La basura suele aparecer en el debate público cuando los vertederos colapsan, los ríos se contaminan o los incendios evidencian una crisis acumulada durante años. Sin embargo, en el República Summit Sostenibilidad 2026, el enfoque fue distinto: mostrar cómo distintas empresas y organizaciones ya están gestionando residuos con modelos concretos. La conclusión fue clara: las soluciones existen, pero aún falta escalarlas.
Por qué importa. Con el 96 % de los ríos del país afectados por contaminación y miles de toneladas de residuos generadas cada día, la discusión dejó de ser ambiental para convertirse en un tema de competitividad, salud pública y desarrollo económico. Las speed talks “La basura sí se puede gestionar” reunieron siete experiencias que buscan demostrar que los residuos pueden transformarse en valor.
- Alejandra Estrada, gerente de operaciones de Proverde, planteó que el problema no es generar residuos, sino que estos terminen donde no deben. Explicó cómo el coprocesamiento en hornos cementeros permite aprovechar materiales difíciles de reciclar mediante alianzas con municipalidades, industrias y organizaciones.
- Rodolfo Bollat, gerente de sostenibilidad de la unidad de empaques de Castillo Hermanos, expuso el modelo de economía circular desarrollado por la compañía durante más de tres décadas. La iniciativa permitió convertir envases posconsumo en nueva materia prima y fortalecer cadenas de reciclaje en distintas comunidades.
- José Carlos Gómez, gerente de sostenibilidad de BAC Guatemala, mostró cómo el sistema financiero puede acelerar la gestión de residuos mediante créditos sostenibles. Además, explicó programas internos de reciclaje, compostaje y recuperación de materiales generados en eventos masivos.
Entre líneas. Aunque los modelos presentados pertenecen a sectores distintos, todos coinciden en una idea: la basura pierde valor cuando nadie se hace responsable de ella. Cuando existe una cadena de aprovechamiento, los residuos pueden convertirse en empleo, materia prima o incluso oportunidades de inversión.
- Ruth López, gerente de gestión ambiental de Ciudad Cayalá, explicó cómo la ciudad ha desarrollado un sistema que valoriza el 75 % de los residuos que genera. El proceso incluye 39 subclasificaciones y una infraestructura diseñada para reducir al mínimo los materiales enviados a vertederos.
- Juan Pablo Ruano, director de Desarrollo en Movimiento, presentó el modelo de rescate de alimentos. Su organización recupera productos que ya no pueden comercializarse, pero que siguen siendo aptos para consumo, evitando desperdicios y apoyando la seguridad alimentaria.
- Jensen Samayoa Estrada, gerente legal, de asuntos corporativos y sostenibilidad de Cervecería Ambev Guatemala, compartió los avances del proyecto REVO, una iniciativa enfocada en la recuperación de vidrio que genera empleo, impulsa la economía circular y fortalece cadenas locales de recolección.
Qué destacar. Si algo quedó evidenciado durante las presentaciones es que Guatemala ya cuenta con experiencias exitosas. El desafío está en multiplicarlas. La falta de infraestructura, incentivos adecuados y coordinación entre actores sigue limitando el alcance de muchas iniciativas.
- Mario Ordóñez, gerente de sostenibilidad de Grupo AG, explicó cómo la recuperación de chatarra permite producir acero a partir de materiales reciclados. La empresa ha desarrollado una red de proveedores y programas de capacitación que buscan formalizar el sector.
- Los siete modelos expuestos muestran diferentes caminos para gestionar residuos: coprocesamiento, reciclaje de plástico, financiamiento sostenible, valorización urbana, rescate de alimentos, recuperación de vidrio y reciclaje de chatarra. Todos comparten una visión de largo plazo.
- Varias de las intervenciones coincidieron en la necesidad de crear incentivos económicos que premien el reciclaje, la reutilización y la donación, en lugar de facilitar la destrucción o disposición inadecuada de materiales aprovechables.
Ahora qué. Más allá de las cifras, el principal mensaje del encuentro fue que la gestión de residuos requiere pasar de proyectos aislados a una estrategia nacional capaz de integrar ciudadanos, empresas, municipalidades y autoridades. La basura no desaparece; simplemente cambia de lugar cuando no se administra correctamente.
- Los expositores coincidieron en que la educación y la separación desde el origen siguen siendo elementos fundamentales para aumentar el aprovechamiento de materiales y reducir la presión sobre los vertederos.
- También señalaron que las alianzas público-privadas serán determinantes para ampliar infraestructura, mejorar sistemas de recolección y generar modelos sostenibles a escala nacional.
- El República Summit Sostenibilidad 2026 dejó una conclusión compartida: la basura puede convertirse en recurso, empleo y desarrollo. El reto pendiente es construir las condiciones para que esos modelos dejen de ser excepciones y se conviertan en la norma.
La basura suele aparecer en el debate público cuando los vertederos colapsan, los ríos se contaminan o los incendios evidencian una crisis acumulada durante años. Sin embargo, en el República Summit Sostenibilidad 2026, el enfoque fue distinto: mostrar cómo distintas empresas y organizaciones ya están gestionando residuos con modelos concretos. La conclusión fue clara: las soluciones existen, pero aún falta escalarlas.
Por qué importa. Con el 96 % de los ríos del país afectados por contaminación y miles de toneladas de residuos generadas cada día, la discusión dejó de ser ambiental para convertirse en un tema de competitividad, salud pública y desarrollo económico. Las speed talks “La basura sí se puede gestionar” reunieron siete experiencias que buscan demostrar que los residuos pueden transformarse en valor.
- Alejandra Estrada, gerente de operaciones de Proverde, planteó que el problema no es generar residuos, sino que estos terminen donde no deben. Explicó cómo el coprocesamiento en hornos cementeros permite aprovechar materiales difíciles de reciclar mediante alianzas con municipalidades, industrias y organizaciones.
- Rodolfo Bollat, gerente de sostenibilidad de la unidad de empaques de Castillo Hermanos, expuso el modelo de economía circular desarrollado por la compañía durante más de tres décadas. La iniciativa permitió convertir envases posconsumo en nueva materia prima y fortalecer cadenas de reciclaje en distintas comunidades.
- José Carlos Gómez, gerente de sostenibilidad de BAC Guatemala, mostró cómo el sistema financiero puede acelerar la gestión de residuos mediante créditos sostenibles. Además, explicó programas internos de reciclaje, compostaje y recuperación de materiales generados en eventos masivos.
Entre líneas. Aunque los modelos presentados pertenecen a sectores distintos, todos coinciden en una idea: la basura pierde valor cuando nadie se hace responsable de ella. Cuando existe una cadena de aprovechamiento, los residuos pueden convertirse en empleo, materia prima o incluso oportunidades de inversión.
- Ruth López, gerente de gestión ambiental de Ciudad Cayalá, explicó cómo la ciudad ha desarrollado un sistema que valoriza el 75 % de los residuos que genera. El proceso incluye 39 subclasificaciones y una infraestructura diseñada para reducir al mínimo los materiales enviados a vertederos.
- Juan Pablo Ruano, director de Desarrollo en Movimiento, presentó el modelo de rescate de alimentos. Su organización recupera productos que ya no pueden comercializarse, pero que siguen siendo aptos para consumo, evitando desperdicios y apoyando la seguridad alimentaria.
- Jensen Samayoa Estrada, gerente legal, de asuntos corporativos y sostenibilidad de Cervecería Ambev Guatemala, compartió los avances del proyecto REVO, una iniciativa enfocada en la recuperación de vidrio que genera empleo, impulsa la economía circular y fortalece cadenas locales de recolección.
Qué destacar. Si algo quedó evidenciado durante las presentaciones es que Guatemala ya cuenta con experiencias exitosas. El desafío está en multiplicarlas. La falta de infraestructura, incentivos adecuados y coordinación entre actores sigue limitando el alcance de muchas iniciativas.
- Mario Ordóñez, gerente de sostenibilidad de Grupo AG, explicó cómo la recuperación de chatarra permite producir acero a partir de materiales reciclados. La empresa ha desarrollado una red de proveedores y programas de capacitación que buscan formalizar el sector.
- Los siete modelos expuestos muestran diferentes caminos para gestionar residuos: coprocesamiento, reciclaje de plástico, financiamiento sostenible, valorización urbana, rescate de alimentos, recuperación de vidrio y reciclaje de chatarra. Todos comparten una visión de largo plazo.
- Varias de las intervenciones coincidieron en la necesidad de crear incentivos económicos que premien el reciclaje, la reutilización y la donación, en lugar de facilitar la destrucción o disposición inadecuada de materiales aprovechables.
Ahora qué. Más allá de las cifras, el principal mensaje del encuentro fue que la gestión de residuos requiere pasar de proyectos aislados a una estrategia nacional capaz de integrar ciudadanos, empresas, municipalidades y autoridades. La basura no desaparece; simplemente cambia de lugar cuando no se administra correctamente.
- Los expositores coincidieron en que la educación y la separación desde el origen siguen siendo elementos fundamentales para aumentar el aprovechamiento de materiales y reducir la presión sobre los vertederos.
- También señalaron que las alianzas público-privadas serán determinantes para ampliar infraestructura, mejorar sistemas de recolección y generar modelos sostenibles a escala nacional.
- El República Summit Sostenibilidad 2026 dejó una conclusión compartida: la basura puede convertirse en recurso, empleo y desarrollo. El reto pendiente es construir las condiciones para que esos modelos dejen de ser excepciones y se conviertan en la norma.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: