El gobierno de Bernardo Arévalo puso fin al programa de médicos cubanos, vigente en Guatemala desde hace más de 20 años, en lo que se interpreta como una decisión tomada bajo la presión del gobierno de Estados Unidos.
Por qué importa. Durante años, el programa ha estado rodeado de cuestionamientos y sospechas sobre su verdadero propósito. Señalamientos recurrentes apuntaban a que podría funcionar como un mecanismo de financiamiento para el régimen cubano.
- En 2020, el tema llegó incluso al Congreso de la República, donde en una citación se afirmó que los profesionales no recibían la totalidad de su salario, ya que debían entregar hasta el 70% al gobierno de Cuba.
- Casi seis años después de aquella citación, la administración de Arévalo decidió dar por terminado el programa. La medida fue confirmada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINEX), que validó la autenticidad de una carta firmada por el canciller Carlos Roberto Martínez. En el documento se notifica al ministro de Salud, Joaquín Barnoya, que pese a existir un acuerdo suscrito en 2024, se optó por “la no renovación progresiva de los servicios de los brigadistas”.
- Actualmente, según el Ministerio de Salud, el programa cuenta con 412 colaboradores —entre ellos 333 médicos— distribuidos en 11 tipos de establecimientos de la red pública. El cierre, más que una simple decisión administrativa, refleja un giro político que el gobierno parecía resistirse a asumir abiertamente.
Qué destacar. Consultado al respecto, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex) respondió que la entidad actuó únicamente como el canal oficial para establecer los mecanismos de comunicación, sin profundizar en las razones de fondo que motivaron la decisión.
- También se buscó la postura de la secretaria de Comunicación Social de la Presidencia, Karina García Ruano, para conocer a qué obedeció la determinación de poner fin al programa y cuál es la posición del Gobierno frente a los señalamientos de la administración de Donald Trump, que ha calificado las misiones médicas cubanas como una forma de trata de personas y trabajo forzoso.
- Pese a la insistencia, no hubo respuesta oficial, lo que deja sin aclarar si la medida respondió a una evaluación interna o a factores externos.
- La decisión, además, coincide con la adoptada el mes pasado por el gobierno estadounidense de suspender de forma indefinida el procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, entre ellos Guatemala, en una nueva fase de la ofensiva migratoria impulsada por la administración Trump.
Fisgón histórico. El secretario de Estado y también asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio, ha sido y es uno de los críticos más firmes de este esquema.
- Durante su gestión en el Senado denunció que las misiones médicas son “una estafa diplomática que enriquece a la cúpula cubana mientras somete a sus profesionales a condiciones deplorables”.
- En junio de 2025, bajo su liderazgo, el Departamento de Estado impuso sanciones específicas contra funcionarios centroamericanos —incluidos varios de Guatemala— vinculados a estos programas, retirándoles el visado a ellos y sus familiares.
En conclusión. El cierre del programa de médicos cubanos marca el final de una relación de más de dos décadas que sobrevivió a distintos gobiernos y a múltiples cuestionamientos. Sin embargo, la forma y el momento en que se tomó la decisión sugieren que la administración de Bernardo Arévalo terminó adoptando una postura que, más que producto de una convicción propia, parece haber respondido a un entorno internacional cada vez más adverso.
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Aunque el programa arrastraba críticas desde hace años, la cancelación se concretó tras señales claras de endurecimiento por parte de Washington, incluidas sanciones y restricciones migratorias. La falta de una explicación directa del Ejecutivo alimenta la percepción de que el cambio obedeció más a factores externos que a una evaluación interna.
El gobierno de Bernardo Arévalo puso fin al programa de médicos cubanos, vigente en Guatemala desde hace más de 20 años, en lo que se interpreta como una decisión tomada bajo la presión del gobierno de Estados Unidos.
Por qué importa. Durante años, el programa ha estado rodeado de cuestionamientos y sospechas sobre su verdadero propósito. Señalamientos recurrentes apuntaban a que podría funcionar como un mecanismo de financiamiento para el régimen cubano.
- En 2020, el tema llegó incluso al Congreso de la República, donde en una citación se afirmó que los profesionales no recibían la totalidad de su salario, ya que debían entregar hasta el 70% al gobierno de Cuba.
- Casi seis años después de aquella citación, la administración de Arévalo decidió dar por terminado el programa. La medida fue confirmada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINEX), que validó la autenticidad de una carta firmada por el canciller Carlos Roberto Martínez. En el documento se notifica al ministro de Salud, Joaquín Barnoya, que pese a existir un acuerdo suscrito en 2024, se optó por “la no renovación progresiva de los servicios de los brigadistas”.
- Actualmente, según el Ministerio de Salud, el programa cuenta con 412 colaboradores —entre ellos 333 médicos— distribuidos en 11 tipos de establecimientos de la red pública. El cierre, más que una simple decisión administrativa, refleja un giro político que el gobierno parecía resistirse a asumir abiertamente.
Qué destacar. Consultado al respecto, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex) respondió que la entidad actuó únicamente como el canal oficial para establecer los mecanismos de comunicación, sin profundizar en las razones de fondo que motivaron la decisión.
- También se buscó la postura de la secretaria de Comunicación Social de la Presidencia, Karina García Ruano, para conocer a qué obedeció la determinación de poner fin al programa y cuál es la posición del Gobierno frente a los señalamientos de la administración de Donald Trump, que ha calificado las misiones médicas cubanas como una forma de trata de personas y trabajo forzoso.
- Pese a la insistencia, no hubo respuesta oficial, lo que deja sin aclarar si la medida respondió a una evaluación interna o a factores externos.
- La decisión, además, coincide con la adoptada el mes pasado por el gobierno estadounidense de suspender de forma indefinida el procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, entre ellos Guatemala, en una nueva fase de la ofensiva migratoria impulsada por la administración Trump.
Fisgón histórico. El secretario de Estado y también asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio, ha sido y es uno de los críticos más firmes de este esquema.
- Durante su gestión en el Senado denunció que las misiones médicas son “una estafa diplomática que enriquece a la cúpula cubana mientras somete a sus profesionales a condiciones deplorables”.
- En junio de 2025, bajo su liderazgo, el Departamento de Estado impuso sanciones específicas contra funcionarios centroamericanos —incluidos varios de Guatemala— vinculados a estos programas, retirándoles el visado a ellos y sus familiares.
En conclusión. El cierre del programa de médicos cubanos marca el final de una relación de más de dos décadas que sobrevivió a distintos gobiernos y a múltiples cuestionamientos. Sin embargo, la forma y el momento en que se tomó la decisión sugieren que la administración de Bernardo Arévalo terminó adoptando una postura que, más que producto de una convicción propia, parece haber respondido a un entorno internacional cada vez más adverso.
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Aunque el programa arrastraba críticas desde hace años, la cancelación se concretó tras señales claras de endurecimiento por parte de Washington, incluidas sanciones y restricciones migratorias. La falta de una explicación directa del Ejecutivo alimenta la percepción de que el cambio obedeció más a factores externos que a una evaluación interna.