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Predicciones 2026: La revancha del sentido común en Occidente

.
Dr. Ramiro Bolaños |
05 de enero, 2026

Hace apenas unos años, el mapa político del hemisferio occidental parecía cerrado. Desde la Argentina de los Kirchner hasta los Estados Unidos de Joe Biden, pasando por Nicolás Maduro, Gustavo Petro, Gabriel Boric, Pedro Castillo y Andrés Manuel López Obrador, la gran mayoría del continente estaba gobernada por izquierdas o por democracias reguladas, ambas con fuerte sesgo intervencionista. En Europa, el panorama no era muy distinto: socialdemocracias, centroderechas tecnocráticas y gobiernos autodenominados «progresistas» coincidían en una expansión regulatoria constante.

El punto de quiebre europeo no fue retórico; fue empírico. Llegó con la elección de Giorgia Meloni en Italia en 2022, el primer gobierno de derecha pragmática y fiscalmente creíble que logra estabilidad, empleo y confianza de mercado en la Italia de posguerra. Durante décadas, el país fue presentado como el «enfermo crónico» de Europa: bajo crecimiento, deuda elevada y gobiernos frágiles. Sin embargo, en apenas dos años, Meloni alteró ese guion. En 2025, Italia redujo su déficit fiscal desde niveles cercanos al 8 % del PIB hasta alrededor de 3.1 %, recuperando credibilidad financiera dentro de la Unión Europea. Al mismo tiempo, alcanzó una tasa de empleo récord del 62.5 %, la más alta desde que existen registros comparables, con más de 500 mil nuevos puestos de trabajo. El diferencial de deuda frente a Alemania cayó a mínimos históricos. En materia migratoria, los acuerdos con países del norte de África redujeron las llegadas irregulares por mar en 65 %, y el refuerzo policial devolvió control a zonas críticas, impulsando un año récord para el turismo.

El caso argentino es aún más revelador porque partía de una situación límite. Cuando Javier Milei asumió el poder a fines de 2023, Argentina acumulaba una inflación anual superior al 210 %, un déficit fiscal estructural y un riesgo país por encima de los 2,600 puntos básicos. Doce meses después, el panorama era radicalmente distinto. En 2025, Argentina registró doce meses consecutivos de superávit financiero, algo inédito en lo que va del siglo XXI. La inflación mensual descendió desde picos de 25.5 % a niveles cercanos al 2–3 %, la producción petrolera creció más de 30 % interanual y el empleo total se mantuvo cercano a los 21 millones de personas. El mercado reaccionó con contundencia: los bonos argentinos fueron los de mejor desempeño del mundo en 2024–2025 y el índice de riesgo país cayó por debajo de los 800 puntos. Milei no prometió prosperidad inmediata; prometió orden fiscal y reglas. Y los datos muestran que ese orden empezó a rendir frutos.

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Estados Unidos confirma el patrón desde otra escala. En menos de un año de Donald Trump 2.0, la economía estadounidense cerró 2025 con cifras que contradicen el relato de estancamiento occidental. En el tercer trimestre de 2025, el PIB creció a una tasa anualizada del 4.3 %, impulsado por consumo interno, manufactura y exportaciones energéticas. La inflación interanual descendió al 2.8 %, acercándose nuevamente al objetivo inflacionario del 2 %, mientras el desempleo se mantuvo por debajo del 5 %, con creación neta de empleo privado. En el frente energético, la producción petrolera alcanzó un récord histórico de 13.8 millones de barriles diarios, reduciendo costos internos y fortaleciendo la competitividad industrial. En seguridad, los principales centros urbanos registraron una caída del 17.3 % en homicidios. Además, los principales índices bursátiles cerraron 2025 en máximos históricos, señal de confianza en un entorno de menor regulación, impuestos más bajos y mayor previsibilidad.

Europa terminó de confirmar el giro no por afinidad ideológica, sino por contraste interno. En 2025, varias de las principales democracias reguladas del continente entraron en una crisis simultánea de desempeño, deuda y legitimidad. Francia es hoy el caso más elocuente. Bajo Emmanuel Macron, el país cerró el año con niveles de aprobación en torno al 15 %, enfrentando sucesivos reacomodos ministeriales, protestas recurrentes y parálisis legislativa. A diferencia de Italia, que redujo déficit y recuperó confianza, los bonos franceses fueron degradados y el costo de financiamiento aumentó, llevando a que los mercados empiecen a percibir a Francia como el nuevo foco de fragilidad europea: deuda elevada, exigencias sociales rígidas y un margen político prácticamente agotado para corregir el rumbo.

Alemania atraviesa una crisis distinta, pero igualmente reveladora. Tras ganar con un mandato claro de corrección fiscal y recuperación de competitividad, Friedrich Merz desdibujó la expectativa de una derecha conservadora al apostar por una mayor injerencia estatal, grandes fondos públicos y la flexibilización del freno de deuda. El resultado fue una pérdida rápida de legitimidad política, crecimiento cercano a cero y persistente deterioro de la competitividad industrial, especialmente en energía. En paralelo, el ascenso de Alternative für Deutschland por encima del 20 % refleja el hastío con un Estado que regula mucho y resuelve poco.

España merece un juicio severo. La negativa de Pedro Sánchez a asumir responsabilidades políticas, pese a los múltiples casos de corrupción que rodean a su entorno y a la derrota sostenida del PSOE en encuestas y elecciones territoriales —con pérdidas emblemáticas como Valencia—, ha profundizado la crisis de confianza institucional. La combinación de déficit persistente, presión fiscal elevada y conflicto político permanente ha erosionado la credibilidad del Ejecutivo. No sorprende que, si se convocaran elecciones, los sondeos proyecten una victoria clara de la derecha, encabezada por el Partido Popular y VOX.

El patrón es inequívoco. El voto se mueve hacia quienes se comprometen a retomar el orden fiscal, la seguridad, el crecimiento, el empleo y la esperanza de una vida mejor. Y cuando el Estado regulador no puede ofrecerla, el ciudadano busca alternativas que devuelvan reglas, previsibilidad y trabajo.

Ese mismo desplazamiento ya es visible en América Latina. Tras un ciclo casi hegemónico de izquierdas, las crisis, el desgaste económico y la inseguridad han comenzado a reordenar el mapa electoral. En Chile, la derrota de una candidata comunista y el avance electoral de la derecha de José Antonio Kast marcaron un punto de inflexión frente al proyecto refundacional. En Argentina, la consolidación legislativa de Javier Milei terminó de validar su programa. En Colombia, el deterioro de la seguridad y la incertidumbre económica han erosionado la base del proyecto de Gustavo Petro, y las encuestas muestran un corrimiento del electorado hacia opciones de orden y crecimiento.

Así pues, mi predicción para 2026 es clara: el tablero político mundial tenderá a reordenarse hacia dos modelos de derecha que sí están entregando resultados. Por un lado, una derecha pragmática, al estilo de Trump, Milei y Meloni, enfocada en disciplina fiscal, seguridad, crecimiento y empleo. Por otro, una derecha liberal que, como en Suiza o los países nórdicos, apuesta por reglas claras, alta competitividad y un Estado limitado en funciones, aunque socialmente complementario. No es una moda ideológica: es la respuesta racional de sociedades cansadas de promesas que no se traducen en una vida mejor.

Guatemala observa este giro desde una posición incómoda. El gobierno de Bernardo Arévalo no ha logrado hacer funcionar a un gobierno que entregue resultados: muy limitado en su capacidad de ejecución y cada vez más tentado a usar el presupuesto y la regulación como herramientas políticas. El crecimiento desmedido del gasto, la imposición de un salario mínimo que golpeará a pequeños empresarios y jóvenes, y la incapacidad para resolver problemas básicos de seguridad, infraestructura y movilidad, alimentan una frustración social que inevitablemente buscará una alternativa distinta, más competente y experimentada. Conviene no caer en la tentación de gobiernos populistas que se dicen de derecha, pero que promueven un Estado interventor y regulador de la vida de sus ciudadanos. Como ya vimos en Europa, esa no es la solución.

Por eso este cambio global no es la revancha de una ideología. Es la revancha del sentido común. La confirmación de una verdad que Occidente pareció olvidar: la república no existe para igualar a todos en la escasez, sino para garantizar la libertad que permite a la mayoría aspirar a una vida mejor. Y en ese punto de inflexión histórico, Guatemala aún está a tiempo de elegir bien.

Ramiro Bolaños, PhD.

Presidente del Centro de Pensamiento y Acción: Factoría Libertatis

Referencias

  1. Eurostat – Déficit fiscal, empleo y tasas de empleo en la Unión Europea. https://ec.europa.eu/eurostat

2.        Ministero dell’Economia e delle Finanze (Italia) – Finanzas públicas y déficit fiscal. https://www.mef.gov.it

3.        Banca d’Italia – Spread BTP–Bund y estabilidad financiera. https://www.bancaditalia.it

4.        Frontex – European Border and Coast Guard Agency – Flujos migratorios irregulares en el Mediterráneo. https://www.frontex.europa.eu

5.        ENIT – Agenzia Nazionale del Turismo (Italia) – Datos de turismo 2025. https://www.enit.it

6.        INDEC – Instituto Nacional de Estadística y Censos (Argentina) – Inflación y empleo. https://www.indec.gob.ar

7.        Ministerio de Economía de la República Argentina – Resultado fiscal y superávit financiero. https://www.argentina.gob.ar/economia

8.        Banco Central de la República Argentina (BCRA) – Riesgo país y estabilidad macroeconómica. https://www.bcra.gob.ar

9.        J.P. Morgan – Emerging Markets Bond Index (EMBI+) – Riesgo país de Argentina. https://www.jpmorgan.com/markets

10.     Bloomberg – Desempeño de bonos soberanos argentinos. https://www.bloomberg.com

11.     U.S. Bureau of Economic Analysis (BEA) – Crecimiento del PIB de Estados Unidos. https://www.bea.gov

12.     U.S. Bureau of Labor Statistics (BLS) – Desempleo y empleo privado. https://www.bls.gov

13.     U.S. Energy Information Administration (EIA) – Producción petrolera récord. https://www.eia.gov

14.     S&P Dow Jones Indices – Evolución del S&P 500. https://www.spglobal.com/spdji

15.     Real-Time Crime Index – AH Datalytics – Variación en homicidios en EE. UU. https://www.ahdatalytics.com

16.     INSEE – Institut national de la statistique et des études économiques (Francia) – Déficit, deuda y desempeño económico. https://www.insee.fr

17.     Agence France Trésor – Costo de financiamiento y deuda soberana francesa. https://www.aft.gouv.fr

18.     Moody’s Investors Service – Calificación y perspectiva de la deuda francesa. https://www.moodys.com

19.     Destatis – Statistisches Bundesamt (Alemania) – Crecimiento económico y competitividad industrial. https://www.destatis.de

20.     SERVEL – Servicio Electoral de Chile – Resultados electorales. https://www.servel.cl

Predicciones 2026: La revancha del sentido común en Occidente

Dr. Ramiro Bolaños |
05 de enero, 2026
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Hace apenas unos años, el mapa político del hemisferio occidental parecía cerrado. Desde la Argentina de los Kirchner hasta los Estados Unidos de Joe Biden, pasando por Nicolás Maduro, Gustavo Petro, Gabriel Boric, Pedro Castillo y Andrés Manuel López Obrador, la gran mayoría del continente estaba gobernada por izquierdas o por democracias reguladas, ambas con fuerte sesgo intervencionista. En Europa, el panorama no era muy distinto: socialdemocracias, centroderechas tecnocráticas y gobiernos autodenominados «progresistas» coincidían en una expansión regulatoria constante.

El punto de quiebre europeo no fue retórico; fue empírico. Llegó con la elección de Giorgia Meloni en Italia en 2022, el primer gobierno de derecha pragmática y fiscalmente creíble que logra estabilidad, empleo y confianza de mercado en la Italia de posguerra. Durante décadas, el país fue presentado como el «enfermo crónico» de Europa: bajo crecimiento, deuda elevada y gobiernos frágiles. Sin embargo, en apenas dos años, Meloni alteró ese guion. En 2025, Italia redujo su déficit fiscal desde niveles cercanos al 8 % del PIB hasta alrededor de 3.1 %, recuperando credibilidad financiera dentro de la Unión Europea. Al mismo tiempo, alcanzó una tasa de empleo récord del 62.5 %, la más alta desde que existen registros comparables, con más de 500 mil nuevos puestos de trabajo. El diferencial de deuda frente a Alemania cayó a mínimos históricos. En materia migratoria, los acuerdos con países del norte de África redujeron las llegadas irregulares por mar en 65 %, y el refuerzo policial devolvió control a zonas críticas, impulsando un año récord para el turismo.

El caso argentino es aún más revelador porque partía de una situación límite. Cuando Javier Milei asumió el poder a fines de 2023, Argentina acumulaba una inflación anual superior al 210 %, un déficit fiscal estructural y un riesgo país por encima de los 2,600 puntos básicos. Doce meses después, el panorama era radicalmente distinto. En 2025, Argentina registró doce meses consecutivos de superávit financiero, algo inédito en lo que va del siglo XXI. La inflación mensual descendió desde picos de 25.5 % a niveles cercanos al 2–3 %, la producción petrolera creció más de 30 % interanual y el empleo total se mantuvo cercano a los 21 millones de personas. El mercado reaccionó con contundencia: los bonos argentinos fueron los de mejor desempeño del mundo en 2024–2025 y el índice de riesgo país cayó por debajo de los 800 puntos. Milei no prometió prosperidad inmediata; prometió orden fiscal y reglas. Y los datos muestran que ese orden empezó a rendir frutos.

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Estados Unidos confirma el patrón desde otra escala. En menos de un año de Donald Trump 2.0, la economía estadounidense cerró 2025 con cifras que contradicen el relato de estancamiento occidental. En el tercer trimestre de 2025, el PIB creció a una tasa anualizada del 4.3 %, impulsado por consumo interno, manufactura y exportaciones energéticas. La inflación interanual descendió al 2.8 %, acercándose nuevamente al objetivo inflacionario del 2 %, mientras el desempleo se mantuvo por debajo del 5 %, con creación neta de empleo privado. En el frente energético, la producción petrolera alcanzó un récord histórico de 13.8 millones de barriles diarios, reduciendo costos internos y fortaleciendo la competitividad industrial. En seguridad, los principales centros urbanos registraron una caída del 17.3 % en homicidios. Además, los principales índices bursátiles cerraron 2025 en máximos históricos, señal de confianza en un entorno de menor regulación, impuestos más bajos y mayor previsibilidad.

Europa terminó de confirmar el giro no por afinidad ideológica, sino por contraste interno. En 2025, varias de las principales democracias reguladas del continente entraron en una crisis simultánea de desempeño, deuda y legitimidad. Francia es hoy el caso más elocuente. Bajo Emmanuel Macron, el país cerró el año con niveles de aprobación en torno al 15 %, enfrentando sucesivos reacomodos ministeriales, protestas recurrentes y parálisis legislativa. A diferencia de Italia, que redujo déficit y recuperó confianza, los bonos franceses fueron degradados y el costo de financiamiento aumentó, llevando a que los mercados empiecen a percibir a Francia como el nuevo foco de fragilidad europea: deuda elevada, exigencias sociales rígidas y un margen político prácticamente agotado para corregir el rumbo.

Alemania atraviesa una crisis distinta, pero igualmente reveladora. Tras ganar con un mandato claro de corrección fiscal y recuperación de competitividad, Friedrich Merz desdibujó la expectativa de una derecha conservadora al apostar por una mayor injerencia estatal, grandes fondos públicos y la flexibilización del freno de deuda. El resultado fue una pérdida rápida de legitimidad política, crecimiento cercano a cero y persistente deterioro de la competitividad industrial, especialmente en energía. En paralelo, el ascenso de Alternative für Deutschland por encima del 20 % refleja el hastío con un Estado que regula mucho y resuelve poco.

España merece un juicio severo. La negativa de Pedro Sánchez a asumir responsabilidades políticas, pese a los múltiples casos de corrupción que rodean a su entorno y a la derrota sostenida del PSOE en encuestas y elecciones territoriales —con pérdidas emblemáticas como Valencia—, ha profundizado la crisis de confianza institucional. La combinación de déficit persistente, presión fiscal elevada y conflicto político permanente ha erosionado la credibilidad del Ejecutivo. No sorprende que, si se convocaran elecciones, los sondeos proyecten una victoria clara de la derecha, encabezada por el Partido Popular y VOX.

El patrón es inequívoco. El voto se mueve hacia quienes se comprometen a retomar el orden fiscal, la seguridad, el crecimiento, el empleo y la esperanza de una vida mejor. Y cuando el Estado regulador no puede ofrecerla, el ciudadano busca alternativas que devuelvan reglas, previsibilidad y trabajo.

Ese mismo desplazamiento ya es visible en América Latina. Tras un ciclo casi hegemónico de izquierdas, las crisis, el desgaste económico y la inseguridad han comenzado a reordenar el mapa electoral. En Chile, la derrota de una candidata comunista y el avance electoral de la derecha de José Antonio Kast marcaron un punto de inflexión frente al proyecto refundacional. En Argentina, la consolidación legislativa de Javier Milei terminó de validar su programa. En Colombia, el deterioro de la seguridad y la incertidumbre económica han erosionado la base del proyecto de Gustavo Petro, y las encuestas muestran un corrimiento del electorado hacia opciones de orden y crecimiento.

Así pues, mi predicción para 2026 es clara: el tablero político mundial tenderá a reordenarse hacia dos modelos de derecha que sí están entregando resultados. Por un lado, una derecha pragmática, al estilo de Trump, Milei y Meloni, enfocada en disciplina fiscal, seguridad, crecimiento y empleo. Por otro, una derecha liberal que, como en Suiza o los países nórdicos, apuesta por reglas claras, alta competitividad y un Estado limitado en funciones, aunque socialmente complementario. No es una moda ideológica: es la respuesta racional de sociedades cansadas de promesas que no se traducen en una vida mejor.

Guatemala observa este giro desde una posición incómoda. El gobierno de Bernardo Arévalo no ha logrado hacer funcionar a un gobierno que entregue resultados: muy limitado en su capacidad de ejecución y cada vez más tentado a usar el presupuesto y la regulación como herramientas políticas. El crecimiento desmedido del gasto, la imposición de un salario mínimo que golpeará a pequeños empresarios y jóvenes, y la incapacidad para resolver problemas básicos de seguridad, infraestructura y movilidad, alimentan una frustración social que inevitablemente buscará una alternativa distinta, más competente y experimentada. Conviene no caer en la tentación de gobiernos populistas que se dicen de derecha, pero que promueven un Estado interventor y regulador de la vida de sus ciudadanos. Como ya vimos en Europa, esa no es la solución.

Por eso este cambio global no es la revancha de una ideología. Es la revancha del sentido común. La confirmación de una verdad que Occidente pareció olvidar: la república no existe para igualar a todos en la escasez, sino para garantizar la libertad que permite a la mayoría aspirar a una vida mejor. Y en ese punto de inflexión histórico, Guatemala aún está a tiempo de elegir bien.

Ramiro Bolaños, PhD.

Presidente del Centro de Pensamiento y Acción: Factoría Libertatis

Referencias

  1. Eurostat – Déficit fiscal, empleo y tasas de empleo en la Unión Europea. https://ec.europa.eu/eurostat

2.        Ministero dell’Economia e delle Finanze (Italia) – Finanzas públicas y déficit fiscal. https://www.mef.gov.it

3.        Banca d’Italia – Spread BTP–Bund y estabilidad financiera. https://www.bancaditalia.it

4.        Frontex – European Border and Coast Guard Agency – Flujos migratorios irregulares en el Mediterráneo. https://www.frontex.europa.eu

5.        ENIT – Agenzia Nazionale del Turismo (Italia) – Datos de turismo 2025. https://www.enit.it

6.        INDEC – Instituto Nacional de Estadística y Censos (Argentina) – Inflación y empleo. https://www.indec.gob.ar

7.        Ministerio de Economía de la República Argentina – Resultado fiscal y superávit financiero. https://www.argentina.gob.ar/economia

8.        Banco Central de la República Argentina (BCRA) – Riesgo país y estabilidad macroeconómica. https://www.bcra.gob.ar

9.        J.P. Morgan – Emerging Markets Bond Index (EMBI+) – Riesgo país de Argentina. https://www.jpmorgan.com/markets

10.     Bloomberg – Desempeño de bonos soberanos argentinos. https://www.bloomberg.com

11.     U.S. Bureau of Economic Analysis (BEA) – Crecimiento del PIB de Estados Unidos. https://www.bea.gov

12.     U.S. Bureau of Labor Statistics (BLS) – Desempleo y empleo privado. https://www.bls.gov

13.     U.S. Energy Information Administration (EIA) – Producción petrolera récord. https://www.eia.gov

14.     S&P Dow Jones Indices – Evolución del S&P 500. https://www.spglobal.com/spdji

15.     Real-Time Crime Index – AH Datalytics – Variación en homicidios en EE. UU. https://www.ahdatalytics.com

16.     INSEE – Institut national de la statistique et des études économiques (Francia) – Déficit, deuda y desempeño económico. https://www.insee.fr

17.     Agence France Trésor – Costo de financiamiento y deuda soberana francesa. https://www.aft.gouv.fr

18.     Moody’s Investors Service – Calificación y perspectiva de la deuda francesa. https://www.moodys.com

19.     Destatis – Statistisches Bundesamt (Alemania) – Crecimiento económico y competitividad industrial. https://www.destatis.de

20.     SERVEL – Servicio Electoral de Chile – Resultados electorales. https://www.servel.cl

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