Cuando dos terremotos ocurren en menos de un minuto
“Los terremotos de Venezuela muestran que aún queda mucho por comprender sobre el comportamiento de los sistemas de fallas.”
Apenas 39 segundos separaron los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio. La Guaira, Caracas y varios estados del centro-norte del país fueron las zonas más afectadas por este doblete sísmico, un fenómeno poco frecuente en la sismología que consiste en la ocurrencia de dos terremotos de magnitud similar en un intervalo muy corto, a diferencia de las secuencias tradicionales de un sismo principal seguido por sus réplicas.
En los últimos años, científicos y gobiernos han ampliado las redes de monitoreo sísmico a nivel mundial, lo que ha dado paso a importantes avances en la detección y el estudio del comportamiento sísmico. Estos se han visto reflejados en los sistemas de alerta temprana. Es el caso de las sirenas ubicadas en la Ciudad de Guatemala o de las alertas que recibieron miles de venezolanos segundos antes del terremoto.
Sin embargo, la sismología debe considerarse una ciencia relativamente joven, a pesar de que la humanidad lleva siglos intentando comprender estos fenómenos. Los procesos geológicos ocurren en escalas de tiempo mucho más largas que las humanas y pueden tardar décadas o siglos en manifestarse. Además, el monitoreo sísmico moderno apenas cuenta con unas pocas décadas de desarrollo.
En este contexto, en los últimos años se han registrado algunos casos de dobletes sísmicos, como los terremotos de Turquía en febrero de 2023 y la secuencia sísmica registrada en Jutiapa, que han contribuido al estudio de este tipo de fenómenos.
Lo más común en una secuencia sísmica es la ocurrencia de un terremoto principal que libera una gran cantidad de energía acumulada durante décadas o siglos en una falla geológica. Una falla geológica es una fractura en la corteza terrestre que separa dos bloques de roca que se desplazan en direcciones distintas. Después del terremoto principal se producen réplicas de menor magnitud, hasta que el sistema tectónico alcanza un nuevo equilibrio.
Sin embargo, un sistema de fallas está conformado por distintos segmentos capaces de interactuar entre sí. Cuando uno de estos segmentos rompe, libera una gran cantidad de energía y modifica el estado de esfuerzos de las fallas vecinas. En el caso de Venezuela, ese cambio de esfuerzos generado por el primer terremoto fue suficiente para desencadenar un segundo terremoto en un segmento de falla cercano.
Este proceso se conoce como la transferencia de esfuerzos de Coulomb. Aunque este fenómeno ha sido estudiado con mayor detenimiento en los últimos años, no permite predecir terremotos. Sí, ayuda a identificar qué fallas o segmentos han experimentado un aumento de esfuerzos y, por tanto, presentan una mayor probabilidad de ruptura. Sin embargo, las fallas geológicas acumulan tensiones desde mucho antes del desarrollo de la sismología moderna, por lo que resulta muy complicado medir con precisión esas probabilidades.
Los terremotos de Venezuela muestran que aún queda mucho por comprender sobre el comportamiento de los sistemas de fallas. Cada evento aporta nueva información para el estudio de estos fenómenos y contribuye al desarrollo del conocimiento científico sobre la dinámica de la Tierra. Por esta razón debemos trabajar en conocer e investigar más nuestras fallas, para poder tener herramientas precisas para poder diseñar planes de prevención más robustos.
Cuando dos terremotos ocurren en menos de un minuto
“Los terremotos de Venezuela muestran que aún queda mucho por comprender sobre el comportamiento de los sistemas de fallas.”
Apenas 39 segundos separaron los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio. La Guaira, Caracas y varios estados del centro-norte del país fueron las zonas más afectadas por este doblete sísmico, un fenómeno poco frecuente en la sismología que consiste en la ocurrencia de dos terremotos de magnitud similar en un intervalo muy corto, a diferencia de las secuencias tradicionales de un sismo principal seguido por sus réplicas.
En los últimos años, científicos y gobiernos han ampliado las redes de monitoreo sísmico a nivel mundial, lo que ha dado paso a importantes avances en la detección y el estudio del comportamiento sísmico. Estos se han visto reflejados en los sistemas de alerta temprana. Es el caso de las sirenas ubicadas en la Ciudad de Guatemala o de las alertas que recibieron miles de venezolanos segundos antes del terremoto.
Sin embargo, la sismología debe considerarse una ciencia relativamente joven, a pesar de que la humanidad lleva siglos intentando comprender estos fenómenos. Los procesos geológicos ocurren en escalas de tiempo mucho más largas que las humanas y pueden tardar décadas o siglos en manifestarse. Además, el monitoreo sísmico moderno apenas cuenta con unas pocas décadas de desarrollo.
En este contexto, en los últimos años se han registrado algunos casos de dobletes sísmicos, como los terremotos de Turquía en febrero de 2023 y la secuencia sísmica registrada en Jutiapa, que han contribuido al estudio de este tipo de fenómenos.
Lo más común en una secuencia sísmica es la ocurrencia de un terremoto principal que libera una gran cantidad de energía acumulada durante décadas o siglos en una falla geológica. Una falla geológica es una fractura en la corteza terrestre que separa dos bloques de roca que se desplazan en direcciones distintas. Después del terremoto principal se producen réplicas de menor magnitud, hasta que el sistema tectónico alcanza un nuevo equilibrio.
Sin embargo, un sistema de fallas está conformado por distintos segmentos capaces de interactuar entre sí. Cuando uno de estos segmentos rompe, libera una gran cantidad de energía y modifica el estado de esfuerzos de las fallas vecinas. En el caso de Venezuela, ese cambio de esfuerzos generado por el primer terremoto fue suficiente para desencadenar un segundo terremoto en un segmento de falla cercano.
Este proceso se conoce como la transferencia de esfuerzos de Coulomb. Aunque este fenómeno ha sido estudiado con mayor detenimiento en los últimos años, no permite predecir terremotos. Sí, ayuda a identificar qué fallas o segmentos han experimentado un aumento de esfuerzos y, por tanto, presentan una mayor probabilidad de ruptura. Sin embargo, las fallas geológicas acumulan tensiones desde mucho antes del desarrollo de la sismología moderna, por lo que resulta muy complicado medir con precisión esas probabilidades.
Los terremotos de Venezuela muestran que aún queda mucho por comprender sobre el comportamiento de los sistemas de fallas. Cada evento aporta nueva información para el estudio de estos fenómenos y contribuye al desarrollo del conocimiento científico sobre la dinámica de la Tierra. Por esta razón debemos trabajar en conocer e investigar más nuestras fallas, para poder tener herramientas precisas para poder diseñar planes de prevención más robustos.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: