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Byron Donalds, el hombre que tropezó en El Arepazo

El favorito de Trump se convierte en el candidato republicano a gobernador de Florida tras ganar la primaria

El diputado Byron Donalds llega para intervenir durante la primera jornada de la Convención Nacional Republicana de 2024. Foto: AFP
Manuel Aguilera
19 de agosto, 2026

Byron Donalds es desde este martes el candidato republicano a gobernador de Florida. La primaria no deparó sorpresas. Con el respaldo explícito de Donald Trump y una ventaja cómoda en las encuestas, el congresista del Distrito 19 se impuso con claridad y se convierte en el hombre que intentará suceder a Ron DeSantis.

Por qué importa. Florida no es un estado cualquiera. Es el laboratorio del conservadurismo estadounidense y uno de los territorios con mayor peso demográfico y político del país. Quien ocupe el despacho de gobernador en Tallahassee no solo administra el tercer estado más poblado de Estados Unidos: condiciona el debate nacional sobre inmigración, educación, economía y cultura. Donalds llega a esa responsabilidad con una trayectoria corta pero intensa.

Lo indispensable. Antes de entrar en política, trabajó en el sector financiero. En 2016 ganó un escaño en la Cámara de Representantes de Florida y en 2020 dio el salto al Congreso, donde se consolidó como una de las voces más afines a Trump.

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  • Llegó a estar en la lista corta para ser su compañero de fórmula en 2024. Cuando anunció su candidatura a gobernador, el presidente lo respaldó de inmediato. Ese apoyo fue decisivo: le dio estructura, dinero y el mensaje de que era el candidato oficial del trumpismo en Florida.
  • Donalds se presenta como el continuador natural de la agenda de DeSantis, aunque la relación entre ambos nunca ha sido cálida. DeSantis no lo respaldó y en privado expresó reservas.
  • Aun así, el legado del gobernador saliente —bajada de impuestos, guerra cultural, control migratorio y rechazo al wokismo— será el marco en el que Donalds tendrá que moverse. Su desafío será mantener ese capital político sin quedar atrapado en las tensiones internas del Partido Republicano floridano.

Datos clave. El momento más delicado de su campaña llegó en Miami. Donalds visitó El Arepazo, el restaurante convertido en símbolo de la comunidad venezolana en Doral, y aprovechó para reafirmar su apoyo al fin del TPS y a las deportaciones.

  • “Si tu TPS terminó, vamos a deportarte”, dijo. La frase, pronunciada en el lugar equivocado y ante el público equivocado, generó un rechazo inmediato entre muchos venezolanos que llevan años en Florida y que se sienten parte de la base republicana.
  • Fue un error de cálculo. En un estado donde el voto hispano, y especialmente el de las comunidades que huyeron del socialismo, es decisivo, ese tipo de mensajes pueden pasar factura.
  • Donalds defiende que solo está aplicando la ley y que el TPS nunca debió convertirse en una residencia permanente de hecho. Tiene argumentos jurídicos. Pero en política el tono y el escenario importan tanto como el contenido. Ir a El Arepazo a anunciar deportaciones fue una torpeza que sus adversarios no olvidarán.

Ahora qué. Las opciones de Donalds de cara a noviembre son sólidas. Florida sigue siendo un estado republicano y el Partido Demócrata parte en desventaja. Sin embargo, no es un camino despejado.

  • El sur de Florida, con su alta concentración de votantes hispanos, puede volverse más competitivo si la cuestión migratoria se envenena. Donalds tendrá que demostrar que sabe distinguir entre el control de fronteras y el trato a comunidades que llevan años contribuyendo al estado.
  • Ganar la primaria era el paso más previsible. Gobernar Florida, y antes convencer a suficiente número de electores en noviembre, exige algo más que el respaldo de Trump. Exige sensibilidad política. El tropiezo de El Arepazo es un recordatorio de que incluso los favoritos pueden hacerse daño a sí mismos.

Byron Donalds, el hombre que tropezó en El Arepazo

El favorito de Trump se convierte en el candidato republicano a gobernador de Florida tras ganar la primaria

El diputado Byron Donalds llega para intervenir durante la primera jornada de la Convención Nacional Republicana de 2024. Foto: AFP
Manuel Aguilera
19 de agosto, 2026

Byron Donalds es desde este martes el candidato republicano a gobernador de Florida. La primaria no deparó sorpresas. Con el respaldo explícito de Donald Trump y una ventaja cómoda en las encuestas, el congresista del Distrito 19 se impuso con claridad y se convierte en el hombre que intentará suceder a Ron DeSantis.

Por qué importa. Florida no es un estado cualquiera. Es el laboratorio del conservadurismo estadounidense y uno de los territorios con mayor peso demográfico y político del país. Quien ocupe el despacho de gobernador en Tallahassee no solo administra el tercer estado más poblado de Estados Unidos: condiciona el debate nacional sobre inmigración, educación, economía y cultura. Donalds llega a esa responsabilidad con una trayectoria corta pero intensa.

Lo indispensable. Antes de entrar en política, trabajó en el sector financiero. En 2016 ganó un escaño en la Cámara de Representantes de Florida y en 2020 dio el salto al Congreso, donde se consolidó como una de las voces más afines a Trump.

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  • Llegó a estar en la lista corta para ser su compañero de fórmula en 2024. Cuando anunció su candidatura a gobernador, el presidente lo respaldó de inmediato. Ese apoyo fue decisivo: le dio estructura, dinero y el mensaje de que era el candidato oficial del trumpismo en Florida.
  • Donalds se presenta como el continuador natural de la agenda de DeSantis, aunque la relación entre ambos nunca ha sido cálida. DeSantis no lo respaldó y en privado expresó reservas.
  • Aun así, el legado del gobernador saliente —bajada de impuestos, guerra cultural, control migratorio y rechazo al wokismo— será el marco en el que Donalds tendrá que moverse. Su desafío será mantener ese capital político sin quedar atrapado en las tensiones internas del Partido Republicano floridano.

Datos clave. El momento más delicado de su campaña llegó en Miami. Donalds visitó El Arepazo, el restaurante convertido en símbolo de la comunidad venezolana en Doral, y aprovechó para reafirmar su apoyo al fin del TPS y a las deportaciones.

  • “Si tu TPS terminó, vamos a deportarte”, dijo. La frase, pronunciada en el lugar equivocado y ante el público equivocado, generó un rechazo inmediato entre muchos venezolanos que llevan años en Florida y que se sienten parte de la base republicana.
  • Fue un error de cálculo. En un estado donde el voto hispano, y especialmente el de las comunidades que huyeron del socialismo, es decisivo, ese tipo de mensajes pueden pasar factura.
  • Donalds defiende que solo está aplicando la ley y que el TPS nunca debió convertirse en una residencia permanente de hecho. Tiene argumentos jurídicos. Pero en política el tono y el escenario importan tanto como el contenido. Ir a El Arepazo a anunciar deportaciones fue una torpeza que sus adversarios no olvidarán.

Ahora qué. Las opciones de Donalds de cara a noviembre son sólidas. Florida sigue siendo un estado republicano y el Partido Demócrata parte en desventaja. Sin embargo, no es un camino despejado.

  • El sur de Florida, con su alta concentración de votantes hispanos, puede volverse más competitivo si la cuestión migratoria se envenena. Donalds tendrá que demostrar que sabe distinguir entre el control de fronteras y el trato a comunidades que llevan años contribuyendo al estado.
  • Ganar la primaria era el paso más previsible. Gobernar Florida, y antes convencer a suficiente número de electores en noviembre, exige algo más que el respaldo de Trump. Exige sensibilidad política. El tropiezo de El Arepazo es un recordatorio de que incluso los favoritos pueden hacerse daño a sí mismos.

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