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Lester Godínez: “Yo quería dignificar la marimba y al marimbista”

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Glenda Sanchez
22 de febrero, 2026

En una caminata por el Paseo de la Sexta, en la zona 1 capitalina, el sonido de la marimba aparece con poca frecuencia entre el bullicio de la ciudad. Con el tiempo, el instrumento volvió a sonar en la avenida, evocando recuerdos de otras épocas. En uno de esos paseos, surgió el recuerdo del maestro y compositor guatemalteco Lester Homero Godínez Orantes.

En la entrevista virtual con República, Lester Homero Godínez Orantes recordó cómo, desde niño, la música marcó su vida. Desde República Dominicana, explicó que una pequeña marimba que recibió de regalo lo introdujo al mundo del “Do, Mi, Fa, Sol”. La conversación se centró en este instrumento, en coincidencia con la conmemoración del Día de la Marimba, el pasado 20 de febrero.

¿Cómo nació su vínculo con la música y la marimba?

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—Comencé con la marimba de una manera fortuita. A los 10 años, mi padre nos regaló una marimbita, digo nos porque éramos cuatro hermanos, y era de esas que venden en el mercado. El flechazo fue casi inmediato. Al principio era un juguete, pero poco a poco comprendí la lógica de los sonidos en las teclas.  Así inicié. Nunca tuve maestro. Yo aprendí al escuchar la radio. Siempre escuchaba para tratar de tocar a la par de los grandes maestros. Sintonizaba programas de marimba que tenía identificados. A los 17 años estudiaba perito en electricidad en el Instituto Técnico Vocacional Dr. Imrich Fischmann. Allí ocurrió algo inesperado: el instructor rescató una marimba abandonada en un almacén. La restauraron y, cuando volvió a sonar, fue extraordinario. Poco a poco los compañeros se acercaron a tocar. Yo asumí la organización del grupo. Así nació la marimba del Instituto Técnico Vocacional.

¿Cuándo decidió dedicarse profesionalmente a la música y abandonar la ingeniería universitaria?

—Al salir de diversificado, me inscribí en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Solo cursé dos años de Ingeniería; era buen alumno y me gustaban las matemáticas, pero esos años los dediqué casi por completo a la música —sonríe—.

Me integré a la Estudiantina de la USAC para tocar marimba, y todo mi tiempo libre giraba en torno a la música. Al final del segundo año decidí dejar Ingeniería e ingresar al Conservatorio, en 1975.

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¿Cómo llegó al Conservatorio y cuáles fueron sus primeros proyectos en la música?

—Ingresé al Conservatorio ese mismo año. Toqué con la Orquesta Sinfónica Nacional, invitado por el maestro Jorge Sarmientos.  Pero también tenía el proyecto de crear la marimba de concierto de Bellas Artes. Empecé las gestiones en 1975. En 1979 se autorizó la creación de esa marimba, la primera agrupación del Estado bajo el concepto de marimba de concierto.

¿Cómo recuerda su paso por la Estudiantina universitaria?

—Fue un honor. Era un grupo impresionante. Yo introduje la marimba en la estudiantina.  Fui director por seis meses, pero ya no me daba el tiempo. Fue una etapa muy bonita y formativa.

¿Cómo desarrolló su técnica y su liderazgo musical?

—Cuando formé el primer grupo ya tenía cierta técnica, podía tocar con tres o cuatro baquetas. Eso era un gran avance.  Además, entendí algo clave: alguien tiene que dirigir, coordinar, hacer arreglos, distribuir las voces. Cuando llegué a la Facultad de Ingeniería ya tenía ese concepto de dirección musical. Por esa razón, en el segundo año ya era director del grupo.  Ahí confirmé que la música era mi camino.

.

 

¿Qué significó fundar la marimba de concierto de Bellas Artes?

—Fui director durante diez años. Realizamos temporadas escolares y departamentales, además de conciertos en homenaje a grandes maestros. En 1990 renuncié por motivos personales. Después formé marimbas en el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) y en la Presidencia de la República. En total he fundado cinco o seis grupos. Las marimbas del Ministerio de Cultura y Deportes prácticamente las dejé creadas. Son mis hijas —dice, tras una leve pausa—.

¿Música qué más le apasione interpretar en marimba?

—Me gusta mucha música, sobre todo la guatemalteca. Divido el repertorio en cuatro campos: música de raíz indígena, popular, académica y contemporánea. Tengo sones indígenas, guarimbas, foxtrot, cumbias, jazz. También he dirigido orquesta sinfónica. Mi ámbito musical va más allá de la marimba.  La música es maravillosa, no tiene límites para los amantes de las melodías.

¿Su mayor reto como marimbista?

—Concebir el concepto de marimba de concierto. Antes la marimba era para fiestas, en un rincón, sin respeto.  Yo quería dignificar la marimba y al marimbista, llevarla al escenario, que el público escuchara sentado. Al inicio fue difícil, muchos decían que la marimba era solo para bailar. Hoy hay marimbas de concierto en todo el país y en otros países.

¿Cómo ve la marimba orquesta frente a la marimba de concierto?

—La marimba orquesta es para fiesta, para bailar, con trompetas y saxofones. Es parte de nuestra tradición y me gusta.  Pero la marimba de concierto es otra cosa, es escucharla, apreciarla, tocarla con finura. Son mundos distintos y ambos válidos.

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¿Qué ha significado llevar la marimba a escenarios internacionales?

—He llevado la marimba a Europa, América, Asia. Alemania, España, Italia, Reino Unido, Japón, Taiwán, Kazajistán.  En Alemania estaban admirados de que tocáramos Mozart de memoria. Ha sido una experiencia inmensa llevar la marimba al mejor sitial internacional.

¿Cree que la marimba recibe el reconocimiento que merece en Guatemala?

—Nos tratan mejor en el extranjero. Por ejemplo, en muchos países de Europa se marcan bien las estaciones. El invierno es intenso, pero eso no impide tocar, porque las personas valoran el talento apenas escuchan las melodías. El frío moral se sentía cuando regresábamos. Pero me siento orgulloso de haber llevado la marimba a tantos países. Aquí en República Dominicana se entusiasmaron tanto que reunieron fondos para traer una marimba. Voy a dar clases aquí. Eso me emociona mucho.

¿Cuál es su labor actual en República Dominicana?

—Soy agregado cultural de la Embajada de Guatemala. Promuevo nuestra cultura, la Semana Santa, las alfombras, el arte guatemalteco. Fue así como nace la idea de traer la marimba.

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¿Qué papel tienen hoy las mujeres en la marimba?

—Antes se creía que era solo para hombres. Hoy hombres y mujeres tocan marimba.  Yo ayudé a crear la marimba femenina de concierto. Es un orgullo verlas, lo que demuestra que todos tenemos talentos.

¿Qué mensaje desea compartir con los jóvenes interesados en dedicarse a la marimba?

—Gracias a Dios, la enseñanza de la marimba sigue vigente en establecimientos públicos y privados. Por eso no me preocupa mucho la juventud, porque en las escuelas cada vez más se toca marimba. Les voy a mencionar el Instituto Rafael Aqueche, la Escuela Normal, el Central tiene su marimba. También el INCA, el Instituto Belén, por mencionar algunos. También en Antigua Guatemala. En Quetzaltenango, no digamos, hay muchos institutos nacionales en donde se toca la marimba. Qué decir de los centros educativos privados. Voy a comenzar con el Colegio Alemán, el Instituto Austriaco, el Colegio Viena, que ahora son hermanos. Tienen marimba, y no de ayer, de hace varios años. El Colegio Valle Verde, el Liceo Guatemala, el Liceo Javier, buenísimos, buenos grupos. Además, el Instituto Belga, Don Bosco, en fin. Creo que la marimba no va a morir, no va a morir, va a seguir. Me paso a la educación superior. Ahora ya hay licenciados en música con especialidad en marimba. Hablo de la Escuela Superior de Arte de la Universidad de San Carlos y de la Universidad Galileo.  Hay licenciatura y profesorado en música en la Universidad del Valle, y ahí se dan clases de marimba. Incluso, para los que estudian ingeniería y otras carreras, tienen que llevar un curso, un semestre de marimba. Vieran cómo se llena, yo impartí clases ahí. Se llena, porque uno cree que están estudiando ingeniería y todo, y los mira uno todos coquetos.  Se llenaba el curso de marimba de concierto. Todavía hasta la fecha hay marimba en la Universidad del Valle, en la Universidad Da Vinci hay carrera musical. En fin, creo que los jóvenes que tienen realmente una inquietud por la marimba, incluso si quieren profesionalizarse, ya hay oportunidad. ¡Jóvenes anímense!

Lester Godínez: “Yo quería dignificar la marimba y al marimbista”

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Glenda Sanchez
22 de febrero, 2026

En una caminata por el Paseo de la Sexta, en la zona 1 capitalina, el sonido de la marimba aparece con poca frecuencia entre el bullicio de la ciudad. Con el tiempo, el instrumento volvió a sonar en la avenida, evocando recuerdos de otras épocas. En uno de esos paseos, surgió el recuerdo del maestro y compositor guatemalteco Lester Homero Godínez Orantes.

En la entrevista virtual con República, Lester Homero Godínez Orantes recordó cómo, desde niño, la música marcó su vida. Desde República Dominicana, explicó que una pequeña marimba que recibió de regalo lo introdujo al mundo del “Do, Mi, Fa, Sol”. La conversación se centró en este instrumento, en coincidencia con la conmemoración del Día de la Marimba, el pasado 20 de febrero.

¿Cómo nació su vínculo con la música y la marimba?

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—Comencé con la marimba de una manera fortuita. A los 10 años, mi padre nos regaló una marimbita, digo nos porque éramos cuatro hermanos, y era de esas que venden en el mercado. El flechazo fue casi inmediato. Al principio era un juguete, pero poco a poco comprendí la lógica de los sonidos en las teclas.  Así inicié. Nunca tuve maestro. Yo aprendí al escuchar la radio. Siempre escuchaba para tratar de tocar a la par de los grandes maestros. Sintonizaba programas de marimba que tenía identificados. A los 17 años estudiaba perito en electricidad en el Instituto Técnico Vocacional Dr. Imrich Fischmann. Allí ocurrió algo inesperado: el instructor rescató una marimba abandonada en un almacén. La restauraron y, cuando volvió a sonar, fue extraordinario. Poco a poco los compañeros se acercaron a tocar. Yo asumí la organización del grupo. Así nació la marimba del Instituto Técnico Vocacional.

¿Cuándo decidió dedicarse profesionalmente a la música y abandonar la ingeniería universitaria?

—Al salir de diversificado, me inscribí en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Solo cursé dos años de Ingeniería; era buen alumno y me gustaban las matemáticas, pero esos años los dediqué casi por completo a la música —sonríe—.

Me integré a la Estudiantina de la USAC para tocar marimba, y todo mi tiempo libre giraba en torno a la música. Al final del segundo año decidí dejar Ingeniería e ingresar al Conservatorio, en 1975.

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¿Cómo llegó al Conservatorio y cuáles fueron sus primeros proyectos en la música?

—Ingresé al Conservatorio ese mismo año. Toqué con la Orquesta Sinfónica Nacional, invitado por el maestro Jorge Sarmientos.  Pero también tenía el proyecto de crear la marimba de concierto de Bellas Artes. Empecé las gestiones en 1975. En 1979 se autorizó la creación de esa marimba, la primera agrupación del Estado bajo el concepto de marimba de concierto.

¿Cómo recuerda su paso por la Estudiantina universitaria?

—Fue un honor. Era un grupo impresionante. Yo introduje la marimba en la estudiantina.  Fui director por seis meses, pero ya no me daba el tiempo. Fue una etapa muy bonita y formativa.

¿Cómo desarrolló su técnica y su liderazgo musical?

—Cuando formé el primer grupo ya tenía cierta técnica, podía tocar con tres o cuatro baquetas. Eso era un gran avance.  Además, entendí algo clave: alguien tiene que dirigir, coordinar, hacer arreglos, distribuir las voces. Cuando llegué a la Facultad de Ingeniería ya tenía ese concepto de dirección musical. Por esa razón, en el segundo año ya era director del grupo.  Ahí confirmé que la música era mi camino.

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¿Qué significó fundar la marimba de concierto de Bellas Artes?

—Fui director durante diez años. Realizamos temporadas escolares y departamentales, además de conciertos en homenaje a grandes maestros. En 1990 renuncié por motivos personales. Después formé marimbas en el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) y en la Presidencia de la República. En total he fundado cinco o seis grupos. Las marimbas del Ministerio de Cultura y Deportes prácticamente las dejé creadas. Son mis hijas —dice, tras una leve pausa—.

¿Música qué más le apasione interpretar en marimba?

—Me gusta mucha música, sobre todo la guatemalteca. Divido el repertorio en cuatro campos: música de raíz indígena, popular, académica y contemporánea. Tengo sones indígenas, guarimbas, foxtrot, cumbias, jazz. También he dirigido orquesta sinfónica. Mi ámbito musical va más allá de la marimba.  La música es maravillosa, no tiene límites para los amantes de las melodías.

¿Su mayor reto como marimbista?

—Concebir el concepto de marimba de concierto. Antes la marimba era para fiestas, en un rincón, sin respeto.  Yo quería dignificar la marimba y al marimbista, llevarla al escenario, que el público escuchara sentado. Al inicio fue difícil, muchos decían que la marimba era solo para bailar. Hoy hay marimbas de concierto en todo el país y en otros países.

¿Cómo ve la marimba orquesta frente a la marimba de concierto?

—La marimba orquesta es para fiesta, para bailar, con trompetas y saxofones. Es parte de nuestra tradición y me gusta.  Pero la marimba de concierto es otra cosa, es escucharla, apreciarla, tocarla con finura. Son mundos distintos y ambos válidos.

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¿Qué ha significado llevar la marimba a escenarios internacionales?

—He llevado la marimba a Europa, América, Asia. Alemania, España, Italia, Reino Unido, Japón, Taiwán, Kazajistán.  En Alemania estaban admirados de que tocáramos Mozart de memoria. Ha sido una experiencia inmensa llevar la marimba al mejor sitial internacional.

¿Cree que la marimba recibe el reconocimiento que merece en Guatemala?

—Nos tratan mejor en el extranjero. Por ejemplo, en muchos países de Europa se marcan bien las estaciones. El invierno es intenso, pero eso no impide tocar, porque las personas valoran el talento apenas escuchan las melodías. El frío moral se sentía cuando regresábamos. Pero me siento orgulloso de haber llevado la marimba a tantos países. Aquí en República Dominicana se entusiasmaron tanto que reunieron fondos para traer una marimba. Voy a dar clases aquí. Eso me emociona mucho.

¿Cuál es su labor actual en República Dominicana?

—Soy agregado cultural de la Embajada de Guatemala. Promuevo nuestra cultura, la Semana Santa, las alfombras, el arte guatemalteco. Fue así como nace la idea de traer la marimba.

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¿Qué papel tienen hoy las mujeres en la marimba?

—Antes se creía que era solo para hombres. Hoy hombres y mujeres tocan marimba.  Yo ayudé a crear la marimba femenina de concierto. Es un orgullo verlas, lo que demuestra que todos tenemos talentos.

¿Qué mensaje desea compartir con los jóvenes interesados en dedicarse a la marimba?

—Gracias a Dios, la enseñanza de la marimba sigue vigente en establecimientos públicos y privados. Por eso no me preocupa mucho la juventud, porque en las escuelas cada vez más se toca marimba. Les voy a mencionar el Instituto Rafael Aqueche, la Escuela Normal, el Central tiene su marimba. También el INCA, el Instituto Belén, por mencionar algunos. También en Antigua Guatemala. En Quetzaltenango, no digamos, hay muchos institutos nacionales en donde se toca la marimba. Qué decir de los centros educativos privados. Voy a comenzar con el Colegio Alemán, el Instituto Austriaco, el Colegio Viena, que ahora son hermanos. Tienen marimba, y no de ayer, de hace varios años. El Colegio Valle Verde, el Liceo Guatemala, el Liceo Javier, buenísimos, buenos grupos. Además, el Instituto Belga, Don Bosco, en fin. Creo que la marimba no va a morir, no va a morir, va a seguir. Me paso a la educación superior. Ahora ya hay licenciados en música con especialidad en marimba. Hablo de la Escuela Superior de Arte de la Universidad de San Carlos y de la Universidad Galileo.  Hay licenciatura y profesorado en música en la Universidad del Valle, y ahí se dan clases de marimba. Incluso, para los que estudian ingeniería y otras carreras, tienen que llevar un curso, un semestre de marimba. Vieran cómo se llena, yo impartí clases ahí. Se llena, porque uno cree que están estudiando ingeniería y todo, y los mira uno todos coquetos.  Se llenaba el curso de marimba de concierto. Todavía hasta la fecha hay marimba en la Universidad del Valle, en la Universidad Da Vinci hay carrera musical. En fin, creo que los jóvenes que tienen realmente una inquietud por la marimba, incluso si quieren profesionalizarse, ya hay oportunidad. ¡Jóvenes anímense!

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