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¡Bomberos! Ahora al Congreso

Redacción República
26 de septiembre, 2014

Michael Froman, representante de la Oficina Comercial de EE.UU., explicó el



pasado 18 de septiembre que la medida fue tomada debido a que los compromisos clave



en el marco del Plan de Aplicación siguen pendientes. Entre tales compromisos



se encuentra la aprobación de la iniciativa 4703. Este proyecto de ley incluye



reformas al Código de Trabajo, las cuales protegen los derechos de los



trabajadores cuando existan violaciones a las leyes laborales.





La iniciativa 4703 fue presentada ante el Congreso el 25 de junio de 2013,



a sabiendas de la carrera contra el reloj que se tenía. Sin embargo, por más de



14 meses, los diputados optaron por engavetar este asunto de gran prioridad, abusando



del tiempo y de recursos del erario público para llevar a cabo interpelaciones



cuestionables y atender otros requerimientos que catalogan como “urgentes”. A



pesar de la extensión especial de cuatro semanas al plazo original, aparentemente



ignoraban por completo que ayer, 24 de septiembre, era el último día para que



Guatemala aprobara tales reformas. El pasado martes, con 96 votos de los 105



requeridos, los diputados improbaron conocer de urgencia nacional las reformas



laborales. Dos horas después decidieron romper quórum para suspender la sesión



y evitar la discusión a toda costa.





Esta es una noticia muy lamentable para el país entero y le abre paso a una



serie de dificultades que nuestros diputados parecen subestimar. La vigencia



del TLC hace permanentes los beneficios para 80% de productos que brinda la



iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), lo cual abarca un volumen comercial



de aproximadamente US$30 mil millones en toda Centroamérica. Además, concede



que se tengan las reglas claras para hacer negocios: (i)reduce y elimina las



principales barreras al comercio, (ii) prohíbe la adopción de medidas



unilaterales que puedan afectar el comercio bilateral, (iii) exige dar un mismo



trato a todas las personas y (iv) demanda una aplicación plurilateral.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER




Todo esto no solo permite la entrada libre de aranceles de gran parte de



productos nacionales a Estados Unidos, sino que también estimula la expansión y



diversificación del comercio y, por ende, aumenta las oportunidades de



inversión. Sin embargo, como en cualquier juego, se deben respetar ciertas



reglas. En nuestro caso, no lo hicimos.





Ante este escenario, ahora Guatemala no solo debe pagar una multa de hasta



US$15 millones, sino que también corre muchos riesgos. En primer lugar, que la



mayoría de nuestros productos puedan ser rechazados por el mercado



estadounidense debido a las sanciones comerciales que puedan ser levantadas,



disminuyendo así la actividad económica nacional afectando la disponibilidad de



empleo para quienes más lo necesitan. Por otro lado, es muy posible que inicie una



campaña pública contra nuestro país, causando un impacto negativo en las



inversiones, el turismo y la imagen de la nación. Además, no podemos ignorar



las consecuencias que todo esto conlleva, tales como el detrimento en la



recaudación fiscal y el incremento de actividades ilícitas como la



delincuencia, el narcotráfico, las migraciones ilegales, etcétera.





Sin duda alguna la iniciativa 4703 está sujeta a una serie de mejoras, pero



no por ello podemos permitir que el futuro de nuestra nación entera sea



castigado. Si alguna bancada tenía posibles enmiendas para la 4703, tuvieron 14



meses para comunicarlas, trabajarlas y consensuarlas. Introducir hoy la



necesidad de enmiendas, además de tratar de aprobar tal iniciativa como un



asunto de urgencia nacional, a mi parecer nos ilustra la ligereza e



irresponsabilidad con que se estaba atendiendo el tema. ¿Por qué no lo hicieron



durante esos 14 meses? Tuvieron más que tiempo suficiente para presentar y



debatir sus propuestas de enmienda.





Es de suma importancia que nuestros diputados sean críticos a la hora de



armar la agenda legislativa y que prioricen asuntos de gran trascendencia para



todos los guatemaltecos. Ahora no queda más que hacerle frente a las



consecuencias que el Panel Arbitral conlleva. Sin embargo, somos nosotros, los



ciudadanos guatemaltecos, quienes debemos exigirle a nuestras autoridades el



debido cumplimiento de su labor para impedir que este tipo de situaciones sigan



sucediendo. Especialmente cuando se trata de prioridades engavetadas en el



olvido, lo cual estaremos lamentando por mucho tiempo. Una vez más estamos como



bomberos, apagando los fuegos del momento.





www.salvadorpaiz.com

@salva_paiz

¡Bomberos! Ahora al Congreso

Redacción República
26 de septiembre, 2014

Michael Froman, representante de la Oficina Comercial de EE.UU., explicó el



pasado 18 de septiembre que la medida fue tomada debido a que los compromisos clave



en el marco del Plan de Aplicación siguen pendientes. Entre tales compromisos



se encuentra la aprobación de la iniciativa 4703. Este proyecto de ley incluye



reformas al Código de Trabajo, las cuales protegen los derechos de los



trabajadores cuando existan violaciones a las leyes laborales.





La iniciativa 4703 fue presentada ante el Congreso el 25 de junio de 2013,



a sabiendas de la carrera contra el reloj que se tenía. Sin embargo, por más de



14 meses, los diputados optaron por engavetar este asunto de gran prioridad, abusando



del tiempo y de recursos del erario público para llevar a cabo interpelaciones



cuestionables y atender otros requerimientos que catalogan como “urgentes”. A



pesar de la extensión especial de cuatro semanas al plazo original, aparentemente



ignoraban por completo que ayer, 24 de septiembre, era el último día para que



Guatemala aprobara tales reformas. El pasado martes, con 96 votos de los 105



requeridos, los diputados improbaron conocer de urgencia nacional las reformas



laborales. Dos horas después decidieron romper quórum para suspender la sesión



y evitar la discusión a toda costa.





Esta es una noticia muy lamentable para el país entero y le abre paso a una



serie de dificultades que nuestros diputados parecen subestimar. La vigencia



del TLC hace permanentes los beneficios para 80% de productos que brinda la



iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), lo cual abarca un volumen comercial



de aproximadamente US$30 mil millones en toda Centroamérica. Además, concede



que se tengan las reglas claras para hacer negocios: (i)reduce y elimina las



principales barreras al comercio, (ii) prohíbe la adopción de medidas



unilaterales que puedan afectar el comercio bilateral, (iii) exige dar un mismo



trato a todas las personas y (iv) demanda una aplicación plurilateral.

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productos nacionales a Estados Unidos, sino que también estimula la expansión y



diversificación del comercio y, por ende, aumenta las oportunidades de



inversión. Sin embargo, como en cualquier juego, se deben respetar ciertas



reglas. En nuestro caso, no lo hicimos.





Ante este escenario, ahora Guatemala no solo debe pagar una multa de hasta



US$15 millones, sino que también corre muchos riesgos. En primer lugar, que la



mayoría de nuestros productos puedan ser rechazados por el mercado



estadounidense debido a las sanciones comerciales que puedan ser levantadas,



disminuyendo así la actividad económica nacional afectando la disponibilidad de



empleo para quienes más lo necesitan. Por otro lado, es muy posible que inicie una



campaña pública contra nuestro país, causando un impacto negativo en las



inversiones, el turismo y la imagen de la nación. Además, no podemos ignorar



las consecuencias que todo esto conlleva, tales como el detrimento en la



recaudación fiscal y el incremento de actividades ilícitas como la



delincuencia, el narcotráfico, las migraciones ilegales, etcétera.





Sin duda alguna la iniciativa 4703 está sujeta a una serie de mejoras, pero



no por ello podemos permitir que el futuro de nuestra nación entera sea



castigado. Si alguna bancada tenía posibles enmiendas para la 4703, tuvieron 14



meses para comunicarlas, trabajarlas y consensuarlas. Introducir hoy la



necesidad de enmiendas, además de tratar de aprobar tal iniciativa como un



asunto de urgencia nacional, a mi parecer nos ilustra la ligereza e



irresponsabilidad con que se estaba atendiendo el tema. ¿Por qué no lo hicieron



durante esos 14 meses? Tuvieron más que tiempo suficiente para presentar y



debatir sus propuestas de enmienda.





Es de suma importancia que nuestros diputados sean críticos a la hora de



armar la agenda legislativa y que prioricen asuntos de gran trascendencia para



todos los guatemaltecos. Ahora no queda más que hacerle frente a las



consecuencias que el Panel Arbitral conlleva. Sin embargo, somos nosotros, los



ciudadanos guatemaltecos, quienes debemos exigirle a nuestras autoridades el



debido cumplimiento de su labor para impedir que este tipo de situaciones sigan



sucediendo. Especialmente cuando se trata de prioridades engavetadas en el



olvido, lo cual estaremos lamentando por mucho tiempo. Una vez más estamos como



bomberos, apagando los fuegos del momento.





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