El socialismo jamas funcionará, segunda parte.
«La premisa socialista destruye y sustituye la cooperación social donde todo cooperante gana, por la confrontación, coacción y agresión sistémica donde todos pierden.»
En mi entrega anterior argumenté que el socialismo jamás funcionará porque su teoría está llena de falencias, de errores lógicos que hacen imposible su aplicación. El socialismo o comunismo no distingue entre sociedad y comunidad, siendo la comunidad una agrupación de personas aliadas por un fin que tienen en común, mientras la sociedad, es una agrupación de personas que ven en esta alianza un medio para alcanzar cada uno su propio fin o interés privado.
La cooperación comunal para alcanzar determinado fin se da por medio de un vínculo de naturaleza hegemónica mediante la división de tareas asignadas por un jefe, capataz o dirigente según su criterio.
La cooperación social, para que cada uno alcance su propio fin individual satisfaciendo los fines de otros, es de naturaleza comercial en virtud de contrato y coordinación voluntaria, por medio de la división del trabajo y el intercambio de bienes y servicios identificando mediante el sistema de precios aquellas cosas que más requieren los consumidores y cuanto están dispuestos a pagar por estas. Así la información obtenida permite el cálculo económico (costes y ganancias) dándole el criterio al productor de como encauzar su trabajo para, por cooperación comunal, asignar las tareas necesarias para producir el bien que una vez maduro llevará al mercado.
Al no reconocer este hecho fundamental del mercado, y condenar el comercio, la propiedad privada y el lucro, el socialismo o comunismo, destruye la única fuente de información que le indica al líder de la cooperación comunal que bienes han de producirse y así crear riqueza (entendiendo ésta como la creación de bienes demandados).
Y, todavía peor, el socialismo o comunismo, al recurrir a “la abolición comunista de compraventa” pretende manejar la economía de la nación basados únicamente en la
premisa de la cooperación comunal de producción y distribución o repartición de riqueza. Es una regresión al sistema primitivo, prehistórico de la caza comunal y repartición de las partes de la presa, o del sistema pre-económico feudal de producción comunal y distribución de lo producido por el líder o señor feudal. Pero este sistema tiene dos vicios corruptores, primero: el que parte y reparte se queda con la mayor parte; y segundo, la ausencia del mecanismo del intercambio que indica que es lo que realmente quiere o demanda el consumidor haciendo posible la creación de riqueza.
El no comprender lo que es la cooperación social lleva al socialismo o comunismo a otra premisa fatalmente errada: la visión del mundo como ‘lucha de clases’.
«… Opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras, franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna…. Toda la sociedad va dividiéndose cada vez más en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado.» [Karl Marx. Manifiesto del partido comunista.]
Esta visión del mundo hace imposible la cooperación, aún la comunal, porque si un individuo quiere ayudar a su amigo contratándolo para trabajar en su fábrica, por ese mero hecho tan solo, dejan de ser amigos para convertirse en enemigos: uno explotador y el otro explotado. ¡Qué dilema! La teoría socialista o comunista es tan desacertada que toda opción al dilema que plantea siempre es mala.
La premisa socialista destruye y sustituye la cooperación social donde todo cooperante gana, por la confrontación, coacción y agresión sistémica donde todos pierden.
El socialismo o comunismo, a partir de las premisas hasta ahora examinadas, es el sistema de agresión institucional al libre ejercicio comercial y función empresarial. La agresión es lo mismo que la coacción (del latín ‘coactio’: imposición fiscal y recolección de rentas por la fuerza). Es el uso o amenaza de la fuerza para obligar a otro a actuar como quiera el agresor. Su propuesta es:
«1. Expropiación de la propiedad territorial y empleo de la renta de la tierra para los gastos del Estado.
2. Fuerte impuesto progresivo.
3. Abolición del derecho de herencia.
4. Confiscación de la propiedad de todos los emigrados y sediciosos.
5. Centralización del crédito en manos del Estado por medio de un banco nacional con capital del Estado y monopolio exclusivo.
6. Centralización en manos del estado de todos los medios de transporte.» [Karl Marx. Manifiesto del partido comunista.]
Continuará.
El socialismo jamas funcionará, segunda parte.
«La premisa socialista destruye y sustituye la cooperación social donde todo cooperante gana, por la confrontación, coacción y agresión sistémica donde todos pierden.»
En mi entrega anterior argumenté que el socialismo jamás funcionará porque su teoría está llena de falencias, de errores lógicos que hacen imposible su aplicación. El socialismo o comunismo no distingue entre sociedad y comunidad, siendo la comunidad una agrupación de personas aliadas por un fin que tienen en común, mientras la sociedad, es una agrupación de personas que ven en esta alianza un medio para alcanzar cada uno su propio fin o interés privado.
La cooperación comunal para alcanzar determinado fin se da por medio de un vínculo de naturaleza hegemónica mediante la división de tareas asignadas por un jefe, capataz o dirigente según su criterio.
La cooperación social, para que cada uno alcance su propio fin individual satisfaciendo los fines de otros, es de naturaleza comercial en virtud de contrato y coordinación voluntaria, por medio de la división del trabajo y el intercambio de bienes y servicios identificando mediante el sistema de precios aquellas cosas que más requieren los consumidores y cuanto están dispuestos a pagar por estas. Así la información obtenida permite el cálculo económico (costes y ganancias) dándole el criterio al productor de como encauzar su trabajo para, por cooperación comunal, asignar las tareas necesarias para producir el bien que una vez maduro llevará al mercado.
Al no reconocer este hecho fundamental del mercado, y condenar el comercio, la propiedad privada y el lucro, el socialismo o comunismo, destruye la única fuente de información que le indica al líder de la cooperación comunal que bienes han de producirse y así crear riqueza (entendiendo ésta como la creación de bienes demandados).
Y, todavía peor, el socialismo o comunismo, al recurrir a “la abolición comunista de compraventa” pretende manejar la economía de la nación basados únicamente en la
premisa de la cooperación comunal de producción y distribución o repartición de riqueza. Es una regresión al sistema primitivo, prehistórico de la caza comunal y repartición de las partes de la presa, o del sistema pre-económico feudal de producción comunal y distribución de lo producido por el líder o señor feudal. Pero este sistema tiene dos vicios corruptores, primero: el que parte y reparte se queda con la mayor parte; y segundo, la ausencia del mecanismo del intercambio que indica que es lo que realmente quiere o demanda el consumidor haciendo posible la creación de riqueza.
El no comprender lo que es la cooperación social lleva al socialismo o comunismo a otra premisa fatalmente errada: la visión del mundo como ‘lucha de clases’.
«… Opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras, franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna…. Toda la sociedad va dividiéndose cada vez más en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado.» [Karl Marx. Manifiesto del partido comunista.]
Esta visión del mundo hace imposible la cooperación, aún la comunal, porque si un individuo quiere ayudar a su amigo contratándolo para trabajar en su fábrica, por ese mero hecho tan solo, dejan de ser amigos para convertirse en enemigos: uno explotador y el otro explotado. ¡Qué dilema! La teoría socialista o comunista es tan desacertada que toda opción al dilema que plantea siempre es mala.
La premisa socialista destruye y sustituye la cooperación social donde todo cooperante gana, por la confrontación, coacción y agresión sistémica donde todos pierden.
El socialismo o comunismo, a partir de las premisas hasta ahora examinadas, es el sistema de agresión institucional al libre ejercicio comercial y función empresarial. La agresión es lo mismo que la coacción (del latín ‘coactio’: imposición fiscal y recolección de rentas por la fuerza). Es el uso o amenaza de la fuerza para obligar a otro a actuar como quiera el agresor. Su propuesta es:
«1. Expropiación de la propiedad territorial y empleo de la renta de la tierra para los gastos del Estado.
2. Fuerte impuesto progresivo.
3. Abolición del derecho de herencia.
4. Confiscación de la propiedad de todos los emigrados y sediciosos.
5. Centralización del crédito en manos del Estado por medio de un banco nacional con capital del Estado y monopolio exclusivo.
6. Centralización en manos del estado de todos los medios de transporte.» [Karl Marx. Manifiesto del partido comunista.]
Continuará.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: