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La historia nos alcanzó: un vistazo al mundo en pleno cambio

Estamos viviendo en el día a día eventos que luego veremos comentados, analizados y evaluados en los libros de historia 

Rodrigo Fernández Ordóñez |
18 de septiembre, 2026

Las últimas semanas han estado repletas de eventos que están cambiando al mundo tal y como lo conocemos. Estamos viviendo en el día a día eventos que luego veremos comentados, analizados y evaluados en los libros de historia. La guerra de los Estados Unidos con Irán es quizá el suceso más evidente, y el que roba más atención que los demás, por las fuertes implicaciones en la vida cotidiana de todos los habitantes del planeta, porque cierra y abre cual válvula el importante estrecho de Ormuz, la puerta de salida del vital Golfo Pérsico.

El segundo hecho que ha robado titulares, y por lo tanto atención, es el sorpresivo éxito de la ofensiva de los hutíes de Yemen, una minoría rebelde chiíta de la rama zaidí, financiada, entrenada y apoyada militarmente por la Guardia Revolucionaria. Este grupo llamado oficialmente «Ansar Allah» (Partidarios de Dios), primos lejanos del también chiíta «Hezbollah» (Partido de Dios), que bajo las mismas condiciones mantiene Irán en el Líbano. La toma del estratégico puerto yemení de Mokha por parte de las tropas rebeldes hutíes, cerró las posibilidades de Arabia Saudita de sacar su petróleo por una vía alterna sobre el Mar Rojo. Los mercenarios armados y financiados por Arabia Saudita no lograron aguantar el embate en contra de sus líneas y abandonaron el puerto, huyendo en desbandada rumbo a Riad, capital del poderoso reino que los mantenía. El puerto referido controla la otra válvula de salida del petróleo del Oriente Medio: el estrecho de Bab-el-Mandeb. Irán ha logrado abrir un segundo frente de batalla.

Otro hecho importante que debemos de mantener en el radar es el lento triunfo de las tropas ucranianas en la región del Dombas, fronterizo con Rusia, que según análisis internacionales independientes han recuperado la totalidad de la tierra ocupada por el agresor ruso en el año 2026. Esta situación adversa para Rusia, que ya cuenta con un tal de bajas que ronda 1,450,000, entre muertos, heridos y desaparecidos en combate. Esta situación bélica que ha logrado hasta cierto punto empantanar el avance ruso en los frentes ha llevado a Putin a desencadenar una arriesgada guerra de baja intensidad contra Europa, desafiando sus esquemas de seguridad, con la esperanza de que la OTAN generalice la guerra y libere presión sobre Rusia al lograr involucrar a los aliados de Putin en un enfrentamiento global.

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Al parecer hay dos países que han decidido actuar de forma independiente, fuera del esquema de la OTAN, pero decididos a proteger sus fronteras: Polonia y Alemana. El segundo país ha decidido desplegar tropas en su frontera oriental. La última vez que lo hizo de forma masiva fue en 1941 con ocasión de la campaña «Barbarroja», lanzada en contra de la Unión Soviética en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Esta movilización ha sido calificada por ciertos diarios europeos con adjetivos como «preocupante» y «sorprendente», por el tamaño de las operaciones.

El otro evento que ha sorprendido y preocupado también a los medios de comunicación es el inesperado pronunciamiento de Gales, Escocia e Irlanda del Norte de separarse de Inglaterra para buscar cada uno de los países su propio regreso a la Unión Europea, que fue dada al traste por el famoso «Brexit», atizada por los extremismos individualistas y populistas de Boris Johnson, uno de los tantos primeros ministros que se han ido viniendo en seguidilla en un cada vez más inestable y por lo que pinta improbable «Reino Unido». Si el apoyo de Trump dado a Irlanda durante su visita de Estado se materializa, muy probablemente seremos una generación que dejará de ver ondear a la «Unión Jack» por primera vez en trescientos años.

Estos días que estamos viviendo un poco distraídamente, aquejados por nuestros propios problemas y necesidades cotidianas se parecen mucho a estar leyendo alguno de los libros imprescindibles para entender el siglo XX: «La torre del orgullo» y «Los cañones de agosto», ambos de la historiadora estadounidense Bárbara Tuchman, o «Los sonámbulos: cómo Europa fue a la guerra en 1914», del historiador Christopher Clark. Estos autores, a base de investigación de los más mínimos sucesos que se podrían perder en un mar de narración, logran recoger en sus páginas toda la atmósfera de un mundo caminando hacia el abismo de la guerra, y el peso de las decisiones de los líderes del momento, por pequeñas o intrascendentes que se pudieron haber considerado en su momento. Estos libros pueden dar una perspectiva distinta para quien desee comprender como hechos aislados y aparentemente sin relación pueden ir conformando un mosaico mucho más grande y complejo en el escenario mundial.

 

La historia nos alcanzó: un vistazo al mundo en pleno cambio

Estamos viviendo en el día a día eventos que luego veremos comentados, analizados y evaluados en los libros de historia 

Rodrigo Fernández Ordóñez |
18 de septiembre, 2026

Las últimas semanas han estado repletas de eventos que están cambiando al mundo tal y como lo conocemos. Estamos viviendo en el día a día eventos que luego veremos comentados, analizados y evaluados en los libros de historia. La guerra de los Estados Unidos con Irán es quizá el suceso más evidente, y el que roba más atención que los demás, por las fuertes implicaciones en la vida cotidiana de todos los habitantes del planeta, porque cierra y abre cual válvula el importante estrecho de Ormuz, la puerta de salida del vital Golfo Pérsico.

El segundo hecho que ha robado titulares, y por lo tanto atención, es el sorpresivo éxito de la ofensiva de los hutíes de Yemen, una minoría rebelde chiíta de la rama zaidí, financiada, entrenada y apoyada militarmente por la Guardia Revolucionaria. Este grupo llamado oficialmente «Ansar Allah» (Partidarios de Dios), primos lejanos del también chiíta «Hezbollah» (Partido de Dios), que bajo las mismas condiciones mantiene Irán en el Líbano. La toma del estratégico puerto yemení de Mokha por parte de las tropas rebeldes hutíes, cerró las posibilidades de Arabia Saudita de sacar su petróleo por una vía alterna sobre el Mar Rojo. Los mercenarios armados y financiados por Arabia Saudita no lograron aguantar el embate en contra de sus líneas y abandonaron el puerto, huyendo en desbandada rumbo a Riad, capital del poderoso reino que los mantenía. El puerto referido controla la otra válvula de salida del petróleo del Oriente Medio: el estrecho de Bab-el-Mandeb. Irán ha logrado abrir un segundo frente de batalla.

Otro hecho importante que debemos de mantener en el radar es el lento triunfo de las tropas ucranianas en la región del Dombas, fronterizo con Rusia, que según análisis internacionales independientes han recuperado la totalidad de la tierra ocupada por el agresor ruso en el año 2026. Esta situación adversa para Rusia, que ya cuenta con un tal de bajas que ronda 1,450,000, entre muertos, heridos y desaparecidos en combate. Esta situación bélica que ha logrado hasta cierto punto empantanar el avance ruso en los frentes ha llevado a Putin a desencadenar una arriesgada guerra de baja intensidad contra Europa, desafiando sus esquemas de seguridad, con la esperanza de que la OTAN generalice la guerra y libere presión sobre Rusia al lograr involucrar a los aliados de Putin en un enfrentamiento global.

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El otro evento que ha sorprendido y preocupado también a los medios de comunicación es el inesperado pronunciamiento de Gales, Escocia e Irlanda del Norte de separarse de Inglaterra para buscar cada uno de los países su propio regreso a la Unión Europea, que fue dada al traste por el famoso «Brexit», atizada por los extremismos individualistas y populistas de Boris Johnson, uno de los tantos primeros ministros que se han ido viniendo en seguidilla en un cada vez más inestable y por lo que pinta improbable «Reino Unido». Si el apoyo de Trump dado a Irlanda durante su visita de Estado se materializa, muy probablemente seremos una generación que dejará de ver ondear a la «Unión Jack» por primera vez en trescientos años.

Estos días que estamos viviendo un poco distraídamente, aquejados por nuestros propios problemas y necesidades cotidianas se parecen mucho a estar leyendo alguno de los libros imprescindibles para entender el siglo XX: «La torre del orgullo» y «Los cañones de agosto», ambos de la historiadora estadounidense Bárbara Tuchman, o «Los sonámbulos: cómo Europa fue a la guerra en 1914», del historiador Christopher Clark. Estos autores, a base de investigación de los más mínimos sucesos que se podrían perder en un mar de narración, logran recoger en sus páginas toda la atmósfera de un mundo caminando hacia el abismo de la guerra, y el peso de las decisiones de los líderes del momento, por pequeñas o intrascendentes que se pudieron haber considerado en su momento. Estos libros pueden dar una perspectiva distinta para quien desee comprender como hechos aislados y aparentemente sin relación pueden ir conformando un mosaico mucho más grande y complejo en el escenario mundial.

 

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