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Energía renovable en Guatemala: la transmisión no alcanza para llevarla al enchufe

La energía renovable en Guatemala crece, pero la red de transmisión no: la demanda sube 4% al año y la red apenas 1.5%.
Ximena Fernández
18 de abril, 2026
Guatemala puede producir energía renovable y convertirla en una ventaja. El problema está en transportarla. Sin infraestructura de transmisión que conecte la oferta con los centros de consumo, la energía limpia se queda sin llegar al usuario final.
 

La brecha entre generación y transmisión

El país tiene recursos renovables, adjudicaciones para generación y transmisión, y una demanda que crece. Pero la promesa choca con un límite claro: la red eléctrica para mover la energía limpia no avanza al mismo ritmo que la producción.

En la PEG-5, el 71 % de los proyectos son renovables; y el 42 % corresponde a plantas solares con almacenamiento, según Astrid Perdomo, directora ejecutiva de AGER. Las adjudicaciones recientes consolidan esa tendencia.

La mayor capacidad renovable se concentra en el sur, lejos de los centros de consumo. Esa distancia no es solo geográfica: también es institucional y regulatoria.

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Juan Jacobo Rodríguez, vicepresidente de AGTE, advierte que los proyectos solares esperados para 2030 no pueden desarrollarse sin infraestructura de transporte que los respalde.

La red crece lento

En los últimos cinco años, la red de transmisión creció 454 kilómetros, según AGER. La demanda avanza cerca del 4 % anual y la red, apenas el 1.5 %. La brecha se ensancha cada año.

Guatemala tiene 5700 km de líneas y cerca de 200 subestaciones. En 15 años deberá construir otros 5000 km y 200 subestaciones más. En otras palabras: duplicar el sistema.

“Lo que construimos en cinco años, vamos a tener que construirlo por año para cumplir el objetivo”, señala Rodríguez. El ritmo actual no alcanza.

La Hoja de Ruta para la Transición Energética de Guatemala, elaborada por AGER, identifica 142 obras indispensables para el próximo lustro, orientadas a fortalecer el sistema en conjunto.

Permisos largos

El cuello de botella es institucional. Las plantas solares se desarrollan en alrededor de un año; las líneas de transmisión pueden tardar hasta ocho. La construcción toma nueve meses; los permisos, siete años.

Servidumbres, licencias y bloqueos administrativos frenan proyectos que técnicamente son viables. La agilidad constructiva no tiene correlato regulatorio.

En Petén se desarrolla la primera planta de gas natural del país, pero la demanda del departamento crece al 10 % anual sin transmisión que ofrezca solución.

Jorge Ayala, diputado ponente de la iniciativa de ley 5556 (Infraestructura Urgente para el Desarrollo de Energía), impulsa calificar como “urgentes” los proyectos indispensables para la conexión con el sistema nacional. La ley busca cortar los tiempos administrativos.

Ventajas sin conexión

Guatemala necesita más que generación limpia: necesita convertirla en servicio real. Sin reglas ágiles, el país corre el riesgo de proyectar una fortaleza renovable que no llega al tomacorriente.

Perdomo ilustra el déficit con una planta inaugurada hace seis meses que aún no tiene autorización de conexión. El motivo: falta de espacios disponibles en las líneas existentes.

La PEG-4, con proyectos renovables, comenzará a operar el 1 de mayo. De 235 MW adjudicados, 100 acumulan atraso, según Josué Figueroa, subgerente de regulación de EEGSA.

Guatemala puede vender la energía renovable como ventaja competitiva. Pero mientras la transmisión no crezca al ritmo de la producción, esa ventaja seguirá siendo potencial.

 

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Energía renovable en Guatemala: la transmisión no alcanza para llevarla al enchufe

La energía renovable en Guatemala crece, pero la red de transmisión no: la demanda sube 4% al año y la red apenas 1.5%.
Ximena Fernández
18 de abril, 2026
Guatemala puede producir energía renovable y convertirla en una ventaja. El problema está en transportarla. Sin infraestructura de transmisión que conecte la oferta con los centros de consumo, la energía limpia se queda sin llegar al usuario final.
 

La brecha entre generación y transmisión

El país tiene recursos renovables, adjudicaciones para generación y transmisión, y una demanda que crece. Pero la promesa choca con un límite claro: la red eléctrica para mover la energía limpia no avanza al mismo ritmo que la producción.

En la PEG-5, el 71 % de los proyectos son renovables; y el 42 % corresponde a plantas solares con almacenamiento, según Astrid Perdomo, directora ejecutiva de AGER. Las adjudicaciones recientes consolidan esa tendencia.

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Juan Jacobo Rodríguez, vicepresidente de AGTE, advierte que los proyectos solares esperados para 2030 no pueden desarrollarse sin infraestructura de transporte que los respalde.

La red crece lento

En los últimos cinco años, la red de transmisión creció 454 kilómetros, según AGER. La demanda avanza cerca del 4 % anual y la red, apenas el 1.5 %. La brecha se ensancha cada año.

Guatemala tiene 5700 km de líneas y cerca de 200 subestaciones. En 15 años deberá construir otros 5000 km y 200 subestaciones más. En otras palabras: duplicar el sistema.

“Lo que construimos en cinco años, vamos a tener que construirlo por año para cumplir el objetivo”, señala Rodríguez. El ritmo actual no alcanza.

La Hoja de Ruta para la Transición Energética de Guatemala, elaborada por AGER, identifica 142 obras indispensables para el próximo lustro, orientadas a fortalecer el sistema en conjunto.

Permisos largos

El cuello de botella es institucional. Las plantas solares se desarrollan en alrededor de un año; las líneas de transmisión pueden tardar hasta ocho. La construcción toma nueve meses; los permisos, siete años.

Servidumbres, licencias y bloqueos administrativos frenan proyectos que técnicamente son viables. La agilidad constructiva no tiene correlato regulatorio.

En Petén se desarrolla la primera planta de gas natural del país, pero la demanda del departamento crece al 10 % anual sin transmisión que ofrezca solución.

Jorge Ayala, diputado ponente de la iniciativa de ley 5556 (Infraestructura Urgente para el Desarrollo de Energía), impulsa calificar como “urgentes” los proyectos indispensables para la conexión con el sistema nacional. La ley busca cortar los tiempos administrativos.

Ventajas sin conexión

Guatemala necesita más que generación limpia: necesita convertirla en servicio real. Sin reglas ágiles, el país corre el riesgo de proyectar una fortaleza renovable que no llega al tomacorriente.

Perdomo ilustra el déficit con una planta inaugurada hace seis meses que aún no tiene autorización de conexión. El motivo: falta de espacios disponibles en las líneas existentes.

La PEG-4, con proyectos renovables, comenzará a operar el 1 de mayo. De 235 MW adjudicados, 100 acumulan atraso, según Josué Figueroa, subgerente de regulación de EEGSA.

Guatemala puede vender la energía renovable como ventaja competitiva. Pero mientras la transmisión no crezca al ritmo de la producción, esa ventaja seguirá siendo potencial.

 

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