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Las remesas digitales entran al chat centroamericano

WhatsApp gana terreno porque forma parte de la comunicación cotidiana entre quienes migraron a EE. UU. y sus familiares en Centroamérica.

María José Aresti
06 de agosto, 2026

La mensajería instantánea es un nuevo punto de entrada para las remesas digitales. En Centroamérica, donde estos flujos representan más del 20 % del PIB en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, la oportunidad tecnológica ya se enfoca únicamente en desarrollar otra aplicación financiera. También pasa por utilizar los canales que los migrantes y sus familias ya conocen.

El corredor centroamericano concentró el 31.8 % de las remesas dirigidas a Latinoamérica en 2025, frente al 28.3 % de 2024, según el BID. Guatemala figura entre los países de la región con mayores aumentos interanuales. Ese volumen abre espacio para servicios que buscan reducir tiempo, costos y pasos en el envío de dinero.

Ana Karen Medina, directora de Operaciones de Zapp, explica que WhatsApp gana terreno porque forma parte de la comunicación cotidiana entre quienes migraron a EE. UU. y sus familiares en Centroamérica. El usuario mantiene este canal para hablar con las personas a quienes enviará dinero.

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Menos pasos para iniciar una remesa

La oportunidad para el sector está en convertir esa familiaridad en una puerta de entrada a servicios financieros. Una aplicación propia exige descargarla, registrarse y aprender un recorrido nuevo. La mensajería reduce esa fricción al presentar el proceso como una conversación.

El usuario responde preguntas sobre el destinatario, el país y el monto, de una manera similar a otros intercambios que mantiene dentro de WhatsApp. Para Medina, ese formato puede resultar “menos intimidante que una plataforma financiera tradicional”, sobre todo para quienes todavía necesitan asistencia durante el registro o el envío.

El canal también permite acercarse a dos grupos: personas con experiencia que comparan distintas opciones y migrantes recién llegados que realizan sus primeras transferencias.

La confianza también compite

La mensajería no sustituye toda la infraestructura de pago. Los datos sensibles y la información de la tarjeta se trasladan a un enlace externo y cifrado, mientras el chat conserva la parte conversacional. Esa separación resulta relevante porque la facilidad de uso debe convivir con la desconfianza que generan las estafas y los números falsos.

Medina sostiene que los usuarios también valoran saber que existe una persona detrás del servicio.

Otro atractivo está en la estructura de costos. Operar sin una red propia de tiendas puede reducir gastos de locales, personal y manejo de efectivo. Ese margen permite competir en variables que el remitente observa con atención: comisión, velocidad y, especialmente, cuánto recibirá su familia por cada dólar enviado.

Un servicio digital que todavía necesita efectivo

Centroamérica obliga a mantener un esquema híbrido. El envío puede comenzar en WhatsApp, pero el beneficiario todavía necesita elegir entre depósito bancario y retiro en efectivo. “Todavía no estamos en un contexto que nos permita que todo sea digital. Somos ecosistemas complementarios”, agrega Medina.

La oportunidad no consiste en eliminar de inmediato los canales tradicionales. Está en simplificar el inicio de la operación desde una herramienta conocida, sin perder las opciones físicas, la atención humana y los controles que todavía necesita el usuario.

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Las remesas digitales entran al chat centroamericano

WhatsApp gana terreno porque forma parte de la comunicación cotidiana entre quienes migraron a EE. UU. y sus familiares en Centroamérica.

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06 de agosto, 2026

La mensajería instantánea es un nuevo punto de entrada para las remesas digitales. En Centroamérica, donde estos flujos representan más del 20 % del PIB en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, la oportunidad tecnológica ya se enfoca únicamente en desarrollar otra aplicación financiera. También pasa por utilizar los canales que los migrantes y sus familias ya conocen.

El corredor centroamericano concentró el 31.8 % de las remesas dirigidas a Latinoamérica en 2025, frente al 28.3 % de 2024, según el BID. Guatemala figura entre los países de la región con mayores aumentos interanuales. Ese volumen abre espacio para servicios que buscan reducir tiempo, costos y pasos en el envío de dinero.

Ana Karen Medina, directora de Operaciones de Zapp, explica que WhatsApp gana terreno porque forma parte de la comunicación cotidiana entre quienes migraron a EE. UU. y sus familiares en Centroamérica. El usuario mantiene este canal para hablar con las personas a quienes enviará dinero.

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Menos pasos para iniciar una remesa

La oportunidad para el sector está en convertir esa familiaridad en una puerta de entrada a servicios financieros. Una aplicación propia exige descargarla, registrarse y aprender un recorrido nuevo. La mensajería reduce esa fricción al presentar el proceso como una conversación.

El usuario responde preguntas sobre el destinatario, el país y el monto, de una manera similar a otros intercambios que mantiene dentro de WhatsApp. Para Medina, ese formato puede resultar “menos intimidante que una plataforma financiera tradicional”, sobre todo para quienes todavía necesitan asistencia durante el registro o el envío.

El canal también permite acercarse a dos grupos: personas con experiencia que comparan distintas opciones y migrantes recién llegados que realizan sus primeras transferencias.

La confianza también compite

La mensajería no sustituye toda la infraestructura de pago. Los datos sensibles y la información de la tarjeta se trasladan a un enlace externo y cifrado, mientras el chat conserva la parte conversacional. Esa separación resulta relevante porque la facilidad de uso debe convivir con la desconfianza que generan las estafas y los números falsos.

Medina sostiene que los usuarios también valoran saber que existe una persona detrás del servicio.

Otro atractivo está en la estructura de costos. Operar sin una red propia de tiendas puede reducir gastos de locales, personal y manejo de efectivo. Ese margen permite competir en variables que el remitente observa con atención: comisión, velocidad y, especialmente, cuánto recibirá su familia por cada dólar enviado.

Un servicio digital que todavía necesita efectivo

Centroamérica obliga a mantener un esquema híbrido. El envío puede comenzar en WhatsApp, pero el beneficiario todavía necesita elegir entre depósito bancario y retiro en efectivo. “Todavía no estamos en un contexto que nos permita que todo sea digital. Somos ecosistemas complementarios”, agrega Medina.

La oportunidad no consiste en eliminar de inmediato los canales tradicionales. Está en simplificar el inicio de la operación desde una herramienta conocida, sin perder las opciones físicas, la atención humana y los controles que todavía necesita el usuario.

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