El vending se convierte en pasaporte a Silicon Valley
Venditek desarrolló un sistema propio que conecta terminales de pago, facturación, inventarios y plataformas empresariales.
Las máquinas expendedoras existen desde hace décadas. Venditek no necesitó inventar una nueva para construir una startup alrededor de ellas. La oportunidad estuvo en convertir una tecnología conocida en el punto de partida para desarrollar el sistema que permite transformar una máquina en un punto de venta automatizado.
Esa apuesta, desarrollada desde Guatemala, ahora los llevará a competir en San Francisco y a presentar su modelo ante el ecosistema de inversionistas de Silicon Valley.
Juan Pablo Fuentes y Sebastián González, cofundadores de la startup, comenzaron hace casi cuatro años desarrollando una solución para el despacho automatizado de medicamentos.
El proyecto evolucionó cuando otras empresas empezaron a buscar la misma capacidad para vender productos sin abrir una tienda o instalar un quiosco atendido por una persona.
Ahí entendieron que el negocio no estaba en vender máquinas. La innovación tampoco estaba necesariamente en el equipo físico, sino en construir la tecnología y la operación que permitieran convertirlo en un nuevo canal de venta.
“El negocio de las empresas no es tener máquinas. Nuestro core business sí es el software, poder operar la máquina y todo alrededor de ella”, explica González.
Venditek desarrolló un sistema propio que conecta terminales de pago, facturación, inventarios y plataformas empresariales. Dependiendo del cliente, también instala el equipo, administra el punto de venta y se encarga del abastecimiento.
La propuesta comenzó a encontrar espacio después de la pandemia, cuando las marcas aceleraron la búsqueda de formatos automatizados para ampliar su presencia sin asumir el costo y la operación de un establecimiento tradicional.
Dos años antes de encontrar clientes
Construir esa solución tomó más tiempo que conseguir reconocimiento.
Los fundadores aseguran que pasaron más de dos años desarrollando el producto antes de conseguir clientes. El desafío fue alcanzar un producto mínimo viable con recursos propios, probarlo en el mercado y reinvertir los primeros ingresos para continuar desarrollándolo.
“Muchos tiran la toalla al principio. Si no da los seis meses que proyectaron, se van. No es que no funcione, es que todo requiere su desarrollo y estar en el momento indicado”, afirma Fuentes.
Hoy operan cerca de 60 máquinas en Guatemala y seis en EE. UU. Ese primer paso internacional también les permitió validar que el software desarrollado localmente puede utilizarse en otros mercados.
La ambición supera a las máquinas expendedoras. Los fundadores ven posibilidades para llevar el sistema a otros formatos de comercio automatizado, como lavanderías o car washes.
De la validación a la velocidad
Esa combinación de producto, clientes y expansión fue parte de lo que Venditek presentó en la Startup World Cup en Guatemala, donde obtuvo el primer lugar y el pase para competir en noviembre en San Francisco por una inversión de USD 1M.
Ahora quieren llegar a la siguiente etapa con más clientes, nuevas funcionalidades de inteligencia artificial y una estrategia para levantar capital y acelerar su crecimiento en EE. UU. y México.
“Estamos en un océano azul, no hay muchos navegando en nuestro océano. Eso es bueno, pero también necesitamos meter velocidad porque, si no, corremos el riesgo de perder esa ventaja”, asegura Fuentes.
El premio sería combustible para esa expansión. Pero la historia de Venditek comenzó antes de Silicon Valley: al observar una máquina que todos conocían y preguntarse qué negocio todavía faltaba construir detrás de ella.
El vending se convierte en pasaporte a Silicon Valley
Venditek desarrolló un sistema propio que conecta terminales de pago, facturación, inventarios y plataformas empresariales.
Las máquinas expendedoras existen desde hace décadas. Venditek no necesitó inventar una nueva para construir una startup alrededor de ellas. La oportunidad estuvo en convertir una tecnología conocida en el punto de partida para desarrollar el sistema que permite transformar una máquina en un punto de venta automatizado.
Esa apuesta, desarrollada desde Guatemala, ahora los llevará a competir en San Francisco y a presentar su modelo ante el ecosistema de inversionistas de Silicon Valley.
Juan Pablo Fuentes y Sebastián González, cofundadores de la startup, comenzaron hace casi cuatro años desarrollando una solución para el despacho automatizado de medicamentos.
El proyecto evolucionó cuando otras empresas empezaron a buscar la misma capacidad para vender productos sin abrir una tienda o instalar un quiosco atendido por una persona.
Ahí entendieron que el negocio no estaba en vender máquinas. La innovación tampoco estaba necesariamente en el equipo físico, sino en construir la tecnología y la operación que permitieran convertirlo en un nuevo canal de venta.
“El negocio de las empresas no es tener máquinas. Nuestro core business sí es el software, poder operar la máquina y todo alrededor de ella”, explica González.
Venditek desarrolló un sistema propio que conecta terminales de pago, facturación, inventarios y plataformas empresariales. Dependiendo del cliente, también instala el equipo, administra el punto de venta y se encarga del abastecimiento.
La propuesta comenzó a encontrar espacio después de la pandemia, cuando las marcas aceleraron la búsqueda de formatos automatizados para ampliar su presencia sin asumir el costo y la operación de un establecimiento tradicional.
Dos años antes de encontrar clientes
Construir esa solución tomó más tiempo que conseguir reconocimiento.
Los fundadores aseguran que pasaron más de dos años desarrollando el producto antes de conseguir clientes. El desafío fue alcanzar un producto mínimo viable con recursos propios, probarlo en el mercado y reinvertir los primeros ingresos para continuar desarrollándolo.
“Muchos tiran la toalla al principio. Si no da los seis meses que proyectaron, se van. No es que no funcione, es que todo requiere su desarrollo y estar en el momento indicado”, afirma Fuentes.
Hoy operan cerca de 60 máquinas en Guatemala y seis en EE. UU. Ese primer paso internacional también les permitió validar que el software desarrollado localmente puede utilizarse en otros mercados.
La ambición supera a las máquinas expendedoras. Los fundadores ven posibilidades para llevar el sistema a otros formatos de comercio automatizado, como lavanderías o car washes.
De la validación a la velocidad
Esa combinación de producto, clientes y expansión fue parte de lo que Venditek presentó en la Startup World Cup en Guatemala, donde obtuvo el primer lugar y el pase para competir en noviembre en San Francisco por una inversión de USD 1M.
Ahora quieren llegar a la siguiente etapa con más clientes, nuevas funcionalidades de inteligencia artificial y una estrategia para levantar capital y acelerar su crecimiento en EE. UU. y México.
“Estamos en un océano azul, no hay muchos navegando en nuestro océano. Eso es bueno, pero también necesitamos meter velocidad porque, si no, corremos el riesgo de perder esa ventaja”, asegura Fuentes.
El premio sería combustible para esa expansión. Pero la historia de Venditek comenzó antes de Silicon Valley: al observar una máquina que todos conocían y preguntarse qué negocio todavía faltaba construir detrás de ella.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: