Los 18 meses más recientes han provocado que dé caravuelta cualquier análisis histórico que se hiciera sobre los efectos de la migración en la economía guatemalteca.
El 2025 fue un año bastante atípico si se toma en cuenta la evolución de ciertas variables relacionadas con la migración de guatemaltecos hacia los Estados Unidos, dejando de lado el efecto que tuvo la pandemia por COVID-19. Las remesas crecieron un 18.69% respecto del año anterior (el crecimiento fue 9.78% en 2023 y 8.62% en 2024) y los retornados por vía aérea tuvieron un decrecimiento de 21.37% (la tasa de variación en 2024 fue +11.53%). Y si a esto agregamos que, dramáticamente, el número de guatemaltecos detenidos en la frontera sur de los Estados Unidos disminuyó 90.27% (13,977 detenidos en 2025 en comparación con 143,648 detenidos en 2024), todo indica que se cuenta con indicios suficientes como para afirmar que estamos experimentando un cambio de tendencia.
¿Qué se puede elucubrar sobre la tendencia que marca el 2026?
Por su relevancia, el primer foco de atención debiera ser el flujo de Remesas. Cuando se está acostumbrado a ver un chorro que no se detiene, resulta difícil apreciar oportunamente cuándo empieza a disminuir el caudal. Uso esta analogía porque el 2025 estuvo lleno de cifras récord en cuanto a crecimiento de las remesas, con todos los meses reportando variaciones interanuales de dos dígitos, con excepción del mes de abril. La tasa promedio de crecimiento interanual en 2025 fue de 18.9%, mientras que en 2024 fue de 8.8%. Sin embargo, los primeros seis meses de 2026 muestran una realidad distinta: la variación interanual en junio fue 4.79% (en mayo fue -2.61%), y el acumulado de los seis meses reporta un crecimiento de 7.02%. Dicho de otra forma, aunque se tiene abierta la llave a todo lo que da, los primeros datos muestran que ya no sale tanta agua como antes.
Ahora bien, por el impacto que tiene en las familias guatemaltecas, también es importante reflexionar sobre el número de deportaciones. Aunque en 2024 el número de retornados por vía aérea desde los Estados Unidos creció 11.53%, en 2025 el fenómeno se revirtió, con una caída de 21.37% respecto del año anterior (48,500 retornados en 2025 en comparación con 61,680 retornados en 2024). Se empezaron a ver menos aviones, menos veces por semana, y con menos guatemaltecos a bordo; pero esta realidad sólo fue momentánea. Al mes de junio de 2026, el acumulado de retornados es 56.99% mayor que la cifra acumulada a junio de 2025 (el promedio en 2026 es 4,801 retornados al mes, cuando el promedio en 2025 fue de 4,042 mensuales; esto quiere decir alrededor de 25 deportados más cada día).
Finalmente, y por las implicaciones que tiene a futuro, no es posible ignorar la reducción en las detenciones de guatemaltecos en la frontera sur de los Estados Unidos. Probablemente, el hecho que más asombro provoca es la reducción significativa en el número de guatemaltecos detenidos: 4,147 detenidos en los primeros cinco meses del año, lo que representa un 51.45% menos en comparación con el mismo período del año anterior. El promedio mensual de detenidos en 2026 es 829 personas, en contraste con 1,165 detenidos al mes en 2025 y con 11,971 detenidos al mes en 2024.
La relación con los Estados Unidos se está reconfigurando, y los programas de gobierno junto con las declaraciones presidenciales están teniendo un efecto bastante notorio en lo que va del año: menos guatemaltecos intentando cruzar la frontera, más guatemaltecos retornados, y un flujo de remesas que cada vez crece a una velocidad menor.
¿Qué se puede sacar de esta situación? La respuesta casi siempre suena simplista, pero no por eso deja de ser válida. Guatemala necesita crear un ecosistema de inversión suficientemente dinámico como para generar un ciclo virtuoso de formación, empleo, ingresos y desarrollo. Si no se aliviana el desbalance existente entre oferentes y demandantes en el mercado laboral, el mayor riesgo que enfrentamos es que la válvula de escape al norte puede que no siga siendo una opción viable en el futuro cercano.
Los 18 meses más recientes han provocado que dé caravuelta cualquier análisis histórico que se hiciera sobre los efectos de la migración en la economía guatemalteca.
El 2025 fue un año bastante atípico si se toma en cuenta la evolución de ciertas variables relacionadas con la migración de guatemaltecos hacia los Estados Unidos, dejando de lado el efecto que tuvo la pandemia por COVID-19. Las remesas crecieron un 18.69% respecto del año anterior (el crecimiento fue 9.78% en 2023 y 8.62% en 2024) y los retornados por vía aérea tuvieron un decrecimiento de 21.37% (la tasa de variación en 2024 fue +11.53%). Y si a esto agregamos que, dramáticamente, el número de guatemaltecos detenidos en la frontera sur de los Estados Unidos disminuyó 90.27% (13,977 detenidos en 2025 en comparación con 143,648 detenidos en 2024), todo indica que se cuenta con indicios suficientes como para afirmar que estamos experimentando un cambio de tendencia.
¿Qué se puede elucubrar sobre la tendencia que marca el 2026?
Por su relevancia, el primer foco de atención debiera ser el flujo de Remesas. Cuando se está acostumbrado a ver un chorro que no se detiene, resulta difícil apreciar oportunamente cuándo empieza a disminuir el caudal. Uso esta analogía porque el 2025 estuvo lleno de cifras récord en cuanto a crecimiento de las remesas, con todos los meses reportando variaciones interanuales de dos dígitos, con excepción del mes de abril. La tasa promedio de crecimiento interanual en 2025 fue de 18.9%, mientras que en 2024 fue de 8.8%. Sin embargo, los primeros seis meses de 2026 muestran una realidad distinta: la variación interanual en junio fue 4.79% (en mayo fue -2.61%), y el acumulado de los seis meses reporta un crecimiento de 7.02%. Dicho de otra forma, aunque se tiene abierta la llave a todo lo que da, los primeros datos muestran que ya no sale tanta agua como antes.
Ahora bien, por el impacto que tiene en las familias guatemaltecas, también es importante reflexionar sobre el número de deportaciones. Aunque en 2024 el número de retornados por vía aérea desde los Estados Unidos creció 11.53%, en 2025 el fenómeno se revirtió, con una caída de 21.37% respecto del año anterior (48,500 retornados en 2025 en comparación con 61,680 retornados en 2024). Se empezaron a ver menos aviones, menos veces por semana, y con menos guatemaltecos a bordo; pero esta realidad sólo fue momentánea. Al mes de junio de 2026, el acumulado de retornados es 56.99% mayor que la cifra acumulada a junio de 2025 (el promedio en 2026 es 4,801 retornados al mes, cuando el promedio en 2025 fue de 4,042 mensuales; esto quiere decir alrededor de 25 deportados más cada día).
Finalmente, y por las implicaciones que tiene a futuro, no es posible ignorar la reducción en las detenciones de guatemaltecos en la frontera sur de los Estados Unidos. Probablemente, el hecho que más asombro provoca es la reducción significativa en el número de guatemaltecos detenidos: 4,147 detenidos en los primeros cinco meses del año, lo que representa un 51.45% menos en comparación con el mismo período del año anterior. El promedio mensual de detenidos en 2026 es 829 personas, en contraste con 1,165 detenidos al mes en 2025 y con 11,971 detenidos al mes en 2024.
La relación con los Estados Unidos se está reconfigurando, y los programas de gobierno junto con las declaraciones presidenciales están teniendo un efecto bastante notorio en lo que va del año: menos guatemaltecos intentando cruzar la frontera, más guatemaltecos retornados, y un flujo de remesas que cada vez crece a una velocidad menor.
¿Qué se puede sacar de esta situación? La respuesta casi siempre suena simplista, pero no por eso deja de ser válida. Guatemala necesita crear un ecosistema de inversión suficientemente dinámico como para generar un ciclo virtuoso de formación, empleo, ingresos y desarrollo. Si no se aliviana el desbalance existente entre oferentes y demandantes en el mercado laboral, el mayor riesgo que enfrentamos es que la válvula de escape al norte puede que no siga siendo una opción viable en el futuro cercano.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: