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De Ceuta a Tijuana: lecciones de cómo proteger una frontera 

Soldados del Ejército español observan a un grupo de migrantes cerca del puesto fronterizo de Ceuta. Foto: AFP
Manuel Aguilera
04 de agosto, 2026

El pasado jueves, unas 50 000 personas, en su mayoría jóvenes marroquíes, irrumpieron en Ceuta en cuestión de horas. Ceuta es un territorio español desde hace siglos, enclavado en el norte de África y que hace frontera directa con Marruecos. 

Por qué importa. La ciudad, de apenas 84 000 habitantes, se vio desbordada. Según el New York Times, muchos cruzaron después de que la frontera se abriera de forma súbita y de que la policía marroquí, en la práctica, facilitara el paso.

  • Al menos 72 personas murieron en el caos, según el balance actualizado que reportó Reuters el 2 de agosto. Para el viernes por la noche, la mayoría de quienes habían entrado ya se había ido, hambrienta y decepcionada. Pero la imagen quedó: una frontera europea rota en tiempo récord. 
  • Lo ocurrido en Ceuta no es solo un problema español. Es una advertencia. Donald Trump no tardó en señalarlo. En declaraciones recogidas por ABC, el presidente estadounidense puso la “catástrofe” de Ceuta como ejemplo de lo que podría ocurrir en Estados Unidos si se vuelve a una política migratoria como la de la era Biden.
  • La comparación no es gratuita. Cuando un gobierno proyecta debilidad, las fronteras se convierten en un imán. 

Lo indispensable. La respuesta del gobierno español fue, una vez más, reactiva y poco contundente. Durante horas, Ceuta quedó expuesta. No hubo una demostración clara de autoridad desde el primer momento. Marruecos, por su parte, demostró una vez más que puede abrir o cerrar el grifo migratorio según le convenga políticamente. España volvió a quedar a merced de su vecino del sur. 

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  • En Estados Unidos se vivió algo parecido, aunque a una escala mucho mayor y durante más tiempo. Durante la administración Biden, el control fronterizo se relajó de forma sistemática.
  • El resultado está cuantificado. Según un informe del Instituto de Política Migratoria, a mediados de 2024 la población de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos alcanzó los 15.8 millones, la cifra más alta de la que se tiene registro.
  • Son casi cinco millones más que una década antes. El aumento se explica, en buena medida, por el incremento de cruces irregulares y por los programas que facilitaron la entrada y la permanencia. 

Datos clave. La lección es simple: las fronteras no se protegen solas. Cuando un gobierno envía señales de permisividad, las redes de tráfico y las expectativas de los migrantes se activan de inmediato. En Ceuta se vio en 24 horas.

  • En la frontera sur de Estados Unidos se vio durante años. Tijuana, una de las principales puertas de entrada irregular hacia California, se convirtió —junto a otros puntos como Ciudad Juárez— en símbolo de esa presión constante, precisamente porque se percibía que cruzar tenía premio. 
  • Trump ha entendido el valor simbólico de Ceuta. Lo usa como espejo. Si Estados Unidos regresa a políticas de puertas abiertas, advierte, el resultado no será una entrada ordenada, sino episodios de descontrol como el que acaba de vivir España.
  • La diferencia es que Estados Unidos no tiene 84.000 habitantes en la línea de frente: tiene una frontera de casi 3.000 kilómetros y ciudades enteras que ya han sufrido las consecuencias. 

Ahora qué. Proteger una frontera no es solo una cuestión de vallas o agentes. Es una cuestión de voluntad política. España ha mostrado, una vez más, que la falta de firmeza tiene costes inmediatos.

  • Estados Unidos, durante la era Biden, demostró que la falta de firmeza sostenida en el tiempo multiplica esos costes hasta cifras históricas: 15,8 millones de indocumentados. 
  • La comparación entre Ceuta y Tijuana no es exagerada. Es una advertencia cruzada. Europa mira hacia el sur y ve presión migratoria. Estados Unidos mira hacia el sur y ve lo mismo. En ambos casos, la diferencia la marca la decisión de quien gobierna. Cuando se proyecta debilidad, la frontera se rompe. Cuando se proyecta autoridad, se sostiene. 
  • Esa es la verdadera lección que va de Ceuta a Tijuana. 

 

De Ceuta a Tijuana: lecciones de cómo proteger una frontera 

Soldados del Ejército español observan a un grupo de migrantes cerca del puesto fronterizo de Ceuta. Foto: AFP
Manuel Aguilera
04 de agosto, 2026

El pasado jueves, unas 50 000 personas, en su mayoría jóvenes marroquíes, irrumpieron en Ceuta en cuestión de horas. Ceuta es un territorio español desde hace siglos, enclavado en el norte de África y que hace frontera directa con Marruecos. 

Por qué importa. La ciudad, de apenas 84 000 habitantes, se vio desbordada. Según el New York Times, muchos cruzaron después de que la frontera se abriera de forma súbita y de que la policía marroquí, en la práctica, facilitara el paso.

  • Al menos 72 personas murieron en el caos, según el balance actualizado que reportó Reuters el 2 de agosto. Para el viernes por la noche, la mayoría de quienes habían entrado ya se había ido, hambrienta y decepcionada. Pero la imagen quedó: una frontera europea rota en tiempo récord. 
  • Lo ocurrido en Ceuta no es solo un problema español. Es una advertencia. Donald Trump no tardó en señalarlo. En declaraciones recogidas por ABC, el presidente estadounidense puso la “catástrofe” de Ceuta como ejemplo de lo que podría ocurrir en Estados Unidos si se vuelve a una política migratoria como la de la era Biden.
  • La comparación no es gratuita. Cuando un gobierno proyecta debilidad, las fronteras se convierten en un imán. 

Lo indispensable. La respuesta del gobierno español fue, una vez más, reactiva y poco contundente. Durante horas, Ceuta quedó expuesta. No hubo una demostración clara de autoridad desde el primer momento. Marruecos, por su parte, demostró una vez más que puede abrir o cerrar el grifo migratorio según le convenga políticamente. España volvió a quedar a merced de su vecino del sur. 

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  • En Estados Unidos se vivió algo parecido, aunque a una escala mucho mayor y durante más tiempo. Durante la administración Biden, el control fronterizo se relajó de forma sistemática.
  • El resultado está cuantificado. Según un informe del Instituto de Política Migratoria, a mediados de 2024 la población de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos alcanzó los 15.8 millones, la cifra más alta de la que se tiene registro.
  • Son casi cinco millones más que una década antes. El aumento se explica, en buena medida, por el incremento de cruces irregulares y por los programas que facilitaron la entrada y la permanencia. 

Datos clave. La lección es simple: las fronteras no se protegen solas. Cuando un gobierno envía señales de permisividad, las redes de tráfico y las expectativas de los migrantes se activan de inmediato. En Ceuta se vio en 24 horas.

  • En la frontera sur de Estados Unidos se vio durante años. Tijuana, una de las principales puertas de entrada irregular hacia California, se convirtió —junto a otros puntos como Ciudad Juárez— en símbolo de esa presión constante, precisamente porque se percibía que cruzar tenía premio. 
  • Trump ha entendido el valor simbólico de Ceuta. Lo usa como espejo. Si Estados Unidos regresa a políticas de puertas abiertas, advierte, el resultado no será una entrada ordenada, sino episodios de descontrol como el que acaba de vivir España.
  • La diferencia es que Estados Unidos no tiene 84.000 habitantes en la línea de frente: tiene una frontera de casi 3.000 kilómetros y ciudades enteras que ya han sufrido las consecuencias. 

Ahora qué. Proteger una frontera no es solo una cuestión de vallas o agentes. Es una cuestión de voluntad política. España ha mostrado, una vez más, que la falta de firmeza tiene costes inmediatos.

  • Estados Unidos, durante la era Biden, demostró que la falta de firmeza sostenida en el tiempo multiplica esos costes hasta cifras históricas: 15,8 millones de indocumentados. 
  • La comparación entre Ceuta y Tijuana no es exagerada. Es una advertencia cruzada. Europa mira hacia el sur y ve presión migratoria. Estados Unidos mira hacia el sur y ve lo mismo. En ambos casos, la diferencia la marca la decisión de quien gobierna. Cuando se proyecta debilidad, la frontera se rompe. Cuando se proyecta autoridad, se sostiene. 
  • Esa es la verdadera lección que va de Ceuta a Tijuana. 

 

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