De acuerdo a un estudio de caso de la Universidad de Harvard, el 75% de los latinoamericanos y el 50% de los europeos ven futbol por televisión y el mundial de Brasil 2014 no será la excepción: un mundial es visto y religiosamente seguido por más de 2.8 mil millones de personas en 213 países en el mundo. Sin embargo, cuando se trata de asistir a las urnas a elegir a quienes tomarán las decisiones que definen el presente y el futuro ciudadano de esos mismos países, el escenario cambia, y las cifras también.
En las elecciones presidenciales de ayer en Colombia, se registró un 60% de abstencionismo, en donde el padrón electoral registra más de 32 millones de votantes. Y según las autoridades colombianas, esta cifra es la más alta de los últimos 20 años, y 9 puntos más que la elección anterior. Y sumando el voto en blanco que fue casi del 6%, podemos inferir que 7 de cada 10 colombianos no están de acuerdo con el sistema y la oferta electoral.
En un fin de semana dominado también por la euforia del futbol y la victoria del Real Madrid en la Liga de Campeones; las elecciones parlamentarias de la Unión Europea no fueron muy diferentes a las colombianas en cuanto al abstencionismo, ya que el registro de non-voters se estima en un 43.1% en promedio, y a detalle: Alemania con un 52.1% , 49% en Suecia, Inglaterra 64%, Francia 56.5%, España 55.3%, Italia 40%, los Países Bajos 63%, y la lista sigue. Demostrando que el desinterés ciudadano o el desencanto con lo que los políticos están haciendo, es muy similar de uno o del otro lado del charco.
En Guatemala, en 2011 por primera vez desde 1985 el abstencionismo bajó y la cifra fue de “apenas” 34% y 39% para la primera y segunda vuelta, sin olvidar los señalamientos sobre acarreos y posibles compras de votos, que por cierto y en tiempos extras, sigue sin ser investigado.
En mi opinión, números más, números menos, no hay ninguna diferencia sustancial en los niveles de abstencionismo o en la respuesta ciudadana a los políticos, en especial a los que han gobernado, y al igual que en Colombia, al final del día, en Guatemala también son prácticamente los mismos fichajes con distinta camiseta.
De la misma manera que el gusto por el futbol trasciende la frontera, también debemos entender la importancia y las implicaciones de lo que pasa en lo político, en especial en países con los que tenemos acuerdos comerciales y/o cuyos capitales forman parte importante de la inversión extranjera y por lo tanto de la creación de empleos en Guatemala.
El abstencionismo no es más que el estadio a donde los “aficionados” no quieren llegar porque simplemente no encuentran ninguna motivación para serlo, ni en el partido, ni en los equipos, ni en los técnicos. Pero lo que no podemos evitar nos guste o no, es que de todas maneras, vayamos o no al estadio, igual tenemos que pagar con nuestro trabajo por todos los goles que nos metan a nosotros. Debemos entender que en ese estadio de un lado juegan los candidatos y rosca de politiqueros de turno, incluidos los financistas y los futuros clientes, y del otro lado jugamos nosotros. La copa: nuestra libertad.
Creo en la importancia de ejercer el derecho a voto, aún si es para votar en blanco o nulo. Mientras nos toca el partido en nuestra cancha, gócese el mundial. Que Brasil 2014 también trae un par de goles que comentaré más adelante.