta es externa, por turnos y referidos de algún centro de salud del país. En el Federico Mora no tienen insumos suficientes para tratar los trastornos, los especialistas se rotan en las diferentes áreas.  

“No hay medicamentos, le daré algunas muestras médicas para ayudarla.  Nos dice el psiquiatra. Este mes me tocó que comprar. La caja de 30 pastillas cuesta Q400 hasta Q850. Debo tomar dos medicamentos, porque sufro de depresión y ansiedad”, añade Eva. Ella asistía desde 2025 a la zona 1. Es mamá y no ha podido trabajar por el padecimiento.  

La hazaña por un tratamiento 

Desvenlafaxina de 50 mg —antidepresivo para tratar trastorno depresivo — es uno de los medicamentos que ella debe tomar. En Guatecompras, la última adquisición del fármaco la hizo el hospital en abril de 2025. Puede ser que se adquirió bajo otra modalidad. Las compras más frecuentes las tiene el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).    

La Dirección de Comunicación del Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSPAS) confirmó en enero la renuncia de la especialista y del traslado de los pacientes a otros hospitales. Hasta la fecha no han contratado al nuevo médico y los pacientes están a la deriva por la falta de los tratamientos.  

La deficiencia en el tratamiento de la salud mental a dado paso a varias iniciativas de ley. La más reciente es la 6537, Ley para la Atención Integral de la Salud Mental.  

Datos  

Registros de la revista de Psicólogos de Guatemala indican que 340 psicólogos están distribuidos en las 29 áreas de salud y que en los hospitales hay al menos 140 médicos psiquiatras (MSPAS, 2008).  

Además, que el ministerio reportó que 34 178 guatemaltecos fueron diagnosticados con algún trastorno mental y del comportamiento. Y añade que los padecimientos que se presentan con más frecuencia son la depresión, ansiedad y trastornos mentales asociados al consumo de sustancias psicoactivas.  

El reto pendiente del país 

En 2011 el hospital Federico Mora fue señalado internacionalmente como uno de los peores y más peligrosos del continente americano. Cuatro gobiernos han pasado, incluida la administración de Arévalo, y la situación no muestra mayores avances. Se hace referencia porque es el único hospital especializado en la salud mental del país. 

Con esos antecedentes es vital que las autoridades prioricen el tema. De acuerdo con la OMS, en el mundo 1 000M de personas sufren algún trastorno mental y Guatemala sobre pasa los más de 30 000 casos. Y con demasiada frecuencia son víctimas de abusos contra los derechos humanos por parte de los servicios de salud, que deberían ser los responsables de atenderlos.  

A pesar del bajo cumplimiento de las promesas de campaña en salud, el gobierno de Arévalo olvidó la salud mental. Priorizó la construcción de centros de salud y la continuidad de dos hospitales, pero ninguno se posesiona como centro de atención para estos trastornos.  

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