El director del INSIVUMEH, Edwin Rojas, explicó que Guatemala aún no puede confirmar oficialmente la presencia del fenómeno de El Niño, aunque los indicadores muestran una fase de vigilancia caracterizada por reducción de lluvias y aumento de temperaturas. Advirtió que, de consolidarse el fenómeno, sus mayores efectos podrían sentirse durante 2027 e incluso 2028, especialmente en las zonas del Corredor Seco y en sectores como la agricultura. También señaló que los principales riesgos no son solo las condiciones climáticas, sino la desinformación y la falta de preparación de la población para afrontar posibles períodos de sequía y escasez de agua.
¿Qué es exactamente el fenómeno de El Niño y por qué existe tanta confusión?
Existe mucha desinformación. Aunque el fenómeno de El Niño es un término muy popular y prácticamente cualquier persona ha escuchado hablar de él, en realidad se trata de un fenómeno científico muy específico. Lo primero que hay que entender es que no basta con decir que hace calor o que dejó de llover para afirmar que ya existe un fenómeno de El Niño. Cada región del mundo tiene referencias científicas distintas para medirlo y Guatemala utiliza una referencia específica: la llamada región oceánica 3.4, ubicada frente a las costas de Ecuador y Perú. Históricamente, los pescadores de esa zona observaban que alrededor de diciembre las aguas se calentaban y asociaban ese calentamiento con la época del nacimiento del Niño Jesús. De allí surgió el nombre de “El Niño”. Lo importante es que, para Guatemala y Centroamérica, cuando las aguas superficiales de esa región se calientan por encima de ciertos umbrales, normalmente se observan dos efectos principales: menos lluvia y temperaturas más altas.
Entonces, ¿qué se necesita para afirmar científicamente que ya existe el fenómeno de El Niño?
Guatemala utiliza una metodología denominada Índice Oceánico de El Niño (ONI). Este índice compara la temperatura superficial del océano con los promedios históricos de los últimos 30 años. A partir de allí se determina si existe una condición de El Niño, La Niña o una situación neutral. Para hablar del fenómeno de El Niño, no basta con que la temperatura supere momentáneamente ciertos valores. Hay una regla muy clara: la anomalía de temperatura debe ser igual o superior a 0.5 grados Celsius y esa condición debe mantenerse durante cinco trimestres móviles consecutivos. Por ejemplo, marzo-abril-mayo, abril-mayo-junio, mayo-junio-julio, junio-julio-agosto y julio-agosto-septiembre. Solo cuando esos cinco períodos consecutivos superan el umbral de 0.5 se puede declarar oficialmente un fenómeno de El Niño.
¿Guatemala ya se encuentra bajo fenómeno de El Niño?
Todavía no. Lo que existe actualmente es una etapa de vigilancia y advertencia. En marzo el INSIVUMEH detectó que los indicadores comenzaban a acercarse al umbral requerido. Posteriormente, las mediciones continuaron aumentando. En este momento existen señales que apuntan hacia un posible fenómeno de El Niño, pero aún faltan varios trimestres móviles para cumplir completamente los criterios científicos de confirmación. Si las condiciones continúan como hasta ahora, la confirmación podría producirse alrededor de septiembre.
¿Significa eso que no habrá problemas hasta septiembre?
No. Y precisamente allí es donde ha existido parte de la confusión. La pregunta importante no es cuándo se confirmará oficialmente El Niño, sino qué está ocurriendo ya. Actualmente, ya se observan señales consistentes con una fase de advertencia: disminución de lluvias, incremento de temperaturas y mayores períodos de radiación solar. Junio y julio ya presentan reducciones de precipitación en varias regiones del país. Es decir, aunque el fenómeno todavía no esté consolidado oficialmente, ya existen efectos asociados a la transición hacia esa condición.
¿Qué podría pasar si finalmente se confirma El Niño?
Históricamente, los datos muestran un patrón muy claro. El problema más fuerte no suele ocurrir durante el año de confirmación, sino durante el año siguiente. Por ejemplo, cuando se registraron eventos importantes de El Niño entre 2014 y 2015, las consecuencias más severas se experimentaron posteriormente. Eso significa que, de confirmarse en septiembre, Guatemala debería prepararse especialmente para los años 2027 y posiblemente 2028, dependiendo del comportamiento del fenómeno.
¿Cuánta lluvia podría perder el país?
Las estimaciones preliminares indican que la precipitación podría disminuir aproximadamente un tercio en promedio. Naturalmente, algunas regiones perderán más lluvia y otras menos. Pero para ilustrarlo de forma sencilla: si normalmente se dispone de tres unidades de agua, durante un período con influencia fuerte de El Niño podrían quedar disponibles únicamente dos. Por eso la preparación es fundamental.
¿Cuánto podrían aumentar las temperaturas?
Los principales efectos climáticos esperados son menos lluvia, más calor y mayor radiación solar. Durante julio podrían registrarse temperaturas máximas cercanas a los 37 grados centígrados en algunas regiones. Sin embargo, donde históricamente se observan los efectos más severos es durante marzo y abril. En departamentos como Zacapa algunas estaciones han registrado temperaturas cercanas a los 42 grados centígrados, y esas cifras podrían repetirse o incluso intensificarse si se consolida el fenómeno.
¿Tiene relación esto con el calentamiento global?
Son fenómenos distintos. El calentamiento global está asociado principalmente al aumento de gases de efecto invernadero como dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. El fenómeno de El Niño, en cambio, es una oscilación oceánica-atmosférica que existe desde hace mucho más tiempo y que ha sido documentada durante décadas. Ambos factores pueden interactuar, pero científicamente no son lo mismo ni deben confundirse.
¿Qué áreas del país podrían resultar más afectadas?
Históricamente, las zonas más sensibles son las ubicadas dentro del llamado Corredor Seco o zonas semiáridas del país. Entre ellas destacan Chiquimula, especialmente Jocotán y Camotán; Zacapa; El Progreso; sectores de Baja Verapaz y algunas áreas de Huehuetenango. Incluso la Ciudad de Guatemala podría enfrentar impactos indirectos relacionados con la disponibilidad de agua.
¿Qué sectores económicos son los más vulnerables?
Aunque corresponde a otras instituciones evaluar impactos sectoriales específicos, históricamente los principales afectados suelen ser la agricultura, por su dependencia de la lluvia y la disponibilidad hídrica; la ganadería, por la reducción de agua para pasturas y animales; la generación hidroeléctrica, debido a posibles reducciones de caudales; los recursos hídricos en general, incluyendo ríos, lagos y embalses; y los ecosistemas marinos, donde las variaciones en temperatura pueden alterar procesos biológicos y la productividad pesquera.
¿Qué está haciendo el Gobierno para prepararse?
Según el director del INSIVUMEH, las acciones comenzaron desde marzo. Desde entonces se han desarrollado reuniones entre el INSIVUMEH, el Ministerio de Agricultura y la Secretaría Ejecutiva de CONRED. Además, cada mes el INSIVUMEH entrega perspectivas climáticas a todas las instituciones del Ejecutivo para que adopten medidas anticipadas. El MAGA ya cuenta con un Plan Institucional de Respuesta y trabaja en acciones preventivas para reducir impactos en el sector agropecuario. La estrategia ha sido no esperar la confirmación oficial de septiembre para actuar.
¿Qué recomendaciones hace el INSIVUMEH a la población?
La principal recomendación es informarse únicamente a través de fuentes oficiales. Se debe fortalecer la cultura de gestión del riesgo: ahorrar agua, prepararse para posibles períodos secos, seguir los boletines oficiales y atender las recomendaciones técnicas de cada institución especializada.
¿Cuáles son los mayores temores del director del INSIVUMEH?
Mi principal preocupación es la desinformación. Considero que las redes sociales y algunas interpretaciones erróneas han generado especulaciones que confunden a la población. Se habla de conceptos como “Niño Godzilla” o escenarios apocalípticos que no forman parte de la clasificación científica reconocida. El INSIVUMEH únicamente reconoce tres estados: Niño, Niña y Neutral. La desinformación puede causar malas decisiones, incertidumbre y alarma innecesaria.
El segundo gran temor es la falta de cultura de gestión del riesgo. Muchas veces tendemos a tomar a broma los riesgos. Si sabemos que habrá menos lluvia, debemos prepararnos desde ahora, aunque todavía no se haya confirmado oficialmente el fenómeno. Esto aplica no solamente para sequías, sino también para sismos, inundaciones, olas de calor, erupciones volcánicas y otros eventos naturales. Si cada persona no incorpora la gestión del riesgo en su vida diaria, seguiremos enfrentando los mismos problemas cuando ocurran emergencias.
¿Cuál es el mensaje final del INSIVUMEH?
El mensaje es de tranquilidad, pero también de responsabilidad. En el INSIVUMEH estamos conscientes de la situación y mantenemos vigilancia permanente mediante más de 400 estaciones de monitoreo y cientos de colaboradores que trabajan las 24 horas del día, los siete días de la semana. Generamos información automática, pronósticos cada vez más precisos y sistemas de alerta temprana para apoyar la toma de decisiones.
No queremos generar psicosis ni minimizar los riesgos. Queremos que la población tenga información confiable y a tiempo para tomar decisiones correctas. Que los guatemaltecos tengan confianza en el INSIVUMEH. Somos una institución científica, transparente y comprometida con alertar oportunamente sobre cualquier situación que pueda afectar al país.
El director del INSIVUMEH, Edwin Rojas, explicó que Guatemala aún no puede confirmar oficialmente la presencia del fenómeno de El Niño, aunque los indicadores muestran una fase de vigilancia caracterizada por reducción de lluvias y aumento de temperaturas. Advirtió que, de consolidarse el fenómeno, sus mayores efectos podrían sentirse durante 2027 e incluso 2028, especialmente en las zonas del Corredor Seco y en sectores como la agricultura. También señaló que los principales riesgos no son solo las condiciones climáticas, sino la desinformación y la falta de preparación de la población para afrontar posibles períodos de sequía y escasez de agua.
¿Qué es exactamente el fenómeno de El Niño y por qué existe tanta confusión?
Existe mucha desinformación. Aunque el fenómeno de El Niño es un término muy popular y prácticamente cualquier persona ha escuchado hablar de él, en realidad se trata de un fenómeno científico muy específico. Lo primero que hay que entender es que no basta con decir que hace calor o que dejó de llover para afirmar que ya existe un fenómeno de El Niño. Cada región del mundo tiene referencias científicas distintas para medirlo y Guatemala utiliza una referencia específica: la llamada región oceánica 3.4, ubicada frente a las costas de Ecuador y Perú. Históricamente, los pescadores de esa zona observaban que alrededor de diciembre las aguas se calentaban y asociaban ese calentamiento con la época del nacimiento del Niño Jesús. De allí surgió el nombre de “El Niño”. Lo importante es que, para Guatemala y Centroamérica, cuando las aguas superficiales de esa región se calientan por encima de ciertos umbrales, normalmente se observan dos efectos principales: menos lluvia y temperaturas más altas.
Entonces, ¿qué se necesita para afirmar científicamente que ya existe el fenómeno de El Niño?
Guatemala utiliza una metodología denominada Índice Oceánico de El Niño (ONI). Este índice compara la temperatura superficial del océano con los promedios históricos de los últimos 30 años. A partir de allí se determina si existe una condición de El Niño, La Niña o una situación neutral. Para hablar del fenómeno de El Niño, no basta con que la temperatura supere momentáneamente ciertos valores. Hay una regla muy clara: la anomalía de temperatura debe ser igual o superior a 0.5 grados Celsius y esa condición debe mantenerse durante cinco trimestres móviles consecutivos. Por ejemplo, marzo-abril-mayo, abril-mayo-junio, mayo-junio-julio, junio-julio-agosto y julio-agosto-septiembre. Solo cuando esos cinco períodos consecutivos superan el umbral de 0.5 se puede declarar oficialmente un fenómeno de El Niño.
¿Guatemala ya se encuentra bajo fenómeno de El Niño?
Todavía no. Lo que existe actualmente es una etapa de vigilancia y advertencia. En marzo el INSIVUMEH detectó que los indicadores comenzaban a acercarse al umbral requerido. Posteriormente, las mediciones continuaron aumentando. En este momento existen señales que apuntan hacia un posible fenómeno de El Niño, pero aún faltan varios trimestres móviles para cumplir completamente los criterios científicos de confirmación. Si las condiciones continúan como hasta ahora, la confirmación podría producirse alrededor de septiembre.
¿Significa eso que no habrá problemas hasta septiembre?
No. Y precisamente allí es donde ha existido parte de la confusión. La pregunta importante no es cuándo se confirmará oficialmente El Niño, sino qué está ocurriendo ya. Actualmente, ya se observan señales consistentes con una fase de advertencia: disminución de lluvias, incremento de temperaturas y mayores períodos de radiación solar. Junio y julio ya presentan reducciones de precipitación en varias regiones del país. Es decir, aunque el fenómeno todavía no esté consolidado oficialmente, ya existen efectos asociados a la transición hacia esa condición.
¿Qué podría pasar si finalmente se confirma El Niño?
Históricamente, los datos muestran un patrón muy claro. El problema más fuerte no suele ocurrir durante el año de confirmación, sino durante el año siguiente. Por ejemplo, cuando se registraron eventos importantes de El Niño entre 2014 y 2015, las consecuencias más severas se experimentaron posteriormente. Eso significa que, de confirmarse en septiembre, Guatemala debería prepararse especialmente para los años 2027 y posiblemente 2028, dependiendo del comportamiento del fenómeno.
¿Cuánta lluvia podría perder el país?
Las estimaciones preliminares indican que la precipitación podría disminuir aproximadamente un tercio en promedio. Naturalmente, algunas regiones perderán más lluvia y otras menos. Pero para ilustrarlo de forma sencilla: si normalmente se dispone de tres unidades de agua, durante un período con influencia fuerte de El Niño podrían quedar disponibles únicamente dos. Por eso la preparación es fundamental.
¿Cuánto podrían aumentar las temperaturas?
Los principales efectos climáticos esperados son menos lluvia, más calor y mayor radiación solar. Durante julio podrían registrarse temperaturas máximas cercanas a los 37 grados centígrados en algunas regiones. Sin embargo, donde históricamente se observan los efectos más severos es durante marzo y abril. En departamentos como Zacapa algunas estaciones han registrado temperaturas cercanas a los 42 grados centígrados, y esas cifras podrían repetirse o incluso intensificarse si se consolida el fenómeno.
¿Tiene relación esto con el calentamiento global?
Son fenómenos distintos. El calentamiento global está asociado principalmente al aumento de gases de efecto invernadero como dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. El fenómeno de El Niño, en cambio, es una oscilación oceánica-atmosférica que existe desde hace mucho más tiempo y que ha sido documentada durante décadas. Ambos factores pueden interactuar, pero científicamente no son lo mismo ni deben confundirse.
¿Qué áreas del país podrían resultar más afectadas?
Históricamente, las zonas más sensibles son las ubicadas dentro del llamado Corredor Seco o zonas semiáridas del país. Entre ellas destacan Chiquimula, especialmente Jocotán y Camotán; Zacapa; El Progreso; sectores de Baja Verapaz y algunas áreas de Huehuetenango. Incluso la Ciudad de Guatemala podría enfrentar impactos indirectos relacionados con la disponibilidad de agua.
¿Qué sectores económicos son los más vulnerables?
Aunque corresponde a otras instituciones evaluar impactos sectoriales específicos, históricamente los principales afectados suelen ser la agricultura, por su dependencia de la lluvia y la disponibilidad hídrica; la ganadería, por la reducción de agua para pasturas y animales; la generación hidroeléctrica, debido a posibles reducciones de caudales; los recursos hídricos en general, incluyendo ríos, lagos y embalses; y los ecosistemas marinos, donde las variaciones en temperatura pueden alterar procesos biológicos y la productividad pesquera.
¿Qué está haciendo el Gobierno para prepararse?
Según el director del INSIVUMEH, las acciones comenzaron desde marzo. Desde entonces se han desarrollado reuniones entre el INSIVUMEH, el Ministerio de Agricultura y la Secretaría Ejecutiva de CONRED. Además, cada mes el INSIVUMEH entrega perspectivas climáticas a todas las instituciones del Ejecutivo para que adopten medidas anticipadas. El MAGA ya cuenta con un Plan Institucional de Respuesta y trabaja en acciones preventivas para reducir impactos en el sector agropecuario. La estrategia ha sido no esperar la confirmación oficial de septiembre para actuar.
¿Qué recomendaciones hace el INSIVUMEH a la población?
La principal recomendación es informarse únicamente a través de fuentes oficiales. Se debe fortalecer la cultura de gestión del riesgo: ahorrar agua, prepararse para posibles períodos secos, seguir los boletines oficiales y atender las recomendaciones técnicas de cada institución especializada.
¿Cuáles son los mayores temores del director del INSIVUMEH?
Mi principal preocupación es la desinformación. Considero que las redes sociales y algunas interpretaciones erróneas han generado especulaciones que confunden a la población. Se habla de conceptos como “Niño Godzilla” o escenarios apocalípticos que no forman parte de la clasificación científica reconocida. El INSIVUMEH únicamente reconoce tres estados: Niño, Niña y Neutral. La desinformación puede causar malas decisiones, incertidumbre y alarma innecesaria.
El segundo gran temor es la falta de cultura de gestión del riesgo. Muchas veces tendemos a tomar a broma los riesgos. Si sabemos que habrá menos lluvia, debemos prepararnos desde ahora, aunque todavía no se haya confirmado oficialmente el fenómeno. Esto aplica no solamente para sequías, sino también para sismos, inundaciones, olas de calor, erupciones volcánicas y otros eventos naturales. Si cada persona no incorpora la gestión del riesgo en su vida diaria, seguiremos enfrentando los mismos problemas cuando ocurran emergencias.
¿Cuál es el mensaje final del INSIVUMEH?
El mensaje es de tranquilidad, pero también de responsabilidad. En el INSIVUMEH estamos conscientes de la situación y mantenemos vigilancia permanente mediante más de 400 estaciones de monitoreo y cientos de colaboradores que trabajan las 24 horas del día, los siete días de la semana. Generamos información automática, pronósticos cada vez más precisos y sistemas de alerta temprana para apoyar la toma de decisiones.
No queremos generar psicosis ni minimizar los riesgos. Queremos que la población tenga información confiable y a tiempo para tomar decisiones correctas. Que los guatemaltecos tengan confianza en el INSIVUMEH. Somos una institución científica, transparente y comprometida con alertar oportunamente sobre cualquier situación que pueda afectar al país.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: