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“Ciudad de Guatemala y Medellín están a un vuelo de menos de tres horas de distancia”: Jorge Jiménez

Foto: Diego Cabrera / República.
Braulio Palacios
02 de julio, 2026

La conectividad aérea directa entre Guatemala y Colombia suma una nueva ruta con la apuesta de Wingo por unir la Ciudad de Guatemala con Medellín, la segunda urbe más grande del país cafetero. Jorge Jiménez, vicepresidente comercial y de planificación de Wingo, explica las razones detrás de la decisión y el potencial que la aerolínea identifica en ambos mercados. 

Jiménez, quien habló con República Empresa en el marco del lanzamiento oficial de la ruta, detalla las proyecciones de ocupación, la estrategia de crecimiento y el papel que Medellín puede jugar como puerta de entrada a Colombia para el viajero guatemalteco. 

¿Qué vieron en Guatemala que justifica una ruta directa desde Medellín? 

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—Wingo opera en 11 países de Latinoamérica. Nuestra operación tiene alrededor del 60 % concentrada en el mercado doméstico colombiano y 40 % en el internacional, y nos hemos especializado en ser una aerolínea vacacional principalmente. Desde Colombia servimos muchas islas del Caribe, pero también países de Centroamérica.  

En Guatemala identificamos un alto potencial: hemos visto incrementos en los flujos de viajeros tanto de Colombia hacia Guatemala como viceversa. Sin embargo, creemos que hay espacio para incrementar ese flujo, particularmente desde Medellín.

Foto: Diego Cabrera / República.

¿Qué tan desarrollada está hoy la demanda entre Guatemala y Colombia, y cuánto de esta ruta es crear demanda nueva? 

—Hay un flujo importante de turistas entre Medellín y Ciudad de Guatemala. Cuando entramos a un mercado, lo hacemos con tarifas bajas que estimulan la demanda. En mercados como este, donde la conexión existe pero no de forma directa —hoy es posible llegar a Medellín, pero vía Panamá o vía Bogotá—, una ruta directa suele estimular entre un 30 y 40 % más de demanda. Con eso deberíamos tener un producto que vamos a operar tres veces a la semana, y esperaríamos que vuele lleno. 

Actualmente, en la ruta Bogotá-Guatemala, cerca del 80 % de los viajeros son colombianos. Con Medellín-Guatemala queremos que sea diferente: que logremos estimular mucho más a los guatemaltecos. Nuestra expectativa es alcanzar una ruta 50-50.

¿Cuánto representan las 30 000 sillas al año frente al tráfico existente, y en qué plazo esperan una ocupación viable? 

—No tengo los datos precisos, pero sí puedo decir que, cuando entramos a este tipo de rutas, en un período de seis meses llegamos rápidamente a entre el 80 y 85 % de ocupación, que es lo que uno esperaría en una ruta internacional. Con tres frecuencias semanales, esperamos estar cerca del 85 % de ocupación en seis meses. El siguiente paso natural, cuando eso ocurre, es agregar más frecuencias a la semana. 

¿Qué significa esta nueva ruta, considerando que ya se tiene una directa a Bogotá? 

—Actualmente cubrimos la operación Ciudad de Guatemala-Bogotá con tres frecuencias semanales, una ruta lanzada el año pasado. Esta nueva operación se suma a esas tres frecuencias desde Colombia, con lo cual Wingo ofrecería seis frecuencias semanales desde Colombia hacia la Ciudad de Guatemala.  

El paso lógico siguiente era Medellín: es la segunda ciudad más grande de Colombia. Hay una demanda importante, y además es nuestra segunda ciudad más importante de operación. Actualmente servimos 15 rutas desde Medellín, 10 internacionales y cinco domésticas.

Foto: Diego Cabrera / República.

¿Qué destinos de la red de Wingo se vuelven accesibles desde Guatemala a través de la conexión con Medellín? 

—Nuestro producto sirve a todo tipo de viajeros: quien quiere visitar familiares y amigos, quien viaja por turismo y quien viaja por negocios. Lo que hemos visto en nuestros datos es que el 80 % de los viajeros está en ruta por vacaciones, aunque por supuesto la ruta funciona también para negocios. 

Desde Medellín tenemos la posibilidad de conectar con 10 destinos internacionales adicionales y cinco domésticos. Hemos catalogado a Medellín, para esta ruta, como la puerta de entrada a Colombia. Desde allí, con Wingo se puede ir a Bogotá, Bucaramanga, Cartagena y Santa Marta. Tenemos un grupo de rutas que desbloquean la posibilidad de usar Wingo al interior de Colombia. 

¿Hay una lógica de hub en Medellín para el viajero centroamericano? 

—Nuestra filosofía no es esa. No somos una aerolínea tipo hub. Somos una aerolínea punto a punto, y toda nuestra red funciona así. Sin embargo, eso no elimina la posibilidad de que un viajero utilice los puntos a punto de Wingo para conectar.  

Si alguien quiere ir a Caracas o a Valencia, Venezuela, puede tomar el vuelo Ciudad de Guatemala-Medellín y luego Medellín-Caracas, haciendo la conexión por su cuenta. Nosotros no vendemos la conectividad, y no es nuestra intención convertir a Medellín en un hub. Pero la red naturalmente se presta para que alguien pueda llegar, por ejemplo, a Venezuela vía Medellín. 

Una aerolínea low cost con tres vuelos semanales, ¿cómo compite en el segmento de viajeros de negocios frente a opciones con más frecuencia? 

—Comenzamos con operación tres veces a la semana: martes, jueves y sábado. Una ventaja clave es el horario: las tres salidas son en horas de la mañana. Eso da la posibilidad de estar en Medellín en dos horas y 50 minutos y aprovechar el día desde el mediodía. Para quien necesita ir y llegar rápido, es un buen producto. 

En cuanto a la frecuencia, es posible hacer cierta planificación: quien no necesita viajar de un día para otro puede ir el sábado y regresar el martes, o ir el martes y regresar el jueves. Funciona para una visita de negocios de dos días. No opera todos los días, pero vamos haciendo el crecimiento de la ruta poco a poco.

Foto: Diego Cabrera / República.

Si esta ruta funciona, ¿qué sigue para Guatemala dentro de la red de Wingo? 

—Nuestra expectativa es consolidar esta operación, lo que significa alcanzar los niveles de ocupación de los que hablamos. Una vez consolidada, la idea es crecer en frecuencias semanales, y cuando eso suceda, el siguiente paso es identificar otras ciudades de Colombia para conectar directamente con Guatemala. 

Lo que uno quisiera titular al momento del lanzamiento es: por primera vez Ciudad de Guatemala y Medellín están a un vuelo de distancia. Desde 2015, aproximadamente, no había habido un vuelo directo entre las dos ciudades. Ese sería el gran mensaje: por primera vez, las dos ciudades están a menos de tres horas de distancia. 

Del lado de Medellín, el esfuerzo también es grande. Esta ruta la lanzamos junto con la operación Medellín-Montego Bay, en Jamaica, en una misma mesa con el embajador de Guatemala en Colombia y el representante de Jamaica. Lo que les estamos dando a los paisas —como se llama a la gente de Medellín— son oportunidades de conocer nuevos destinos. No tengo duda de que Guatemala va a responder de sobra con lo que tiene por ofrecer.

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“Ciudad de Guatemala y Medellín están a un vuelo de menos de tres horas de distancia”: Jorge Jiménez

Foto: Diego Cabrera / República.
Braulio Palacios
02 de julio, 2026

La conectividad aérea directa entre Guatemala y Colombia suma una nueva ruta con la apuesta de Wingo por unir la Ciudad de Guatemala con Medellín, la segunda urbe más grande del país cafetero. Jorge Jiménez, vicepresidente comercial y de planificación de Wingo, explica las razones detrás de la decisión y el potencial que la aerolínea identifica en ambos mercados. 

Jiménez, quien habló con República Empresa en el marco del lanzamiento oficial de la ruta, detalla las proyecciones de ocupación, la estrategia de crecimiento y el papel que Medellín puede jugar como puerta de entrada a Colombia para el viajero guatemalteco. 

¿Qué vieron en Guatemala que justifica una ruta directa desde Medellín? 

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—Wingo opera en 11 países de Latinoamérica. Nuestra operación tiene alrededor del 60 % concentrada en el mercado doméstico colombiano y 40 % en el internacional, y nos hemos especializado en ser una aerolínea vacacional principalmente. Desde Colombia servimos muchas islas del Caribe, pero también países de Centroamérica.  

En Guatemala identificamos un alto potencial: hemos visto incrementos en los flujos de viajeros tanto de Colombia hacia Guatemala como viceversa. Sin embargo, creemos que hay espacio para incrementar ese flujo, particularmente desde Medellín.

Foto: Diego Cabrera / República.

¿Qué tan desarrollada está hoy la demanda entre Guatemala y Colombia, y cuánto de esta ruta es crear demanda nueva? 

—Hay un flujo importante de turistas entre Medellín y Ciudad de Guatemala. Cuando entramos a un mercado, lo hacemos con tarifas bajas que estimulan la demanda. En mercados como este, donde la conexión existe pero no de forma directa —hoy es posible llegar a Medellín, pero vía Panamá o vía Bogotá—, una ruta directa suele estimular entre un 30 y 40 % más de demanda. Con eso deberíamos tener un producto que vamos a operar tres veces a la semana, y esperaríamos que vuele lleno. 

Actualmente, en la ruta Bogotá-Guatemala, cerca del 80 % de los viajeros son colombianos. Con Medellín-Guatemala queremos que sea diferente: que logremos estimular mucho más a los guatemaltecos. Nuestra expectativa es alcanzar una ruta 50-50.

¿Cuánto representan las 30 000 sillas al año frente al tráfico existente, y en qué plazo esperan una ocupación viable? 

—No tengo los datos precisos, pero sí puedo decir que, cuando entramos a este tipo de rutas, en un período de seis meses llegamos rápidamente a entre el 80 y 85 % de ocupación, que es lo que uno esperaría en una ruta internacional. Con tres frecuencias semanales, esperamos estar cerca del 85 % de ocupación en seis meses. El siguiente paso natural, cuando eso ocurre, es agregar más frecuencias a la semana. 

¿Qué significa esta nueva ruta, considerando que ya se tiene una directa a Bogotá? 

—Actualmente cubrimos la operación Ciudad de Guatemala-Bogotá con tres frecuencias semanales, una ruta lanzada el año pasado. Esta nueva operación se suma a esas tres frecuencias desde Colombia, con lo cual Wingo ofrecería seis frecuencias semanales desde Colombia hacia la Ciudad de Guatemala.  

El paso lógico siguiente era Medellín: es la segunda ciudad más grande de Colombia. Hay una demanda importante, y además es nuestra segunda ciudad más importante de operación. Actualmente servimos 15 rutas desde Medellín, 10 internacionales y cinco domésticas.

Foto: Diego Cabrera / República.

¿Qué destinos de la red de Wingo se vuelven accesibles desde Guatemala a través de la conexión con Medellín? 

—Nuestro producto sirve a todo tipo de viajeros: quien quiere visitar familiares y amigos, quien viaja por turismo y quien viaja por negocios. Lo que hemos visto en nuestros datos es que el 80 % de los viajeros está en ruta por vacaciones, aunque por supuesto la ruta funciona también para negocios. 

Desde Medellín tenemos la posibilidad de conectar con 10 destinos internacionales adicionales y cinco domésticos. Hemos catalogado a Medellín, para esta ruta, como la puerta de entrada a Colombia. Desde allí, con Wingo se puede ir a Bogotá, Bucaramanga, Cartagena y Santa Marta. Tenemos un grupo de rutas que desbloquean la posibilidad de usar Wingo al interior de Colombia. 

¿Hay una lógica de hub en Medellín para el viajero centroamericano? 

—Nuestra filosofía no es esa. No somos una aerolínea tipo hub. Somos una aerolínea punto a punto, y toda nuestra red funciona así. Sin embargo, eso no elimina la posibilidad de que un viajero utilice los puntos a punto de Wingo para conectar.  

Si alguien quiere ir a Caracas o a Valencia, Venezuela, puede tomar el vuelo Ciudad de Guatemala-Medellín y luego Medellín-Caracas, haciendo la conexión por su cuenta. Nosotros no vendemos la conectividad, y no es nuestra intención convertir a Medellín en un hub. Pero la red naturalmente se presta para que alguien pueda llegar, por ejemplo, a Venezuela vía Medellín. 

Una aerolínea low cost con tres vuelos semanales, ¿cómo compite en el segmento de viajeros de negocios frente a opciones con más frecuencia? 

—Comenzamos con operación tres veces a la semana: martes, jueves y sábado. Una ventaja clave es el horario: las tres salidas son en horas de la mañana. Eso da la posibilidad de estar en Medellín en dos horas y 50 minutos y aprovechar el día desde el mediodía. Para quien necesita ir y llegar rápido, es un buen producto. 

En cuanto a la frecuencia, es posible hacer cierta planificación: quien no necesita viajar de un día para otro puede ir el sábado y regresar el martes, o ir el martes y regresar el jueves. Funciona para una visita de negocios de dos días. No opera todos los días, pero vamos haciendo el crecimiento de la ruta poco a poco.

Foto: Diego Cabrera / República.

Si esta ruta funciona, ¿qué sigue para Guatemala dentro de la red de Wingo? 

—Nuestra expectativa es consolidar esta operación, lo que significa alcanzar los niveles de ocupación de los que hablamos. Una vez consolidada, la idea es crecer en frecuencias semanales, y cuando eso suceda, el siguiente paso es identificar otras ciudades de Colombia para conectar directamente con Guatemala. 

Lo que uno quisiera titular al momento del lanzamiento es: por primera vez Ciudad de Guatemala y Medellín están a un vuelo de distancia. Desde 2015, aproximadamente, no había habido un vuelo directo entre las dos ciudades. Ese sería el gran mensaje: por primera vez, las dos ciudades están a menos de tres horas de distancia. 

Del lado de Medellín, el esfuerzo también es grande. Esta ruta la lanzamos junto con la operación Medellín-Montego Bay, en Jamaica, en una misma mesa con el embajador de Guatemala en Colombia y el representante de Jamaica. Lo que les estamos dando a los paisas —como se llama a la gente de Medellín— son oportunidades de conocer nuevos destinos. No tengo duda de que Guatemala va a responder de sobra con lo que tiene por ofrecer.

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