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Cuando la inteligencia artificial depende de las habilidades humanas

Alumno participa en una práctica de electricidad avanzada en Nueva York. Foto: AFP.
Isabel Ortiz
30 de julio, 2026
La carrera por la inteligencia artificial está produciendo un efecto inesperado: las empresas tecnológicas más avanzadas del mundo ahora compiten por electricistas, carpinteros y trabajadores de la construcción. Mientras miles de millones de dólares llegan a centros de datos, también crece una disputa por talento humano difícil de reemplazar. Mientras muchos temen que la IA sustituya empleos, las compañías que lideran esta revolución tecnológica están apostando millones de dólares por algo mucho más tradicional: el trabajo humano especializado.
 
Por qué importa. La revolución de la inteligencia artificial suele asociarse con programadores y algoritmos, pero la infraestructura que la sostiene depende cada vez más de trabajadores especializados. El crecimiento acelerado de centros de datos está obligando a gigantes tecnológicos a invertir cientos de millones de dólares para reclutar y formar personal capaz de construir las instalaciones que alimentan la nueva economía digital.
  • Según The New York Times, Meta, Google y BlackRock comprometieron más de USD 265M para ampliar la formación de electricistas, carpinteros y técnicos. La inversión refleja que el principal cuello de botella ya no es tecnológico, sino la disponibilidad de mano de obra calificada.
  • OpenAI impulsa proyectos de gran escala como el de Saline Township, Michigan, considerado por autoridades estatales la mayor inversión individual en la historia del estado. Estas obras demandan cientos de trabajadores en jornadas extensas y altamente especializadas.
  • El auge responde a una necesidad concreta: los centros de datos requieren sistemas eléctricos avanzados, infraestructura energética robusta y construcción intensiva para sostener el crecimiento explosivo de los modelos de inteligencia artificial.
Datos clave. La magnitud de la demanda laboral está alterando mercados enteros. Empresas desarrolladoras y contratistas ofrecen salarios, bonos y beneficios cada vez más elevados para asegurar trabajadores, especialmente en zonas rurales donde se construyen muchos de estos complejos tecnológicos.
  • Un análisis de Indeed citado por The New York Times encontró que los empleos de instalación y mantenimiento en centros de datos pagan alrededor de 42% más que puestos similares en otros sectores industriales.
  • Marty Schager, director de desarrollo de mercado de centros de datos en Aerotek, describió una situación delicada y comparable a una fiebre de oportunidades laborales impulsada por la expansión de la infraestructura tecnológica.
  • Los ingenieros eléctricos perciben un salario anual mediano cercano a USD 118 000 en EE. UU.. Además, algunos trabajadores vinculados a centros de datos pueden alcanzar ingresos cercanos a USD 200 000 anuales, según testimonios recogidos por el periódico.
Punto de fricción. La urgencia empresarial choca con una realidad difícil de acelerar. Formar trabajadores especializados requiere años de experiencia práctica, mientras la expansión de la inteligencia artificial demanda resultados inmediatos. La paradoja es que la tecnología presentada como símbolo de automatización está provocando una nueva valoración de habilidades humanas que siguen siendo irremplazables en la economía real.
  • Google financia un programa de USD 50M para elevar la inscripción anual de aprendices de 19,500 a 30,000 personas durante tres años en centros de formación vinculados al sector eléctrico.
  • Meta destinó USD 115M para iniciar un programa que capacitará alrededor de 5,000 participantes mediante cursos de cuatro semanas antes de incorporarlos a proyectos de construcción asociados a la compañía.
  • La carrera por la IA también desmonta parte de la narrativa sobre el reemplazo total de trabajadores. Los centros de datos, las redes eléctricas y la infraestructura física siguen dependiendo de electricistas, carpinteros y técnicos capaces de resolver problemas complejos sobre el terreno. La inteligencia artificial puede automatizar algunas tareas, pero las inversiones de las grandes tecnológicas muestran que el capital humano sigue siendo un recurso insustituible. El desafío será convertir esta demanda en oportunidades sostenibles y evitar que el auge termine generando una sobreoferta laboral cuando concluya la fase de construcción.
Ahora qué. El debate ya no gira únicamente alrededor de la inteligencia artificial, sino sobre las consecuencias económicas y sociales de construir su infraestructura. Las promesas de empleo conviven con dudas sobre el impacto en comunidades, mercados laborales y proyectos productivos alternativos una vez disminuya el ritmo de expansión.
  • Diversos líderes empresariales buscan integrar a contratistas locales e involucrar organizaciones comunitarias para reducir la resistencia frente a nuevos desarrollos de centros de datos y fortalecer el respaldo local a los proyectos.
  • La gran ironía de la inteligencia artificial es que su avance depende menos de algoritmos y más de electricistas, carpinteros e instaladores.
  • Mientras las máquinas prometen automatizar parte del trabajo intelectual, las empresas tecnológicas están comprobando que no existe sustituto inmediato para determinadas habilidades humanas.

Cuando la inteligencia artificial depende de las habilidades humanas

Alumno participa en una práctica de electricidad avanzada en Nueva York. Foto: AFP.
Isabel Ortiz
30 de julio, 2026
La carrera por la inteligencia artificial está produciendo un efecto inesperado: las empresas tecnológicas más avanzadas del mundo ahora compiten por electricistas, carpinteros y trabajadores de la construcción. Mientras miles de millones de dólares llegan a centros de datos, también crece una disputa por talento humano difícil de reemplazar. Mientras muchos temen que la IA sustituya empleos, las compañías que lideran esta revolución tecnológica están apostando millones de dólares por algo mucho más tradicional: el trabajo humano especializado.
 
Por qué importa. La revolución de la inteligencia artificial suele asociarse con programadores y algoritmos, pero la infraestructura que la sostiene depende cada vez más de trabajadores especializados. El crecimiento acelerado de centros de datos está obligando a gigantes tecnológicos a invertir cientos de millones de dólares para reclutar y formar personal capaz de construir las instalaciones que alimentan la nueva economía digital.
  • Según The New York Times, Meta, Google y BlackRock comprometieron más de USD 265M para ampliar la formación de electricistas, carpinteros y técnicos. La inversión refleja que el principal cuello de botella ya no es tecnológico, sino la disponibilidad de mano de obra calificada.
  • OpenAI impulsa proyectos de gran escala como el de Saline Township, Michigan, considerado por autoridades estatales la mayor inversión individual en la historia del estado. Estas obras demandan cientos de trabajadores en jornadas extensas y altamente especializadas.
  • El auge responde a una necesidad concreta: los centros de datos requieren sistemas eléctricos avanzados, infraestructura energética robusta y construcción intensiva para sostener el crecimiento explosivo de los modelos de inteligencia artificial.
Datos clave. La magnitud de la demanda laboral está alterando mercados enteros. Empresas desarrolladoras y contratistas ofrecen salarios, bonos y beneficios cada vez más elevados para asegurar trabajadores, especialmente en zonas rurales donde se construyen muchos de estos complejos tecnológicos.
  • Un análisis de Indeed citado por The New York Times encontró que los empleos de instalación y mantenimiento en centros de datos pagan alrededor de 42% más que puestos similares en otros sectores industriales.
  • Marty Schager, director de desarrollo de mercado de centros de datos en Aerotek, describió una situación delicada y comparable a una fiebre de oportunidades laborales impulsada por la expansión de la infraestructura tecnológica.
  • Los ingenieros eléctricos perciben un salario anual mediano cercano a USD 118 000 en EE. UU.. Además, algunos trabajadores vinculados a centros de datos pueden alcanzar ingresos cercanos a USD 200 000 anuales, según testimonios recogidos por el periódico.
Punto de fricción. La urgencia empresarial choca con una realidad difícil de acelerar. Formar trabajadores especializados requiere años de experiencia práctica, mientras la expansión de la inteligencia artificial demanda resultados inmediatos. La paradoja es que la tecnología presentada como símbolo de automatización está provocando una nueva valoración de habilidades humanas que siguen siendo irremplazables en la economía real.
  • Google financia un programa de USD 50M para elevar la inscripción anual de aprendices de 19,500 a 30,000 personas durante tres años en centros de formación vinculados al sector eléctrico.
  • Meta destinó USD 115M para iniciar un programa que capacitará alrededor de 5,000 participantes mediante cursos de cuatro semanas antes de incorporarlos a proyectos de construcción asociados a la compañía.
  • La carrera por la IA también desmonta parte de la narrativa sobre el reemplazo total de trabajadores. Los centros de datos, las redes eléctricas y la infraestructura física siguen dependiendo de electricistas, carpinteros y técnicos capaces de resolver problemas complejos sobre el terreno. La inteligencia artificial puede automatizar algunas tareas, pero las inversiones de las grandes tecnológicas muestran que el capital humano sigue siendo un recurso insustituible. El desafío será convertir esta demanda en oportunidades sostenibles y evitar que el auge termine generando una sobreoferta laboral cuando concluya la fase de construcción.
Ahora qué. El debate ya no gira únicamente alrededor de la inteligencia artificial, sino sobre las consecuencias económicas y sociales de construir su infraestructura. Las promesas de empleo conviven con dudas sobre el impacto en comunidades, mercados laborales y proyectos productivos alternativos una vez disminuya el ritmo de expansión.
  • Diversos líderes empresariales buscan integrar a contratistas locales e involucrar organizaciones comunitarias para reducir la resistencia frente a nuevos desarrollos de centros de datos y fortalecer el respaldo local a los proyectos.
  • La gran ironía de la inteligencia artificial es que su avance depende menos de algoritmos y más de electricistas, carpinteros e instaladores.
  • Mientras las máquinas prometen automatizar parte del trabajo intelectual, las empresas tecnológicas están comprobando que no existe sustituto inmediato para determinadas habilidades humanas.

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