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El 77% del país en Estado de Calamidad

Redacción República
27 de agosto, 2014

El presidente Otto Pérez Molina ha



decretado en tres ocasiones el Estado de Calamidad Pública por las



consecuencias de desastres naturales. Al día se encuentran vigentes dos Estados de Calamidad, el primero por el fuerte sismo



que azotó el sur occidente del país; el segundo, declarado el martes último por la



sequía que ha provocado el fenómeno del niño, pendiente de ser



ratificado por el Congreso de la República. De los 22 departamentos del país, 17 se rigen



por dicha medida, una alarmante



calamidad.

El primer Decreto fue declarado



después del terremoto del 7 de noviembre de 2012 que



azotó el sur occidente del país en 7 departamentos: San Marcos,



Huehuetenango, Retalhuleu, Sololá, Quetzaltenango, Totonicapán y Suchitepéquez. El mismo fue renovado en siete ocasiones para



ampliar su período de vigencia a más de 30 días. Por este



fenómeno, según la Coordinadora Nacional para la



Reducción de Desastres (CONRED), se contabilizaron 44 las víctimas mortales,186 personas



heridas, 7,310 casas con daño severo, más de 29 mil evacuados y 3 millones de



personas afectadas. La reconstrucción sigue



inconclusa. Otro Estado de Calamidad fue



declarado el 8 de julio debido al fuerte sismo que se registró en la misma



área del terremoto, que fue prorrogado justo un mes después, quedando vigente por 30 días más.

El martes recién pasado el Ejecutivo decretó un nuevo Estado de



Calamidad para 16 departamentos, producto de la sequía que ha afectado al territorio



nacional. Ello significa que la gobernabilidad se encuentra en un verdadero Estado de Calamidad Pública, ya que el 77% del territorio está afectado.

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Durante



el primer Estado de Calamidad el Gobierno invirtió Q1,138.1 millones, sin que



aún se termine la reconstrucción del terremoto. Mientras que para atender



la emergencia suscitada por la prolongada sequía, el Gobierno ha solicitado



Q110 millones mensuales para seis meses; tres de este año y tres del próximo,



lo que suman Q660 millones. El Gobierno Patriota estaría invirtiendo en los Estados de Calamidad Q1798.1 millones. Sin embargo, todavía no se tiene el costo total de la



reconstrucción por el fuerte sismo ocurrido el 7 de julio pasado, lo que supone



que la cifra podría aumentar. En ese contexto, se facilitan contratos por adquisición de bienes y servicios por excepción, obstaculizando su fiscalización.

Sólo Escuintla, Sacatepéquez, Alta Verapaz, Izabal y Petén son los departamentos donde no se ha decretado estado de Calamidad. Sin embargo, los últimos en mención sufren de inundaciones por fuertes lluvias. Según la CONRED, el fin de



semana pasado 818 personas resultaron afectadas y 136 viviendas presentaron daños, además se



reportaron inundaciones y el desborde de un río.

                                     





     

10% de la población afectada por sequía

De acuerdo con datos proporcionados por el Ejecutivo, la sequía



prolongada está afectando a 1.2 millones de guatemaltecos, entre



ellos 500 mil niños que podrían sufrir desnutrición aguda, lo que representa el



10% de la población. Con ello, justifican declarar Estado de



Calamidad Pública para atender la emergencia. Contrario a otras



ocasiones, esta vez el Gobierno cuenta con datos de damnificados.

Según Gabriel Orellana, abogado constitucionalista, el Congreso de la República tiene la obligación de conocer



el Estado de Calamidad para darle viabilidad al caso concreto. Habría que analizar si el Legislativo está



obligado a revocar los anteriores Estados de Calamidad decretados, ya que



existe uno vigente emitido por el fuerte sismo que azotó el



sur occidente del país el pasado 7 de julio, afirma.

De tal manera que, pese a estar



vigente el Estado de Calamidad por el sismo, el Gobierno de Pérez Molina



decretó el martes esa misma medida en 16 departamentos por la prolongada sequía



que afecta al territorio nacional. La disposición durará 30 días y permitirá al Ejecutivo la adquisición de alimentos por excepción para entregarlos a las 236 mil familias damnificadas.

Evitar el derroche de los recursos

Según la Ley de Orden Público, en



su Artículo 14, “el estado de Calamidad Pública podrá ser decretado por el



Ejecutivo para evitar en lo posible los daños de cualquier calamidad que azote



al país o a determinada región, así como para evitar o reducir sus efectos. Entre



las limitaciones a algunos derechos Constitucionales, se faculta poder realizar compras y contrataciones por excepción, que permiten evadir las



licitaciones y cotizaciones’.

De acuerdo con dicho artículo, el Gobierno está



facultado para adquirir cualquier producto que ayude a hacer frente a la



problemática que se vive, sin sujetarse a lo establecido en la Ley de



Contrataciones del Estado, lo que significa que el Gobierno podrá utilizar los



recursos del Estado a su discreción.

Así lo establece en el artículo 6,



del Decreto Gubernativo 3-2014 ‘Estado de Calamidad Pública”, en el apartado



de adquisición de bienes, suministros y servicios contrataciones. Asimismo



faculta a la CONRED a recibir ayuda humanitaria que estará exenta de toda



clase de impuestos.

Analistas coinciden que se debe



tener el cuidado y la responsabilidad necesaria para evitar el derroche de los pocos recursos con los que se



cuentan. Luis Mack, director del Instituto de Investigaciones de la Escuela de



Ciencias Políticas de la USAC, indica que la consecuencia principal para que el



Gobierno declare un Estado de Calamidad es la agilización de las compras que se



realizan, lo que haría pensar que en la lógica de estos Estados



podrían colarse malos manejos públicos.

“El problema de Guatemala es que



tiene un mal manejo del riesgo, porque si se sabe que somos un país altamente



vulnerable a los desastres naturales, obviamente para no estar generando estos



constantes Estados de Calamidad, hay que planificar mejor, porque ya se sabe



que en Guatemala todos los años se tiene problemas de este tipo”, dice Mack. Además, indica que lo que se debe planificar



es una preparación para tener los recursos suficientes, de manera que no se



necesite este tipo de Estados. Agrega que se entiende la forma en que se hace pero



no es deseable que se esté haciendo a cada momento.

Por su parte, Orellana dice que hay



que tomar en cuenta las medidas que se adoptaron para los dos sismos, y las que



se vayan a tomar ahora sean diferentes por la sequía. “Un Estado de Calamidad



es la reacción que debe tomar un Gobierno ante un fenómeno natural. Por lo tanto, se



supone que se está haciendo lo prudente; sin



embargo, el análisis no debe ser limitado a lo que se está haciendo, sino a un



severo examen de conciencia, en el sentido que la vulnerabilidad de las



personas que resultan afectadas ha sido por la negligencia del Estado de



Guatemala”.

El constitucionalista indica que ésta negligencia no es una responsabilidad exclusiva del Ejecutivo, sino también



de las municipalidades. Es una



responsabilidad  del Estado de Guatemala por no haber establecido las



medidas necesarias en cuanto a una mejor planificación territorial; y en cuanto a la sequía, que no se tienen medidas preventivas para hacer



frente a fenómenos naturales que afectan año con año al país.

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El 77% del país en Estado de Calamidad

Redacción República
27 de agosto, 2014

El presidente Otto Pérez Molina ha



decretado en tres ocasiones el Estado de Calamidad Pública por las



consecuencias de desastres naturales. Al día se encuentran vigentes dos Estados de Calamidad, el primero por el fuerte sismo



que azotó el sur occidente del país; el segundo, declarado el martes último por la



sequía que ha provocado el fenómeno del niño, pendiente de ser



ratificado por el Congreso de la República. De los 22 departamentos del país, 17 se rigen



por dicha medida, una alarmante



calamidad.

El primer Decreto fue declarado



después del terremoto del 7 de noviembre de 2012 que



azotó el sur occidente del país en 7 departamentos: San Marcos,



Huehuetenango, Retalhuleu, Sololá, Quetzaltenango, Totonicapán y Suchitepéquez. El mismo fue renovado en siete ocasiones para



ampliar su período de vigencia a más de 30 días. Por este



fenómeno, según la Coordinadora Nacional para la



Reducción de Desastres (CONRED), se contabilizaron 44 las víctimas mortales,186 personas



heridas, 7,310 casas con daño severo, más de 29 mil evacuados y 3 millones de



personas afectadas. La reconstrucción sigue



inconclusa. Otro Estado de Calamidad fue



declarado el 8 de julio debido al fuerte sismo que se registró en la misma



área del terremoto, que fue prorrogado justo un mes después, quedando vigente por 30 días más.

El martes recién pasado el Ejecutivo decretó un nuevo Estado de



Calamidad para 16 departamentos, producto de la sequía que ha afectado al territorio



nacional. Ello significa que la gobernabilidad se encuentra en un verdadero Estado de Calamidad Pública, ya que el 77% del territorio está afectado.

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Durante



el primer Estado de Calamidad el Gobierno invirtió Q1,138.1 millones, sin que



aún se termine la reconstrucción del terremoto. Mientras que para atender



la emergencia suscitada por la prolongada sequía, el Gobierno ha solicitado



Q110 millones mensuales para seis meses; tres de este año y tres del próximo,



lo que suman Q660 millones. El Gobierno Patriota estaría invirtiendo en los Estados de Calamidad Q1798.1 millones. Sin embargo, todavía no se tiene el costo total de la



reconstrucción por el fuerte sismo ocurrido el 7 de julio pasado, lo que supone



que la cifra podría aumentar. En ese contexto, se facilitan contratos por adquisición de bienes y servicios por excepción, obstaculizando su fiscalización.

Sólo Escuintla, Sacatepéquez, Alta Verapaz, Izabal y Petén son los departamentos donde no se ha decretado estado de Calamidad. Sin embargo, los últimos en mención sufren de inundaciones por fuertes lluvias. Según la CONRED, el fin de



semana pasado 818 personas resultaron afectadas y 136 viviendas presentaron daños, además se



reportaron inundaciones y el desborde de un río.

                                     





     

10% de la población afectada por sequía

De acuerdo con datos proporcionados por el Ejecutivo, la sequía



prolongada está afectando a 1.2 millones de guatemaltecos, entre



ellos 500 mil niños que podrían sufrir desnutrición aguda, lo que representa el



10% de la población. Con ello, justifican declarar Estado de



Calamidad Pública para atender la emergencia. Contrario a otras



ocasiones, esta vez el Gobierno cuenta con datos de damnificados.

Según Gabriel Orellana, abogado constitucionalista, el Congreso de la República tiene la obligación de conocer



el Estado de Calamidad para darle viabilidad al caso concreto. Habría que analizar si el Legislativo está



obligado a revocar los anteriores Estados de Calamidad decretados, ya que



existe uno vigente emitido por el fuerte sismo que azotó el



sur occidente del país el pasado 7 de julio, afirma.

De tal manera que, pese a estar



vigente el Estado de Calamidad por el sismo, el Gobierno de Pérez Molina



decretó el martes esa misma medida en 16 departamentos por la prolongada sequía



que afecta al territorio nacional. La disposición durará 30 días y permitirá al Ejecutivo la adquisición de alimentos por excepción para entregarlos a las 236 mil familias damnificadas.

Evitar el derroche de los recursos

Según la Ley de Orden Público, en



su Artículo 14, “el estado de Calamidad Pública podrá ser decretado por el



Ejecutivo para evitar en lo posible los daños de cualquier calamidad que azote



al país o a determinada región, así como para evitar o reducir sus efectos. Entre



las limitaciones a algunos derechos Constitucionales, se faculta poder realizar compras y contrataciones por excepción, que permiten evadir las



licitaciones y cotizaciones’.

De acuerdo con dicho artículo, el Gobierno está



facultado para adquirir cualquier producto que ayude a hacer frente a la



problemática que se vive, sin sujetarse a lo establecido en la Ley de



Contrataciones del Estado, lo que significa que el Gobierno podrá utilizar los



recursos del Estado a su discreción.

Así lo establece en el artículo 6,



del Decreto Gubernativo 3-2014 ‘Estado de Calamidad Pública”, en el apartado



de adquisición de bienes, suministros y servicios contrataciones. Asimismo



faculta a la CONRED a recibir ayuda humanitaria que estará exenta de toda



clase de impuestos.

Analistas coinciden que se debe



tener el cuidado y la responsabilidad necesaria para evitar el derroche de los pocos recursos con los que se



cuentan. Luis Mack, director del Instituto de Investigaciones de la Escuela de



Ciencias Políticas de la USAC, indica que la consecuencia principal para que el



Gobierno declare un Estado de Calamidad es la agilización de las compras que se



realizan, lo que haría pensar que en la lógica de estos Estados



podrían colarse malos manejos públicos.

“El problema de Guatemala es que



tiene un mal manejo del riesgo, porque si se sabe que somos un país altamente



vulnerable a los desastres naturales, obviamente para no estar generando estos



constantes Estados de Calamidad, hay que planificar mejor, porque ya se sabe



que en Guatemala todos los años se tiene problemas de este tipo”, dice Mack. Además, indica que lo que se debe planificar



es una preparación para tener los recursos suficientes, de manera que no se



necesite este tipo de Estados. Agrega que se entiende la forma en que se hace pero



no es deseable que se esté haciendo a cada momento.

Por su parte, Orellana dice que hay



que tomar en cuenta las medidas que se adoptaron para los dos sismos, y las que



se vayan a tomar ahora sean diferentes por la sequía. “Un Estado de Calamidad



es la reacción que debe tomar un Gobierno ante un fenómeno natural. Por lo tanto, se



supone que se está haciendo lo prudente; sin



embargo, el análisis no debe ser limitado a lo que se está haciendo, sino a un



severo examen de conciencia, en el sentido que la vulnerabilidad de las



personas que resultan afectadas ha sido por la negligencia del Estado de



Guatemala”.

El constitucionalista indica que ésta negligencia no es una responsabilidad exclusiva del Ejecutivo, sino también



de las municipalidades. Es una



responsabilidad  del Estado de Guatemala por no haber establecido las



medidas necesarias en cuanto a una mejor planificación territorial; y en cuanto a la sequía, que no se tienen medidas preventivas para hacer



frente a fenómenos naturales que afectan año con año al país.

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