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El emblemático asiento en el Senado de Marco Rubio está en juego en Florida 

Manuel Aguilera
22 de julio, 2026

El escaño que Marco Rubio ocupó en el Senado de EE.UU. durante más de quince años vuelve a estar en disputa. Lo que en su momento representó un cambio histórico para los republicanos de Florida, hoy enfrenta una nueva prueba en una elección especial que definirá quién terminará el mandato que Rubio dejó inconcluso. La republicana Ashley Moody, designada por Ron DeSantis para ocupar el puesto de forma temporal, busca retenerlo de manera definitiva frente al demócrata Alex Vindman. 

Por qué importa.  Este escaño tiene un peso simbólico importante. Los republicanos lo controlan desde que Rubio lo ganó en 2010, poniendo fin a décadas de dominio demócrata en la representación senatorial de Florida.

  • Cuando Rubio renunció en 2025 para convertirse en secretario de Estado, DeSantis designó a Ashley Moody, entonces fiscal general, para completar el mandato.
  • Ahora Moody busca legitimar esa designación en las urnas, mientras los demócratas ven una oportunidad de recuperar terreno en un estado que ha sido terreno difícil para ellos en elecciones federales desde hace más de una década. 
  • Los republicanos mantienen este escaño desde 2010, cuando Rubio derrotó al entonces senador demócrata. 
  • La designación de Moody por parte de DeSantis fue una jugada calculada para mantener el control republicano hasta la elección especial.  Florida no elige a un senador demócrata desde la reelección de Bill Nelson en 2012. 

 

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Lo indispensable.  Ashley Moody llega a esta contienda con una trayectoria consolidada dentro del Partido Republicano de Florida. Como fiscal general, se ganó una reputación de mano dura contra el crimen y de alineación con las políticas conservadoras del estado.

  • Su designación al Senado por DeSantis la posicionó como la heredera natural del escaño, aunque ahora debe enfrentarse a un rival que busca capitalizar el descontento nacional con la administración Trump. 
  • En el lado demócrata, Alex Vindman se ha convertido en el principal contendiente. Exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional y testigo clave en el primer juicio político contra Trump, Vindman cuenta con reconocimiento nacional y ha logrado una recaudación competitiva.
  • Sin embargo, su perfil está más asociado a la política de Washington que a las preocupaciones cotidianas de los votantes de Florida. 

 

Datos clave.  Las encuestas más recientes muestran a Ashley Moody liderando la contienda por un margen de alrededor de siete puntos. Sondeos como los de Associated Industries of Florida y otras encuestas independientes la ubican entre el 46% y el 48%, mientras Vindman se mueve entre el 40% y el 41%.

  • Aunque la ventaja de Moody no es abrumadora, se mantiene estable y fuera del margen de error en la mayoría de los estudios. 
  • En la primaria republicana, Moody no enfrenta una oposición significativa que amenace su nominación.
  • Del lado demócrata, Vindman ha logrado posicionarse como el candidato más fuerte, aunque otros nombres han aparecido en la contienda sin lograr consolidarse. 

 

Punto de fricción. Moody cuenta con varias ventajas claras. Tiene el respaldo de la estructura republicana estatal, una ventaja importante en recaudación y el apoyo de sectores clave del electorado conservador.

  • Su experiencia como fiscal general le permite hablar con autoridad sobre temas de seguridad y aplicación de la ley, que siguen siendo prioritarios para muchos votantes en Florida. Además, su designación por DeSantis le da un vínculo directo con el legado del gobernador saliente. 
  • Sin embargo, también enfrenta desafíos. Vindman ha logrado generar atención nacional y está concentrando esfuerzos en el sur de Florida, donde los demócratas suelen tener mejor desempeño.
  • La posibilidad de una alta participación de votantes demócratas en Miami-Dade y Broward representa el principal riesgo para Moody. Además, cualquier percepción de que ella es simplemente una “designada” y no una candidata con apoyo propio podría restarle fuerza entre algunos sectores independientes. 

 

Ahora qué.  La elección especial por el escaño de Marco Rubio se perfila como una defensa exitosa para Ashley Moody, aunque el margen no es tan amplio como algunos republicanos hubieran deseado.

  • Retener este puesto es importante no solo por el control del Senado, sino porque representa la continuidad del espacio que Rubio abrió para los republicanos de Florida hace más de quince años.
  • Para los demócratas, una victoria de Vindman sería un logro simbólico significativo, pero sigue siendo un objetivo difícil en un estado que ha demostrado ser terreno complicado para ellos en contiendas federales. 
  • El resultado de noviembre dirá mucho sobre si Florida mantiene su inclinación republicana en el Senado o si los demócratas logran abrir una brecha en uno de los escaños más emblemáticos del estado. 

 

El emblemático asiento en el Senado de Marco Rubio está en juego en Florida 

Manuel Aguilera
22 de julio, 2026

El escaño que Marco Rubio ocupó en el Senado de EE.UU. durante más de quince años vuelve a estar en disputa. Lo que en su momento representó un cambio histórico para los republicanos de Florida, hoy enfrenta una nueva prueba en una elección especial que definirá quién terminará el mandato que Rubio dejó inconcluso. La republicana Ashley Moody, designada por Ron DeSantis para ocupar el puesto de forma temporal, busca retenerlo de manera definitiva frente al demócrata Alex Vindman. 

Por qué importa.  Este escaño tiene un peso simbólico importante. Los republicanos lo controlan desde que Rubio lo ganó en 2010, poniendo fin a décadas de dominio demócrata en la representación senatorial de Florida.

  • Cuando Rubio renunció en 2025 para convertirse en secretario de Estado, DeSantis designó a Ashley Moody, entonces fiscal general, para completar el mandato.
  • Ahora Moody busca legitimar esa designación en las urnas, mientras los demócratas ven una oportunidad de recuperar terreno en un estado que ha sido terreno difícil para ellos en elecciones federales desde hace más de una década. 
  • Los republicanos mantienen este escaño desde 2010, cuando Rubio derrotó al entonces senador demócrata. 
  • La designación de Moody por parte de DeSantis fue una jugada calculada para mantener el control republicano hasta la elección especial.  Florida no elige a un senador demócrata desde la reelección de Bill Nelson en 2012. 

 

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  • Su designación al Senado por DeSantis la posicionó como la heredera natural del escaño, aunque ahora debe enfrentarse a un rival que busca capitalizar el descontento nacional con la administración Trump. 
  • En el lado demócrata, Alex Vindman se ha convertido en el principal contendiente. Exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional y testigo clave en el primer juicio político contra Trump, Vindman cuenta con reconocimiento nacional y ha logrado una recaudación competitiva.
  • Sin embargo, su perfil está más asociado a la política de Washington que a las preocupaciones cotidianas de los votantes de Florida. 

 

Datos clave.  Las encuestas más recientes muestran a Ashley Moody liderando la contienda por un margen de alrededor de siete puntos. Sondeos como los de Associated Industries of Florida y otras encuestas independientes la ubican entre el 46% y el 48%, mientras Vindman se mueve entre el 40% y el 41%.

  • Aunque la ventaja de Moody no es abrumadora, se mantiene estable y fuera del margen de error en la mayoría de los estudios. 
  • En la primaria republicana, Moody no enfrenta una oposición significativa que amenace su nominación.
  • Del lado demócrata, Vindman ha logrado posicionarse como el candidato más fuerte, aunque otros nombres han aparecido en la contienda sin lograr consolidarse. 

 

Punto de fricción. Moody cuenta con varias ventajas claras. Tiene el respaldo de la estructura republicana estatal, una ventaja importante en recaudación y el apoyo de sectores clave del electorado conservador.

  • Su experiencia como fiscal general le permite hablar con autoridad sobre temas de seguridad y aplicación de la ley, que siguen siendo prioritarios para muchos votantes en Florida. Además, su designación por DeSantis le da un vínculo directo con el legado del gobernador saliente. 
  • Sin embargo, también enfrenta desafíos. Vindman ha logrado generar atención nacional y está concentrando esfuerzos en el sur de Florida, donde los demócratas suelen tener mejor desempeño.
  • La posibilidad de una alta participación de votantes demócratas en Miami-Dade y Broward representa el principal riesgo para Moody. Además, cualquier percepción de que ella es simplemente una “designada” y no una candidata con apoyo propio podría restarle fuerza entre algunos sectores independientes. 

 

Ahora qué.  La elección especial por el escaño de Marco Rubio se perfila como una defensa exitosa para Ashley Moody, aunque el margen no es tan amplio como algunos republicanos hubieran deseado.

  • Retener este puesto es importante no solo por el control del Senado, sino porque representa la continuidad del espacio que Rubio abrió para los republicanos de Florida hace más de quince años.
  • Para los demócratas, una victoria de Vindman sería un logro simbólico significativo, pero sigue siendo un objetivo difícil en un estado que ha demostrado ser terreno complicado para ellos en contiendas federales. 
  • El resultado de noviembre dirá mucho sobre si Florida mantiene su inclinación republicana en el Senado o si los demócratas logran abrir una brecha en uno de los escaños más emblemáticos del estado. 

 

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