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Jorge Drexler convirtió Taracá en una fiesta de raíces

El uruguayo unió candombe, poesía y Luna de Xelajú en un espectáculo íntimo que celebró la memoria y el presente

Fotografía: Diego Cabrera
Isabel Ortiz
11 de septiembre, 2026
Jorge Drexler regresó a Guatemala con Taracá, un disco que nació de una necesidad personal de volver al origen, pero que sobre el escenario se transformó en una celebración colectiva. En Forum Majadas, el músico uruguayo ofreció un espectáculo que combinó poesía, baile, reflexión y emoción. Entre clásicos de su repertorio y nuevas canciones, construyó puentes entre Uruguay y Guatemala.
 
Qué destacar. La segunda visita de Jorge Drexler al país tuvo la dimensión de un gran espectáculo, pero mantuvo la cercanía de una conversación entre amigos. Acompañado por siete músicos y una propuesta escénica renovada, presentó un repertorio que recorrió distintas etapas de su carrera mientras introducía al público en el universo de Taracá, su decimoquinto álbum de estudio.
  • El concierto abrió con "Toco madera" y "¿Cómo se ama?", antes de dar paso a "¿Hay alguien A.I.?", una de las canciones más comentadas del nuevo disco por sus preguntas sobre la inteligencia artificial y el futuro de la creatividad.
  • Drexler apareció con su vestimenta habitual y una franja típica guatemalteca, un gesto sencillo que marcó desde el inicio el tono de cercanía que mantuvo durante toda la noche.
  • Más allá de las nuevas canciones, dedicó espacio para presentar a cada integrante de la banda, reafirmando una visión artística donde la música funciona como una construcción colectiva.
Fotografía: Diego Cabrera
Detrás de escena. Uno de los momentos más memorables llegó cuando el cantautor habló de la música como puente cultural. Tras explicar que conoció "Luna de Xelajú" gracias a la cantante española Miryam Latrece, realizó una interpretación inédita que provocó una de las reacciones más emotivas de la velada.
  • Era la primera vez que interpretaba la canción en vivo. La conexión fue inmediata y convirtió el teatro en un coro donde Guatemala le respondió cantando.
  • El episodio reflejó una característica constante en su carrera: la voluntad de acercarse a cada lugar desde el respeto y la curiosidad, incorporando elementos locales a su propuesta artística.
  • La emoción también apareció en clásicos como "Guitarra y vos", donde el público cantó con tanta intensidad que el propio Drexler pareció conmoverse ante la respuesta de los asistentes.
Entre líneas. Aunque Taracá toma su nombre del sonido del tambor chico del candombe, el álbum encierra una historia mucho más personal. Drexler regresó a grabarlo en Montevideo tras cumplir 60 años, cuando la muerte de su padre lo llevó a replantearse su relación con el origen y la pertenencia.
  • El artista ha explicado que sintió la necesidad de "tocar raíz", una búsqueda que también había experimentado años atrás cuando se convirtió en padre por primera vez.
  • El candombe atraviesa todo el proyecto como un hilo conductor. Canciones como "Tamborero" y "El tambor chico" recuperan una tradición afro-uruguaya mientras la acercan a nuevas generaciones.
  • El propio nombre del disco también contiene un juego lingüístico: además de imitar el sonido del tambor, puede entenderse como una variación de "estar acá", una invitación a habitar plenamente el presente.
Fotografía: Diego Cabrera
 
Balance. Lejos de quedarse en la nostalgia, Drexler utilizó el concierto para mirar hacia adelante. Su repertorio mezcló clásicos como "Telefonía", "Universos paralelos", "Polvo de estrellas" y "Todo se transforma" con nuevas composiciones que hablan de cambio, adaptación y libertad.
  • "Ante la duda, baila" se convirtió en una declaración de principios. La canción reivindica el baile como una forma de libertad y resistencia frente a quienes intentan imponer límites a la expresión cultural.
  • Su reflexión sobre la inteligencia artificial mostró la misma actitud que ha definido buena parte de su carrera: curiosidad frente a lo nuevo sin renunciar al pensamiento crítico.
  • Quizá el mensaje más poderoso llegó fuera de las canciones. Médico otorrinolaringólogo antes de dedicarse por completo a la música, Drexler recordó con su propia historia que nunca es tarde para cambiar de rumbo, perseguir una vocación o tender puentes hacia los demás. Como sugieren varias de sus canciones, la vida avanza mejor cuando alguien ayuda y otro responde del mismo modo.
 
Fotografía: Diego Cabrera

    Jorge Drexler convirtió Taracá en una fiesta de raíces

    El uruguayo unió candombe, poesía y Luna de Xelajú en un espectáculo íntimo que celebró la memoria y el presente

    Fotografía: Diego Cabrera
    Isabel Ortiz
    11 de septiembre, 2026
    Jorge Drexler regresó a Guatemala con Taracá, un disco que nació de una necesidad personal de volver al origen, pero que sobre el escenario se transformó en una celebración colectiva. En Forum Majadas, el músico uruguayo ofreció un espectáculo que combinó poesía, baile, reflexión y emoción. Entre clásicos de su repertorio y nuevas canciones, construyó puentes entre Uruguay y Guatemala.
     
    Qué destacar. La segunda visita de Jorge Drexler al país tuvo la dimensión de un gran espectáculo, pero mantuvo la cercanía de una conversación entre amigos. Acompañado por siete músicos y una propuesta escénica renovada, presentó un repertorio que recorrió distintas etapas de su carrera mientras introducía al público en el universo de Taracá, su decimoquinto álbum de estudio.
    • El concierto abrió con "Toco madera" y "¿Cómo se ama?", antes de dar paso a "¿Hay alguien A.I.?", una de las canciones más comentadas del nuevo disco por sus preguntas sobre la inteligencia artificial y el futuro de la creatividad.
    • Drexler apareció con su vestimenta habitual y una franja típica guatemalteca, un gesto sencillo que marcó desde el inicio el tono de cercanía que mantuvo durante toda la noche.
    • Más allá de las nuevas canciones, dedicó espacio para presentar a cada integrante de la banda, reafirmando una visión artística donde la música funciona como una construcción colectiva.
    Fotografía: Diego Cabrera
    Detrás de escena. Uno de los momentos más memorables llegó cuando el cantautor habló de la música como puente cultural. Tras explicar que conoció "Luna de Xelajú" gracias a la cantante española Miryam Latrece, realizó una interpretación inédita que provocó una de las reacciones más emotivas de la velada.
    • Era la primera vez que interpretaba la canción en vivo. La conexión fue inmediata y convirtió el teatro en un coro donde Guatemala le respondió cantando.
    • El episodio reflejó una característica constante en su carrera: la voluntad de acercarse a cada lugar desde el respeto y la curiosidad, incorporando elementos locales a su propuesta artística.
    • La emoción también apareció en clásicos como "Guitarra y vos", donde el público cantó con tanta intensidad que el propio Drexler pareció conmoverse ante la respuesta de los asistentes.
    Entre líneas. Aunque Taracá toma su nombre del sonido del tambor chico del candombe, el álbum encierra una historia mucho más personal. Drexler regresó a grabarlo en Montevideo tras cumplir 60 años, cuando la muerte de su padre lo llevó a replantearse su relación con el origen y la pertenencia.
    • El artista ha explicado que sintió la necesidad de "tocar raíz", una búsqueda que también había experimentado años atrás cuando se convirtió en padre por primera vez.
    • El candombe atraviesa todo el proyecto como un hilo conductor. Canciones como "Tamborero" y "El tambor chico" recuperan una tradición afro-uruguaya mientras la acercan a nuevas generaciones.
    • El propio nombre del disco también contiene un juego lingüístico: además de imitar el sonido del tambor, puede entenderse como una variación de "estar acá", una invitación a habitar plenamente el presente.
    Fotografía: Diego Cabrera
     
    Balance. Lejos de quedarse en la nostalgia, Drexler utilizó el concierto para mirar hacia adelante. Su repertorio mezcló clásicos como "Telefonía", "Universos paralelos", "Polvo de estrellas" y "Todo se transforma" con nuevas composiciones que hablan de cambio, adaptación y libertad.
    • "Ante la duda, baila" se convirtió en una declaración de principios. La canción reivindica el baile como una forma de libertad y resistencia frente a quienes intentan imponer límites a la expresión cultural.
    • Su reflexión sobre la inteligencia artificial mostró la misma actitud que ha definido buena parte de su carrera: curiosidad frente a lo nuevo sin renunciar al pensamiento crítico.
    • Quizá el mensaje más poderoso llegó fuera de las canciones. Médico otorrinolaringólogo antes de dedicarse por completo a la música, Drexler recordó con su propia historia que nunca es tarde para cambiar de rumbo, perseguir una vocación o tender puentes hacia los demás. Como sugieren varias de sus canciones, la vida avanza mejor cuando alguien ayuda y otro responde del mismo modo.
     
    Fotografía: Diego Cabrera

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