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McKinsey: inversión en movimiento, competitividad en disputa global

.
Redacción
06 de julio, 2026
La inversión productiva está redefiniendo el mapa de la competitividad global. Un análisis del McKinsey Global Institute (MGI) muestra cómo China, Estados Unidos y Europa avanzan por rutas distintas mientras la geopolítica modifica las decisiones empresariales. En ese escenario, América Latina aparece con ventajas relevantes, aunque convertirlas en crecimiento dependerá menos de los recursos disponibles y más de la capacidad para atraer capital.
 
Por qué importa. La competitividad suele evaluarse con extensos listados de indicadores, pero el McKinsey Global Institute propone una lectura más simple: seguir el rastro de la inversión. Cuando una empresa compromete capital en una región, está apostando por su capacidad futura para producir, innovar y generar empleo en condiciones rentables y sostenibles.
  • El informe concluye que la inversión funciona como un indicador adelantado de crecimiento económico, debido a que las empresas destinan recursos donde consideran que existen mayores probabilidades de competir con éxito y expandir operaciones.
  • Según el análisis, la competitividad no se demuestra únicamente mediante regulaciones o planes gubernamentales, sino por la capacidad efectiva de un país para atraer inversión internacional y movilizar capital doméstico hacia nuevas actividades productivas.
  • Jacques Bughin, director de MGI, sostiene que la inversión revela dónde existen expectativas de rentabilidad futura. En esa lógica, los flujos de capital permiten observar tendencias económicas antes de que aparezcan en empleo o producción.
Datos clave. El estudio identifica una transformación profunda en la geografía de la inversión global. Mientras Europa enfrenta estancamiento y Estados Unidos redirige prioridades, China ha acelerado significativamente la incorporación de activos productivos, cambiando el equilibrio competitivo en sectores estratégicos como manufactura avanzada, baterías, semiconductores y tecnología.
  • China incorpora cada año tres veces más activos productivos que Europa y Estados Unidos juntos, aunque registra una rentabilidad de capital cercana a 40 % inferior, según los hallazgos recopilados por McKinsey Global Institute.
  • Europa enfrenta un déficit anual de inversión estimado en 800 mil millones de euros. Estados Unidos, por su parte, necesita fortalecer su capacidad manufacturera para reducir dependencias externas en industrias consideradas estratégicas.
  • El informe calcula que los costos en Europa y Estados Unidos suelen superar en más de 50 % a los países que hoy concentran nuevas inversiones, mientras la diferencia en actividades de investigación y desarrollo puede acercarse a 300 %.
Entre líneas. Más allá de los costos laborales, el informe plantea que la competencia global depende de un conjunto de factores interrelacionados. Productividad, innovación, energía, velocidad regulatoria y especialización industrial aparecen como variables decisivas para recuperar atractivo frente a economías que avanzan con mayor rapidez.
  • McKinsey plantea que un aumento de 30 % en productividad, combinado con menores costos energéticos, de equipamiento y materiales, podría cerrar una parte importante de las brechas competitivas observadas actualmente.
  • El concepto de “velocidad China” destaca la capacidad para reducir tiempos de ejecución y llegada al mercado. La rapidez regulatoria y operativa emerge como una ventaja tan relevante como los costos directos de producción.
  • Sven Smit, presidente de MGI, afirma que las economías avanzadas deberán apostar por innovación y diferenciación. Su planteamiento sugiere evitar competir exclusivamente por costos en industrias donde existen desventajas estructurales evidentes.
Ahora qué. Para América Latina, el diagnóstico abre una oportunidad concreta. La región dispone de recursos energéticos renovables, minerales críticos y costos laborales competitivos. Sin embargo, el desafío consiste en transformar esas ventajas potenciales en proyectos capaces de atraer inversión sostenida y generar productividad.
  • El informe identifica al costo del capital como una de las principales restricciones regionales. Reducir incertidumbres y fortalecer condiciones para la inversión privada podría aumentar significativamente el atractivo de diversos mercados latinoamericanos.
  • Entre las siete palancas propuestas destacan acelerar permisos, fortalecer infraestructura energética, impulsar productividad mediante tecnología e inteligencia artificial y promover industrias menos sensibles a diferencias de costos globales.
  • La conclusión central es que la competitividad no depende exclusivamente de recursos naturales o tamaño económico. En un entorno global fragmentado, los países que creen mejores condiciones para invertir estarán mejor posicionados para crecer con resiliencia y prosperidad.

McKinsey: inversión en movimiento, competitividad en disputa global

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Redacción
06 de julio, 2026
La inversión productiva está redefiniendo el mapa de la competitividad global. Un análisis del McKinsey Global Institute (MGI) muestra cómo China, Estados Unidos y Europa avanzan por rutas distintas mientras la geopolítica modifica las decisiones empresariales. En ese escenario, América Latina aparece con ventajas relevantes, aunque convertirlas en crecimiento dependerá menos de los recursos disponibles y más de la capacidad para atraer capital.
 
Por qué importa. La competitividad suele evaluarse con extensos listados de indicadores, pero el McKinsey Global Institute propone una lectura más simple: seguir el rastro de la inversión. Cuando una empresa compromete capital en una región, está apostando por su capacidad futura para producir, innovar y generar empleo en condiciones rentables y sostenibles.
  • El informe concluye que la inversión funciona como un indicador adelantado de crecimiento económico, debido a que las empresas destinan recursos donde consideran que existen mayores probabilidades de competir con éxito y expandir operaciones.
  • Según el análisis, la competitividad no se demuestra únicamente mediante regulaciones o planes gubernamentales, sino por la capacidad efectiva de un país para atraer inversión internacional y movilizar capital doméstico hacia nuevas actividades productivas.
  • Jacques Bughin, director de MGI, sostiene que la inversión revela dónde existen expectativas de rentabilidad futura. En esa lógica, los flujos de capital permiten observar tendencias económicas antes de que aparezcan en empleo o producción.
Datos clave. El estudio identifica una transformación profunda en la geografía de la inversión global. Mientras Europa enfrenta estancamiento y Estados Unidos redirige prioridades, China ha acelerado significativamente la incorporación de activos productivos, cambiando el equilibrio competitivo en sectores estratégicos como manufactura avanzada, baterías, semiconductores y tecnología.
  • China incorpora cada año tres veces más activos productivos que Europa y Estados Unidos juntos, aunque registra una rentabilidad de capital cercana a 40 % inferior, según los hallazgos recopilados por McKinsey Global Institute.
  • Europa enfrenta un déficit anual de inversión estimado en 800 mil millones de euros. Estados Unidos, por su parte, necesita fortalecer su capacidad manufacturera para reducir dependencias externas en industrias consideradas estratégicas.
  • El informe calcula que los costos en Europa y Estados Unidos suelen superar en más de 50 % a los países que hoy concentran nuevas inversiones, mientras la diferencia en actividades de investigación y desarrollo puede acercarse a 300 %.
Entre líneas. Más allá de los costos laborales, el informe plantea que la competencia global depende de un conjunto de factores interrelacionados. Productividad, innovación, energía, velocidad regulatoria y especialización industrial aparecen como variables decisivas para recuperar atractivo frente a economías que avanzan con mayor rapidez.
  • McKinsey plantea que un aumento de 30 % en productividad, combinado con menores costos energéticos, de equipamiento y materiales, podría cerrar una parte importante de las brechas competitivas observadas actualmente.
  • El concepto de “velocidad China” destaca la capacidad para reducir tiempos de ejecución y llegada al mercado. La rapidez regulatoria y operativa emerge como una ventaja tan relevante como los costos directos de producción.
  • Sven Smit, presidente de MGI, afirma que las economías avanzadas deberán apostar por innovación y diferenciación. Su planteamiento sugiere evitar competir exclusivamente por costos en industrias donde existen desventajas estructurales evidentes.
Ahora qué. Para América Latina, el diagnóstico abre una oportunidad concreta. La región dispone de recursos energéticos renovables, minerales críticos y costos laborales competitivos. Sin embargo, el desafío consiste en transformar esas ventajas potenciales en proyectos capaces de atraer inversión sostenida y generar productividad.
  • El informe identifica al costo del capital como una de las principales restricciones regionales. Reducir incertidumbres y fortalecer condiciones para la inversión privada podría aumentar significativamente el atractivo de diversos mercados latinoamericanos.
  • Entre las siete palancas propuestas destacan acelerar permisos, fortalecer infraestructura energética, impulsar productividad mediante tecnología e inteligencia artificial y promover industrias menos sensibles a diferencias de costos globales.
  • La conclusión central es que la competitividad no depende exclusivamente de recursos naturales o tamaño económico. En un entorno global fragmentado, los países que creen mejores condiciones para invertir estarán mejor posicionados para crecer con resiliencia y prosperidad.

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