Un anuncio inesperado reabre una pregunta que durante décadas parecía imposible de plantear: si el régimen cubano llegara a su fin, ¿qué vendría después?
En esta video-columna, se analiza el nuevo escenario geopolítico en América Latina tras la reciente operación anunciada por Estados Unidos contra estructuras criminales venezolanas y cómo ese movimiento podría anticipar una política exterior más activa en la región. Bajo esa lectura aparece una hipótesis mayor: el futuro de Cuba.
La reflexión parte de una advertencia central: una transición cubana no sería automática ni ordenada. Después de más de seis décadas de régimen, el desafío no consiste únicamente en cambiar liderazgos, sino en reconstruir instituciones, recuperar libertades y evitar que el vacío de poder derive en nuevas formas de dependencia o inestabilidad.
La columna sostiene que la democratización de Cuba requiere mucho más que el colapso del sistema actual. Requiere libertad política, apertura económica, Estado de derecho, propiedad privada, prensa libre y protagonismo ciudadano.
La pregunta ya no sería solamente cuándo termina el castrismo. La pregunta decisiva sería qué tipo de país nace después. Porque una Cuba libre no se construirá por imposición externa ni por acuerdos entre élites: se construirá cuando los cubanos puedan decidir su destino sin miedo.
Un anuncio inesperado reabre una pregunta que durante décadas parecía imposible de plantear: si el régimen cubano llegara a su fin, ¿qué vendría después?
En esta video-columna, se analiza el nuevo escenario geopolítico en América Latina tras la reciente operación anunciada por Estados Unidos contra estructuras criminales venezolanas y cómo ese movimiento podría anticipar una política exterior más activa en la región. Bajo esa lectura aparece una hipótesis mayor: el futuro de Cuba.
La reflexión parte de una advertencia central: una transición cubana no sería automática ni ordenada. Después de más de seis décadas de régimen, el desafío no consiste únicamente en cambiar liderazgos, sino en reconstruir instituciones, recuperar libertades y evitar que el vacío de poder derive en nuevas formas de dependencia o inestabilidad.
La columna sostiene que la democratización de Cuba requiere mucho más que el colapso del sistema actual. Requiere libertad política, apertura económica, Estado de derecho, propiedad privada, prensa libre y protagonismo ciudadano.
La pregunta ya no sería solamente cuándo termina el castrismo. La pregunta decisiva sería qué tipo de país nace después. Porque una Cuba libre no se construirá por imposición externa ni por acuerdos entre élites: se construirá cuando los cubanos puedan decidir su destino sin miedo.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: