Latinoamérica vuelve a ser codiciada por lo que guarda bajo tierra: minerales críticos indispensables para la transición energética global. Entre la competencia de EE.UU. y China por asegurar insumos, la región puede convertirse en aliada clave de Washington. Para Guatemala, la oportunidad está en el níquel, y el riesgo, en desconocer el valor real de su subsuelo.
Los minerales críticos en América Latina
La transición energética no depende solo de producir más energía limpia, sino de asegurar los minerales que la permiten. Ahí entra América Latina: con recursos estratégicos, cercanía a EE. UU. y acuerdos comerciales facilitadores de negocios.
El informe Panorama económico para América Latina y el Caribe señala que la región concentra alrededor del 50 % de los recursos mundiales de litio, demandado por la industria de baterías.
Esa riqueza abre la oportunidad para profundizar la relación con Washington, según Antonio Bernal, de JP Morgan Private Bank. EE. UU. busca aliados políticos, económicos y comerciales. Latinoamérica tiene los insumos que necesita.
La ventaja va más allá de la tierra. Estuardo Asturias, director de Element 28, señala que acercarse a Latinoamérica significa para EE. UU. depender menos de Asia.
La carrera por los minerales de Latinoamérica
Washington busca fuentes cercanas y confiables para reducir dependencias. Pero, a la vez, China también busca ganar terreno. En este escenario, Guatemala tiene un potencial geológico importante para EE. UU., pero insuficientemente estudiado, advierte Lesly Véliz, directora ejecutiva de GRENAT.
EE. UU. intenta afirmarse en Latinoamérica para hacerse suministros alternativos, cada vez más importantes para la industria, la tecnología y la seguridad económica.
Las empresas estadounidenses mantienen liderazgo dentro de Chile, Brasil y México. Mientras compañías chinas han avanzado en Argentina, Perú y Colombia, según Latinometrics.
El potencial del níquel en Guatemala
En Guatemala, a pesar de que puede ser el productor de níquel más relevante para EE. UU. por volumen y cercanía, según Asturias, puede quedar afuera por falta de exploración.
La industria requiere más litio, cobre, níquel, entre otros minerales, para sostener nuevas infraestructuras tecnológicas y energéticas. El 88 % del litio, según el Servicio Geológico de EE. UU., tiene como destino las baterías. Pero Guatemala, con oportunidades desde el níquel, llega tarde: sin exploración moderna, ni certeza regulatoria, el potencial queda fuera del mercado.
América Latina concentra alrededor del 40 % del cobre mundial; y países como Brasil, Argentina, Bolivia y Chile ya aparecen como piezas clave.
Mientras otros avanzan, en Guatemala la exploración está en pausa indefinida, según Véliz, lo cual reduce las posibilidades de integrarse a cadenas globales de suministro.
Sin exploración, el país no descubre recursos; y, sin datos, no puede atraer inversión.
Lo que Guatemala necesita para aprovechar sus minerales
La oportunidad minera de Guatemala no depende solo de los recursos bajo tierra. El mercado exige trazabilidad y sostenibilidad, y por ende, el desafío es construir una industria capaz de generar confianza, valor y beneficios para el país.
La oportunidad de convertirse en aliado estratégico para EE. UU. no estará abierta indefinidamente. “La competencia entre países por atraer inversión minera es cada vez mayor”, destaca Véliz.
Quien menciona que de cada 100 licencias de exploración, solo una puede convertirse en explotación, y el proceso puede tardar entre 8 y 15 años. Razón por la que Guatemala ya va tarde.
Si el país lograra fortalecer certeza, gobernanza y estabilidad, podría convertirse en proveedor relevante dentro de las cadenas de suministro vinculadas a la transición energética.
Latinoamérica vuelve a ser codiciada por lo que guarda bajo tierra: minerales críticos indispensables para la transición energética global. Entre la competencia de EE.UU. y China por asegurar insumos, la región puede convertirse en aliada clave de Washington. Para Guatemala, la oportunidad está en el níquel, y el riesgo, en desconocer el valor real de su subsuelo.
Los minerales críticos en América Latina
La transición energética no depende solo de producir más energía limpia, sino de asegurar los minerales que la permiten. Ahí entra América Latina: con recursos estratégicos, cercanía a EE. UU. y acuerdos comerciales facilitadores de negocios.
El informe Panorama económico para América Latina y el Caribe señala que la región concentra alrededor del 50 % de los recursos mundiales de litio, demandado por la industria de baterías.
Esa riqueza abre la oportunidad para profundizar la relación con Washington, según Antonio Bernal, de JP Morgan Private Bank. EE. UU. busca aliados políticos, económicos y comerciales. Latinoamérica tiene los insumos que necesita.
La ventaja va más allá de la tierra. Estuardo Asturias, director de Element 28, señala que acercarse a Latinoamérica significa para EE. UU. depender menos de Asia.
La carrera por los minerales de Latinoamérica
Washington busca fuentes cercanas y confiables para reducir dependencias. Pero, a la vez, China también busca ganar terreno. En este escenario, Guatemala tiene un potencial geológico importante para EE. UU., pero insuficientemente estudiado, advierte Lesly Véliz, directora ejecutiva de GRENAT.
EE. UU. intenta afirmarse en Latinoamérica para hacerse suministros alternativos, cada vez más importantes para la industria, la tecnología y la seguridad económica.
Las empresas estadounidenses mantienen liderazgo dentro de Chile, Brasil y México. Mientras compañías chinas han avanzado en Argentina, Perú y Colombia, según Latinometrics.
El potencial del níquel en Guatemala
En Guatemala, a pesar de que puede ser el productor de níquel más relevante para EE. UU. por volumen y cercanía, según Asturias, puede quedar afuera por falta de exploración.
La industria requiere más litio, cobre, níquel, entre otros minerales, para sostener nuevas infraestructuras tecnológicas y energéticas. El 88 % del litio, según el Servicio Geológico de EE. UU., tiene como destino las baterías. Pero Guatemala, con oportunidades desde el níquel, llega tarde: sin exploración moderna, ni certeza regulatoria, el potencial queda fuera del mercado.
América Latina concentra alrededor del 40 % del cobre mundial; y países como Brasil, Argentina, Bolivia y Chile ya aparecen como piezas clave.
Mientras otros avanzan, en Guatemala la exploración está en pausa indefinida, según Véliz, lo cual reduce las posibilidades de integrarse a cadenas globales de suministro.
Sin exploración, el país no descubre recursos; y, sin datos, no puede atraer inversión.
Lo que Guatemala necesita para aprovechar sus minerales
La oportunidad minera de Guatemala no depende solo de los recursos bajo tierra. El mercado exige trazabilidad y sostenibilidad, y por ende, el desafío es construir una industria capaz de generar confianza, valor y beneficios para el país.
La oportunidad de convertirse en aliado estratégico para EE. UU. no estará abierta indefinidamente. “La competencia entre países por atraer inversión minera es cada vez mayor”, destaca Véliz.
Quien menciona que de cada 100 licencias de exploración, solo una puede convertirse en explotación, y el proceso puede tardar entre 8 y 15 años. Razón por la que Guatemala ya va tarde.
Si el país lograra fortalecer certeza, gobernanza y estabilidad, podría convertirse en proveedor relevante dentro de las cadenas de suministro vinculadas a la transición energética.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: