De la Espriella asume con riesgo de dividir a la derecha
El nuevo presidente de Colombia enfrenta un Congreso fragmentado y tensiones con el uribismo que pueden complicar su mandato
Hoy viernes, Abelardo de la Espriella se posesiona como presidente de Colombia en Cali. Llega tras una victoria ajustada y con una promesa clara de cambio de rumbo respecto al gobierno de Gustavo Petro. Pero el mayor riesgo que enfrenta no está solo en la izquierda. Está también dentro de su propio campo: la posibilidad de fragmentar a la derecha en el momento en que más necesita cohesión.
Por qué importa. De la Espriella no es un producto del uribismo. Construyó su propia fuerza, Defensores de la Patria, y ha dejado claro que aspira a liderar el campo conservador y de derecha, no a subordinarse a las estructuras tradicionales.
- Esa ambición choca con dos décadas de hegemonía de Álvaro Uribe y del Centro Democrático. Las fricciones ya se han notado en la disputa por la presidencia del Congreso y en el tono de algunas designaciones.
Lo indispensable. El exvicepresidente Francisco “Pacho” Santos, quien gobernó con Uribe, lo ha planteado con crudeza. En un mensaje reciente criticó con dureza al Centro Democrático por convocar un foro ideológico en el peor momento y con el peor mensaje posible. Su tesis es sencilla: si a Abelardo le va bien, a Colombia le va bien.
- “En ese barco nos hundimos o flotamos todos”. La advertencia refleja el temor de que una parte de la derecha opte por el desgaste y la disputa interna en lugar de la colaboración.
- Ese riesgo no es menor. De la Espriella tendrá que gobernar con un Congreso fragmentado. Su propio movimiento tiene una representación limitada. El Pacto Histórico se mantiene como una fuerza de oposición numerosa y motivada tras haber logrado su mejor resultado histórico.
- Sin una alianza estable con el uribismo y otros sectores de centroderecha, cualquier reforma relevante se volverá cuesta arriba.
Datos clave. Los retos de fondo son conocidos: seguridad, orden público, reactivación económica, manejo fiscal y la necesidad de corregir el rumbo de varias políticas del gobierno saliente.
- Pero la gobernabilidad depende en gran medida de la capacidad de construir mayorías. Un choque prolongado con el Centro Democrático no solo debilitaría al nuevo presidente. También podría regalarle oxígeno a una izquierda que, aunque derrotada en las urnas, conserva músculo legislativo y capacidad de movilización.
- De la Espriella llega con un discurso de autoridad y de cambio. Ha proyectado la imagen de alguien dispuesto a confrontar. La pregunta es si esa confrontación se limitará a la izquierda o si terminará extendiéndose hacia quienes deberían ser sus aliados naturales.
- En política, la derecha dividida suele ser una derecha débil.
Ahora qué. La toma de posesión de hoy marcará el inicio formal del nuevo gobierno. Pero el verdadero examen empezará en las próximas semanas, cuando se vea si De la Espriella logra articular una coalición mínima de gobernabilidad o si la disputa por el liderazgo de la derecha se convierte en un factor de parálisis.
- Colombia necesita un gobierno que pueda decidir. Y eso, en este momento, pasa tanto por enfrentar a la izquierda como por no romper el campo propio.
De la Espriella asume con riesgo de dividir a la derecha
El nuevo presidente de Colombia enfrenta un Congreso fragmentado y tensiones con el uribismo que pueden complicar su mandato
Hoy viernes, Abelardo de la Espriella se posesiona como presidente de Colombia en Cali. Llega tras una victoria ajustada y con una promesa clara de cambio de rumbo respecto al gobierno de Gustavo Petro. Pero el mayor riesgo que enfrenta no está solo en la izquierda. Está también dentro de su propio campo: la posibilidad de fragmentar a la derecha en el momento en que más necesita cohesión.
Por qué importa. De la Espriella no es un producto del uribismo. Construyó su propia fuerza, Defensores de la Patria, y ha dejado claro que aspira a liderar el campo conservador y de derecha, no a subordinarse a las estructuras tradicionales.
- Esa ambición choca con dos décadas de hegemonía de Álvaro Uribe y del Centro Democrático. Las fricciones ya se han notado en la disputa por la presidencia del Congreso y en el tono de algunas designaciones.
Lo indispensable. El exvicepresidente Francisco “Pacho” Santos, quien gobernó con Uribe, lo ha planteado con crudeza. En un mensaje reciente criticó con dureza al Centro Democrático por convocar un foro ideológico en el peor momento y con el peor mensaje posible. Su tesis es sencilla: si a Abelardo le va bien, a Colombia le va bien.
- “En ese barco nos hundimos o flotamos todos”. La advertencia refleja el temor de que una parte de la derecha opte por el desgaste y la disputa interna en lugar de la colaboración.
- Ese riesgo no es menor. De la Espriella tendrá que gobernar con un Congreso fragmentado. Su propio movimiento tiene una representación limitada. El Pacto Histórico se mantiene como una fuerza de oposición numerosa y motivada tras haber logrado su mejor resultado histórico.
- Sin una alianza estable con el uribismo y otros sectores de centroderecha, cualquier reforma relevante se volverá cuesta arriba.
Datos clave. Los retos de fondo son conocidos: seguridad, orden público, reactivación económica, manejo fiscal y la necesidad de corregir el rumbo de varias políticas del gobierno saliente.
- Pero la gobernabilidad depende en gran medida de la capacidad de construir mayorías. Un choque prolongado con el Centro Democrático no solo debilitaría al nuevo presidente. También podría regalarle oxígeno a una izquierda que, aunque derrotada en las urnas, conserva músculo legislativo y capacidad de movilización.
- De la Espriella llega con un discurso de autoridad y de cambio. Ha proyectado la imagen de alguien dispuesto a confrontar. La pregunta es si esa confrontación se limitará a la izquierda o si terminará extendiéndose hacia quienes deberían ser sus aliados naturales.
- En política, la derecha dividida suele ser una derecha débil.
Ahora qué. La toma de posesión de hoy marcará el inicio formal del nuevo gobierno. Pero el verdadero examen empezará en las próximas semanas, cuando se vea si De la Espriella logra articular una coalición mínima de gobernabilidad o si la disputa por el liderazgo de la derecha se convierte en un factor de parálisis.
- Colombia necesita un gobierno que pueda decidir. Y eso, en este momento, pasa tanto por enfrentar a la izquierda como por no romper el campo propio.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: