- Más allá del discurso ambiental, el manejo de residuos es un tema de salud pública y eficiencia urbana. Sin esta cadena operativa, la basura terminaría en calles y ríos, elevando costos sanitarios y afectando la competitividad del país.
- La cadena no es marginal: involucra miles de familias. Juan Carlos Recinos Prera, reciclador y representante de la Asociación de Recicladores Unidos (ARU), recuerda que “somos 19 000 personas” vinculadas a la venta de reciclaje, de las cuales unas 10 000 dependen directamente para subsistir.
- El sistema actual ha crecido sin planificación estatal coherente. Lo que sostiene la ciudad no es un modelo diseñado, sino una red basada en tradición, necesidad y adaptación, que ahora enfrenta cambios regulatorios sin haber sido integrada formalmente.
- Oscar Enrique Marroquín, presidente de la Asociación de Recolectores y Transportistas de Desechos Sólidos (ARTRADESGUA), describe una labor heredada por generaciones, marcada por riesgos diarios como explosiones en vertederos y presión logística. Aun así, el sistema ha operado durante décadas con eficiencia “invisible”.
- En el otro extremo, Aura Marina Hernández Yol, recicladora base y representante ARU, subraya que su trabajo extiende la vida útil de los vertederos y reduce contaminación. “Para muchos es basura… para nosotros es trabajo”, afirma, destacando su valor económico.
- Ambos coinciden en que el sistema actual ya contiene prácticas de economía circular. Mucho antes de que fuera tendencia, los actores de esta cadena separaban, clasificaban y reinsertaban materiales en la industria sin reconocimiento institucional.
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Recinos insiste en que el sector no se opone al cambio. “Pedíamos ser escuchados”, afirma. Explica que su postura nunca fue negativa, sino de inclusión, para aportar experiencia práctica acumulada durante años en la recolección y reciclaje.
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Según el reciclador, los camioneros participaron en reuniones previas, pero sus aportes no fueron considerados. Esa exclusión impidió aprovechar conocimiento técnico clave y derivó en una normativa que no refleja la dinámica real del sistema. El gremio identificó riesgos directos: el acuerdo podía dejar a miles sin empleo. Intentaron dialogar con autoridades del gobierno anterior y del actual, pero no fueron atendidos.
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La prórroga del reglamento, señala, evidenció falta de decisión para enfrentar el problema de fondo. Más allá del reglamento, el problema incluye informalidad estructural. Persisten basureros clandestinos y evasión del servicio de recolección, lo que distorsiona cualquier intento de reforma y traslada el costo ambiental a toda la sociedad.
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- Marroquín plantea condiciones básicas: inclusión de los actores en decisiones, obligatoriedad del pago del servicio y eliminación de vertederos clandestinos. Para él, el problema “ya no es municipal, es nacional”.
- Desde el reciclaje, la propuesta apunta a rediseñar productos para facilitar su recuperación. Envases transparentes amplían mercados, mientras materiales complejos como el duroport bloquean la economía circular y terminan en vertederos.
- Hernández ilustra una solución clara: transformar residuos en insumos útiles. Su mensaje resume el debate: soluciones existen, pero requieren integrar a quienes ya sostienen la cadena y dependen de ella para vivir.
- Más allá del discurso ambiental, el manejo de residuos es un tema de salud pública y eficiencia urbana. Sin esta cadena operativa, la basura terminaría en calles y ríos, elevando costos sanitarios y afectando la competitividad del país.
- La cadena no es marginal: involucra miles de familias. Juan Carlos Recinos Prera, reciclador y representante de la Asociación de Recicladores Unidos (ARU), recuerda que “somos 19 000 personas” vinculadas a la venta de reciclaje, de las cuales unas 10 000 dependen directamente para subsistir.
- El sistema actual ha crecido sin planificación estatal coherente. Lo que sostiene la ciudad no es un modelo diseñado, sino una red basada en tradición, necesidad y adaptación, que ahora enfrenta cambios regulatorios sin haber sido integrada formalmente.
- Oscar Enrique Marroquín, presidente de la Asociación de Recolectores y Transportistas de Desechos Sólidos (ARTRADESGUA), describe una labor heredada por generaciones, marcada por riesgos diarios como explosiones en vertederos y presión logística. Aun así, el sistema ha operado durante décadas con eficiencia “invisible”.
- En el otro extremo, Aura Marina Hernández Yol, recicladora base y representante ARU, subraya que su trabajo extiende la vida útil de los vertederos y reduce contaminación. “Para muchos es basura… para nosotros es trabajo”, afirma, destacando su valor económico.
- Ambos coinciden en que el sistema actual ya contiene prácticas de economía circular. Mucho antes de que fuera tendencia, los actores de esta cadena separaban, clasificaban y reinsertaban materiales en la industria sin reconocimiento institucional.
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Recinos insiste en que el sector no se opone al cambio. “Pedíamos ser escuchados”, afirma. Explica que su postura nunca fue negativa, sino de inclusión, para aportar experiencia práctica acumulada durante años en la recolección y reciclaje.
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Según el reciclador, los camioneros participaron en reuniones previas, pero sus aportes no fueron considerados. Esa exclusión impidió aprovechar conocimiento técnico clave y derivó en una normativa que no refleja la dinámica real del sistema. El gremio identificó riesgos directos: el acuerdo podía dejar a miles sin empleo. Intentaron dialogar con autoridades del gobierno anterior y del actual, pero no fueron atendidos.
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La prórroga del reglamento, señala, evidenció falta de decisión para enfrentar el problema de fondo. Más allá del reglamento, el problema incluye informalidad estructural. Persisten basureros clandestinos y evasión del servicio de recolección, lo que distorsiona cualquier intento de reforma y traslada el costo ambiental a toda la sociedad.
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- Marroquín plantea condiciones básicas: inclusión de los actores en decisiones, obligatoriedad del pago del servicio y eliminación de vertederos clandestinos. Para él, el problema “ya no es municipal, es nacional”.
- Desde el reciclaje, la propuesta apunta a rediseñar productos para facilitar su recuperación. Envases transparentes amplían mercados, mientras materiales complejos como el duroport bloquean la economía circular y terminan en vertederos.
- Hernández ilustra una solución clara: transformar residuos en insumos útiles. Su mensaje resume el debate: soluciones existen, pero requieren integrar a quienes ya sostienen la cadena y dependen de ella para vivir.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: