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Arévalo pasa de no respaldar una ofensiva de EE. UU. a apoyar una transición en Venezuela

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Ana González
04 de enero, 2026

Tras un pronunciamiento previo, Guatemala elevó el nivel de crítica contra el régimen de Nicolás Maduro, al pasar de una postura cautelosa a exigir abiertamente una transición democrática en Venezuela. El giro implica reconocer que Maduro ya no ejerce legitimidad y que el narcotráfico y el crimen organizado transnacional representan una amenaza directa para la región.

Es noticia. El Gobierno de Guatemala endureció su postura frente a Venezuela y recurrió a una posición ya expresada en el pasado para elevar el tono crítico contra el régimen chavista. En su comunicado más reciente, la Cancillería volvió a señalar que no reconoce el resultado electoral del 28 de julio de 2024 ni a Maduro como presidente, al considerar que se trató de un proceso “espurio”.

  • El desconocimiento de los comicios no constituye una postura nueva, sino una posición que Guatemala ya había asumido tras las elecciones y que ahora retoma para reforzar su distanciamiento político del régimen venezolano.
  •  A diferencia del pronunciamiento emitido el día de la captura de Maduro —cuando evitó respaldar la ofensiva encabezada por Donald Trump—, el Ejecutivo ahora califica al Gobierno venezolano como un régimen autoritario.
  • El mensaje oficial sostiene que hubo violencia contra la oposición pacífica y que no se respetó la voluntad popular, argumentos que el Ejecutivo vuelve a colocar en el centro de su discurso para justificar el rechazo a la continuidad de Maduro en el poder.

Punto de fricción. El cambio de tono del Gobierno no disipa las dudas sobre la consistencia de su política exterior, que vuelve a ajustarse después de los hechos y no desde una posición definida.

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  • Tras evitar cualquier respaldo a la ofensiva liderada por Donald Trump el día de la captura de Maduro, el Ejecutivo optó ahora por elevar el discurso crítico, en un contexto regional donde el silencio podía interpretarse como distanciamiento.
  •  El endurecimiento posterior sugiere más un cálculo político para no quedar en contradicción con Washington que una estrategia diplomática construida desde el inicio.
  • La secuencia refuerza la percepción de un Gobierno que corrige el mensaje para no aparecer aislado, más que de uno que marca línea propia.

Fisgón histórico. La relación diplomática entre Guatemala y Venezuela se encuentra suspendida desde 2020, cuando el gobierno del entonces presidente Alejandro Giammattei formalizó la ruptura con Caracas, en el contexto del desconocimiento regional al régimen de Nicolás Maduro.

  • En enero de 2020, Giammattei anunció el cierre definitivo de la embajada de Guatemala en Caracas y ordenó el retorno del personal diplomático acreditado en ese país.
  • La decisión se enmarcó en una política de alineamiento con gobiernos que rechazaban la legitimidad del régimen venezolano y denunciaban el quiebre del orden democrático.
  • Desde entonces, la atención consular a ciudadanos guatemaltecos en Venezuela se canaliza a través de embajadas concurrentes en países vecinos, sin restablecimiento formal de relaciones.
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Arévalo pasa de no respaldar una ofensiva de EE. UU. a apoyar una transición en Venezuela

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04 de enero, 2026

Tras un pronunciamiento previo, Guatemala elevó el nivel de crítica contra el régimen de Nicolás Maduro, al pasar de una postura cautelosa a exigir abiertamente una transición democrática en Venezuela. El giro implica reconocer que Maduro ya no ejerce legitimidad y que el narcotráfico y el crimen organizado transnacional representan una amenaza directa para la región.

Es noticia. El Gobierno de Guatemala endureció su postura frente a Venezuela y recurrió a una posición ya expresada en el pasado para elevar el tono crítico contra el régimen chavista. En su comunicado más reciente, la Cancillería volvió a señalar que no reconoce el resultado electoral del 28 de julio de 2024 ni a Maduro como presidente, al considerar que se trató de un proceso “espurio”.

  • El desconocimiento de los comicios no constituye una postura nueva, sino una posición que Guatemala ya había asumido tras las elecciones y que ahora retoma para reforzar su distanciamiento político del régimen venezolano.
  •  A diferencia del pronunciamiento emitido el día de la captura de Maduro —cuando evitó respaldar la ofensiva encabezada por Donald Trump—, el Ejecutivo ahora califica al Gobierno venezolano como un régimen autoritario.
  • El mensaje oficial sostiene que hubo violencia contra la oposición pacífica y que no se respetó la voluntad popular, argumentos que el Ejecutivo vuelve a colocar en el centro de su discurso para justificar el rechazo a la continuidad de Maduro en el poder.

Punto de fricción. El cambio de tono del Gobierno no disipa las dudas sobre la consistencia de su política exterior, que vuelve a ajustarse después de los hechos y no desde una posición definida.

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  • Tras evitar cualquier respaldo a la ofensiva liderada por Donald Trump el día de la captura de Maduro, el Ejecutivo optó ahora por elevar el discurso crítico, en un contexto regional donde el silencio podía interpretarse como distanciamiento.
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  • La secuencia refuerza la percepción de un Gobierno que corrige el mensaje para no aparecer aislado, más que de uno que marca línea propia.

Fisgón histórico. La relación diplomática entre Guatemala y Venezuela se encuentra suspendida desde 2020, cuando el gobierno del entonces presidente Alejandro Giammattei formalizó la ruptura con Caracas, en el contexto del desconocimiento regional al régimen de Nicolás Maduro.

  • En enero de 2020, Giammattei anunció el cierre definitivo de la embajada de Guatemala en Caracas y ordenó el retorno del personal diplomático acreditado en ese país.
  • La decisión se enmarcó en una política de alineamiento con gobiernos que rechazaban la legitimidad del régimen venezolano y denunciaban el quiebre del orden democrático.
  • Desde entonces, la atención consular a ciudadanos guatemaltecos en Venezuela se canaliza a través de embajadas concurrentes en países vecinos, sin restablecimiento formal de relaciones.

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