Actualidad
Actualidad
Política
Política
Empresa
Empresa
Opinión
Opinión
Inmobiliaria
Inmobiliaria
Agenda Empresarial
Agenda Empresarial

Migrante: una flecha con futuro insuficiente

.
Dr. Ramiro Bolaños |
13 de abril, 2026

Marcos Antil, un niño Q’anjob’al de Huehuetenango, estuvo a punto de morir a los cinco años. Desnutrido, sobrevivió casi de forma milagrosa con remedios caseros, ante la ausencia de médicos en su aldea de Nancultac. A los 14 años, emprendió el viaje solo, rumbo a California, donde lo esperaba su familia. Durante el trayecto, fue capturado dos veces. Esquivó muros, celdas y controles migratorios en México y en la frontera estadounidense. Su padre había tenido que huir en los años ochenta durante la guerra.

Terminó secundaria entre muchas dificultades. Logró ingresar a la universidad y se graduó en una de las disciplinas más demandadas del siglo XXI: la programación. En 2004, sustituyó la mochila de migrante por un maletín de software y fundó su empresa, XumaK. Llegaron contratos. Con el tiempo, XumaK se convirtió en uno de los socios más relevantes a nivel mundial de Adobe, implementando soluciones de marketing digital y gestión de contenido para empresas de la lista Fortune 500. En 2019, XumaK fue adquirida por WPP, la red de servicios de marketing y publicidad más grande del mundo. Esta venta no fue solo un triunfo financiero. Fue un sello de calidad. Una empresa nacida de la mente de un niño que cruzó la frontera a los 14 años hoy forma parte del grupo que gestiona la comunicación de las marcas más poderosas del planeta. Pero esta no es solo una historia de éxito.

El éxito de 3.6 millones de guatemaltecos en el extranjero se ha traducido en un flujo extraordinario de remesas. De US$1,579 millones en 2002, Guatemala pasó a recibir US$25,530 millones el año pasado. Una cifra superior a todas las exportaciones del país. Es decir, el ingreso generado fuera del país ya supera lo que produce y exporta el resto de Guatemala.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER

Sin embargo, este modelo es una flecha con futuro insuficiente. Las remesas son decisiones privadas de millones de migrantes. Responden al empleo en Estados Unidos, redes migratorias y decisiones familiares, no a las políticas del gobierno de Guatemala. Y ahí está el problema de fondo: la única fuente de financiamiento externo que crece con fuerza es la que no depende del Estado. La que sí depende de reglas claras, clima de negocios e instituciones —la Inversión Extranjera Directa— lleva una década estancada. Hoy, Guatemala recibe catorce veces más dólares por remesas que por IED. Crecemos más por lo que no controlamos… que por lo que somos capaces de construir.

Las exportaciones también han perdido peso dentro de la economía. En 2011 representaban el 27% del PIB. Para 2024, habían caído al 16%. En el tercer trimestre de 2025, su incidencia fue incluso negativa. El patrón es claro: crecimiento de remesas, estancamiento de la inversión extranjera directa y reducción relativa de las exportaciones. Es decir, Guatemala no está creciendo hacia afuera. Está consumiendo hacia adentro.

Además, esta dinámica tiene una característica clara: impulsa el consumo, no la inversión. Según la matriz del PIB por el lado del gasto, el consumo final de los hogares explicó el 92,8 % del PIB en el tercer trimestre de 2025. Sectores como comercio, servicios e inmobiliario están siendo impulsados por esta dinámica. Es decir, el modelo económico de Guatemala se sostiene en remesas que impulsan el consumo… y en un crédito que no alcanza para transformar ese consumo en crecimiento contundente.

Hoy, la economía guatemalteca se sostiene sobre una mesa frágil de cuatro patas: remesas que financian el consumo, inversión local que lo sigue, exportaciones en reducción proporcional y una inversión extranjera directa que apenas acompaña. No es una mesa sólida. Es una mesa que depende de una sola pata. Si la pata de las remesas se debilita y no fortalecemos la de la inversión productiva —local y extranjera—, el crecimiento del 4% anual se caerá por su propio peso.

¿Qué pasará cuando se desacelere el motor de las remesas? El Fondo Monetario Internacional señala que la relación entre remesas y consumo en Guatemala es particularmente alta. Es decir, cuando las remesas crecen, el consumo responde con fuerza; pero cuando se frenan, el impacto es inmediato. En términos simples: si las remesas se desaceleran, el crecimiento podría caer del 4% a niveles cercanos al 1% o 2% anual. Y, ante choques internos —sequías, crisis políticas u otros—, incluso por debajo de ese nivel. El crecimiento actual no es garantizado. Es dependiente y frágil.

Si el motor de las remesas se desacelera y no hemos construido un motor alternativo de inversión y exportaciones, el crecimiento guatemalteco no solo se reducirá: quedará expuesto. México ofrece una referencia clara. Tras más de una década de crecimiento sostenido, sus remesas cayeron 4.6% en 2025. En México, las exportaciones representan cerca del 37% del PIB y las remesas apenas el 3.5%. En Guatemala, las exportaciones han perdido peso y las remesas ya equivalen a alrededor del 20% de la economía. México puede absorber el golpe. Guatemala no está preparada para resistirlo. Porque en Guatemala, las remesas no son un complemento del crecimiento. Son su principal sostén.

Ahora que empezamos a ver señales de desaceleración en el crecimiento de las remesas, el tiempo para construir un nuevo motor económico se ha acortado. No es dentro de diez años. Es ahora. Y es en este gobierno. Una de las vías más claras para elevar la productividad y competir en mercados externos es la inversión extranjera directa. Sin embargo, si excluimos la compra de Tigo por Millicom en 2021, Guatemala no ha logrado atraer flujos de IED superiores al 2% del PIB desde 2015. Para encontrar niveles más altos de inversión, hay que remontarse a finales de los años noventa. Durante el gobierno de Álvaro Arzú, Guatemala alcanzó niveles de inversión extranjera directa de 3.5% del PIB en 1997, 6.9% en 1998 y 5.0% en 1999. No es imposible. Ya lo logramos.

Existen múltiples caminos para atraer inversión extranjera directa, pero todos comparten una característica: claridad estratégica. Algunos países han apostado por recursos naturales y economías extractivas. Mozambique (15%), Mongolia (12%) y Liberia (10%) han atraído inversión a partir de minerales, petróleo y gas. Otros, como Seychelles y Gambia, ambos con niveles cercanos al 10%, han desarrollado industrias alrededor de bienes raíces, hotelería y actividades vinculadas al mar. Un tercer grupo ha apostado por manufactura exportadora. Camboya, con cerca del 10%, lo logró mediante maquila orientada a mercados internacionales. Varios de estos países presentan debilidades institucionales similares a Guatemala. Pero todos tienen algo en común: un producto de inversión claro, definido y escalable.

Otro grupo de países ha seguido un camino distinto: rediseñar su sistema fiscal para incentivar la inversión. Estos modelos reducen el ISR y gravan únicamente las utilidades distribuidas. Es decir, mientras la empresa reinvierte, no paga impuestos. Este esquema, aplicado en países como Estonia, Bulgaria y Georgia, ha permitido atraer flujos de inversión extranjera directa de entre 7% y 31% del PIB en distintos períodos entre 2003 y 2008. El resultado ha sido claro: altas tasas de crecimiento, rápida acumulación de capital y una expansión acelerada de la producción. No es solo una política fiscal. Es una decisión de país: mostrar que invertir en Guatemala puede ser atractivo.

El momento de repensar el modelo económico de Guatemala ha llegado. El primer paso es decidirlo. Esa responsabilidad recae en el gobierno, en el sector privado y en los ciudadanos que deben exigirlo. El segundo paso es construir las condiciones para atraer inversión productiva: certeza jurídica, reglas estables, apertura a la competencia y una política industrial orientada a producir y exportar. Esto implica decisiones concretas: una ley de inversiones que garantice estabilidad en el tiempo, protección efectiva de la propiedad y de los negocios, ampliación de los mecanismos de infraestructura prioritaria y, sobre todo, una revisión del sistema fiscal. Reducir la carga sobre la inversión, eliminar distorsiones como el ISO y evaluar ajustes en el IVA no son decisiones fáciles. Requieren acuerdos, liderazgo y voluntad política. Pero la alternativa es clara. Seguir dependiendo del sacrificio de millones de guatemaltecos que se fueron… en lugar de construir oportunidades para quienes se quedan.

Ramiro Bolaños, PhD / Presidente del Centro de pensamiento y acción Factoría Libertatis

 

Referencias

Marcos Antil, Migrante. (Independently published, 2019)

Banco de Guatemala. Remesas Internacionales 2002-2026https://banguat.gob.gt/page/anos-2002-2026 [Consultado el 12 de abril de 2026]

Ministerio de Economía de Guatemala. Informe Económico Semanal (30-03-2026)https://mineco.gob.gt/institucion/viceministerio-de-integracion-y-comercio-exterior/direccion-de-politicas-y-analisis-economico-dae [Consultado el 12 de abril de 2026]

Banco Mundial, Exportaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB (1960-2024). https://data.worldbank.org/indicator/NE.EXP.GNFS.ZS [Consultado el 12 de abril de 2026]

Banco Mundial, Inversión Extranjera Directa, flujos netos (% del PIB) (1960-2024). https://data.worldbank.org/indicator/BX.KLT.DINV.WD.GD.ZS [Consultado el 12 de abril de 2026]

Fondo Monetario Internacional, Guatemala: Remittances and Reserves Accumulation in Guatemala. (2024) https://www.elibrary.imf.org/view/journals/002/2024/267/article-A004-en.xml [Consultado el 12 de abril de 2026]

 

Migrante: una flecha con futuro insuficiente

Dr. Ramiro Bolaños |
13 de abril, 2026
.

Marcos Antil, un niño Q’anjob’al de Huehuetenango, estuvo a punto de morir a los cinco años. Desnutrido, sobrevivió casi de forma milagrosa con remedios caseros, ante la ausencia de médicos en su aldea de Nancultac. A los 14 años, emprendió el viaje solo, rumbo a California, donde lo esperaba su familia. Durante el trayecto, fue capturado dos veces. Esquivó muros, celdas y controles migratorios en México y en la frontera estadounidense. Su padre había tenido que huir en los años ochenta durante la guerra.

Terminó secundaria entre muchas dificultades. Logró ingresar a la universidad y se graduó en una de las disciplinas más demandadas del siglo XXI: la programación. En 2004, sustituyó la mochila de migrante por un maletín de software y fundó su empresa, XumaK. Llegaron contratos. Con el tiempo, XumaK se convirtió en uno de los socios más relevantes a nivel mundial de Adobe, implementando soluciones de marketing digital y gestión de contenido para empresas de la lista Fortune 500. En 2019, XumaK fue adquirida por WPP, la red de servicios de marketing y publicidad más grande del mundo. Esta venta no fue solo un triunfo financiero. Fue un sello de calidad. Una empresa nacida de la mente de un niño que cruzó la frontera a los 14 años hoy forma parte del grupo que gestiona la comunicación de las marcas más poderosas del planeta. Pero esta no es solo una historia de éxito.

El éxito de 3.6 millones de guatemaltecos en el extranjero se ha traducido en un flujo extraordinario de remesas. De US$1,579 millones en 2002, Guatemala pasó a recibir US$25,530 millones el año pasado. Una cifra superior a todas las exportaciones del país. Es decir, el ingreso generado fuera del país ya supera lo que produce y exporta el resto de Guatemala.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER

Sin embargo, este modelo es una flecha con futuro insuficiente. Las remesas son decisiones privadas de millones de migrantes. Responden al empleo en Estados Unidos, redes migratorias y decisiones familiares, no a las políticas del gobierno de Guatemala. Y ahí está el problema de fondo: la única fuente de financiamiento externo que crece con fuerza es la que no depende del Estado. La que sí depende de reglas claras, clima de negocios e instituciones —la Inversión Extranjera Directa— lleva una década estancada. Hoy, Guatemala recibe catorce veces más dólares por remesas que por IED. Crecemos más por lo que no controlamos… que por lo que somos capaces de construir.

Las exportaciones también han perdido peso dentro de la economía. En 2011 representaban el 27% del PIB. Para 2024, habían caído al 16%. En el tercer trimestre de 2025, su incidencia fue incluso negativa. El patrón es claro: crecimiento de remesas, estancamiento de la inversión extranjera directa y reducción relativa de las exportaciones. Es decir, Guatemala no está creciendo hacia afuera. Está consumiendo hacia adentro.

Además, esta dinámica tiene una característica clara: impulsa el consumo, no la inversión. Según la matriz del PIB por el lado del gasto, el consumo final de los hogares explicó el 92,8 % del PIB en el tercer trimestre de 2025. Sectores como comercio, servicios e inmobiliario están siendo impulsados por esta dinámica. Es decir, el modelo económico de Guatemala se sostiene en remesas que impulsan el consumo… y en un crédito que no alcanza para transformar ese consumo en crecimiento contundente.

Hoy, la economía guatemalteca se sostiene sobre una mesa frágil de cuatro patas: remesas que financian el consumo, inversión local que lo sigue, exportaciones en reducción proporcional y una inversión extranjera directa que apenas acompaña. No es una mesa sólida. Es una mesa que depende de una sola pata. Si la pata de las remesas se debilita y no fortalecemos la de la inversión productiva —local y extranjera—, el crecimiento del 4% anual se caerá por su propio peso.

¿Qué pasará cuando se desacelere el motor de las remesas? El Fondo Monetario Internacional señala que la relación entre remesas y consumo en Guatemala es particularmente alta. Es decir, cuando las remesas crecen, el consumo responde con fuerza; pero cuando se frenan, el impacto es inmediato. En términos simples: si las remesas se desaceleran, el crecimiento podría caer del 4% a niveles cercanos al 1% o 2% anual. Y, ante choques internos —sequías, crisis políticas u otros—, incluso por debajo de ese nivel. El crecimiento actual no es garantizado. Es dependiente y frágil.

Si el motor de las remesas se desacelera y no hemos construido un motor alternativo de inversión y exportaciones, el crecimiento guatemalteco no solo se reducirá: quedará expuesto. México ofrece una referencia clara. Tras más de una década de crecimiento sostenido, sus remesas cayeron 4.6% en 2025. En México, las exportaciones representan cerca del 37% del PIB y las remesas apenas el 3.5%. En Guatemala, las exportaciones han perdido peso y las remesas ya equivalen a alrededor del 20% de la economía. México puede absorber el golpe. Guatemala no está preparada para resistirlo. Porque en Guatemala, las remesas no son un complemento del crecimiento. Son su principal sostén.

Ahora que empezamos a ver señales de desaceleración en el crecimiento de las remesas, el tiempo para construir un nuevo motor económico se ha acortado. No es dentro de diez años. Es ahora. Y es en este gobierno. Una de las vías más claras para elevar la productividad y competir en mercados externos es la inversión extranjera directa. Sin embargo, si excluimos la compra de Tigo por Millicom en 2021, Guatemala no ha logrado atraer flujos de IED superiores al 2% del PIB desde 2015. Para encontrar niveles más altos de inversión, hay que remontarse a finales de los años noventa. Durante el gobierno de Álvaro Arzú, Guatemala alcanzó niveles de inversión extranjera directa de 3.5% del PIB en 1997, 6.9% en 1998 y 5.0% en 1999. No es imposible. Ya lo logramos.

Existen múltiples caminos para atraer inversión extranjera directa, pero todos comparten una característica: claridad estratégica. Algunos países han apostado por recursos naturales y economías extractivas. Mozambique (15%), Mongolia (12%) y Liberia (10%) han atraído inversión a partir de minerales, petróleo y gas. Otros, como Seychelles y Gambia, ambos con niveles cercanos al 10%, han desarrollado industrias alrededor de bienes raíces, hotelería y actividades vinculadas al mar. Un tercer grupo ha apostado por manufactura exportadora. Camboya, con cerca del 10%, lo logró mediante maquila orientada a mercados internacionales. Varios de estos países presentan debilidades institucionales similares a Guatemala. Pero todos tienen algo en común: un producto de inversión claro, definido y escalable.

Otro grupo de países ha seguido un camino distinto: rediseñar su sistema fiscal para incentivar la inversión. Estos modelos reducen el ISR y gravan únicamente las utilidades distribuidas. Es decir, mientras la empresa reinvierte, no paga impuestos. Este esquema, aplicado en países como Estonia, Bulgaria y Georgia, ha permitido atraer flujos de inversión extranjera directa de entre 7% y 31% del PIB en distintos períodos entre 2003 y 2008. El resultado ha sido claro: altas tasas de crecimiento, rápida acumulación de capital y una expansión acelerada de la producción. No es solo una política fiscal. Es una decisión de país: mostrar que invertir en Guatemala puede ser atractivo.

El momento de repensar el modelo económico de Guatemala ha llegado. El primer paso es decidirlo. Esa responsabilidad recae en el gobierno, en el sector privado y en los ciudadanos que deben exigirlo. El segundo paso es construir las condiciones para atraer inversión productiva: certeza jurídica, reglas estables, apertura a la competencia y una política industrial orientada a producir y exportar. Esto implica decisiones concretas: una ley de inversiones que garantice estabilidad en el tiempo, protección efectiva de la propiedad y de los negocios, ampliación de los mecanismos de infraestructura prioritaria y, sobre todo, una revisión del sistema fiscal. Reducir la carga sobre la inversión, eliminar distorsiones como el ISO y evaluar ajustes en el IVA no son decisiones fáciles. Requieren acuerdos, liderazgo y voluntad política. Pero la alternativa es clara. Seguir dependiendo del sacrificio de millones de guatemaltecos que se fueron… en lugar de construir oportunidades para quienes se quedan.

Ramiro Bolaños, PhD / Presidente del Centro de pensamiento y acción Factoría Libertatis

 

Referencias

Marcos Antil, Migrante. (Independently published, 2019)

Banco de Guatemala. Remesas Internacionales 2002-2026https://banguat.gob.gt/page/anos-2002-2026 [Consultado el 12 de abril de 2026]

Ministerio de Economía de Guatemala. Informe Económico Semanal (30-03-2026)https://mineco.gob.gt/institucion/viceministerio-de-integracion-y-comercio-exterior/direccion-de-politicas-y-analisis-economico-dae [Consultado el 12 de abril de 2026]

Banco Mundial, Exportaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB (1960-2024). https://data.worldbank.org/indicator/NE.EXP.GNFS.ZS [Consultado el 12 de abril de 2026]

Banco Mundial, Inversión Extranjera Directa, flujos netos (% del PIB) (1960-2024). https://data.worldbank.org/indicator/BX.KLT.DINV.WD.GD.ZS [Consultado el 12 de abril de 2026]

Fondo Monetario Internacional, Guatemala: Remittances and Reserves Accumulation in Guatemala. (2024) https://www.elibrary.imf.org/view/journals/002/2024/267/article-A004-en.xml [Consultado el 12 de abril de 2026]

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?