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Rodolfo Escobar: "El joven está muy distraído en otras cosas"

La falta de confianza, el empleo y la desinformación alejan a los jóvenes de la política rumbo a 2027 en Guatemala.

Gérman Gómez
09 de agosto, 2026

La participación de los jóvenes en la política guatemalteca enfrenta un escenario complejo de cara a las elecciones generales de 2027. Rodolfo Escobar, presidente de la Global Network of Political Leaders, capítulo Guatemala, considera que existe una creciente desafección juvenil frente a los partidos políticos, marcada por el ausentismo electoral, la desinformación y la falta de confianza en las estructuras tradicionales.

Escobar sostiene que los jóvenes también enfrentan una realidad económica que condiciona sus decisiones. La falta de empleo y oportunidades puede convertirlos en instrumentos electorales, mientras los partidos no les ofrecen espacios reales de liderazgo. Frente a este panorama, plantea fortalecer la educación cívica, el emprendimiento y la participación desde edades tempranas.

¿Qué es la Global Network of Political Leaders y cuál es su propósito para los jóvenes?

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—Esta red nace como una organización civil, no partidista. Actualmente tiene presencia en más de 40 países y se origina en Washington, EE. UU. Busca despertar en los jóvenes un involucramiento activo en el quehacer.





¿Quién es Rodolfo Escobar y qué trayectoria permitió que fuera elegido para liderar esta organización?

—Me contactan por redes sociales. Siguieron mi perfil, les gustó mi participación en voluntariados, temas comunitarios y cívicos. Me hicieron una entrevista en línea y, posteriormente, fui elegido como presidente del capítulo Guatemala.

Después convoqué a perfiles interesados para conformar el equipo. Recibí aproximadamente 1000 expedientes. De esos 1000 quedaron 300 y, después de una buena revisión, me quedé con 10, 12 perfiles.

Las nuevas generaciones ya son nativas digitales. Tu servidor decidió empezar a evidenciar el trabajo, porque muchas veces se hace, mas no se demuestra. Para fomentar y despertar este interés en los jóvenes, hay que utilizar las redes sociales.

Toda actividad que he realizado la he puesto: charlas cívicas y políticas en universidades y colegios, cuestiones de obra social, deporte y voluntariado. Soy docente universitario. Todas estas facetas son las que voy evidenciando en mis redes sociales.

¿Cuántos jóvenes ha impactado mediante su trabajo cívico y político fuera de la organización?

—No tengo un número exacto, pero quisiera creer que han sido muchos jóvenes de distintos estratos sociales y entornos universitarios, profesionales y deportivos.

Se acercan jóvenes de distintas universidades y profesiones. Incluso jóvenes me han dicho que no tienen escolaridad alta o la oportunidad de acceder a una universidad. Por supuesto, porque lo que queremos son manos que quieran servir y participar.

¿Cómo logra llegar a los jóvenes y conseguir que repliquen después los mensajes aprendidos?

—Las actividades las hacíamos en la mañana y la respuesta era: en mi trabajo no me dan permiso. O, fin de semana, y nosotros estudiamos o vivimos lejos. Entonces, las redes sociales despiertan ese interés.

Creamos grupos de WhatsApp donde compartimos información del día a día del país. Utilizamos redes sociales, WhatsApp y reuniones presenciales. Su liderazgo pueden construirlo desde donde están: trabajo, colonia o equipo de fútbol.

¿Cómo interpreta actualmente la participación juvenil en espacios cívicos y políticos?

—Yo la veo muy preocupante, muy decaída, porque el joven está muy distraído en otras cosas y muy poco interesado en el tema partidario. Eso se manifiesta en el ausentismo al momento de las elecciones.

En 2023, el voto nulo alcanzó el 18%. Entonces, el joven dice: “¿y yo qué gano?”. Ve oportunismo e instrumentalización de la juventud para efectos electorales.

¿Cuál considera que es el principal reto de los jóvenes para incorporarse realmente en política?

—Es muy complicado que un joven pueda optar a cargos de elección popular dentro de los partidos tradicionales. La organización está cerrada y prioriza a quien le genera mayores ingresos o representa mejor cantidad de votos.

Los jóvenes solo son instrumentalizados porque no les ofrecen espacios de liderazgo real. “Venite a volantear con nosotros, venite a seguirnos”, pero no “venite a desarrollar tu liderazgo”.





¿Cómo afecta el sistema de casillas a las posibilidades reales de liderazgo juvenil?

—Los partidos, en su mayoría, ceden esos espacios por el sistema de casillas. A diferencia de otros países que tienen elección directa, las casillas aquí se venden. Los partidos políticos se han convertido en un gran negocio y han rentabilizado la política y la participación política.

Entonces, el joven muchas veces dice: “yo qué gano”. Si los espacios me dan, es solo de relleno para volantear.

¿Por qué esa instrumentalización desmotiva la participación política de los jóvenes?

—No hay un espacio real de liderazgo donde el joven pueda desarrollarse. Son instrumentalizados, 100 %. Cuando participan una vez, difícilmente vuelven a participar. La novedad cautiva al nuevo, pero después dice: “no, yo ya no me meto”. ¿Por qué? Porque yo no gané nada.

Y otra realidad es que el joven también está necesitado de trabajo.

¿Cómo debería ejercer responsablemente su voto un joven ante las elecciones generales?

—Uno de los grandes retos es que tenemos mucha campaña y mucha información falsa. Hoy, más que nunca, todos se creen influenciadores y muchas páginas paralelas permean la opinión pública.

Para tomar una decisión acertada y ejercer un voto razonado y objetivo, de entrada tengo que tener información. El joven encuentra información difusa, falsa, ataques o información superficial.

¿Cómo puede un joven distinguir la información electoral confiable frente a tanta desinformación?

—El joven tiene mucha información, la mayoría falsa. Y también está el joven que ni siquiera tiene ganas de informarse, y que el papá y la mamá le va a decir por quién votar.

Otra cosa a la que se enfrenta es la necesidad del empleo y del trabajo. Estamos condenados a repetir la misma historia, porque siempre votamos por alguna oportunidad laboral.

¿Cómo influye la falta de empleo en las decisiones políticas de los jóvenes?

—Cuando llega la oferta de “venite conmigo, porque si yo entro, te llevo”, esa oferta se la dijo a 300 más. Entonces, eso es “voy a apoyar a este partido”. No importa qué tipo de gente lleva, porque ahí es donde voy a conseguir trabajo.

Eso enfrenta al joven a un tema de sus principios y valores versus sus intereses.

¿Qué esperan los jóvenes en materia de seguridad frente a la delincuencia?

—El adolescente crece en un lugar desintegrado, donde las pandillas constantemente los están cautivando para reclutarlos. Y el Estado no está cautivándolo al mismo tiempo generándole oportunidades.

El joven quiere educación y trabajo para graduarse y después trabajar. Pero no está ni pudiendo estudiar ni trabajar. Entonces, esa es la parte en donde tenemos una juventud muy grande frustrada.

¿Qué debería hacer Guatemala para aprovechar mejor el potencial de sus jóvenes?

—El problema es delegarle todo al gobierno o al Estado. Tenemos que asumir liderazgos fuertes en nuestro país. La iniciativa privada se ha involucrado, pero tiene que involucrarse muchísimo más, tecnificando y capacitando a los jóvenes.

¿Dónde hay que agarrarlos? Desde las escuelas y colegios. Ahí pueden salir deportistas, ingenieros, políglotas, pero hay que agarrarlos de esa edad temprana.





¿Quién debería invertir en formar jóvenes talentosos y garantizar políticas públicas sostenibles?

—La iniciativa privada. Ahí tendría que estar el Estado también. El Estado tiene políticas de gobierno y no tiene políticas de país. Entonces, cuando el gobierno cambia, se pierden totalmente.

Tendría que haber una política pública de inversión en jóvenes: mecánicos, ingenieros, electrónicos, deportistas y maestros. Llevarlos de la mano, porque eso, tarde o temprano, va a redituar una inversión a largo plazo.

¿Cómo puede cambiarse la mentalidad juvenil de esperar que el Estado resuelva sus necesidades?

—Uno de los tantos temas que yo le doy desde la Red y también en lo individual es el emprendimiento. Tenemos que romper ese esquema que nos educan desde casa: “esforzate para tener un buen trabajo”. Esa es la mentalidad, pero no es el único camino.

También podemos emprender. Considero que es una herramienta de desarrollo político, económico y social para nuestro país.

¿Por qué considera importante fomentar el emprendimiento desde las escuelas y colegios?

—Hay que despertar la idea de crear empresa. No pensamos en aquellas grandes corporaciones, porque por eso creemos que es inalcanzable. Un puestecito, un local, algo en línea.

Así rompemos esa barrera generacional del Estado benefactor, de decir “el Estado me tiene que dar todo”. Cambiamos a mentes que dicen: “ahora soy yo el que voy a dar pequeños empleos”.

Rodolfo Escobar: "El joven está muy distraído en otras cosas"

La falta de confianza, el empleo y la desinformación alejan a los jóvenes de la política rumbo a 2027 en Guatemala.

Gérman Gómez
09 de agosto, 2026

La participación de los jóvenes en la política guatemalteca enfrenta un escenario complejo de cara a las elecciones generales de 2027. Rodolfo Escobar, presidente de la Global Network of Political Leaders, capítulo Guatemala, considera que existe una creciente desafección juvenil frente a los partidos políticos, marcada por el ausentismo electoral, la desinformación y la falta de confianza en las estructuras tradicionales.

Escobar sostiene que los jóvenes también enfrentan una realidad económica que condiciona sus decisiones. La falta de empleo y oportunidades puede convertirlos en instrumentos electorales, mientras los partidos no les ofrecen espacios reales de liderazgo. Frente a este panorama, plantea fortalecer la educación cívica, el emprendimiento y la participación desde edades tempranas.

¿Qué es la Global Network of Political Leaders y cuál es su propósito para los jóvenes?

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¿Quién es Rodolfo Escobar y qué trayectoria permitió que fuera elegido para liderar esta organización?

—Me contactan por redes sociales. Siguieron mi perfil, les gustó mi participación en voluntariados, temas comunitarios y cívicos. Me hicieron una entrevista en línea y, posteriormente, fui elegido como presidente del capítulo Guatemala.

Después convoqué a perfiles interesados para conformar el equipo. Recibí aproximadamente 1000 expedientes. De esos 1000 quedaron 300 y, después de una buena revisión, me quedé con 10, 12 perfiles.

Las nuevas generaciones ya son nativas digitales. Tu servidor decidió empezar a evidenciar el trabajo, porque muchas veces se hace, mas no se demuestra. Para fomentar y despertar este interés en los jóvenes, hay que utilizar las redes sociales.

Toda actividad que he realizado la he puesto: charlas cívicas y políticas en universidades y colegios, cuestiones de obra social, deporte y voluntariado. Soy docente universitario. Todas estas facetas son las que voy evidenciando en mis redes sociales.

¿Cuántos jóvenes ha impactado mediante su trabajo cívico y político fuera de la organización?

—No tengo un número exacto, pero quisiera creer que han sido muchos jóvenes de distintos estratos sociales y entornos universitarios, profesionales y deportivos.

Se acercan jóvenes de distintas universidades y profesiones. Incluso jóvenes me han dicho que no tienen escolaridad alta o la oportunidad de acceder a una universidad. Por supuesto, porque lo que queremos son manos que quieran servir y participar.

¿Cómo logra llegar a los jóvenes y conseguir que repliquen después los mensajes aprendidos?

—Las actividades las hacíamos en la mañana y la respuesta era: en mi trabajo no me dan permiso. O, fin de semana, y nosotros estudiamos o vivimos lejos. Entonces, las redes sociales despiertan ese interés.

Creamos grupos de WhatsApp donde compartimos información del día a día del país. Utilizamos redes sociales, WhatsApp y reuniones presenciales. Su liderazgo pueden construirlo desde donde están: trabajo, colonia o equipo de fútbol.

¿Cómo interpreta actualmente la participación juvenil en espacios cívicos y políticos?

—Yo la veo muy preocupante, muy decaída, porque el joven está muy distraído en otras cosas y muy poco interesado en el tema partidario. Eso se manifiesta en el ausentismo al momento de las elecciones.

En 2023, el voto nulo alcanzó el 18%. Entonces, el joven dice: “¿y yo qué gano?”. Ve oportunismo e instrumentalización de la juventud para efectos electorales.

¿Cuál considera que es el principal reto de los jóvenes para incorporarse realmente en política?

—Es muy complicado que un joven pueda optar a cargos de elección popular dentro de los partidos tradicionales. La organización está cerrada y prioriza a quien le genera mayores ingresos o representa mejor cantidad de votos.

Los jóvenes solo son instrumentalizados porque no les ofrecen espacios de liderazgo real. “Venite a volantear con nosotros, venite a seguirnos”, pero no “venite a desarrollar tu liderazgo”.





¿Cómo afecta el sistema de casillas a las posibilidades reales de liderazgo juvenil?

—Los partidos, en su mayoría, ceden esos espacios por el sistema de casillas. A diferencia de otros países que tienen elección directa, las casillas aquí se venden. Los partidos políticos se han convertido en un gran negocio y han rentabilizado la política y la participación política.

Entonces, el joven muchas veces dice: “yo qué gano”. Si los espacios me dan, es solo de relleno para volantear.

¿Por qué esa instrumentalización desmotiva la participación política de los jóvenes?

—No hay un espacio real de liderazgo donde el joven pueda desarrollarse. Son instrumentalizados, 100 %. Cuando participan una vez, difícilmente vuelven a participar. La novedad cautiva al nuevo, pero después dice: “no, yo ya no me meto”. ¿Por qué? Porque yo no gané nada.

Y otra realidad es que el joven también está necesitado de trabajo.

¿Cómo debería ejercer responsablemente su voto un joven ante las elecciones generales?

—Uno de los grandes retos es que tenemos mucha campaña y mucha información falsa. Hoy, más que nunca, todos se creen influenciadores y muchas páginas paralelas permean la opinión pública.

Para tomar una decisión acertada y ejercer un voto razonado y objetivo, de entrada tengo que tener información. El joven encuentra información difusa, falsa, ataques o información superficial.

¿Cómo puede un joven distinguir la información electoral confiable frente a tanta desinformación?

—El joven tiene mucha información, la mayoría falsa. Y también está el joven que ni siquiera tiene ganas de informarse, y que el papá y la mamá le va a decir por quién votar.

Otra cosa a la que se enfrenta es la necesidad del empleo y del trabajo. Estamos condenados a repetir la misma historia, porque siempre votamos por alguna oportunidad laboral.

¿Cómo influye la falta de empleo en las decisiones políticas de los jóvenes?

—Cuando llega la oferta de “venite conmigo, porque si yo entro, te llevo”, esa oferta se la dijo a 300 más. Entonces, eso es “voy a apoyar a este partido”. No importa qué tipo de gente lleva, porque ahí es donde voy a conseguir trabajo.

Eso enfrenta al joven a un tema de sus principios y valores versus sus intereses.

¿Qué esperan los jóvenes en materia de seguridad frente a la delincuencia?

—El adolescente crece en un lugar desintegrado, donde las pandillas constantemente los están cautivando para reclutarlos. Y el Estado no está cautivándolo al mismo tiempo generándole oportunidades.

El joven quiere educación y trabajo para graduarse y después trabajar. Pero no está ni pudiendo estudiar ni trabajar. Entonces, esa es la parte en donde tenemos una juventud muy grande frustrada.

¿Qué debería hacer Guatemala para aprovechar mejor el potencial de sus jóvenes?

—El problema es delegarle todo al gobierno o al Estado. Tenemos que asumir liderazgos fuertes en nuestro país. La iniciativa privada se ha involucrado, pero tiene que involucrarse muchísimo más, tecnificando y capacitando a los jóvenes.

¿Dónde hay que agarrarlos? Desde las escuelas y colegios. Ahí pueden salir deportistas, ingenieros, políglotas, pero hay que agarrarlos de esa edad temprana.





¿Quién debería invertir en formar jóvenes talentosos y garantizar políticas públicas sostenibles?

—La iniciativa privada. Ahí tendría que estar el Estado también. El Estado tiene políticas de gobierno y no tiene políticas de país. Entonces, cuando el gobierno cambia, se pierden totalmente.

Tendría que haber una política pública de inversión en jóvenes: mecánicos, ingenieros, electrónicos, deportistas y maestros. Llevarlos de la mano, porque eso, tarde o temprano, va a redituar una inversión a largo plazo.

¿Cómo puede cambiarse la mentalidad juvenil de esperar que el Estado resuelva sus necesidades?

—Uno de los tantos temas que yo le doy desde la Red y también en lo individual es el emprendimiento. Tenemos que romper ese esquema que nos educan desde casa: “esforzate para tener un buen trabajo”. Esa es la mentalidad, pero no es el único camino.

También podemos emprender. Considero que es una herramienta de desarrollo político, económico y social para nuestro país.

¿Por qué considera importante fomentar el emprendimiento desde las escuelas y colegios?

—Hay que despertar la idea de crear empresa. No pensamos en aquellas grandes corporaciones, porque por eso creemos que es inalcanzable. Un puestecito, un local, algo en línea.

Así rompemos esa barrera generacional del Estado benefactor, de decir “el Estado me tiene que dar todo”. Cambiamos a mentes que dicen: “ahora soy yo el que voy a dar pequeños empleos”.

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