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La Casa Blanca pierde a su portavoz más joven y firme

Karoline Leavitt deja el cargo por motivos familiares en un momento delicado del segundo mandato de Donald Trump

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Foto: AFP
Manuel Aguilera
14 de agosto, 2026

Karoline Leavitt dejará a finales de este mes su puesto como secretaria de Prensa de la Casa Blanca. Tiene 28 años y es la persona más joven que ha ocupado ese cargo en la historia de Estados Unidos. La razón oficial es familiar: tras el nacimiento de su segunda hija en mayo y su reciente regreso de la baja por maternidad, ha asegurado que no puede compatibilizar la exigencia del puesto con el tiempo que quieren dedicar a sus dos hijos pequeños.

Por qué importa. La salida de una portavoz no es un asunto menor en cualquier Administración. En la de Donald Trump, menos todavía. Leavitt no solo era la voz cotidiana del gobierno ante la prensa. Era una de las figuras más visibles y combativas del equipo, entrenada en el estilo directo y sin concesiones que el presidente exige.

  • Su marcha obliga a buscar un relevo en un momento delicado: la recta final del mandato y la proximidad de las elecciones de medio término.

Lo indispensable. Trump ha acompañado el anuncio con elogios explícitos. La ha definido como una de sus “colaboradoras más de confianza” y ha llegado a afirmar que ha sido “una de las mejores secretarias de Prensa de la historia del cargo”.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER
  • Además, ha anunciado que Leavitt seguirá como asesora externa de primer nivel y que trabajará con el Partido Republicano de cara a las midterms. El mensaje público es de reconocimiento y continuidad en un papel diferente.
  • Existe, no obstante, una teoría que circula en algunos círculos políticos: que el presidente no estaba del todo satisfecho con su rendimiento en las últimas semanas y que la salida, aunque presentada como voluntaria, habría sido convenientemente aceptada.
  • No hay evidencia pública que lo confirme. Lo que sí consta es que Trump ha preferido cerrar el episodio con palabras de aprecio y manteniéndola en su órbita. En política, eso también es una señal.

Datos clave. El contraste con el primer mandato es evidente. Entre 2017 y 2021, Trump pasó por varios portavoces: Sean Spicer, Sarah Huckabee Sanders, Stephanie Grisham y Kayleigh McEnany, entre otros.

  • El puesto se caracterizó por una alta rotación, tensiones frecuentes con la prensa y una exigencia extrema de lealtad y contundencia. Leavitt, en este segundo mandato, había logrado cierta estabilidad y se había convertido en una de las caras más reconocibles del equipo. Su estilo combativo generó tanto elogios entre los seguidores de Trump como críticas duras por parte de medios y demócratas.
  • El reto para quien la sustituya no es menor. Deberá gestionar la comunicación de una Administración que se enfrenta a la presión de las midterms, a un entorno mediático hostil en buena parte y a un presidente que exige resultados inmediatos y un tono inequívoco.
  • Además, llegará en la fase final del mandato, cuando cualquier error se amplifica y cuando la narrativa de cara a 2028 ya empieza a construirse.

Ahora qué. La salida de Karoline Leavitt cierra una etapa breve pero intensa. Trump ha optado por presentar el cambio como una decisión personal respetable y por conservar a su portavoz en un rol externo.

  • Queda por ver quién será sus sustituto en el atril en las próximas semanas y qué perfil tendrá. En la Casa Blanca de Trump, el cargo de secretario de Prensa nunca ha sido cómodo. En esta recta final, lo será todavía menos.

La Casa Blanca pierde a su portavoz más joven y firme

Karoline Leavitt deja el cargo por motivos familiares en un momento delicado del segundo mandato de Donald Trump

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Foto: AFP
Manuel Aguilera
14 de agosto, 2026

Karoline Leavitt dejará a finales de este mes su puesto como secretaria de Prensa de la Casa Blanca. Tiene 28 años y es la persona más joven que ha ocupado ese cargo en la historia de Estados Unidos. La razón oficial es familiar: tras el nacimiento de su segunda hija en mayo y su reciente regreso de la baja por maternidad, ha asegurado que no puede compatibilizar la exigencia del puesto con el tiempo que quieren dedicar a sus dos hijos pequeños.

Por qué importa. La salida de una portavoz no es un asunto menor en cualquier Administración. En la de Donald Trump, menos todavía. Leavitt no solo era la voz cotidiana del gobierno ante la prensa. Era una de las figuras más visibles y combativas del equipo, entrenada en el estilo directo y sin concesiones que el presidente exige.

  • Su marcha obliga a buscar un relevo en un momento delicado: la recta final del mandato y la proximidad de las elecciones de medio término.

Lo indispensable. Trump ha acompañado el anuncio con elogios explícitos. La ha definido como una de sus “colaboradoras más de confianza” y ha llegado a afirmar que ha sido “una de las mejores secretarias de Prensa de la historia del cargo”.

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  • Además, ha anunciado que Leavitt seguirá como asesora externa de primer nivel y que trabajará con el Partido Republicano de cara a las midterms. El mensaje público es de reconocimiento y continuidad en un papel diferente.
  • Existe, no obstante, una teoría que circula en algunos círculos políticos: que el presidente no estaba del todo satisfecho con su rendimiento en las últimas semanas y que la salida, aunque presentada como voluntaria, habría sido convenientemente aceptada.
  • No hay evidencia pública que lo confirme. Lo que sí consta es que Trump ha preferido cerrar el episodio con palabras de aprecio y manteniéndola en su órbita. En política, eso también es una señal.

Datos clave. El contraste con el primer mandato es evidente. Entre 2017 y 2021, Trump pasó por varios portavoces: Sean Spicer, Sarah Huckabee Sanders, Stephanie Grisham y Kayleigh McEnany, entre otros.

  • El puesto se caracterizó por una alta rotación, tensiones frecuentes con la prensa y una exigencia extrema de lealtad y contundencia. Leavitt, en este segundo mandato, había logrado cierta estabilidad y se había convertido en una de las caras más reconocibles del equipo. Su estilo combativo generó tanto elogios entre los seguidores de Trump como críticas duras por parte de medios y demócratas.
  • El reto para quien la sustituya no es menor. Deberá gestionar la comunicación de una Administración que se enfrenta a la presión de las midterms, a un entorno mediático hostil en buena parte y a un presidente que exige resultados inmediatos y un tono inequívoco.
  • Además, llegará en la fase final del mandato, cuando cualquier error se amplifica y cuando la narrativa de cara a 2028 ya empieza a construirse.

Ahora qué. La salida de Karoline Leavitt cierra una etapa breve pero intensa. Trump ha optado por presentar el cambio como una decisión personal respetable y por conservar a su portavoz en un rol externo.

  • Queda por ver quién será sus sustituto en el atril en las próximas semanas y qué perfil tendrá. En la Casa Blanca de Trump, el cargo de secretario de Prensa nunca ha sido cómodo. En esta recta final, lo será todavía menos.

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