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El alcalde Asturias recurre a China para rescatar una escuela paralizada tras sobrecostos y sanciones

.
Natalie Chang
03 de julio, 2026

Quinientos setenta y cinco estudiantes sin clases regulares durante más de dos años, GTQ27M, un 0 % de ejecución financiera y búsqueda de un salvavidas chino. Tres cifras y un hecho que resumen el caso de ineficiencia e irregularidades vinculadas al alcalde Juan Manuel Asturias en el proyecto de mejoramiento de la Escuela Primaria de San Mateo Milpas Altas. Mientras tanto, estos 575 alumnos siguen recibiendo clases en espacios improvisados, por la ausencia de ejecución de un proyecto que debía haber concluido en julio del 2025.







La Contraloría General de Cuentas (CGC) determinó que el proyecto pasó de un presupuesto original de GTQ17 902 479, aprobado mediante el Convenio 34-2024, a un contrato adjudicado por GTQ27.2M a CONSTRAUBE —cuyo representante legal es Pablo Isaac Quintana Shtraube— bajo el NOG 23692162.

El incremento de GTQ9.3M, equivalente al 62 % del monto inicialmente autorizado, fue calificado por la auditoría como una ampliación que no cuenta con respaldo técnico, ejecutada sin la modificación formal del convenio y acompañada de incrementos en distintos renglones de trabajo que oscilaron entre 2 % y 300 %.







Pese a que el proyecto continúa paralizado, fuentes con conocimiento directo del caso señalaron a este medio que el alcalde Juan Manuel Asturias sostuvo un acercamiento con la embajadora de la República Popular China en Costa Rica para explorar alternativas de financiamiento destinadas a concluir la obra. Según dichas fuentes, durante las conversaciones se habría planteado un aporte cercano a USD1.5M —lo cual representaría casi un 50 % del presupuesto actual—.







Ante ello, surgen claros cuestionamientos sobre la eficiencia y la optimización del gasto en la Municipalidad de La Antigua Guatemala. Al concurso identificado con el NOG 23692162 se presentaron cuatro oferentes. La propuesta más baja correspondió a Billy G.

Arreaga Cárdenas, con una oferta de GTQ23.98M. Le siguió Hielyson E. Solares Castillo, con GTQ24.01M. Sin embargo, la Municipalidad de La Antigua Guatemala adjudicó el proyecto a CONSTRAUBE, representada legalmente por Pablo Isaac Quintana Shtraube, por GTQ27.2M, una diferencia de GTQ3.22M respecto de la oferta más económica.ica. 

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Como resultado, la CGC impuso GTQ162 250 en multas a siete funcionarios (incluido el alcalde Juan Manuel Asturias) por autorizar y suscribir un contrato 62 % superior al monto aprobado en el Convenio 34-2024 sin respaldo técnico ni la modificación formal correspondiente.

Paralelamente, el CODEDE de Sacatepéquez rechazó modificar el convenio al detectar incrementos de entre un 2 % y un 300 % en distintos renglones de trabajo. A pesar del incremento presupuestario, la obra continúa reportando un 0 % de ejecución financiera por segundo año consecutivo, aunque debía concluir en julio de 2025.

Como consecuencia, 575 estudiantes continúan recibiendo una educación improvisada fuera de aulas formales, en viviendas particulares, mientras esperan una escuela que nunca llegó y cuyo futuro permanece incierto.







Más allá de las irregularidades señaladas por la CGC, el proyecto refleja una decisión política que se ha vuelto una constante en la administración de Juan Manuel Asturias sobre cómo asignar los recursos públicos: grandes inversiones con resultados limitados o inexistentes.

El presupuesto contempla la instalación de dos ascensores de pasajeros, con un costo conjunto de GTQ800 000. La pregunta es inevitable: ¿era indispensable que una escuela primaria incorporará dos elevadores? ¿Cuántos colegios privados hay en la Ciudad de Guatemala que cuenten con dos elevadores? Si el objetivo era garantizar la accesibilidad, ¿existían alternativas más eficientes? Y, sobre todo, ¿cuántas aulas, techos, sanitarios o escuelas completas pudieron haberse rehabilitado con esos mismos GTQ27.2M?







Aunque los proyectos no son estrictamente comparables (San Mateo contempla una infraestructura de mayor escala y está diseñada para atender una matrícula superior), la diferencia en la magnitud de la inversión resulta ilustrativa. En 2026, la Municipalidad de La Blanca, San Marcos, adjudicó la ampliación de la Escuela Primaria Oficial Rural Mixta del Parcelamiento Chiquirines (NOG 29891736) por GTQ8.04M, un establecimiento que atiende a 496 estudiantes.

De igual forma, la Municipalidad de Santa Bárbara, Huehuetenango, contrató la ampliación de la Escuela Primaria Oficial Rural Mixta del caserío La Vega, aldea Xoconilaj (NOG 29568951), por GTQ8.40M, para beneficiar a más de 300 alumnos. Aun considerando estas diferencias de escala, el costo de cada uno de estos proyectos equivale a menos de un tercio de los GTQ27.2 millones adjudicados para San Mateo.

En otras palabras, con el presupuesto destinado a un solo proyecto en San Mateo habría sido posible financiar aproximadamente tres ampliaciones escolares similares a las ejecutadas en La Blanca o Santa Bárbara.







El contraste resulta aún más llamativo al examinar únicamente el componente deportivo. Mientras el proyecto de San Mateo asignó aproximadamente GTQ3.27M para la construcción de una cancha polideportiva, otras municipalidades adjudicaron obras similares por montos considerablemente inferiores.

En Senahú, Alta Verapaz (NOG 29124158), la conformación del área deportiva de una Escuela Oficial Rural Mixta fue contratada por apenas GTQ89 250. Asimismo, en San Andrés Semetabaj, Sololá (NOG 29084946), el mejoramiento de la cancha polideportiva de otra escuela primaria rural se adjudicó por GTQ420 474.

Aunque los alcances específicos de cada intervención difieren, la comparación ilustra la magnitud del presupuesto destinado al componente deportivo de San Mateo: el costo de su cancha, por sí solo, equivale a 7.8 veces el valor de un proyecto completo de mejoramiento de cancha escolar y a más de 36 veces el de una intervención para habilitar un área deportiva en otra escuela pública rural.







El caso objeto de esta publicación trasciende un simple retraso administrativo. Las observaciones de la CGC, las sanciones impuestas a funcionarios municipales, el rechazo del CODEDE a modificar el convenio y la inexistencia de avances financieros evidencian una gestión incapaz de convertir un presupuesto de decenas de millones de quetzales en una escuela.

Bajo ese escenario, el acercamiento de la administración municipal a China refleja la búsqueda de una salida para un proyecto que continúa sin encontrar viabilidad financiera, además de una acción contradictoria a la ruta diplomática del país.







Como resultado, aunque el presupuesto aumentó un 62 %, paradójicamente, la obra continuó estancada y 575 estudiantes siguieron recibiendo clases en condiciones improvisadas. Si bien la comparación con proyectos similares ejecutados en otros municipios no pretende afirmar que todas las obras deban costar lo mismo, sí busca evidenciar que existen formas considerablemente más eficientes de invertir los recursos públicos en infraestructura educativa.

Al final, el dato más relevante no son los millones de quetzales comprometidos, sino los más de dos años durante los cuales cientos de niños han esperado una escuela que, hasta hoy, sigue siendo un proyecto sobre papel.

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Natalie Chang
03 de julio, 2026

Quinientos setenta y cinco estudiantes sin clases regulares durante más de dos años, GTQ27M, un 0 % de ejecución financiera y búsqueda de un salvavidas chino. Tres cifras y un hecho que resumen el caso de ineficiencia e irregularidades vinculadas al alcalde Juan Manuel Asturias en el proyecto de mejoramiento de la Escuela Primaria de San Mateo Milpas Altas. Mientras tanto, estos 575 alumnos siguen recibiendo clases en espacios improvisados, por la ausencia de ejecución de un proyecto que debía haber concluido en julio del 2025.







La Contraloría General de Cuentas (CGC) determinó que el proyecto pasó de un presupuesto original de GTQ17 902 479, aprobado mediante el Convenio 34-2024, a un contrato adjudicado por GTQ27.2M a CONSTRAUBE —cuyo representante legal es Pablo Isaac Quintana Shtraube— bajo el NOG 23692162.

El incremento de GTQ9.3M, equivalente al 62 % del monto inicialmente autorizado, fue calificado por la auditoría como una ampliación que no cuenta con respaldo técnico, ejecutada sin la modificación formal del convenio y acompañada de incrementos en distintos renglones de trabajo que oscilaron entre 2 % y 300 %.







Pese a que el proyecto continúa paralizado, fuentes con conocimiento directo del caso señalaron a este medio que el alcalde Juan Manuel Asturias sostuvo un acercamiento con la embajadora de la República Popular China en Costa Rica para explorar alternativas de financiamiento destinadas a concluir la obra. Según dichas fuentes, durante las conversaciones se habría planteado un aporte cercano a USD1.5M —lo cual representaría casi un 50 % del presupuesto actual—.







Ante ello, surgen claros cuestionamientos sobre la eficiencia y la optimización del gasto en la Municipalidad de La Antigua Guatemala. Al concurso identificado con el NOG 23692162 se presentaron cuatro oferentes. La propuesta más baja correspondió a Billy G.

Arreaga Cárdenas, con una oferta de GTQ23.98M. Le siguió Hielyson E. Solares Castillo, con GTQ24.01M. Sin embargo, la Municipalidad de La Antigua Guatemala adjudicó el proyecto a CONSTRAUBE, representada legalmente por Pablo Isaac Quintana Shtraube, por GTQ27.2M, una diferencia de GTQ3.22M respecto de la oferta más económica.ica. 

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Paralelamente, el CODEDE de Sacatepéquez rechazó modificar el convenio al detectar incrementos de entre un 2 % y un 300 % en distintos renglones de trabajo. A pesar del incremento presupuestario, la obra continúa reportando un 0 % de ejecución financiera por segundo año consecutivo, aunque debía concluir en julio de 2025.

Como consecuencia, 575 estudiantes continúan recibiendo una educación improvisada fuera de aulas formales, en viviendas particulares, mientras esperan una escuela que nunca llegó y cuyo futuro permanece incierto.







Más allá de las irregularidades señaladas por la CGC, el proyecto refleja una decisión política que se ha vuelto una constante en la administración de Juan Manuel Asturias sobre cómo asignar los recursos públicos: grandes inversiones con resultados limitados o inexistentes.

El presupuesto contempla la instalación de dos ascensores de pasajeros, con un costo conjunto de GTQ800 000. La pregunta es inevitable: ¿era indispensable que una escuela primaria incorporará dos elevadores? ¿Cuántos colegios privados hay en la Ciudad de Guatemala que cuenten con dos elevadores? Si el objetivo era garantizar la accesibilidad, ¿existían alternativas más eficientes? Y, sobre todo, ¿cuántas aulas, techos, sanitarios o escuelas completas pudieron haberse rehabilitado con esos mismos GTQ27.2M?







Aunque los proyectos no son estrictamente comparables (San Mateo contempla una infraestructura de mayor escala y está diseñada para atender una matrícula superior), la diferencia en la magnitud de la inversión resulta ilustrativa. En 2026, la Municipalidad de La Blanca, San Marcos, adjudicó la ampliación de la Escuela Primaria Oficial Rural Mixta del Parcelamiento Chiquirines (NOG 29891736) por GTQ8.04M, un establecimiento que atiende a 496 estudiantes.

De igual forma, la Municipalidad de Santa Bárbara, Huehuetenango, contrató la ampliación de la Escuela Primaria Oficial Rural Mixta del caserío La Vega, aldea Xoconilaj (NOG 29568951), por GTQ8.40M, para beneficiar a más de 300 alumnos. Aun considerando estas diferencias de escala, el costo de cada uno de estos proyectos equivale a menos de un tercio de los GTQ27.2 millones adjudicados para San Mateo.

En otras palabras, con el presupuesto destinado a un solo proyecto en San Mateo habría sido posible financiar aproximadamente tres ampliaciones escolares similares a las ejecutadas en La Blanca o Santa Bárbara.







El contraste resulta aún más llamativo al examinar únicamente el componente deportivo. Mientras el proyecto de San Mateo asignó aproximadamente GTQ3.27M para la construcción de una cancha polideportiva, otras municipalidades adjudicaron obras similares por montos considerablemente inferiores.

En Senahú, Alta Verapaz (NOG 29124158), la conformación del área deportiva de una Escuela Oficial Rural Mixta fue contratada por apenas GTQ89 250. Asimismo, en San Andrés Semetabaj, Sololá (NOG 29084946), el mejoramiento de la cancha polideportiva de otra escuela primaria rural se adjudicó por GTQ420 474.

Aunque los alcances específicos de cada intervención difieren, la comparación ilustra la magnitud del presupuesto destinado al componente deportivo de San Mateo: el costo de su cancha, por sí solo, equivale a 7.8 veces el valor de un proyecto completo de mejoramiento de cancha escolar y a más de 36 veces el de una intervención para habilitar un área deportiva en otra escuela pública rural.







El caso objeto de esta publicación trasciende un simple retraso administrativo. Las observaciones de la CGC, las sanciones impuestas a funcionarios municipales, el rechazo del CODEDE a modificar el convenio y la inexistencia de avances financieros evidencian una gestión incapaz de convertir un presupuesto de decenas de millones de quetzales en una escuela.

Bajo ese escenario, el acercamiento de la administración municipal a China refleja la búsqueda de una salida para un proyecto que continúa sin encontrar viabilidad financiera, además de una acción contradictoria a la ruta diplomática del país.







Como resultado, aunque el presupuesto aumentó un 62 %, paradójicamente, la obra continuó estancada y 575 estudiantes siguieron recibiendo clases en condiciones improvisadas. Si bien la comparación con proyectos similares ejecutados en otros municipios no pretende afirmar que todas las obras deban costar lo mismo, sí busca evidenciar que existen formas considerablemente más eficientes de invertir los recursos públicos en infraestructura educativa.

Al final, el dato más relevante no son los millones de quetzales comprometidos, sino los más de dos años durante los cuales cientos de niños han esperado una escuela que, hasta hoy, sigue siendo un proyecto sobre papel.

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