El socialismo jamás funcionará, tercera parte.
«La cooperación social es de naturaleza conceptual.»
En mis artículos anteriores señalé que el socialismo jamás funcionará porque su teoría es tan errada que hace imposible su aplicación. Una de sus premisas básicas es la cooperación comunal, buena para producir un objetivo común en unidad, al mismo tiempo que condena, rechaza y destruye la cooperación social o libertad comercial, buena para descubrir lo que ha de producirse para beneficiar a cada uno según su propio interés.
Su otra premisa básica es la de que la relación entre hombres es la lucha de clases. Esta postura conflictiva contradice de entrada la posibilidad de una cooperación social, la de comerciantes civilizados, y limita la cooperación comunal a organizarse para destruir a la ‘clase opositora’, como la alianza primitiva de cavernícolas para destruir a su presa.
Una tercera premisa es la abolición de la propiedad privada:
«En una palabra, nos acusan de querer abolir su propiedad. Efectivamente, eso es lo que queremos.» [Karl Marx. Manifiesto del partido comunista.]
Ésta ilustra particularmente una falencia epistémica en la teoría socialista o comunista. La cooperación comunal es concebible por instinto. El instinto o ‘vis aestimativa’ es la facultad de juzgar, de naturaleza sensitiva, aplicado al caso concreto de las señales recibidas mediante los sentidos exteriores el sentido común. El sentido común, dentro de la tradición Aristotélico-Tomista, es la facultad que integra las impresiones de los sentidos ayudando a discernir entre lo bueno o malo para el organismo. Es por eso, por ser de naturaleza perceptual, que la colaboración de los animales irracionales es cooperación comunal. También es la primitiva forma de coadyuvar del animal hombre. Pero la cooperación social es de naturaleza conceptual.
La mente conceptual es resultado de la evolución del entendimiento provocada por la invención del lenguaje. Comenzó con el homo ergaster hace millón y medio de años, cuando notó que el nombre propio con que designó un objeto podía usarse también para designar a
otros similares, hasta el homo sapiens que pudo aprender a usar estructuras lingüísticas complejas que le permitieron adquirir y mejorar habilidades lógicas, matemáticas, musicales, que le llevaron a concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos. El comprender que el nombre propio podía también ser nombre común para cosas similares entre sí lo introdujo al desarrollo de las formas de pensar o funciones del entendimiento que luego Kant denominaría categorías. Pasó de la mera percepción empírica de entes individuales a concebir que el nombre designa a una unidad de un grupo de varios o de una totalidad, todos conceptos de la categoría de cuantidad. Lo importante aquí es que, en el mundo, en la naturaleza, no existen ‘unidades’ ni ‘grupos’, solo entes individuales. ‘Unidad’ y ‘grupo’ son formas humanas de concebir las cosas que derivan a concebir ‘universales’, a crear conceptos y otras formas de relacionar las cosas. Así el hombre aprende a concebir las cosas como medios útiles para alcanzar sus propios objetivos, porque las piensa según las categorías de cualidad, de relación (causa y efecto) y de modalidad (posibilidad-imposibilidad). El ‘medio’ tampoco existe como ente empírico, sino que es una forma de la mente humana de considerar a la cosa perceptible según la utilidad que cree derivar de su uso. Esta manera de pensar le permite también establecer el grado de importancia que para él pueden tener las cosas (concebidas como medios) según los fines que pretenda alcanzar. Es así como adjudica más valor a unas cosas que a otras.
Una vez armado con estas categorías mentales (de cuantidad, de cualidad, de relación – causalidad y reciprocidad entre agente y paciente -, y de modalidad – posibilidad o imposibilidad) el hombre fue capaz de imaginar y considerar la división del trabajo y el intercambio comercial, es decir, la cooperación social, como un medio para alcanzar sus propios fines al atender los de otros. Para ello, la propiedad privada es esencial, pues uno no puede intercambiar sino posee bienes que ofrecer a cambio de lo que demanda.
La abolición de la propiedad privada destruye por completo la cooperación social, y al ya no haber mercado, el hombre se queda sin la información necesaria para saber que es útil producir.
Continuará.
El socialismo jamás funcionará, tercera parte.
«La cooperación social es de naturaleza conceptual.»
En mis artículos anteriores señalé que el socialismo jamás funcionará porque su teoría es tan errada que hace imposible su aplicación. Una de sus premisas básicas es la cooperación comunal, buena para producir un objetivo común en unidad, al mismo tiempo que condena, rechaza y destruye la cooperación social o libertad comercial, buena para descubrir lo que ha de producirse para beneficiar a cada uno según su propio interés.
Su otra premisa básica es la de que la relación entre hombres es la lucha de clases. Esta postura conflictiva contradice de entrada la posibilidad de una cooperación social, la de comerciantes civilizados, y limita la cooperación comunal a organizarse para destruir a la ‘clase opositora’, como la alianza primitiva de cavernícolas para destruir a su presa.
Una tercera premisa es la abolición de la propiedad privada:
«En una palabra, nos acusan de querer abolir su propiedad. Efectivamente, eso es lo que queremos.» [Karl Marx. Manifiesto del partido comunista.]
Ésta ilustra particularmente una falencia epistémica en la teoría socialista o comunista. La cooperación comunal es concebible por instinto. El instinto o ‘vis aestimativa’ es la facultad de juzgar, de naturaleza sensitiva, aplicado al caso concreto de las señales recibidas mediante los sentidos exteriores el sentido común. El sentido común, dentro de la tradición Aristotélico-Tomista, es la facultad que integra las impresiones de los sentidos ayudando a discernir entre lo bueno o malo para el organismo. Es por eso, por ser de naturaleza perceptual, que la colaboración de los animales irracionales es cooperación comunal. También es la primitiva forma de coadyuvar del animal hombre. Pero la cooperación social es de naturaleza conceptual.
La mente conceptual es resultado de la evolución del entendimiento provocada por la invención del lenguaje. Comenzó con el homo ergaster hace millón y medio de años, cuando notó que el nombre propio con que designó un objeto podía usarse también para designar a
otros similares, hasta el homo sapiens que pudo aprender a usar estructuras lingüísticas complejas que le permitieron adquirir y mejorar habilidades lógicas, matemáticas, musicales, que le llevaron a concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos. El comprender que el nombre propio podía también ser nombre común para cosas similares entre sí lo introdujo al desarrollo de las formas de pensar o funciones del entendimiento que luego Kant denominaría categorías. Pasó de la mera percepción empírica de entes individuales a concebir que el nombre designa a una unidad de un grupo de varios o de una totalidad, todos conceptos de la categoría de cuantidad. Lo importante aquí es que, en el mundo, en la naturaleza, no existen ‘unidades’ ni ‘grupos’, solo entes individuales. ‘Unidad’ y ‘grupo’ son formas humanas de concebir las cosas que derivan a concebir ‘universales’, a crear conceptos y otras formas de relacionar las cosas. Así el hombre aprende a concebir las cosas como medios útiles para alcanzar sus propios objetivos, porque las piensa según las categorías de cualidad, de relación (causa y efecto) y de modalidad (posibilidad-imposibilidad). El ‘medio’ tampoco existe como ente empírico, sino que es una forma de la mente humana de considerar a la cosa perceptible según la utilidad que cree derivar de su uso. Esta manera de pensar le permite también establecer el grado de importancia que para él pueden tener las cosas (concebidas como medios) según los fines que pretenda alcanzar. Es así como adjudica más valor a unas cosas que a otras.
Una vez armado con estas categorías mentales (de cuantidad, de cualidad, de relación – causalidad y reciprocidad entre agente y paciente -, y de modalidad – posibilidad o imposibilidad) el hombre fue capaz de imaginar y considerar la división del trabajo y el intercambio comercial, es decir, la cooperación social, como un medio para alcanzar sus propios fines al atender los de otros. Para ello, la propiedad privada es esencial, pues uno no puede intercambiar sino posee bienes que ofrecer a cambio de lo que demanda.
La abolición de la propiedad privada destruye por completo la cooperación social, y al ya no haber mercado, el hombre se queda sin la información necesaria para saber que es útil producir.
Continuará.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: