A seis meses de que inicie el último año de gestión del presente Gobierno ya se ha hecho pública la cifra exorbitante para operar en un año electoral. Incluso se vuelve complicado ingresar en la calculadora una cifra de 12 dígitos (sin incluir decimales) cuya justificación recae en una serie de proyectos y programas sobre los cuales será necesario debatir supuestos y expectativas de resultados.
Ciento ochenta y un mil quinientos sesenta y tres millones de quetzales (Q181,563.2) es el monto que el Ministerio de Finanzas Públicas ha establecido como anteproyecto de techo presupuestario para el año 2027. Nuevamente, una cifra sin precedentes, que representa 32.46% más de recursos en comparación con el presupuesto ejecutado en 2025, y alrededor de Q12,800 millones más en comparación con el presupuesto vigente a la fecha.
Ahora bien, el planteamiento de esta cifra invita a reflexionar sobre la magnitud de la misma, por más que parezca o no exuberante.
Empecemos con un análisis muy simple: el presupuesto planteado para 2027 equivale a prácticamente el mismo presupuesto que ejecutó el gobierno de la UNE en sus cuatro años de gestión entre 2008 y 2011. Y si sumamos el presupuesto de los cuatro años del gobierno de SEMILLA, el total es igual a la suma del presupuesto ejecutado por los gobiernos del FRG, GANA, UNE y PATRIOTA juntos. Es más, podríamos decir que el gobierno de SEMILLA pretende gastar en 4 años el equivalente a 12 veces el presupuesto que gastó el gobierno del PAN (en 1 mes se van a gastar lo que el PAN gastaba en 1 año).
Cualquiera que vea este análisis rápidamente podrá a justificar que ha crecido la población y que la inflación debe ser incluida en el ajuste. Para complacer estas posturas, hagamos el comparativo del Presupuesto per cápita en términos reales:
- Entre 1996 y 2023, el presupuesto per cápita creció a un ritmo de 1.92% anual, en términos reales.
- Entre 2024 y 2027, el presupuesto per cápita habrá crecido a un ritmo de 8.41% anual, en términos reales.
¿Y si se hace la comparación respecto del tamaño de la economía? Al hacer contraste entre el crecimiento del PIB nominal y el crecimiento del presupuesto, vemos que, entre 1996 y 2023, mientras la economía crecía al 8.73% anual el presupuesto crecía al 9.98% anual (diferencial de 1.25%). Pero en los cuatro años del actual gobierno, mientras que la economía crece al 7.50% anual, el presupuesto crece al 12.78% anual (diferencial de 5.27%).
Con los datos disponibles, hablar de suficiencia es bastante simple, y esperaría que hablar de transparencia fuera relativamente fácil. Pero si hablamos de pertinencia, es acá donde las cosas se vuelven un poco más complejas y complicadas. Dicho de otra forma, cada año se piden más recursos para gastar, y la hipótesis es que se ha usado (y se usará) con mayor transparencia que antes, pero ¿está dado resultados?
Dicha pregunta merece un espacio mucho más extenso que el de esta columna de opinión, pero invitaría a los interesados a reflexionar sobre temas cruciales para el desarrollo de Guatemala: nivel de aprendizaje de los alumnos, acceso a medicamentos, calidad de la infraestructura, número de incidentes violentos, cantidad de empleos formales, monto de ingresos de las familias, nuevas inversiones en el país, y eficiencia de la gestión pública.
Más no equivale a mejor, y en un país con recursos severamente escasos, querer hacer fiesta del erario público es un sinsentido para todo aquel que, día tras día, debe quebrarse la cabeza y romperse el lomo para proveer una vida digna a sus seres queridos.
A seis meses de que inicie el último año de gestión del presente Gobierno ya se ha hecho pública la cifra exorbitante para operar en un año electoral. Incluso se vuelve complicado ingresar en la calculadora una cifra de 12 dígitos (sin incluir decimales) cuya justificación recae en una serie de proyectos y programas sobre los cuales será necesario debatir supuestos y expectativas de resultados.
Ciento ochenta y un mil quinientos sesenta y tres millones de quetzales (Q181,563.2) es el monto que el Ministerio de Finanzas Públicas ha establecido como anteproyecto de techo presupuestario para el año 2027. Nuevamente, una cifra sin precedentes, que representa 32.46% más de recursos en comparación con el presupuesto ejecutado en 2025, y alrededor de Q12,800 millones más en comparación con el presupuesto vigente a la fecha.
Ahora bien, el planteamiento de esta cifra invita a reflexionar sobre la magnitud de la misma, por más que parezca o no exuberante.
Empecemos con un análisis muy simple: el presupuesto planteado para 2027 equivale a prácticamente el mismo presupuesto que ejecutó el gobierno de la UNE en sus cuatro años de gestión entre 2008 y 2011. Y si sumamos el presupuesto de los cuatro años del gobierno de SEMILLA, el total es igual a la suma del presupuesto ejecutado por los gobiernos del FRG, GANA, UNE y PATRIOTA juntos. Es más, podríamos decir que el gobierno de SEMILLA pretende gastar en 4 años el equivalente a 12 veces el presupuesto que gastó el gobierno del PAN (en 1 mes se van a gastar lo que el PAN gastaba en 1 año).
Cualquiera que vea este análisis rápidamente podrá a justificar que ha crecido la población y que la inflación debe ser incluida en el ajuste. Para complacer estas posturas, hagamos el comparativo del Presupuesto per cápita en términos reales:
- Entre 1996 y 2023, el presupuesto per cápita creció a un ritmo de 1.92% anual, en términos reales.
- Entre 2024 y 2027, el presupuesto per cápita habrá crecido a un ritmo de 8.41% anual, en términos reales.
¿Y si se hace la comparación respecto del tamaño de la economía? Al hacer contraste entre el crecimiento del PIB nominal y el crecimiento del presupuesto, vemos que, entre 1996 y 2023, mientras la economía crecía al 8.73% anual el presupuesto crecía al 9.98% anual (diferencial de 1.25%). Pero en los cuatro años del actual gobierno, mientras que la economía crece al 7.50% anual, el presupuesto crece al 12.78% anual (diferencial de 5.27%).
Con los datos disponibles, hablar de suficiencia es bastante simple, y esperaría que hablar de transparencia fuera relativamente fácil. Pero si hablamos de pertinencia, es acá donde las cosas se vuelven un poco más complejas y complicadas. Dicho de otra forma, cada año se piden más recursos para gastar, y la hipótesis es que se ha usado (y se usará) con mayor transparencia que antes, pero ¿está dado resultados?
Dicha pregunta merece un espacio mucho más extenso que el de esta columna de opinión, pero invitaría a los interesados a reflexionar sobre temas cruciales para el desarrollo de Guatemala: nivel de aprendizaje de los alumnos, acceso a medicamentos, calidad de la infraestructura, número de incidentes violentos, cantidad de empleos formales, monto de ingresos de las familias, nuevas inversiones en el país, y eficiencia de la gestión pública.
Más no equivale a mejor, y en un país con recursos severamente escasos, querer hacer fiesta del erario público es un sinsentido para todo aquel que, día tras día, debe quebrarse la cabeza y romperse el lomo para proveer una vida digna a sus seres queridos.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: