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Guatemala busca construir un puente comercial hacia Japón

.
Ximena Fernández
30 de julio, 2026

Guatemala quiere ampliar el mercado hacia Japón y un Acuerdo de Alcance Parcial podría ser la llave para abrirlo. El Gobierno también busca atraer empresas japonesas para que produzcan en Guatemala y utilicen el país como punto para atender a mercados cercanos.

Por qué importa. Para Guatemala, el acuerdo permitiría diversificar los mercados que atiende, aunque sin desplazar a EE. UU., que seguiría como comprador principal. Japón es relevante porque, a pesar de su lejanía, remunera por productos que cumplen altos estándares de calidad, explicó Juan Esteban Sánchez, director ejecutivo de Invest Guatemala. 

  • Hoy, el café concentra cuatro de cada cinco dólares exportados a Japón: con un crecimiento del 68 %, generó USD 149.3M en 2025 y representa cerca del 81 % de las exportaciones. 

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  • No obstante, Charles Bland, presidente de CAMAGRO considera que el tamaño de la economía japonesa permite aspirar a mayores ventas y a una oferta guatemalteca menos concentrada.

  • Más allá del café, ve espacio para cardamomo, ajonjolí, frutas y hortalizas: “Es un mercado estratégico para Guatemala”, afirmó.

Cómo funciona. A diferencia de un tratado de libre comercio que debe pasar por el Congreso, un acuerdo parcial se concentra en productos y aranceles específicos. Como cubre menos áreas, ambos países pueden negociar con mayor rapidez.

  • Guatemala busca esta vía porque permite coordinar primero los sectores con mayor potencial, sin ser afectados por productos con más tiempo de negociación. “Son mecanismos mucho más expeditivos”, explicó Sánchez.

  • El acuerdo podría reducir costos, agilizar el intercambio y ofrecer reglas más previsibles a exportadores e inversionistas. 

  • Asimismo, ampliaría el comercio en sectores concretos antes de negociar un tratado de libre comercio, que exigiría más compromisos y conversaciones extensas.

Punto de fricción. El acuerdo, sin embargo, no equivale a un camino libre hacia el consumidor japonés. En 2025, el país vendió USD 184.6M a Japón, mientras compró USD 594M. Cerrar esa brecha también depende de condiciones locales.

  • Un acuerdo puede facilitar el comercio, pero no elimina los costos y retrasos que se originan dentro del país. La infraestructura deficiente encarece envíos y resta competitividad, advierte Bland. 

  • La admisibilidad también podría retrasar el proceso. Los productos deberán obtener permisos y cumplir requisitos sanitarios antes de aprovechar reducciones arancelarias.

  • Ambos gobiernos deberán decidir qué sectores recibirán las preferencias. Según explicó Sánchez, esa selección deberá evitar perjudicar actividades productivas de ambos países.

Lo que sigue. El acercamiento comenzó con una visita oficial y empresarial a Japón, seguido por encuentros respaldados por la embajada. Aunque el sector público reiteró la búsqueda del acuerdo durante la apertura de la megaplanta de FOGEL, todavía debe pasar de promoción a acciones concretas.

  • Primero, ambos países deberán acordar qué productos incluirán y las reglas a aplicar. Al alcanzar un entendimiento, seguirán aprobaciones internas e intercambio diplomático.

  • Bland considera que la negociación también debe atraer empresas japonesas que produzcan en Guatemala. La cercanía con EE. UU. permitiría utilizar al país como puente para abastecer mercados.

  • Guatemala debe mejorar su competitividad con o sin acuerdo. De lo contrario, una preferencia comercial no bastará para atraer nuevas inversiones ni elevar exportaciones, concluye el empresario.

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Guatemala busca construir un puente comercial hacia Japón

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30 de julio, 2026

Guatemala quiere ampliar el mercado hacia Japón y un Acuerdo de Alcance Parcial podría ser la llave para abrirlo. El Gobierno también busca atraer empresas japonesas para que produzcan en Guatemala y utilicen el país como punto para atender a mercados cercanos.

Por qué importa. Para Guatemala, el acuerdo permitiría diversificar los mercados que atiende, aunque sin desplazar a EE. UU., que seguiría como comprador principal. Japón es relevante porque, a pesar de su lejanía, remunera por productos que cumplen altos estándares de calidad, explicó Juan Esteban Sánchez, director ejecutivo de Invest Guatemala. 

  • Hoy, el café concentra cuatro de cada cinco dólares exportados a Japón: con un crecimiento del 68 %, generó USD 149.3M en 2025 y representa cerca del 81 % de las exportaciones. 

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  • No obstante, Charles Bland, presidente de CAMAGRO considera que el tamaño de la economía japonesa permite aspirar a mayores ventas y a una oferta guatemalteca menos concentrada.

  • Más allá del café, ve espacio para cardamomo, ajonjolí, frutas y hortalizas: “Es un mercado estratégico para Guatemala”, afirmó.

Cómo funciona. A diferencia de un tratado de libre comercio que debe pasar por el Congreso, un acuerdo parcial se concentra en productos y aranceles específicos. Como cubre menos áreas, ambos países pueden negociar con mayor rapidez.

  • Guatemala busca esta vía porque permite coordinar primero los sectores con mayor potencial, sin ser afectados por productos con más tiempo de negociación. “Son mecanismos mucho más expeditivos”, explicó Sánchez.

  • El acuerdo podría reducir costos, agilizar el intercambio y ofrecer reglas más previsibles a exportadores e inversionistas. 

  • Asimismo, ampliaría el comercio en sectores concretos antes de negociar un tratado de libre comercio, que exigiría más compromisos y conversaciones extensas.

Punto de fricción. El acuerdo, sin embargo, no equivale a un camino libre hacia el consumidor japonés. En 2025, el país vendió USD 184.6M a Japón, mientras compró USD 594M. Cerrar esa brecha también depende de condiciones locales.

  • Un acuerdo puede facilitar el comercio, pero no elimina los costos y retrasos que se originan dentro del país. La infraestructura deficiente encarece envíos y resta competitividad, advierte Bland. 

  • La admisibilidad también podría retrasar el proceso. Los productos deberán obtener permisos y cumplir requisitos sanitarios antes de aprovechar reducciones arancelarias.

  • Ambos gobiernos deberán decidir qué sectores recibirán las preferencias. Según explicó Sánchez, esa selección deberá evitar perjudicar actividades productivas de ambos países.

Lo que sigue. El acercamiento comenzó con una visita oficial y empresarial a Japón, seguido por encuentros respaldados por la embajada. Aunque el sector público reiteró la búsqueda del acuerdo durante la apertura de la megaplanta de FOGEL, todavía debe pasar de promoción a acciones concretas.

  • Primero, ambos países deberán acordar qué productos incluirán y las reglas a aplicar. Al alcanzar un entendimiento, seguirán aprobaciones internas e intercambio diplomático.

  • Bland considera que la negociación también debe atraer empresas japonesas que produzcan en Guatemala. La cercanía con EE. UU. permitiría utilizar al país como puente para abastecer mercados.

  • Guatemala debe mejorar su competitividad con o sin acuerdo. De lo contrario, una preferencia comercial no bastará para atraer nuevas inversiones ni elevar exportaciones, concluye el empresario.

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