Dando seguimiento a la columna de la semana anterior que contaba con un breve análisis del BREXIT y una semana después de la sorpresiva victoria del voto a favor de que Gran Bretaña saliese de la Unión Europea, vemos algunos desarrollos preocupantes que se están dando alrededor del mundo que vale la pena mencionar.
El BREXIT, sin lugar a dudas ha representado un shock a nivel mundial, el cual ha sido reflejado en las esferas económica-financiera y política. A nivel financiero, durante las primeras horas/días luego de la votación fuimos testigos de cómo las bolsas bursátiles entraron en pánico, la libra esterlina se colocaba en el nivel más bajo en 31 años en relación al dólar, los bonos a 10 años perdían valor considerable, la calificación de la deuda del Reino Unido bajaba de nivel y mucha riqueza se esfumaba del mercado. Como siempre, el oro, como salvaguarda de valor por excelencia, se cotizó a la alza.
¿Reacción exagerada? Tal vez. Sin embargo, el mundo financiero siempre reacciona así frente a la incertidumbre, especialmente una de tal envergadura.
Retomemos lo político. Lo interesante del voto a favor del BREXIT es que no fue uno homogéneo. Si bien es imposible adentrarse en la cabeza de cada votante para entender la lógica utilizada o las motivaciones detrás de su voto, se pueden inferir ciertos rasgos en la retórica utilizada pre y post referéndum. Por un lado, se podría indicar que el voto a favor del BREXIT fue un voto de corte liberal, en contra de la hiper-burocratización y regulaciones en el comercio que representa la UE, un ente que se ha alejado gradualmente de su espíritu de un espacio de libre comercio. Por otro lado, este mismo voto fue a favor del proteccionismo, la xenofobia y de un nacionalismo nostálgico –una visión resumida en la frase “multinacionales e inmigrantes que vienen a quitarnos el trabajo, queremos nuestro país de vuelta” (¿suena conocido?)
Me temo que el voto a favor del BREXIT se compone en su mayoría por el segundo tipo de votante, lo cual presupondría otra evidencia más de un surgimiento del nacionalismo, una ideología o doctrina la cual nos ha hecho tanto daño, sobre todo durante el siglo XX. El concepto de estado-nación, nacido formalmente en el tratado de Westfalia en 1648, ha traído consigo otras nociones como la de soberanía y una identidad socio-ideológica con el entorno y su consecuente comunión con el Estado. El problema del nacionalismo es que ha servido como excusa para líderes y políticos en general para cercenar libertades individuales, propagar un discurso de odio y xenofobia y, en ocasiones más extremas, justificar guerras.
Probablemente esta generación da por sentado el hecho de haber vivido en época de relativa paz, sin guerras a escala mundial. No existe una memoria viva de estos tiempos sombríos, más allá que en los libros de historia y aquellos mayores que sufrieron la guerra en carne propia que aún están entre nosotros.
¿Por qué mencionar la guerra? Porque el BREXIT representa un punto de inflexión hacia el nacionalismo, hasta el proteccionismo y hacia la xenofobia que puede generar un efecto dominó en otros países (más incluso si personajes como Trump y Le Pen llegan al poder). Esperemos que escenario post-BREXIT sea otro al convertirse un llamado de atención para la Unión Europea para reducir la burocratización y retomar los principios en pos de una libre circulación de bienes, capitales y personas mientras se cosechan espacios de armonía e intercambio.
Jorge V. Ávila Prera
@jorgeavilaprera
Dando seguimiento a la columna de la semana anterior que contaba con un breve análisis del BREXIT y una semana después de la sorpresiva victoria del voto a favor de que Gran Bretaña saliese de la Unión Europea, vemos algunos desarrollos preocupantes que se están dando alrededor del mundo que vale la pena mencionar.
El BREXIT, sin lugar a dudas ha representado un shock a nivel mundial, el cual ha sido reflejado en las esferas económica-financiera y política. A nivel financiero, durante las primeras horas/días luego de la votación fuimos testigos de cómo las bolsas bursátiles entraron en pánico, la libra esterlina se colocaba en el nivel más bajo en 31 años en relación al dólar, los bonos a 10 años perdían valor considerable, la calificación de la deuda del Reino Unido bajaba de nivel y mucha riqueza se esfumaba del mercado. Como siempre, el oro, como salvaguarda de valor por excelencia, se cotizó a la alza.
¿Reacción exagerada? Tal vez. Sin embargo, el mundo financiero siempre reacciona así frente a la incertidumbre, especialmente una de tal envergadura.
Retomemos lo político. Lo interesante del voto a favor del BREXIT es que no fue uno homogéneo. Si bien es imposible adentrarse en la cabeza de cada votante para entender la lógica utilizada o las motivaciones detrás de su voto, se pueden inferir ciertos rasgos en la retórica utilizada pre y post referéndum. Por un lado, se podría indicar que el voto a favor del BREXIT fue un voto de corte liberal, en contra de la hiper-burocratización y regulaciones en el comercio que representa la UE, un ente que se ha alejado gradualmente de su espíritu de un espacio de libre comercio. Por otro lado, este mismo voto fue a favor del proteccionismo, la xenofobia y de un nacionalismo nostálgico –una visión resumida en la frase “multinacionales e inmigrantes que vienen a quitarnos el trabajo, queremos nuestro país de vuelta” (¿suena conocido?)
Me temo que el voto a favor del BREXIT se compone en su mayoría por el segundo tipo de votante, lo cual presupondría otra evidencia más de un surgimiento del nacionalismo, una ideología o doctrina la cual nos ha hecho tanto daño, sobre todo durante el siglo XX. El concepto de estado-nación, nacido formalmente en el tratado de Westfalia en 1648, ha traído consigo otras nociones como la de soberanía y una identidad socio-ideológica con el entorno y su consecuente comunión con el Estado. El problema del nacionalismo es que ha servido como excusa para líderes y políticos en general para cercenar libertades individuales, propagar un discurso de odio y xenofobia y, en ocasiones más extremas, justificar guerras.
Probablemente esta generación da por sentado el hecho de haber vivido en época de relativa paz, sin guerras a escala mundial. No existe una memoria viva de estos tiempos sombríos, más allá que en los libros de historia y aquellos mayores que sufrieron la guerra en carne propia que aún están entre nosotros.
¿Por qué mencionar la guerra? Porque el BREXIT representa un punto de inflexión hacia el nacionalismo, hasta el proteccionismo y hacia la xenofobia que puede generar un efecto dominó en otros países (más incluso si personajes como Trump y Le Pen llegan al poder). Esperemos que escenario post-BREXIT sea otro al convertirse un llamado de atención para la Unión Europea para reducir la burocratización y retomar los principios en pos de una libre circulación de bienes, capitales y personas mientras se cosechan espacios de armonía e intercambio.
Jorge V. Ávila Prera
@jorgeavilaprera
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: