Fujimori cumple un mes entre impulso y desafíos
Desde el 28 de julio, el crecimiento económico favorece al gobierno, pero persisten dudas sobre seguridad y gestión
La presidenta peruana, Keiko Fujimori, participa en una ceremonia en Lima por el primer aniversario de los Juegos Panamericanos 2027. Foto: AFP
11 de septiembre, 2026
Desde que asumió la Presidencia el 28 de julio de 2026, Keiko Fujimori ha gobernado poco más de un mes con un escenario que pocos mandatarios peruanos recientes tuvieron a su favor: una economía en expansión, una aprobación superior al 50% y un renovado voto de confianza de inversionistas y ciudadanos. Sin embargo, los primeros 44 días de gestión también han evidenciado la distancia entre las promesas de campaña y la capacidad real del Estado para ejecutarlas. El balance inicial muestra que la principal prueba de su gobierno no será impulsar el crecimiento, sino convertirlo en resultados concretos para los peruanos.
Por qué importa. Perú llegó al cambio de mando con una economía más sólida que la de muchos vecinos de la región y una población cansada de la inestabilidad política. Tras una década marcada por la sucesión de ocho presidentes, el inicio del gobierno de Fujimori ha coincidido con un contexto favorable que le otorga un margen de maniobra poco común para construir gobernabilidad.
- La inversión privada registra crecimiento de dos dígitos, el empleo formal continúa recuperándose y la economía peruana avanza a un ritmo superior al promedio latinoamericano. La continuidad de Julio Velarde en el Banco Central y la llegada de Elmer Cuba a Economía reforzaron la percepción de estabilidad.
- Las encuestas sitúan la aprobación presidencial entre el 53% y el 60%, un nivel poco habitual para un mandatario peruano reciente. El respaldo parece reflejar más una expectativa de mejora que resultados concretos alcanzados hasta ahora.
- El Ejecutivo presentó un presupuesto austero y mantuvo una orientación económica favorable a la inversión. Aun así, el reto sigue siendo trasladar la solidez macroeconómica a servicios públicos más eficientes y cercanos a los ciudadanos.
Entre líneas. Las primeras semanas muestran una administración que intenta equilibrar la disciplina fiscal con una agenda de promesas sociales y obras públicas. Esa tensión se refleja en el presupuesto, las facultades legislativas solicitadas al Congreso y los compromisos asumidos por la presidenta durante la campaña.
- El Ministerio de Economía propone flexibilizar algunas reglas fiscales para ampliar el margen de gasto público. Aunque la deuda peruana sigue siendo baja para estándares regionales, el debate gira en torno a cómo sostener nuevas inversiones sin comprometer la estabilidad financiera.
- Fujimori prometió elevar el salario mínimo, ampliar la cobertura de Pensión 65, impulsar proyectos de infraestructura y acelerar inversiones mineras. Varias de estas iniciativas continúan sin cronogramas definitivos o fuentes de financiamiento claramente establecidas.
- “Los resultados se empezarán a ver el próximo año”, afirmó Keiko Fujimori, presidenta del Perú. La declaración refleja una estrategia orientada a administrar expectativas mientras el Ejecutivo busca facultades legislativas para acelerar parte de su agenda.
Punto de fricción. La seguridad ciudadana sigue siendo el flanco más sensible para el gobierno. La extorsión, el sicariato y el crimen organizado dominaron la campaña electoral y continúan apareciendo entre las principales preocupaciones de los peruanos.
- El Ejecutivo aumentó la presencia policial y militar preventiva en zonas de alta criminalidad. Sin embargo, persisten dudas sobre el alcance de la estrategia y la ausencia de metas específicas para medir resultados.
- El presupuesto incrementa recursos para justicia y defensa, mientras el área encargada de la Policía enfrenta ajustes que han generado cuestionamientos políticos. En el Congreso ya se discuten medidas más severas contra el crimen organizado.
- A los desafíos de seguridad se suman amenazas externas. Un posible fenómeno de El Niño más intenso, el aumento de los precios internacionales del petróleo y diversas emergencias climáticas podrían presionar la inflación y afectar las prioridades del gobierno.
Ahora qué. El gobierno llega a sus primeros 44 días con señales positivas en la economía y respaldo ciudadano, pero el verdadero examen apenas comienza. Las próximas semanas ayudarán a determinar si la administración puede convertir ese capital político inicial en capacidad efectiva de gestión.
- Las elecciones regionales y municipales de octubre podrían redefinir el mapa político peruano. Un resultado adverso para el oficialismo complicaría la ejecución de proyectos y abriría nuevos focos de negociación con autoridades locales.
- Fuerza Popular cuenta con la bancada más grande del Congreso, aunque lejos de una mayoría propia. La aprobación de facultades legislativas será una prueba temprana de su capacidad para construir acuerdos y avanzar reformas.
- “El reloj ha comenzado a correr”, señaló Keiko Fujimori, presidenta del Perú, durante su investidura. A poco más de un mes de haber asumido el cargo, la economía continúa siendo uno de sus principales activos, pero la seguridad, la ejecución de obras, las emergencias climáticas y la gobernabilidad marcarán el rumbo de su primer año.
Fujimori cumple un mes entre impulso y desafíos
Desde el 28 de julio, el crecimiento económico favorece al gobierno, pero persisten dudas sobre seguridad y gestión
La presidenta peruana, Keiko Fujimori, participa en una ceremonia en Lima por el primer aniversario de los Juegos Panamericanos 2027. Foto: AFP
11 de septiembre, 2026
Desde que asumió la Presidencia el 28 de julio de 2026, Keiko Fujimori ha gobernado poco más de un mes con un escenario que pocos mandatarios peruanos recientes tuvieron a su favor: una economía en expansión, una aprobación superior al 50% y un renovado voto de confianza de inversionistas y ciudadanos. Sin embargo, los primeros 44 días de gestión también han evidenciado la distancia entre las promesas de campaña y la capacidad real del Estado para ejecutarlas. El balance inicial muestra que la principal prueba de su gobierno no será impulsar el crecimiento, sino convertirlo en resultados concretos para los peruanos.
Por qué importa. Perú llegó al cambio de mando con una economía más sólida que la de muchos vecinos de la región y una población cansada de la inestabilidad política. Tras una década marcada por la sucesión de ocho presidentes, el inicio del gobierno de Fujimori ha coincidido con un contexto favorable que le otorga un margen de maniobra poco común para construir gobernabilidad.
- La inversión privada registra crecimiento de dos dígitos, el empleo formal continúa recuperándose y la economía peruana avanza a un ritmo superior al promedio latinoamericano. La continuidad de Julio Velarde en el Banco Central y la llegada de Elmer Cuba a Economía reforzaron la percepción de estabilidad.
- Las encuestas sitúan la aprobación presidencial entre el 53% y el 60%, un nivel poco habitual para un mandatario peruano reciente. El respaldo parece reflejar más una expectativa de mejora que resultados concretos alcanzados hasta ahora.
- El Ejecutivo presentó un presupuesto austero y mantuvo una orientación económica favorable a la inversión. Aun así, el reto sigue siendo trasladar la solidez macroeconómica a servicios públicos más eficientes y cercanos a los ciudadanos.
Entre líneas. Las primeras semanas muestran una administración que intenta equilibrar la disciplina fiscal con una agenda de promesas sociales y obras públicas. Esa tensión se refleja en el presupuesto, las facultades legislativas solicitadas al Congreso y los compromisos asumidos por la presidenta durante la campaña.
- El Ministerio de Economía propone flexibilizar algunas reglas fiscales para ampliar el margen de gasto público. Aunque la deuda peruana sigue siendo baja para estándares regionales, el debate gira en torno a cómo sostener nuevas inversiones sin comprometer la estabilidad financiera.
- Fujimori prometió elevar el salario mínimo, ampliar la cobertura de Pensión 65, impulsar proyectos de infraestructura y acelerar inversiones mineras. Varias de estas iniciativas continúan sin cronogramas definitivos o fuentes de financiamiento claramente establecidas.
- “Los resultados se empezarán a ver el próximo año”, afirmó Keiko Fujimori, presidenta del Perú. La declaración refleja una estrategia orientada a administrar expectativas mientras el Ejecutivo busca facultades legislativas para acelerar parte de su agenda.
Punto de fricción. La seguridad ciudadana sigue siendo el flanco más sensible para el gobierno. La extorsión, el sicariato y el crimen organizado dominaron la campaña electoral y continúan apareciendo entre las principales preocupaciones de los peruanos.
- El Ejecutivo aumentó la presencia policial y militar preventiva en zonas de alta criminalidad. Sin embargo, persisten dudas sobre el alcance de la estrategia y la ausencia de metas específicas para medir resultados.
- El presupuesto incrementa recursos para justicia y defensa, mientras el área encargada de la Policía enfrenta ajustes que han generado cuestionamientos políticos. En el Congreso ya se discuten medidas más severas contra el crimen organizado.
- A los desafíos de seguridad se suman amenazas externas. Un posible fenómeno de El Niño más intenso, el aumento de los precios internacionales del petróleo y diversas emergencias climáticas podrían presionar la inflación y afectar las prioridades del gobierno.
Ahora qué. El gobierno llega a sus primeros 44 días con señales positivas en la economía y respaldo ciudadano, pero el verdadero examen apenas comienza. Las próximas semanas ayudarán a determinar si la administración puede convertir ese capital político inicial en capacidad efectiva de gestión.
- Las elecciones regionales y municipales de octubre podrían redefinir el mapa político peruano. Un resultado adverso para el oficialismo complicaría la ejecución de proyectos y abriría nuevos focos de negociación con autoridades locales.
- Fuerza Popular cuenta con la bancada más grande del Congreso, aunque lejos de una mayoría propia. La aprobación de facultades legislativas será una prueba temprana de su capacidad para construir acuerdos y avanzar reformas.
- “El reloj ha comenzado a correr”, señaló Keiko Fujimori, presidenta del Perú, durante su investidura. A poco más de un mes de haber asumido el cargo, la economía continúa siendo uno de sus principales activos, pero la seguridad, la ejecución de obras, las emergencias climáticas y la gobernabilidad marcarán el rumbo de su primer año.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: