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México baja homicidios, pero no derrota la violencia

La baja de homicidios impulsa al gobierno de Sheinbaum, pero desapariciones, extorsión y focos regionales mantienen la crisis

Un miembro de la Guardia Nacional vigila la escena de un crimen en la Ciudad de México, el 27 de julio de 2026. Foto: AFP
Isabel Ortiz
20 de septiembre, 2026
México atraviesa uno de sus momentos más alentadores en seguridad de la última década. Los homicidios caen, los grandes cárteles enfrentan una mayor presión estatal y el Gobierno presume avances que hace pocos años parecían lejanos. Sin embargo, detrás de esa mejora estadística persisten desapariciones, extorsiones y focos regionales de violencia que plantean una pregunta incómoda: ¿está México pacificándose o sólo cambiando el rostro de su crisis de seguridad? 
 
Qué destacar. A casi dos años de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado un cambio importante en la estrategia de seguridad. A diferencia del enfoque predominante durante el sexenio anterior, su administración fortaleció la inteligencia, mejoró la coordinación entre instituciones federales y estatales y elevó la presión operativa sobre las organizaciones criminales. Diversos analistas reconocen que el Estado mexicano ha recuperado capacidad para confrontar al crimen organizado y disputar espacios de control que durante años parecían perdidos. 
  • El Gobierno reporta una reducción de 51% en el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y julio de 2026. Julio registró además el promedio diario más bajo en once años. 
  • Entre octubre de 2024 y julio de 2026 fueron detenidas más de 63 000 personas relacionadas con actividades criminales, incluidos 207 objetivos prioritarios; además se decomisaron 32 824 armas, 519 toneladas de droga y se destruyeron 2725 laboratorios clandestinos. 
  • La cooperación con Estados Unidos se convirtió en un componente central de la estrategia. La coordinación en inteligencia y combate al narcotráfico fortaleció la relación bilateral y permitió una acción más contundente contra estructuras criminales. 
Entre líneas. Los avances son reales, pero las cifras de homicidios no cuentan toda la historia. El informe de México Evalúa advierte que una evaluación seria de la seguridad debe analizar también desapariciones, feminicidios y otros delitos contra la vida. Desde esta perspectiva, la crisis mexicana muestra señales de mejora, aunque todavía dista de resolverse por completo. 
  • La violencia letal disminuyó 27% desde 2024, pero sigue siendo 26.1% superior a la registrada en 2015, lo que impide hablar de una transformación estructural. 
  • Entre 2015 y 2026 las desapariciones aumentaron 127.3%, mientras otros delitos contra la vida crecieron 197.1% y los feminicidios 53.5%. 
  • El estudio concluye que en varias entidades la reducción de homicidios convive con un aumento de otras expresiones de violencia, lo que obliga a mirar más allá de un único indicador. 
Ecos regionales. Uno de los principales desafíos es que el promedio nacional oculta realidades muy distintas. Mientras algunas entidades muestran una mejora sostenida, otras continúan atrapadas en dinámicas de violencia que afectan la actividad económica, la inversión y la vida cotidiana de sus habitantes. 
  • El informe identifica a Colima como el estado con la situación más crítica, con 42.3 homicidios dolosos por cada 100 000 habitantes durante el primer semestre de 2026. Morelos, Sinaloa, Baja California y Chihuahua también permanecen en niveles muy elevados. 
  • Once entidades superan actualmente la tasa nacional de homicidios. En Colima, la tasa es 6.3 veces mayor que el promedio del país. 
  • Mientras estados como Coahuila, Yucatán, Durango y San Luis Potosí mantienen niveles relativamente bajos, otras regiones siguen enfrentando extorsión, reclutamiento forzado y desapariciones vinculadas al crimen organizado. 
Balance. La reducción de homicidios representa una noticia positiva para México y un logro que merece reconocimiento. Sin embargo, las dudas aparecen cuando se intenta explicar qué factores están detrás de esta mejora y si podrá sostenerse en el tiempo. Ahí es donde surge el principal debate entre el discurso oficial y los hallazgos de los expertos. 
  • Tras analizar más de 1800 comunicados oficiales, el documento concluyó que no encontró evidencia estadística suficiente para atribuir directamente la disminución de homicidios a los operativos federales. 
  • El informe encontró que las acciones federales suelen concentrarse en los estados más violentos, pero no identificó una relación consistente entre detenciones, decomisos o destrucción de laboratorios y una caída posterior de los asesinatos.
  • El reto para Sheinbaum no será únicamente seguir reduciendo homicidios. La verdadera prueba será consolidar instituciones locales más fuertes, combatir la impunidad y enfrentar fenómenos como las desapariciones y la extorsión. Sólo entonces podrá afirmarse que México no sólo es menos violento en las estadísticas, sino también más seguro para sus ciudadanos.

México baja homicidios, pero no derrota la violencia

La baja de homicidios impulsa al gobierno de Sheinbaum, pero desapariciones, extorsión y focos regionales mantienen la crisis

Un miembro de la Guardia Nacional vigila la escena de un crimen en la Ciudad de México, el 27 de julio de 2026. Foto: AFP
Isabel Ortiz
20 de septiembre, 2026
México atraviesa uno de sus momentos más alentadores en seguridad de la última década. Los homicidios caen, los grandes cárteles enfrentan una mayor presión estatal y el Gobierno presume avances que hace pocos años parecían lejanos. Sin embargo, detrás de esa mejora estadística persisten desapariciones, extorsiones y focos regionales de violencia que plantean una pregunta incómoda: ¿está México pacificándose o sólo cambiando el rostro de su crisis de seguridad? 
 
Qué destacar. A casi dos años de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado un cambio importante en la estrategia de seguridad. A diferencia del enfoque predominante durante el sexenio anterior, su administración fortaleció la inteligencia, mejoró la coordinación entre instituciones federales y estatales y elevó la presión operativa sobre las organizaciones criminales. Diversos analistas reconocen que el Estado mexicano ha recuperado capacidad para confrontar al crimen organizado y disputar espacios de control que durante años parecían perdidos. 
  • El Gobierno reporta una reducción de 51% en el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y julio de 2026. Julio registró además el promedio diario más bajo en once años. 
  • Entre octubre de 2024 y julio de 2026 fueron detenidas más de 63 000 personas relacionadas con actividades criminales, incluidos 207 objetivos prioritarios; además se decomisaron 32 824 armas, 519 toneladas de droga y se destruyeron 2725 laboratorios clandestinos. 
  • La cooperación con Estados Unidos se convirtió en un componente central de la estrategia. La coordinación en inteligencia y combate al narcotráfico fortaleció la relación bilateral y permitió una acción más contundente contra estructuras criminales. 
Entre líneas. Los avances son reales, pero las cifras de homicidios no cuentan toda la historia. El informe de México Evalúa advierte que una evaluación seria de la seguridad debe analizar también desapariciones, feminicidios y otros delitos contra la vida. Desde esta perspectiva, la crisis mexicana muestra señales de mejora, aunque todavía dista de resolverse por completo. 
  • La violencia letal disminuyó 27% desde 2024, pero sigue siendo 26.1% superior a la registrada en 2015, lo que impide hablar de una transformación estructural. 
  • Entre 2015 y 2026 las desapariciones aumentaron 127.3%, mientras otros delitos contra la vida crecieron 197.1% y los feminicidios 53.5%. 
  • El estudio concluye que en varias entidades la reducción de homicidios convive con un aumento de otras expresiones de violencia, lo que obliga a mirar más allá de un único indicador. 
Ecos regionales. Uno de los principales desafíos es que el promedio nacional oculta realidades muy distintas. Mientras algunas entidades muestran una mejora sostenida, otras continúan atrapadas en dinámicas de violencia que afectan la actividad económica, la inversión y la vida cotidiana de sus habitantes. 
  • El informe identifica a Colima como el estado con la situación más crítica, con 42.3 homicidios dolosos por cada 100 000 habitantes durante el primer semestre de 2026. Morelos, Sinaloa, Baja California y Chihuahua también permanecen en niveles muy elevados. 
  • Once entidades superan actualmente la tasa nacional de homicidios. En Colima, la tasa es 6.3 veces mayor que el promedio del país. 
  • Mientras estados como Coahuila, Yucatán, Durango y San Luis Potosí mantienen niveles relativamente bajos, otras regiones siguen enfrentando extorsión, reclutamiento forzado y desapariciones vinculadas al crimen organizado. 
Balance. La reducción de homicidios representa una noticia positiva para México y un logro que merece reconocimiento. Sin embargo, las dudas aparecen cuando se intenta explicar qué factores están detrás de esta mejora y si podrá sostenerse en el tiempo. Ahí es donde surge el principal debate entre el discurso oficial y los hallazgos de los expertos. 
  • Tras analizar más de 1800 comunicados oficiales, el documento concluyó que no encontró evidencia estadística suficiente para atribuir directamente la disminución de homicidios a los operativos federales. 
  • El informe encontró que las acciones federales suelen concentrarse en los estados más violentos, pero no identificó una relación consistente entre detenciones, decomisos o destrucción de laboratorios y una caída posterior de los asesinatos.
  • El reto para Sheinbaum no será únicamente seguir reduciendo homicidios. La verdadera prueba será consolidar instituciones locales más fuertes, combatir la impunidad y enfrentar fenómenos como las desapariciones y la extorsión. Sólo entonces podrá afirmarse que México no sólo es menos violento en las estadísticas, sino también más seguro para sus ciudadanos.

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