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¿Lo tienes claro?

Redacción República
02 de septiembre, 2014

En algunos momentos se tiene la sensación que el mundo de hoy está



saturado de productos y que no es fácil encontrar un espacio de mercado, pues



prácticamente hay de todo. Esta es una verdad a medias, pues es cierto



que no es fácil encontrar un espacio de oportunidad en un mercado competido,



pero no es cierto decir que hay prácticamente de todo. Cada día vemos nuevos productos o servicios



que llenan de mejor forma necesidades que siempre han tenido los



consumidores. El consumidor está deseoso



de ver novedades. Definitivamente ser



emprendedor cuando no existe nada, en mercados en donde hay grandes carencias o



pocos productos parece ser más fácil.



Aunque seguramente estos mercados tienen sus propios retos, por lo que aún



no se han saturado.

Está comprobado que continuamente existen o se abren espacios de



oportunidad, aún en esos mercados en los que hay abundancia de opciones. Es necesario ser más observador para poder encontrar



ese espacio de oportunidad, esa necesidad insatisfecha. Es falso pensar que ya no hay posibilidad de



generar algo nuevo. Basta por ver como



cada día el mundo evoluciona a niveles que unos años atrás eran imposibles de



imaginar.

En ámbitos de alta competencia es necesario que un emprendedor tenga



absoluta claridad de lo que realmente vende.



Podemos confundirnos con facilidad con distractores, pensar que la gente



está comprando un producto o un servicio, cuando lo que realmente compra es una



solución a su problema o necesidad. Es



necesario tenerlo claro.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER

A lo largo del camino, la tentación por saltarse algunos pasos u omitir



algunas características del producto es grande, especialmente para generar más



margen. Pero la clave está en pensar si



estas decisiones ponen en riesgo la razón principal por la que las personas



consumen o compran un producto o servicio.

En un libro llamado “The Ultimate



Question”
de Fred Reichheld muestra



este concepto con mucha claridad.



Invitan a los emprendedores y empresas a hacerse la pregunta: “¿Qué es lo que sus clientes realmente están



comprándole?” Y uno encuentra



respuestas como “construir recuerdos” en vez de comprar pasajes de avión o un



tour, “compañía” en vez de comprar un café, “estar conectado” en vez de comprar un



teléfono, “seguridad” en vez de comprar un carro, “éxito futuro” en vez de comprar un título universitario,



“almorzar rápido” en vez de comprar hamburguesas. Qué gran error cometería la empresa si



pensara que vende hamburguesas en vez de “almuerzos rápidos” pues con la mejor



intención puede poner en el menú



hamburguesas que son gourmet, con productos preparados en el momento y



en vez de atender a su cliente en 3 minutos se toma 15 para preparar la



hamburguesa fresca. En ese momento, con esa



“innovación”, está poniendo en alto riesgo a su negocio. La clientela dejará de llegar aunque las



hamburguesas sean deliciosas, porque realmente no son las hamburguesas lo que



los clientes están comprando sino “el tiempo en el que se las sirven”.

La única forma que puede permanecer esa esencia intacta en un negocio es



cuando el emprendedor está claro de la respuesta a esta pregunta.

Cuidado con tocar esa esencia del negocio y ponerla a merced de cosas



que son menos importantes. El problema



consiste en no tenerlo claramente definido.

Así que si eres emprendedor o gerente de una organización cuestiona si



tienes clara la respuesta a esta pregunta, pues todas las innovaciones o



mejoras que hagas a tu negocio deberán facilitar o hacer más contundente



aquello por lo que el cliente te busca, te compra y no te cambia.





¿Lo tienes claro?

Redacción República
02 de septiembre, 2014

En algunos momentos se tiene la sensación que el mundo de hoy está



saturado de productos y que no es fácil encontrar un espacio de mercado, pues



prácticamente hay de todo. Esta es una verdad a medias, pues es cierto



que no es fácil encontrar un espacio de oportunidad en un mercado competido,



pero no es cierto decir que hay prácticamente de todo. Cada día vemos nuevos productos o servicios



que llenan de mejor forma necesidades que siempre han tenido los



consumidores. El consumidor está deseoso



de ver novedades. Definitivamente ser



emprendedor cuando no existe nada, en mercados en donde hay grandes carencias o



pocos productos parece ser más fácil.



Aunque seguramente estos mercados tienen sus propios retos, por lo que aún



no se han saturado.

Está comprobado que continuamente existen o se abren espacios de



oportunidad, aún en esos mercados en los que hay abundancia de opciones. Es necesario ser más observador para poder encontrar



ese espacio de oportunidad, esa necesidad insatisfecha. Es falso pensar que ya no hay posibilidad de



generar algo nuevo. Basta por ver como



cada día el mundo evoluciona a niveles que unos años atrás eran imposibles de



imaginar.

En ámbitos de alta competencia es necesario que un emprendedor tenga



absoluta claridad de lo que realmente vende.



Podemos confundirnos con facilidad con distractores, pensar que la gente



está comprando un producto o un servicio, cuando lo que realmente compra es una



solución a su problema o necesidad. Es



necesario tenerlo claro.

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A lo largo del camino, la tentación por saltarse algunos pasos u omitir



algunas características del producto es grande, especialmente para generar más



margen. Pero la clave está en pensar si



estas decisiones ponen en riesgo la razón principal por la que las personas



consumen o compran un producto o servicio.

En un libro llamado “The Ultimate



Question”
de Fred Reichheld muestra



este concepto con mucha claridad.



Invitan a los emprendedores y empresas a hacerse la pregunta: “¿Qué es lo que sus clientes realmente están



comprándole?” Y uno encuentra



respuestas como “construir recuerdos” en vez de comprar pasajes de avión o un



tour, “compañía” en vez de comprar un café, “estar conectado” en vez de comprar un



teléfono, “seguridad” en vez de comprar un carro, “éxito futuro” en vez de comprar un título universitario,



“almorzar rápido” en vez de comprar hamburguesas. Qué gran error cometería la empresa si



pensara que vende hamburguesas en vez de “almuerzos rápidos” pues con la mejor



intención puede poner en el menú



hamburguesas que son gourmet, con productos preparados en el momento y



en vez de atender a su cliente en 3 minutos se toma 15 para preparar la



hamburguesa fresca. En ese momento, con esa



“innovación”, está poniendo en alto riesgo a su negocio. La clientela dejará de llegar aunque las



hamburguesas sean deliciosas, porque realmente no son las hamburguesas lo que



los clientes están comprando sino “el tiempo en el que se las sirven”.

La única forma que puede permanecer esa esencia intacta en un negocio es



cuando el emprendedor está claro de la respuesta a esta pregunta.

Cuidado con tocar esa esencia del negocio y ponerla a merced de cosas



que son menos importantes. El problema



consiste en no tenerlo claramente definido.

Así que si eres emprendedor o gerente de una organización cuestiona si



tienes clara la respuesta a esta pregunta, pues todas las innovaciones o



mejoras que hagas a tu negocio deberán facilitar o hacer más contundente



aquello por lo que el cliente te busca, te compra y no te cambia.





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