Los tráficos
"De cualquier forma, nos toca aguantar las decisiones de quienes pretenden incidir en nuestra vida, propiedad y libertad".
La gran mayoría de la población tiene el reto diario de sobrevivir al caudal de medios de transporte que transitan por las calles, avenidas, carreteras, etc. Es importante acostumbrarse a esto. Solo nos toca resignarnos, tener paciencia y hacer todo lo posible por llegar sin contratiempos.
Hay otro tipo de tráfico con el que nos toca convivir. Me refiero al llamado “tráfico de influencias”.
La abrumadora mayoría de nosotros los chapines no tenemos esa necesidad constante de relacionarnos con la burocracia. De hecho, tratamos de mantenernos lo más alejados posible.
Lamentablemente, nos vemos envueltos en las consecuencias de las decisiones que se toman en la burocracia. Aquí es donde el tráfico incide en nuestras vidas.
Si se trata de una ley, de un trámite o de cualquier otra cosa, incidirá directa o indirectamente en alguna parte.
No tenemos forma de prevenirlo ni de evitarlo. Lo que sí podemos hacer es pronunciarnos al respecto. ¿Trascenderá a los tomadores de las decisiones del gobierno? Seguramente, no.
Sin embargo, los cambios se pueden dar desde nuestro metro cuadrado, o sea, el círculo cercano. Nunca sabremos hasta dónde puede llegar nuestra opinión.
De cualquier forma, nos toca aguantar las decisiones de quienes pretenden incidir en nuestra vida, propiedad y libertad. Tenemos el poder, la capacidad y hasta la responsabilidad de incidir, aunque sea solo en nuestro metro cuadrado.
Los tráficos
"De cualquier forma, nos toca aguantar las decisiones de quienes pretenden incidir en nuestra vida, propiedad y libertad".
La gran mayoría de la población tiene el reto diario de sobrevivir al caudal de medios de transporte que transitan por las calles, avenidas, carreteras, etc. Es importante acostumbrarse a esto. Solo nos toca resignarnos, tener paciencia y hacer todo lo posible por llegar sin contratiempos.
Hay otro tipo de tráfico con el que nos toca convivir. Me refiero al llamado “tráfico de influencias”.
La abrumadora mayoría de nosotros los chapines no tenemos esa necesidad constante de relacionarnos con la burocracia. De hecho, tratamos de mantenernos lo más alejados posible.
Lamentablemente, nos vemos envueltos en las consecuencias de las decisiones que se toman en la burocracia. Aquí es donde el tráfico incide en nuestras vidas.
Si se trata de una ley, de un trámite o de cualquier otra cosa, incidirá directa o indirectamente en alguna parte.
No tenemos forma de prevenirlo ni de evitarlo. Lo que sí podemos hacer es pronunciarnos al respecto. ¿Trascenderá a los tomadores de las decisiones del gobierno? Seguramente, no.
Sin embargo, los cambios se pueden dar desde nuestro metro cuadrado, o sea, el círculo cercano. Nunca sabremos hasta dónde puede llegar nuestra opinión.
De cualquier forma, nos toca aguantar las decisiones de quienes pretenden incidir en nuestra vida, propiedad y libertad. Tenemos el poder, la capacidad y hasta la responsabilidad de incidir, aunque sea solo en nuestro metro cuadrado.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: