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Logística en Centroamérica: el comercio avanza más rápido que su precaria red vial

Red vial y logística en Centroamérica: dependencia de carreteras, costos altos y necesidad de corredores, fronteras y nodos más eficientes.
María José Aresti
23 de abril, 2026

Centroamérica quiere competir con una logística más integrada, pero buena parte de su carga se traslada sobre una base demasiado dependiente de las carreteras. El Plan Maestro Regional de Movilidad y Logística 2035 ordena esa ambición en un mapa común, aunque también deja entrever el rezago físico.

Una logística sobre llantas: el desequilibrio que explica el costo

La región cuenta con más de 148 000 km de carreteras y 6525 km de rutas centroamericanas, y apenas 256.5 km de líneas ferroviarias en operación. Esa brecha explica por qué la red vial sigue cargando con casi toda la logística regional.

El plan plantea 11 corredores estratégicos y una visión regional hasta 2035. Sus mecanismos de financiamiento son indicativos y no vinculantes.

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Además, el documento reconoce fallas que elevan costos: congestión urbana, falta de rutas alternas, debilidad en mantenimiento, accesos limitados a nodos logísticos y baja resiliencia.

En ese contexto, la carretera se convierte en el principal cuello de botella cuando la región intenta operar con más previsibilidad y competir bajo costos logísticos.

Integrados para comerciar, desintegrados para mover la carga

El experto Federico Villalobos advierte que “estamos integrados comercialmente, pero físicamente desintegrados”. La región no construyó la infraestructura suficiente para sostener esa integración con eficiencia.

El rezago no se corrige solo con ampliar tramos carreteros. Se requiere modernizar pasos fronterizos, incorporar tecnología y dejar de depender casi por completo de las llantas sobre el asfalto.

El esquema actual golpea el comercio exterior, encarece la carga dentro de cada país, congestiona los accesos urbanos y reduce la previsibilidad de los tiempos logísticos.

El mismo plan reconoce varias fallas: menos del 50 % de las vías están pavimentadas, existen tramos que deben mejorarse y el sistema carece de rutas alternas para responder a interrupciones y desastres.

La logística no es solo carretera: falta articular el sistema completo

La región no puede considerarse una plataforma logística completa mientras no articule carreteraspuertosaeropuertosaduanas y políticas regionales, según Jorge Benavides, investigador asociado de FUNDESA.

“El mayor costo que se sacrifica es la oportunidad perdida de no crecer”, puntualiza. Una logística más eficiente recorta tiempos y puede ampliar inversiónproductividad y expansión empresarial.

Según estimaciones de la Agenda Nacional de Competitividad (2012), el atractivo logístico regional podía añadir entre 0.7 y 1.2 % anual al PIB durante una década. Eso hubiera representado un crecimiento del 5 % para Guatemala.

“Hemos sido demasiado dependientes del vehículo”, añade Villalobos. La política pública ha apostado durante años por “más y más carreteras”, mientras descuidaba otros frentes de movilidad.

Guatemala como pieza crítica de la agenda regional

El Plan estima para Guatemala una inversión total de USD 13 191M hacia 2035, la más alta del cuadro por país. Eso la coloca como una pieza central de cualquier intento serio por mejorar la conectividad regional.

Benavides considera que el país tiene condiciones para vincularse a esa agenda: marco legal y recursos. Pero no con el nivel de prioridad política e institucional que exige una transformación de escala.

También señala que la rotación de autoridades y la falta de continuidad técnica siguen frenando proyectos que deberían tener seguimiento sostenido.

La discusión guatemalteca de fondo es qué corredores, fronteras y nodos deben volverse más eficientes para dejar de competir sobre una logística todavía atada al pavimento.

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Logística en Centroamérica: el comercio avanza más rápido que su precaria red vial

Red vial y logística en Centroamérica: dependencia de carreteras, costos altos y necesidad de corredores, fronteras y nodos más eficientes.
María José Aresti
23 de abril, 2026

Centroamérica quiere competir con una logística más integrada, pero buena parte de su carga se traslada sobre una base demasiado dependiente de las carreteras. El Plan Maestro Regional de Movilidad y Logística 2035 ordena esa ambición en un mapa común, aunque también deja entrever el rezago físico.

Una logística sobre llantas: el desequilibrio que explica el costo

La región cuenta con más de 148 000 km de carreteras y 6525 km de rutas centroamericanas, y apenas 256.5 km de líneas ferroviarias en operación. Esa brecha explica por qué la red vial sigue cargando con casi toda la logística regional.

El plan plantea 11 corredores estratégicos y una visión regional hasta 2035. Sus mecanismos de financiamiento son indicativos y no vinculantes.

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Además, el documento reconoce fallas que elevan costos: congestión urbana, falta de rutas alternas, debilidad en mantenimiento, accesos limitados a nodos logísticos y baja resiliencia.

En ese contexto, la carretera se convierte en el principal cuello de botella cuando la región intenta operar con más previsibilidad y competir bajo costos logísticos.

Integrados para comerciar, desintegrados para mover la carga

El experto Federico Villalobos advierte que “estamos integrados comercialmente, pero físicamente desintegrados”. La región no construyó la infraestructura suficiente para sostener esa integración con eficiencia.

El rezago no se corrige solo con ampliar tramos carreteros. Se requiere modernizar pasos fronterizos, incorporar tecnología y dejar de depender casi por completo de las llantas sobre el asfalto.

El esquema actual golpea el comercio exterior, encarece la carga dentro de cada país, congestiona los accesos urbanos y reduce la previsibilidad de los tiempos logísticos.

El mismo plan reconoce varias fallas: menos del 50 % de las vías están pavimentadas, existen tramos que deben mejorarse y el sistema carece de rutas alternas para responder a interrupciones y desastres.

La logística no es solo carretera: falta articular el sistema completo

La región no puede considerarse una plataforma logística completa mientras no articule carreteraspuertosaeropuertosaduanas y políticas regionales, según Jorge Benavides, investigador asociado de FUNDESA.

“El mayor costo que se sacrifica es la oportunidad perdida de no crecer”, puntualiza. Una logística más eficiente recorta tiempos y puede ampliar inversiónproductividad y expansión empresarial.

Según estimaciones de la Agenda Nacional de Competitividad (2012), el atractivo logístico regional podía añadir entre 0.7 y 1.2 % anual al PIB durante una década. Eso hubiera representado un crecimiento del 5 % para Guatemala.

“Hemos sido demasiado dependientes del vehículo”, añade Villalobos. La política pública ha apostado durante años por “más y más carreteras”, mientras descuidaba otros frentes de movilidad.

Guatemala como pieza crítica de la agenda regional

El Plan estima para Guatemala una inversión total de USD 13 191M hacia 2035, la más alta del cuadro por país. Eso la coloca como una pieza central de cualquier intento serio por mejorar la conectividad regional.

Benavides considera que el país tiene condiciones para vincularse a esa agenda: marco legal y recursos. Pero no con el nivel de prioridad política e institucional que exige una transformación de escala.

También señala que la rotación de autoridades y la falta de continuidad técnica siguen frenando proyectos que deberían tener seguimiento sostenido.

La discusión guatemalteca de fondo es qué corredores, fronteras y nodos deben volverse más eficientes para dejar de competir sobre una logística todavía atada al pavimento.

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