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Franquicias en centros comerciales: las nuevas anclas del retail en Guatemala

.
Ximena Fernández
09 de junio, 2026

Los centros comerciales necesitan marcas que den motivos a los clientes para volver. La compra en línea le quitó fuerza a la tienda tradicional y elevó el valor de las marcas que atraen consumidores por experiencia, servicio o rutina presencial. En esa transición, las franquicias empiezan a operar como nuevas anclas del retail.

Durante NEXUS 2026, expertos del sector abordaron cómo el modelo de franquicia gana relevancia para desarrolladores y operadores de centros comerciales. La razón es concreta: estas marcas no solo ocupan locales, también pueden llevar público propio y convertir la visita en hábito.

Las franquicias ganan terreno

Un centro comercial que depende solo de tiendas compite de frente con el e-commerce. Ahora, las visitas deben justificar tiempo, traslado y gasto. Por eso las franquicias de experiencia ganan terreno: generan tráfico porque se viven de forma presencial.

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“Las franquicias hoy son destino”, resumió Ignacio García, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Franquicias. Su punto es clave para el retail: una marca con comunidad, hábito de consumo o experiencia propia puede convertirse en razón de visita.

La digitalización volvió más exigente la oferta comercial. Si el producto llega a casa, el centro comercial necesita razones concretas para que el consumidor salga, recorra pasillos y compre dentro del complejo.

José Fernández, secretario general de la Federación Iberoamericana de Franquicias, ubicó el cambio histórico: las antiguas tiendas ancla perdieron centralidad frente a marcas capaces de mover consumidores por sí mismas.

Qué busca una franquicia al instalarse

Atraer franquicias a centros comerciales exige más que ubicación y metros cuadrados. El operador debe ofrecer condiciones para que la marca se instale, venda y permanezca. La conversación ya no gira solo alrededor de la renta: también exige información, flexibilidad y coordinación comercial.

Los tres criterios que busca una franquicia son: creatividad del centro comercial, capacidad de construir comunidad en su área de influencia y colaboración real entre operador y franquicia.

Jaime Salazar, managing partner de Grupo Banexco, señaló que los reglamentos inflexibles pueden limitar esa colaboración. En su lugar, apuntó a centros comerciales más creativos, flexibles y conectados con su comunidad.

“El centro comercial debe procurar que le vaya bien”, añadió García. La renta tiene que alinearse con el tráfico, las ventas y las posibilidades reales de sostener el negocio. Para el operador, eso implica leer mejor el desempeño del local y acompañar a la marca más allá del contrato.

Cuánto vale el mercado

La escala del sector explica por qué los centros comerciales miran este modelo con más interés. En América existen casi 10 000 marcas de franquicia y 350 000 puntos de venta. Guatemala suma unas 600 marcas de franquicia y cerca de 10 000 puntos de venta.

El modelo también ofrece mayor permanencia. Cerca de ocho de cada 10 franquicias siguen activas después del quinto año, una supervivencia superior a la de muchos emprendimientos independientes, afirmó Salazar.

Otro dato relevante es el origen de las marcas. El 85 % de las franquicias son nacionales. Para los centros comerciales, esto demuestra una ruta de diferenciación: no todo depende de importar nombres internacionales, sino de detectar conceptos locales con potencial de expansión.

Este tipo de operación obliga a leer mejor el entorno: nivel socioeconómico, tráfico comercial y vehicular, capacidad de compra y perfil del consumidor. La franquicia correcta no solo depende de la marca, sino de su ajuste con la zona de influencia del centro comercial.

Franquicias de experiencia

Las franquicias de experiencia se vuelven relevantes porque no caben completas en una pantalla. Entretenimiento, gastronomía, servicios personales, bienestar, educación, deporte o consumo cotidiano pueden generar visitas recurrentes.

Para el centro comercial, esa recurrencia importa más que una compra aislada. Una marca que provoca visitas frecuentes ayuda a sostener tráfico, eleva la exposición del resto de locales y refuerza la percepción de actividad dentro del complejo.

La competencia ya no se mide solo por ocupación. También importa la capacidad de atraer marcas que lleven público, sostengan ventas y conviertan la visita en hábito.

En ese escenario, las franquicias pueden operar como nuevas anclas porque aportan algo que el comercio digital no resuelve igual: presencia física, comunidad, servicio y experiencia.

Lo que sigue para los centros comerciales 

Si varios centros comerciales ofrecen las mismas marcas, el desarrollador debe buscar conceptos propios que refuercen identidad. El reto ya no es llenar locales, sino construir una oferta comercial difícil de copiar en línea y distinta a la del vecino.

Algunos centros comerciales compran franquicias y operan marcas propias dentro de sus complejos, sobre todo en entretenimiento, para diferenciarse de competidores con ofertas similares.

Con esa apuesta, el centro comercial deja de actuar solo como arrendador, explicó Fernández. También invierte en experiencias que pueden otorgar identidad a su propiedad y fortalecer su relación con el consumidor.

La nueva competencia del retail se juega en la mezcla comercial. Las franquicias en centros comerciales ganan espacio porque pueden atraer tráfico, construir comunidad y darle al consumidor una razón concreta para volver.

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Franquicias en centros comerciales: las nuevas anclas del retail en Guatemala

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Ximena Fernández
09 de junio, 2026

Los centros comerciales necesitan marcas que den motivos a los clientes para volver. La compra en línea le quitó fuerza a la tienda tradicional y elevó el valor de las marcas que atraen consumidores por experiencia, servicio o rutina presencial. En esa transición, las franquicias empiezan a operar como nuevas anclas del retail.

Durante NEXUS 2026, expertos del sector abordaron cómo el modelo de franquicia gana relevancia para desarrolladores y operadores de centros comerciales. La razón es concreta: estas marcas no solo ocupan locales, también pueden llevar público propio y convertir la visita en hábito.

Las franquicias ganan terreno

Un centro comercial que depende solo de tiendas compite de frente con el e-commerce. Ahora, las visitas deben justificar tiempo, traslado y gasto. Por eso las franquicias de experiencia ganan terreno: generan tráfico porque se viven de forma presencial.

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“Las franquicias hoy son destino”, resumió Ignacio García, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Franquicias. Su punto es clave para el retail: una marca con comunidad, hábito de consumo o experiencia propia puede convertirse en razón de visita.

La digitalización volvió más exigente la oferta comercial. Si el producto llega a casa, el centro comercial necesita razones concretas para que el consumidor salga, recorra pasillos y compre dentro del complejo.

José Fernández, secretario general de la Federación Iberoamericana de Franquicias, ubicó el cambio histórico: las antiguas tiendas ancla perdieron centralidad frente a marcas capaces de mover consumidores por sí mismas.

Qué busca una franquicia al instalarse

Atraer franquicias a centros comerciales exige más que ubicación y metros cuadrados. El operador debe ofrecer condiciones para que la marca se instale, venda y permanezca. La conversación ya no gira solo alrededor de la renta: también exige información, flexibilidad y coordinación comercial.

Los tres criterios que busca una franquicia son: creatividad del centro comercial, capacidad de construir comunidad en su área de influencia y colaboración real entre operador y franquicia.

Jaime Salazar, managing partner de Grupo Banexco, señaló que los reglamentos inflexibles pueden limitar esa colaboración. En su lugar, apuntó a centros comerciales más creativos, flexibles y conectados con su comunidad.

“El centro comercial debe procurar que le vaya bien”, añadió García. La renta tiene que alinearse con el tráfico, las ventas y las posibilidades reales de sostener el negocio. Para el operador, eso implica leer mejor el desempeño del local y acompañar a la marca más allá del contrato.

Cuánto vale el mercado

La escala del sector explica por qué los centros comerciales miran este modelo con más interés. En América existen casi 10 000 marcas de franquicia y 350 000 puntos de venta. Guatemala suma unas 600 marcas de franquicia y cerca de 10 000 puntos de venta.

El modelo también ofrece mayor permanencia. Cerca de ocho de cada 10 franquicias siguen activas después del quinto año, una supervivencia superior a la de muchos emprendimientos independientes, afirmó Salazar.

Otro dato relevante es el origen de las marcas. El 85 % de las franquicias son nacionales. Para los centros comerciales, esto demuestra una ruta de diferenciación: no todo depende de importar nombres internacionales, sino de detectar conceptos locales con potencial de expansión.

Este tipo de operación obliga a leer mejor el entorno: nivel socioeconómico, tráfico comercial y vehicular, capacidad de compra y perfil del consumidor. La franquicia correcta no solo depende de la marca, sino de su ajuste con la zona de influencia del centro comercial.

Franquicias de experiencia

Las franquicias de experiencia se vuelven relevantes porque no caben completas en una pantalla. Entretenimiento, gastronomía, servicios personales, bienestar, educación, deporte o consumo cotidiano pueden generar visitas recurrentes.

Para el centro comercial, esa recurrencia importa más que una compra aislada. Una marca que provoca visitas frecuentes ayuda a sostener tráfico, eleva la exposición del resto de locales y refuerza la percepción de actividad dentro del complejo.

La competencia ya no se mide solo por ocupación. También importa la capacidad de atraer marcas que lleven público, sostengan ventas y conviertan la visita en hábito.

En ese escenario, las franquicias pueden operar como nuevas anclas porque aportan algo que el comercio digital no resuelve igual: presencia física, comunidad, servicio y experiencia.

Lo que sigue para los centros comerciales 

Si varios centros comerciales ofrecen las mismas marcas, el desarrollador debe buscar conceptos propios que refuercen identidad. El reto ya no es llenar locales, sino construir una oferta comercial difícil de copiar en línea y distinta a la del vecino.

Algunos centros comerciales compran franquicias y operan marcas propias dentro de sus complejos, sobre todo en entretenimiento, para diferenciarse de competidores con ofertas similares.

Con esa apuesta, el centro comercial deja de actuar solo como arrendador, explicó Fernández. También invierte en experiencias que pueden otorgar identidad a su propiedad y fortalecer su relación con el consumidor.

La nueva competencia del retail se juega en la mezcla comercial. Las franquicias en centros comerciales ganan espacio porque pueden atraer tráfico, construir comunidad y darle al consumidor una razón concreta para volver.

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