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Comenzó el diálogo chavismo-oposición mientras se audita el dinero del petróleo 

Manuel Aguilera
03 de agosto, 2026

El fin de semana arrancó formalmente un nuevo diálogo entre el chavismo y un sector de la oposición venezolana. El proceso está tutelado por EE. UU. y tiene como horizonte la reconstrucción institucional y la posibilidad de elecciones. Sin embargo, nace con una sombra importante: faltan interlocutores clave. La más evidente es María Corina Machado. 

Por qué importa. Venezuela lleva años atrapada entre intentos de negociación que no terminan de producir una transición real y un régimen que usa cada diálogo para ganar tiempo.

  • Esta vez el esquema es distinto porque Washington no solo observa, sino que tutela el proceso. Eso genera expectativas, pero también muchas dudas. ¿Puede haber una salida democrática creíble si quienes movilizaron a la mayoría del país en 2023 y 2024 no están sentados en la mesa? 

Lo indispensable. Del lado del chavismo participa Jorge Rodríguez. Del lado opositor, el sector vinculado a la Asamblea Nacional de 2015, encabezado por Dinorah Figuera.

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  • Partidos como Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo han mostrado respaldo, pero la Plataforma Unitaria en su conjunto no se ha sumado de manera clara y Acción Democrática ha criticado la conformación de la delegación.
  • María Corina Machado y Edmundo González ya habían dejado claro que no forman parte de este mecanismo ni participaron en su diseño. Esa ausencia no es menor.
  • Cualquier acuerdo que pretenda tener legitimidad democrática tropieza con el mismo problema de siempre: negociar sin quienes tienen el mayor capital político entre los venezolanos que quieren cambio. 

Datos clave. Mientras se abre esta mesa, en paralelo se desarrolla otra discusión igual de sensible: el destino del dinero del petróleo venezolano. Según datos manejados por el Financial Times y recogidos por medios especializados, EE. UU. ha llegado a controlar alrededor de USD 13 000M provenientes de la comercialización de crudo venezolano este año. Se trata de una cifra enorme, equivalente a una parte muy relevante del PIB del país. 

  • El Congreso estadounidense ya ordenó una investigación a través de la GAO (Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno) para esclarecer en qué cuentas está ese dinero, quién lo administra, qué comisiones se han pagado y qué transferencias se han autorizado. Hasta ahora la transparencia ha sido limitada. El gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez apenas ha reportado una transferencia de unos 300 millones de dólares. 
  • Delcy Rodríguez, además, cuenta con inmunidad reconocida por el Departamento de Estado. Para gran parte de la oposición y del exilio, se trata de una figura profundamente marcada por la corrupción y la represión del chavismo.
  • Que EE. UU. quiera auditar con rigor el uso de esos recursos es, como mínimo, una señal de que no está dispuesto a escribir un cheque en blanco. 

 

Ahora qué. El diálogo puede ser una oportunidad o puede ser otra repetición de la historia. Todo dependerá de si sirve para abrir un camino real hacia elecciones libres y verificables, o si se convierte en un mecanismo para estabilizar al poder actual a cambio de alivios económicos. 

  • EE. UU. tiene una responsabilidad doble. Por un lado, empuja un proceso político. Por el otro, administra una cantidad enorme de recursos que pertenecen a los venezolanos.
  • Si realmente quiere contribuir a una transición, deberá exigir resultados concretos en el terreno democrático y, al mismo tiempo, garantizar que el dinero del petróleo no termine fortaleciendo a los mismos que destruyeron el país. 
  • Hay razones para la esperanza. Pero también sobran motivos para la cautela. Venezuela ya ha vivido demasiados diálogos que terminaron en nada. Esta vez, la ausencia de María Corina Machado y el manejo opaco de miles de millones de dólares obligan a mirar el proceso con lupa. 

Comenzó el diálogo chavismo-oposición mientras se audita el dinero del petróleo 

Manuel Aguilera
03 de agosto, 2026

El fin de semana arrancó formalmente un nuevo diálogo entre el chavismo y un sector de la oposición venezolana. El proceso está tutelado por EE. UU. y tiene como horizonte la reconstrucción institucional y la posibilidad de elecciones. Sin embargo, nace con una sombra importante: faltan interlocutores clave. La más evidente es María Corina Machado. 

Por qué importa. Venezuela lleva años atrapada entre intentos de negociación que no terminan de producir una transición real y un régimen que usa cada diálogo para ganar tiempo.

  • Esta vez el esquema es distinto porque Washington no solo observa, sino que tutela el proceso. Eso genera expectativas, pero también muchas dudas. ¿Puede haber una salida democrática creíble si quienes movilizaron a la mayoría del país en 2023 y 2024 no están sentados en la mesa? 

Lo indispensable. Del lado del chavismo participa Jorge Rodríguez. Del lado opositor, el sector vinculado a la Asamblea Nacional de 2015, encabezado por Dinorah Figuera.

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  • María Corina Machado y Edmundo González ya habían dejado claro que no forman parte de este mecanismo ni participaron en su diseño. Esa ausencia no es menor.
  • Cualquier acuerdo que pretenda tener legitimidad democrática tropieza con el mismo problema de siempre: negociar sin quienes tienen el mayor capital político entre los venezolanos que quieren cambio. 

Datos clave. Mientras se abre esta mesa, en paralelo se desarrolla otra discusión igual de sensible: el destino del dinero del petróleo venezolano. Según datos manejados por el Financial Times y recogidos por medios especializados, EE. UU. ha llegado a controlar alrededor de USD 13 000M provenientes de la comercialización de crudo venezolano este año. Se trata de una cifra enorme, equivalente a una parte muy relevante del PIB del país. 

  • El Congreso estadounidense ya ordenó una investigación a través de la GAO (Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno) para esclarecer en qué cuentas está ese dinero, quién lo administra, qué comisiones se han pagado y qué transferencias se han autorizado. Hasta ahora la transparencia ha sido limitada. El gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez apenas ha reportado una transferencia de unos 300 millones de dólares. 
  • Delcy Rodríguez, además, cuenta con inmunidad reconocida por el Departamento de Estado. Para gran parte de la oposición y del exilio, se trata de una figura profundamente marcada por la corrupción y la represión del chavismo.
  • Que EE. UU. quiera auditar con rigor el uso de esos recursos es, como mínimo, una señal de que no está dispuesto a escribir un cheque en blanco. 

 

Ahora qué. El diálogo puede ser una oportunidad o puede ser otra repetición de la historia. Todo dependerá de si sirve para abrir un camino real hacia elecciones libres y verificables, o si se convierte en un mecanismo para estabilizar al poder actual a cambio de alivios económicos. 

  • EE. UU. tiene una responsabilidad doble. Por un lado, empuja un proceso político. Por el otro, administra una cantidad enorme de recursos que pertenecen a los venezolanos.
  • Si realmente quiere contribuir a una transición, deberá exigir resultados concretos en el terreno democrático y, al mismo tiempo, garantizar que el dinero del petróleo no termine fortaleciendo a los mismos que destruyeron el país. 
  • Hay razones para la esperanza. Pero también sobran motivos para la cautela. Venezuela ya ha vivido demasiados diálogos que terminaron en nada. Esta vez, la ausencia de María Corina Machado y el manejo opaco de miles de millones de dólares obligan a mirar el proceso con lupa. 

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