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El estado de sitio en la narrativa de Semilla

.
Gérman Gómez
20 de enero, 2026

Antes de que fuera presidente, el entonces diputado del Movimiento Semilla (MS), Bernardo Arévalo, criticó fuertemente los estados de sitio. En varios discursos que dio en el hemiciclo, indicó que su implementación era evidencia del fracaso de políticas públicas en materia de seguridad. Según su pensamiento, no podía ser utilizado en ninguna circunstancia.

  • El sangriento fin de semana que dejó —hasta el momento— diez agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) fallecidos, lo movió a declarar estado de sitio.

Por qué importa. La misma narrativa mantenía el resto del entonces bloque legislativo de Semilla. En varios comunicados emitidos a nombre de la bancada, el rechazo era sistemático. Sin embargo, ante los últimos atentados, la postura cambió. Hoy los diputados oficialistas están a favor y lo defienden.

  • Entre las críticas más frecuentes que realizaban a los estados de sitio, estaba la calificación de “recurso extremo” utilizado para actos de corrupción.
  • En un tuit de 2022, la bancada afirmó que era mal empleado, y “ahondaba la brecha de confianza entre el gobierno y las comunidades”.
  • Incluso, la declaración de terroristas a las maras y pandillas fue cuestionada por los diputados oficialistas. Indicaron que no resolvería el problema de fondo.

Visto y no visto. A pesar de la rectificación del estado de sitio que realizó el Congreso de la República el lunes pasado, algunos diputados del MS tuvieron un doble discurso. La diputada Alma Luz Guerrero, por ejemplo, afirmó que “no todos los mareros son terroristas”. Otrora, Samuel Pérez dijo lo mismo.

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  • En una transmisión en vivo en TikTok, declaró que “no a todos los mareros podemos considerar terroristas; seguramente hay algunos terroristas que son mareros, pero no todos los mareros necesariamente van a ser terroristas”.
  • En septiembre pasado, cuando el Congreso solicitó al presidente Arévalo declarar a las pandillas como organizaciones terroristas, la bancada [de Semilla] votó en contra.
  • El rechazo se dio porque fue promovida por diputados de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Más allá de buscar un beneficio común, actuaron por rechazo político y partidista.

Sí, pero. La narrativa de los diputados y personas afines al MS defendió el actual estado de sitio; en varias publicaciones afirmaron que la medida era urgente para proteger a las familias. Según indicaron, el gobierno respondió con firmeza ante los ataques de estructuras criminales y actores que buscan desestabilizar al país.

  • Sin embargo, el Estado mostró carencia de mecanismos eficientes para controlar a los reos de las tres cárceles afectadas por los amotinamientos. Retomar el control tardó horas.
  • Aunque los contextos de aplicación de los estados de sitio son diferentes, Arévalo y su bancada criticaban su aplicación y no el conflicto en años anteriores.
  • El lunes, el congreso rectificó el estado de sitio, pero con algunos cambios. Lo hizo con 149 votos. Hasta el momento, el régimen [de excepción] ha permitido la captura de varios presuntos delincuentes.

En conclusión. El giro discursivo del presidente Bernardo Arévalo y de la bancada Semilla frente al estado de sitio revela discrepancias entre el discurso previo y las decisiones adoptadas desde el poder. La medida se defiende hoy como necesaria, pero evidencia la falta de coherencia política de los “semilleros”.

  • El MS pasó de rechazar el estado de sitio como “fracaso de políticas públicas” a respaldarlo ante una crisis de seguridad, sin ofrecer una explicación clara que conecte ambas posturas ni reconozca el cambio de criterio.
  • El doble discurso de algunos diputados, al relativizar la calificación de terroristas a las pandillas, contrasta con el respaldo a una medida que se justifica por la amenaza criminal organizada.
  • Aunque el estado de sitio ya permitió capturas, la demora en retomar el control penitenciario expone debilidades estructurales que la medida excepcional no corrige y que seguirán vigentes cuando termine.
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El estado de sitio en la narrativa de Semilla

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Gérman Gómez
20 de enero, 2026

Antes de que fuera presidente, el entonces diputado del Movimiento Semilla (MS), Bernardo Arévalo, criticó fuertemente los estados de sitio. En varios discursos que dio en el hemiciclo, indicó que su implementación era evidencia del fracaso de políticas públicas en materia de seguridad. Según su pensamiento, no podía ser utilizado en ninguna circunstancia.

  • El sangriento fin de semana que dejó —hasta el momento— diez agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) fallecidos, lo movió a declarar estado de sitio.

Por qué importa. La misma narrativa mantenía el resto del entonces bloque legislativo de Semilla. En varios comunicados emitidos a nombre de la bancada, el rechazo era sistemático. Sin embargo, ante los últimos atentados, la postura cambió. Hoy los diputados oficialistas están a favor y lo defienden.

  • Entre las críticas más frecuentes que realizaban a los estados de sitio, estaba la calificación de “recurso extremo” utilizado para actos de corrupción.
  • En un tuit de 2022, la bancada afirmó que era mal empleado, y “ahondaba la brecha de confianza entre el gobierno y las comunidades”.
  • Incluso, la declaración de terroristas a las maras y pandillas fue cuestionada por los diputados oficialistas. Indicaron que no resolvería el problema de fondo.

Visto y no visto. A pesar de la rectificación del estado de sitio que realizó el Congreso de la República el lunes pasado, algunos diputados del MS tuvieron un doble discurso. La diputada Alma Luz Guerrero, por ejemplo, afirmó que “no todos los mareros son terroristas”. Otrora, Samuel Pérez dijo lo mismo.

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  • En una transmisión en vivo en TikTok, declaró que “no a todos los mareros podemos considerar terroristas; seguramente hay algunos terroristas que son mareros, pero no todos los mareros necesariamente van a ser terroristas”.
  • En septiembre pasado, cuando el Congreso solicitó al presidente Arévalo declarar a las pandillas como organizaciones terroristas, la bancada [de Semilla] votó en contra.
  • El rechazo se dio porque fue promovida por diputados de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Más allá de buscar un beneficio común, actuaron por rechazo político y partidista.

Sí, pero. La narrativa de los diputados y personas afines al MS defendió el actual estado de sitio; en varias publicaciones afirmaron que la medida era urgente para proteger a las familias. Según indicaron, el gobierno respondió con firmeza ante los ataques de estructuras criminales y actores que buscan desestabilizar al país.

  • Sin embargo, el Estado mostró carencia de mecanismos eficientes para controlar a los reos de las tres cárceles afectadas por los amotinamientos. Retomar el control tardó horas.
  • Aunque los contextos de aplicación de los estados de sitio son diferentes, Arévalo y su bancada criticaban su aplicación y no el conflicto en años anteriores.
  • El lunes, el congreso rectificó el estado de sitio, pero con algunos cambios. Lo hizo con 149 votos. Hasta el momento, el régimen [de excepción] ha permitido la captura de varios presuntos delincuentes.

En conclusión. El giro discursivo del presidente Bernardo Arévalo y de la bancada Semilla frente al estado de sitio revela discrepancias entre el discurso previo y las decisiones adoptadas desde el poder. La medida se defiende hoy como necesaria, pero evidencia la falta de coherencia política de los “semilleros”.

  • El MS pasó de rechazar el estado de sitio como “fracaso de políticas públicas” a respaldarlo ante una crisis de seguridad, sin ofrecer una explicación clara que conecte ambas posturas ni reconozca el cambio de criterio.
  • El doble discurso de algunos diputados, al relativizar la calificación de terroristas a las pandillas, contrasta con el respaldo a una medida que se justifica por la amenaza criminal organizada.
  • Aunque el estado de sitio ya permitió capturas, la demora en retomar el control penitenciario expone debilidades estructurales que la medida excepcional no corrige y que seguirán vigentes cuando termine.

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