La apuesta de EE. UU. contra el narco
El partido Morena nació y creció al amparo del narco; la presidenta, Claudia Sheinbaum, es una rehén de lo que el capo, Andrés Manuel López Obrador, construyó en su ansia de poder.
Ayer, el Departamento de Estado anunció una recompensa global de USD 100M para quienes deseen dar información —“sapear”— sobre integrantes de las organizaciones narcoterroristas que operan en México y Centroamérica ligadas al cártel Jalisco Nueva Generación. No está limitada a las operaciones propiamente dichas, sino a toda la estructura que le da soporte a su funcionamiento. En otras palabras: lavadores de dinero y autoridades políticas que protegen al cártel.
En México, la cosa es bastante clara: el partido Morena nació y creció al amparo del narco; la presidenta, Claudia Sheinbaum, es una rehén de lo que el capo, Andrés Manuel López Obrador, construyó en su ansia de poder. Pactó con lo peor de lo peor. Más pronto que tarde enfrentará la justicia.
Pero también en Guatemala, políticos y candidatos deberán rendir cuentas ante la justicia estadounidense por sus vínculos con ese y otros cárteles. Aunque hay pocos —o ningún— partido que se salve, hay otros que pareciese que activamente buscan la participación y financiamiento del narco. No es sorpresa que sean los que puntean en las mediciones; el narco tiene mucho dinero que está a disposición de politiqueros corruptos dispuestos a servir al mal.
Ojalá y la iniciativa de la administración Trump logre ser efectiva; lo deleznable de las instituciones guatemaltecas no soporta un embate como el del narco.
La apuesta de EE. UU. contra el narco
El partido Morena nació y creció al amparo del narco; la presidenta, Claudia Sheinbaum, es una rehén de lo que el capo, Andrés Manuel López Obrador, construyó en su ansia de poder.
Ayer, el Departamento de Estado anunció una recompensa global de USD 100M para quienes deseen dar información —“sapear”— sobre integrantes de las organizaciones narcoterroristas que operan en México y Centroamérica ligadas al cártel Jalisco Nueva Generación. No está limitada a las operaciones propiamente dichas, sino a toda la estructura que le da soporte a su funcionamiento. En otras palabras: lavadores de dinero y autoridades políticas que protegen al cártel.
En México, la cosa es bastante clara: el partido Morena nació y creció al amparo del narco; la presidenta, Claudia Sheinbaum, es una rehén de lo que el capo, Andrés Manuel López Obrador, construyó en su ansia de poder. Pactó con lo peor de lo peor. Más pronto que tarde enfrentará la justicia.
Pero también en Guatemala, políticos y candidatos deberán rendir cuentas ante la justicia estadounidense por sus vínculos con ese y otros cárteles. Aunque hay pocos —o ningún— partido que se salve, hay otros que pareciese que activamente buscan la participación y financiamiento del narco. No es sorpresa que sean los que puntean en las mediciones; el narco tiene mucho dinero que está a disposición de politiqueros corruptos dispuestos a servir al mal.
Ojalá y la iniciativa de la administración Trump logre ser efectiva; lo deleznable de las instituciones guatemaltecas no soporta un embate como el del narco.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: