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Feria de Jocotenango: cuatro siglos de historia, fe y tradición

Gérman Gómez
09 de agosto, 2026

La Feria de Jocotenango es una de las celebraciones más antiguas de la Ciudad de Guatemala. Honra a la Virgen de la Asunción, patrona de la capital, y se realiza cada 15 de agosto. La festividad combina fe católica, tradición popular y actividad económica desde hace varios siglos. Su historia atraviesa la época colonial y el traslado de la capital al Valle de la Ermita.

El origen exacto de la feria genera versiones distintas entre los historiadores. La tradición oral ubica la primera celebración de la Virgen de la Asunción en 1550, cuando la parroquia Vieja de Chinautla poseía una imagen de la Virgen. Sin embargo, los registros históricos documentan la festividad desde 1620.

La celebración se originó en el antiguo pueblo de Santiago Jocotenango, cercano a la ciudad de Santiago de los Caballeros, hoy Antigua Guatemala. Esa localidad dio nombre a la feria que perdura hasta la actualidad. En 1773, los terremotos de Santa Marta impidieron la realización de la feria ese año. A raíz de ese desastre, la corona española ordenó trasladar la capital.

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Una tradición con raíces coloniales

La Virgen de la Asunción fue removida de la iglesia de Chinautla hacia un nuevo recinto en el actual Centro Histórico. Tras el traslado de Santiago de Guatemala hacia el Valle de la Ermita, los pueblos aledaños también se reubicaron, entre ellos Ciudad Vieja y Jocotenango. La nueva capital adoptó formalmente la festividad pocos años después.

En 1804 se eligió al pueblo de Jocotenango para inaugurar las fiestas agostinas, con el 15 de agosto como fecha oficial. En la nueva ciudad se estableció la Plaza de Jocotenango como sede, ubicada en la parte norte del Centro Histórico. Ese sitio dio origen al barrio que hoy lleva el mismo nombre. Allí se estableció también la parroquia de La Asunción, centro de las festividades religiosas.

Durante el siglo XIX, la feria adquirió una dimensión más allá de lo religioso, pues se realizaban exhibiciones de ganado, alfarería y cerámica. Además de venta de artesanías y productos agrícolas. Se llevaban a cabo carreras de caballos, bailes en salones elegantes y desfiles de carruajes, actividades que atraían a personas de diferentes regiones del país y del extranjero.

Una feria marcada por la historia

La feria se convirtió en un punto de encuentro social para distintos sectores de la población. La celebración se extendió con el tiempo hacia la Avenida Simeón Cañas y el Hipódromo del Norte, que se construyó en 1873, durante el gobierno del presidente Justo Rufino Barrios. Desde esa ubicación, la festividad atrajo a turistas centroamericanos. 

La literatura guatemalteca del siglo XIX dejó testimonio directo del ambiente de la Feria de Jocotenango. Aparece descrita en el libro Cuadros de costumbres, publicado en 1865 por José Milla y Vidaurre. El texto retrató las costumbres y la mezcla social que rodeaba el evento cada mes de agosto.

La procesión religiosa permanece como el eje central de la festividad. Cada 15 de agosto, la imagen de la Virgen de la Asunción sale en procesión desde su templo hacia la Catedral Metropolitana. Esta advocación mariana representa a la madre del Salvador en el momento de ser elevada a los cielos en cuerpo y alma. El recorrido reúne a fieles de distintos puntos de la capital y del interior del país.

El origen de una fiesta que sobrevivió al tiempo

El nombre de la ciudad capital mantiene un vínculo directo con esta tradición. Guatemala lleva el nombre oficial de Nueva Guatemala de la Asunción, en honor a la misma advocación mariana que da origen a la feria. . La relación entre patrona, barrio y feria se mantiene intacta desde la fundación de la capital actual.

La feria conserva hoy un carácter familiar y popular. El evento reúne juegos mecánicos, comida y ambiente festivo. Atrae a miles de personas cada año. Las familias capitalinas asisten para disfrutar de las atracciones y de la gastronomía típica de la temporada. Vendedores ambulantes y comerciantes instalan puestos temporales durante los días de la festividad.

Feria de Jocotenango: cuatro siglos de historia, fe y tradición

Gérman Gómez
09 de agosto, 2026

La Feria de Jocotenango es una de las celebraciones más antiguas de la Ciudad de Guatemala. Honra a la Virgen de la Asunción, patrona de la capital, y se realiza cada 15 de agosto. La festividad combina fe católica, tradición popular y actividad económica desde hace varios siglos. Su historia atraviesa la época colonial y el traslado de la capital al Valle de la Ermita.

El origen exacto de la feria genera versiones distintas entre los historiadores. La tradición oral ubica la primera celebración de la Virgen de la Asunción en 1550, cuando la parroquia Vieja de Chinautla poseía una imagen de la Virgen. Sin embargo, los registros históricos documentan la festividad desde 1620.

La celebración se originó en el antiguo pueblo de Santiago Jocotenango, cercano a la ciudad de Santiago de los Caballeros, hoy Antigua Guatemala. Esa localidad dio nombre a la feria que perdura hasta la actualidad. En 1773, los terremotos de Santa Marta impidieron la realización de la feria ese año. A raíz de ese desastre, la corona española ordenó trasladar la capital.

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Una tradición con raíces coloniales

La Virgen de la Asunción fue removida de la iglesia de Chinautla hacia un nuevo recinto en el actual Centro Histórico. Tras el traslado de Santiago de Guatemala hacia el Valle de la Ermita, los pueblos aledaños también se reubicaron, entre ellos Ciudad Vieja y Jocotenango. La nueva capital adoptó formalmente la festividad pocos años después.

En 1804 se eligió al pueblo de Jocotenango para inaugurar las fiestas agostinas, con el 15 de agosto como fecha oficial. En la nueva ciudad se estableció la Plaza de Jocotenango como sede, ubicada en la parte norte del Centro Histórico. Ese sitio dio origen al barrio que hoy lleva el mismo nombre. Allí se estableció también la parroquia de La Asunción, centro de las festividades religiosas.

Durante el siglo XIX, la feria adquirió una dimensión más allá de lo religioso, pues se realizaban exhibiciones de ganado, alfarería y cerámica. Además de venta de artesanías y productos agrícolas. Se llevaban a cabo carreras de caballos, bailes en salones elegantes y desfiles de carruajes, actividades que atraían a personas de diferentes regiones del país y del extranjero.

Una feria marcada por la historia

La feria se convirtió en un punto de encuentro social para distintos sectores de la población. La celebración se extendió con el tiempo hacia la Avenida Simeón Cañas y el Hipódromo del Norte, que se construyó en 1873, durante el gobierno del presidente Justo Rufino Barrios. Desde esa ubicación, la festividad atrajo a turistas centroamericanos. 

La literatura guatemalteca del siglo XIX dejó testimonio directo del ambiente de la Feria de Jocotenango. Aparece descrita en el libro Cuadros de costumbres, publicado en 1865 por José Milla y Vidaurre. El texto retrató las costumbres y la mezcla social que rodeaba el evento cada mes de agosto.

La procesión religiosa permanece como el eje central de la festividad. Cada 15 de agosto, la imagen de la Virgen de la Asunción sale en procesión desde su templo hacia la Catedral Metropolitana. Esta advocación mariana representa a la madre del Salvador en el momento de ser elevada a los cielos en cuerpo y alma. El recorrido reúne a fieles de distintos puntos de la capital y del interior del país.

El origen de una fiesta que sobrevivió al tiempo

El nombre de la ciudad capital mantiene un vínculo directo con esta tradición. Guatemala lleva el nombre oficial de Nueva Guatemala de la Asunción, en honor a la misma advocación mariana que da origen a la feria. . La relación entre patrona, barrio y feria se mantiene intacta desde la fundación de la capital actual.

La feria conserva hoy un carácter familiar y popular. El evento reúne juegos mecánicos, comida y ambiente festivo. Atrae a miles de personas cada año. Las familias capitalinas asisten para disfrutar de las atracciones y de la gastronomía típica de la temporada. Vendedores ambulantes y comerciantes instalan puestos temporales durante los días de la festividad.

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