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Trump apuesta por Vance como su sucesor

Trump pide apoyo para Vance mientras Rubio sigue como alternativa y las encuestas se estrechan

JD Vance y Donald Trump, el 27 de julio de 2024 en St. Cloud, Minnesota. Foto: AFP
Manuel Aguilera
13 de agosto, 2026

Donald Trump ha empezado a mover piezas en la carrera por su sucesión. Según ha trascendido, en conversaciones privadas con donantes el presidente les ha pedido apoyo para que JD Vance sea el candidato republicano en 2028. “Necesitamos elegir a JD”, les ha dicho. El mensaje es claro: el vicepresidente es, al menos por ahora, su opción preferida.

Por qué importa. Al mismo tiempo, Trump ha cerrado de forma más rotunda la puerta a un tercer mandato. Hace apenas unas horas reconoció que, aunque le gustaría presentarse, “la ley es muy fuerte”. Es la admisión más explícita hasta la fecha de que la Enmienda 22 le impide volver a ser candidato. Con ese escenario cerrado, la pelea por el liderazgo del Partido Republicano después de Trump entra en una fase más concreta.

Lo indispensable. Las encuestas nacionales siguen situando a Vance por delante de Marco Rubio, con ventajas que en algunos promedios superan los 15 puntos. Sin embargo, la distancia se ha reducido de forma notable en los últimos meses.

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  • En Nueva Hampshire, estado clave de primarias, la ventaja de Vance sobre Rubio pasó de 46 puntos en febrero a solo 10 en julio. En algunos sondeos de simpatizantes conservadores, Rubio incluso ha liderado. El tablero ya no es tan claro como parecía a principios de año.
  • Rubio, por su parte, ha mantenido hasta ahora un perfil bajo. En el pasado llegó a decir que si Vance se presentaba, él lo apoyaría. Pero la política no se escribe en piedra.
  • Un secretario de Estado con alto perfil internacional, experiencia legislativa y una base sólida en Florida tiene argumentos para intentar el salto si considera que el momento le es favorable.

Datos clave. Aquí entra un factor diferencial: la condición de hispano de Rubio. Para una parte del electorado republicano, especialmente en estados con fuerte presencia latina como Florida, puede ser un activo.

  • Aporta conexión con una demografía cada vez más decisiva y un relato de ascenso americano que resuena. Para otra parte del partido, más anclada en el núcleo duro del magacismo, ese mismo perfil puede generar distancias o dudas sobre si representa con suficiente pureza la línea más combativa.
  • Es una variable de doble filo que solo se resolverá en campaña.
  • Trump, mientras tanto, sigue jugando a mantener viva cierta incertidumbre. Ha elogiado a ambos en público y ha llegado a hablar de ellos como un “equipo soñado”. Pero el mensaje privado a los donantes inclina la balanza hacia Vance. En política, cuando el presidente pide dinero para alguien, está enviando una señal difícil de ignorar.

Ahora qué. La sucesión de Trump no se decidirá mañana. Pero los primeros movimientos ya están sobre la mesa. Vance parte como favorito con el respaldo implícito del presidente.

  • Rubio se mantiene como la alternativa más sólida y con capacidad de crecer. Y el factor hispano de este último puede terminar siendo decisivo… o irrelevante. Todo dependerá de cómo se configure la primaria y de qué electorado pese más dentro del Partido Republicano de 2028.

 

Trump apuesta por Vance como su sucesor

Trump pide apoyo para Vance mientras Rubio sigue como alternativa y las encuestas se estrechan

JD Vance y Donald Trump, el 27 de julio de 2024 en St. Cloud, Minnesota. Foto: AFP
Manuel Aguilera
13 de agosto, 2026

Donald Trump ha empezado a mover piezas en la carrera por su sucesión. Según ha trascendido, en conversaciones privadas con donantes el presidente les ha pedido apoyo para que JD Vance sea el candidato republicano en 2028. “Necesitamos elegir a JD”, les ha dicho. El mensaje es claro: el vicepresidente es, al menos por ahora, su opción preferida.

Por qué importa. Al mismo tiempo, Trump ha cerrado de forma más rotunda la puerta a un tercer mandato. Hace apenas unas horas reconoció que, aunque le gustaría presentarse, “la ley es muy fuerte”. Es la admisión más explícita hasta la fecha de que la Enmienda 22 le impide volver a ser candidato. Con ese escenario cerrado, la pelea por el liderazgo del Partido Republicano después de Trump entra en una fase más concreta.

Lo indispensable. Las encuestas nacionales siguen situando a Vance por delante de Marco Rubio, con ventajas que en algunos promedios superan los 15 puntos. Sin embargo, la distancia se ha reducido de forma notable en los últimos meses.

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  • En Nueva Hampshire, estado clave de primarias, la ventaja de Vance sobre Rubio pasó de 46 puntos en febrero a solo 10 en julio. En algunos sondeos de simpatizantes conservadores, Rubio incluso ha liderado. El tablero ya no es tan claro como parecía a principios de año.
  • Rubio, por su parte, ha mantenido hasta ahora un perfil bajo. En el pasado llegó a decir que si Vance se presentaba, él lo apoyaría. Pero la política no se escribe en piedra.
  • Un secretario de Estado con alto perfil internacional, experiencia legislativa y una base sólida en Florida tiene argumentos para intentar el salto si considera que el momento le es favorable.

Datos clave. Aquí entra un factor diferencial: la condición de hispano de Rubio. Para una parte del electorado republicano, especialmente en estados con fuerte presencia latina como Florida, puede ser un activo.

  • Aporta conexión con una demografía cada vez más decisiva y un relato de ascenso americano que resuena. Para otra parte del partido, más anclada en el núcleo duro del magacismo, ese mismo perfil puede generar distancias o dudas sobre si representa con suficiente pureza la línea más combativa.
  • Es una variable de doble filo que solo se resolverá en campaña.
  • Trump, mientras tanto, sigue jugando a mantener viva cierta incertidumbre. Ha elogiado a ambos en público y ha llegado a hablar de ellos como un “equipo soñado”. Pero el mensaje privado a los donantes inclina la balanza hacia Vance. En política, cuando el presidente pide dinero para alguien, está enviando una señal difícil de ignorar.

Ahora qué. La sucesión de Trump no se decidirá mañana. Pero los primeros movimientos ya están sobre la mesa. Vance parte como favorito con el respaldo implícito del presidente.

  • Rubio se mantiene como la alternativa más sólida y con capacidad de crecer. Y el factor hispano de este último puede terminar siendo decisivo… o irrelevante. Todo dependerá de cómo se configure la primaria y de qué electorado pese más dentro del Partido Republicano de 2028.

 

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